Una historia de dolor se convierte en historia de amor

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En 1985 Toni Zweifel escribía: “El mal no consiste en que uno se ponga enfermo de cáncer, sino en que su relación con Dios no sea suficientemente profunda para convertir la enfermedad en algo positivo. El único mal es el pecado […]. La fe cristiana –una relación con Dios viva– puede convertir incluso una enfermedad como el cáncer en una historia de amor.” Toni se encontraba en el cenit de su capacidad de trabajo. No se podía imaginar cuán pronto se iba a encontrar él mismo en esa situación. Algunos meses más tarde se le declaró una leucemia que daba muy pocas esperanzas de curación. Siguieron quimioterapias agresivas con efectos secundarios muy fuertes.

Aceptación de la enfermedad

Desde el primer momento, Toni orientó todo su esfuerzo a unir su sufrimiento con el de Cristo, como lo había aprendido de S. Josemaría Escrivá y como ya lo venía practicando ante diversas contrariedades. No quería dejar ahora solo a Jesús en la Cruz, sino acompañarle, compartir sus sentimientos, participar en su obra de salvación. Oración y sacrificio se convirtieron en su ocupación principal durante sus estancias en el hospital.

“Estar sano o enfermo”, escribió pocos meses antes de su muerte, “es menos determinante de cómo va nuestra relación con Dios, que es lo único que cuenta y lo que le hace a uno feliz también en la enfermedad.” Y: “Pase lo que pase, ya sé que será para bien.”

Por el dolor aún más cerca de Dios

“Jesús En diciembre de 1986, diez meses después de habérsele declarado la leucemia, parecía como si se hubiera curado. Sintió entonces el peligro de aflojar en la presencia de Dios. Para que eso no ocurriera, se esforzaba en tener presente la enfermedad. En cuestiones profesionales arduas se preguntaba a veces sin ambages: “Pero Toni, ¿has rezado para que esto salga bien?” Y se respondía: “Sí – cuando estaba enfermo…”, para a continuación –medio en serio medio en broma– animarse a sí mismo a rezar más: “¡No obliguemos al Señor a darme un nuevo golpe para que rece un poco más!”
Cuando años más tarde tuvo la primera recaída, Toni lo entendió como una llamada a rezar más intensamente. “Bienvenidas por tanto estas caricias divinas en mi salud”, decía; “me ayudan a volver a cosas más importantes y a rezar más”. Y se proponía firmemente continuar así cuando pudiese dejar el hospital y estar de nuevo inmerso en el trabajo.

Se sentía muy unido al Prelado del Opus Dei, Mons. Álvaro del Portillo. Ofrecía, por él y por sus intenciones, muchos de sus dolores e incomodidades. Durante un viaje de D. Álvaro por América en 1988 le escribió: “Me he compuesto una especie de oración de niño para cantarla interiormente por la noche, cuando me despierto y usted está en América en plena tarde.”

Toni era muy consciente de que en ese “estado de excepción” podía ser un gran apoyo y un estímulo para la fe de otras personas. En su lecho de enfermo recibía numerosas visitas. Lejos de mendigar compasión, se interesaba por sus cosas y problemas. A menudo se servía de esta situación para “ir enseguida a fondo y hablar de Dios”. Así, condujo a varios a una nueva y más profunda unión con Dios.

eligió una suerte peor”

En su situación, tenía Toni siempre presente el destino que Jesucristo aceptó conscientemente para sí al final de su vida. Esta comparación le ayudaba a no tomar su enfermedad demasiado en serio: “Por amor nuestro, Dios con la Encarnación eligió para sí mismo la muerte de Cruz; si la leucemia hubiera sido una mayor demostración de su amor, hubiera elegido esta…” Se mostraba muy agradecido a quienes rezaban por él; pero dejaba en las manos del Señor cuántas de estas oraciones redundarían en su bien y cuántas –así se expresaba– “valdrá la pena desviarlas a intenciones mucho más serias e importantes”.

En marzo de 1988 sufrió un ataque de fiebre agudo que sobrepasó los 40 grados. Una de las personas que le atendían le refrescaba la frente durante horas. “Era maravilloso”, comentaba después: su acompañante se había comportado con él “como una madre”. Un año más tarde, escribió de nuevo a Monseñor del Portillo. Le refería sus contactos con toda clase de personas amigas y concluía este relato con el siguiente comentario: “Ya ve: ‘me lo paso en grande’. Procuraré estar cada vez más cerca de usted aprovechando este tesoro que poseo y que de momento se manifiesta sólo en un cansancio mayor.” Monseñor del Portillo anotó al margen: “sabiendo que en cualquier momento su enfermedad, en estado terminal, puede precipitarse.”

Pocos días antes de su muerte, Toni sufrió una hemorragia cerebral, que le impidió hablar durante un tiempo, pero dejando intacta su capacidad de pensar. Lo llevó con mucha serenidad, y cuando pudo expresarse de nuevo, bromeaba: “El ordenador aún funciona, pero la impresora ya no.”

“Una historia de amor”

Al alba del 24 de noviembre de 1989, Toni sucumbió a su larga enfermedad. Pocos minutos antes de expirar se despidió de los dos que le acompañaban junto al lecho de muerte con un gesto de la mano. En los días anteriores había asegurado varias veces que su vida había sido “una historia de amor con Dios”. Había alcanzado una maravillosa intimidad con Él, y por eso estaba profundamente conmovido y agradecido.

Toni acabó su vida con el convencimiento de haber experimentado la verdadera felicidad: no sólo aquella que el hombre puede darse a sí mismo y que se acaba con la vida, sino aquella que viene de Dios y alcanza su plenitud en el dolor. Experimentó en su propia alma lo que el Papa Benedicto XVI describiría después en su libro Jesús de Nazaret: “La cruz es la verdadera ‘altura’. Es la altura del amor ‘hasta el fin’; en la cruz, Jesús está a la ‘altura’ de Dios que es el amor.”

Santificación del trabajo en todos sus aspectos

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“El trabajo no es sólo uno de los más altos de los valores humanos y medio con el que los hombres deben contribuir al progreso de la sociedad: es también camino de santificación.“ San Josemaría Escrivá, Conversaciones, n. 24

01 de enero de 2001

El contacto con el Opus Dei supuso para Toni Zweifel, de modo particular, el descubrimiento de que el trabajo profesional iluminado y ennoblecido por la fe, se convierte en ocasión de encuentro con el Hijo de Dios hecho hombre. La perfección cristiana no puede separarse de esta identificación con Cristo precisamente en el ejercicio del trabajo profesional. Sería contrario a la verdad de nuestra vocación cristiana aislar la fe y el amor del quehacer cotidiano. A partir de ese momento Toni iba poniendo de modo consecuente cada vez más a Dios en el centro de toda su actividad; en ella expresaba su amor a Dios y su disposición de servicio a los demás.

Empeño y calidad profesional

Toni ponía todo el corazón en sus diferentes actividades. Lo que había comenzado lo llevaba a término de modo consecuente y, si era preciso, con infinita paciencia, independientemente de que fuese fácil o difícil, interesante o monótono, brillante u oscuro.

Durante años –por ejemplo– dedicó tiempo y energía a un proyecto de un centro internacional de encuentros. Después de una larga búsqueda en toda Suiza, adquirió unos terrenos apropiados; parecía un proyecto seguro, pero al final, quedó bloqueado, a causa de conflictos de política local y de una violenta campaña de prensa. Aquello fue una de las mayores desilusiones de su vida, y sin embargo no supuso un obstáculo para que pusiese también ahí la última piedra: continuó administrando la propiedad a pesar de que surgieron nuevas dificultades hasta que, finalmente, la vendió sin pérdidas a un agricultor. Paralelamente se dedicaba a la búsqueda de nuevos terrenos.

Pero las actividades de Toni no eran un simple alarde de fuerza. Sabía que el auténtico servicio no es sólo esfuerzo, sino que exige también calidad. Por eso buscó la mayor competencia profesional posible. Como ingeniero hizo varios inventos y, en base a sus cualidades, tenía buenas esperanzas de una carrera académica. Así mismo, en cuanto secretario de la Fundación Limmat, se formó con profundidad en las cuestiones de la ayuda al desarrollo y en la administración de los donativos recibidos; de hecho descubrió nuevos caminos y soluciones que le convirtieron en una autoridad en este campo.

Con rectitud de intención

Toni realizaba las tareas que emprendía con gran rectitud de intención. Algo que no se manifestaba sólo en los proyectos importantes que tenía entre manos –como en el caso que hemos relatado más arriba– sino sobre todo en las innumerables cosas incómodas que solucionaba en y alrededor del hogar. No se consideraba exento de dichos trabajos, pues estaba convencido de que ahí encontraba a Dios lo mismo que en cualquiera de sus actividades profesionales y que, además, en ese momento era la mejor manera de servir a los demás. Tampoco reaccionaba con mal humor si algo no salía como esperaba o cuando improvisamente debía cambiar sus planes.

El dinero que durante 17 años de su vida tuvo que manejar diariamente en cuanto Secretario General de la Fundación, fue para él siempre sólo un instrumento, así como lo es la escoba para el barrendero. Tampoco el éxito de sus esfuerzos, que claramente se iba manifestando, le llevaba a buscar poder, riqueza o fama. Favoritismos e innobles acuerdos bajo mano eran para él un tabú ya el sólo considerarlos. En una ocasión, una empresa constructora le ofreció un inmueble bien situado a muy buen precio, con la condición de que Toni le adjudicase la renovación y le ayudase a eludir el impuesto sobre la compra. Toni reaccionó inmediatamente rompiendo las tratativas.

Colaboración con los superiores y los empleados

El esfuerzo de Toni por santificar el trabajo se manifestaba especialmente en su colaboración, tanto con los jefes como con colegas y empleados. El profesor de la Escuela Politécnica Federal (ETH) con quien Toni trabajó como asistente, da un claro testimonio: “cada tarea la llevaba a término con gran empeño y cuidado. Con su carácter tranquilo, modesto y educado se ganaba siempre la confianza total. Mi colaboración con el fallecido ha quedado grabada indeleblemente en mi memoria como ejemplo luminoso de una relación humana”. Así mismo, los órganos directivos de la Fundación Limmat podían confiar en un secretario absolutamente leal, que llevaba a término con entusiasmo incluso las resoluciones en las que él al comienzo había mantenido otra opinión.

Las personas que ejecutan un trabajo intenso, con principios firmes y afán de eficacia, no raramente se muestran inflexibles con los empleados. Toni no estaba libre de dicho peligro. No sólo exigía mucho de sí mismo sino también de los demás y no dejaba pasar un fallo sin corregirlo. Su obstinación en este aspecto podía molestar inicialmente, si bien Toni se esforzaba en encontrar el tono adecuado. Veía claramente que debía cuidar este rasgo de su carácter y luchaba para dominar su temperamento. Y con éxito, pues sus colaboradores lo describen unánimemente como un jefe cordial y atento, que sabía siempre respetar sus opiniones y métodos de trabajo.

Toni nunca hizo esperar a nadie. Daba la sensación de que había nacido con el sentido de la puntualidad, pero la verdad es que ésta era fruto de su lucha interior.

Se preocupaba por la mejor formación posible de sus colaboradores, especialmente tras presentarse la leucemia. Les trasmitía constantemente sus experiencias y métodos por él elaborados. Nunca intentó reservarse parte de sus conocimientos y hacerse así imprescindible. Cuando pocas semanas antes de su muerte fue ingresado por última vez en el hospital, había liquidado todos los asuntos pendientes. A su sucesor, que había preparado óptimamente, le dejó todo en perfecto orden, pasándole experiencias valiosas y detalladas, y los poderes formales necesarios para la continuidad del trabajo.

En todas esas facetas se manifestaba una sola cosa: su búsqueda de la santidad en los quehaceres ordinarios, especialmente en el ejercicio de su profesión. Fiel a la llamada de S. Josemaría ponía a Cristo en la cumbre de todas las actividades, y estas se convertían así en “Trabajo de Dios” – enopus Dei.

Noticias de la Causa

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El proceso diocesano de recogida de documentos y testimonios sobre el Siervo de Dios Toni Zweifel se abrió el 22 de febrero de 2001

El proceso diocesano de recogida de documentos y testimonios sobre el Siervo de Dios Toni Zweifel se abrió el 22 de febrero de 2001, en presencia del Obispo Diocesano Mons. Amédée Grab, en Coira.

El Tribunal nombrado por el Obispo está terminando de interrogar a los testigos y ha recibido ya las declaraciones recogidas en los Procesos rogatoriales de Verona y de la Prelatura del Opus Dei.

Rezar a Toni

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Oración para la devoción privada.

Oh Dios, Padre de misericordia, que confiaste al hombre la tierra para que la trabajara y así te diera gloria: Tú has concedido a tu siervo Toni la gracia de ejercer su profesión con competencia y visión sobrenatural.

Ayúdame también a mí a honrarte a través del cumplimiento del trabajo profesional y haz que mi ejemplo arrastre a muchos a descubrir la dignidad y el sentido divino de sus tareas diarias.

Dígnate glorificar a tu siervo Toni y concédeme por su intercesión el favor que te pido … Amén.

Padre nuestro, Ave María, Gloria.

De conformidad con los decretos del Papa Urbano VIII, declaramos que en nada se pretende prevenir el juicio de la autoridad eclesiástica y que esta oración no tiene finalidad alguna de culto público.

Relatos y favores recibidos

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Acudir en caso de necesidad a la intercesión de personas con fama de santidad, es una práctica corriente en la Iglesia. Presentamos una selección de relatos recibidos en la Oficina para la Causa de los Santos de la Prelatura del Opus Dei.

Desde el 29.IX intentaba varias veces enviar un fax a un amigo de Tanzania. Días antes, el 22.IX, había logrado enviar uno, pero después todo fue inútil. Mi amigo es médico y necesitaba con urgencia medicamentos e instrumental. Otro amigo mío, también médico cirujano, estaba dispuesto a acudir a Tanzania para ayudarle. Había pedido permiso y organizado todo para llevar a cabo su plan. Tanto él como yo intentábamos sin éxito ponerle un fax y el viaje comenzaba a peligrar por falta de comunicación.

Cavilaba sobre qué convendría hacer, cuando mi mirada se encontró con un pequeño folleto sobre Toni Zweifel. Se me ocurrió encomendarle el asunto puesto que él era ingeniero y suizo. Delante del aparato de fax acudí a su intercesión ante Dios. El primer intento falló porque la línea estaba de nuevo ocupada. Salí de la habitación y dejé al fax intentarlo automáticamente. Un cuarto de hora más tarde volví y no daba crédito a mis ojos: había pasado el mensaje. Adjunto el comprobante de que mi carta a Tanzania salió a las 17,24 h. Estoy muy agradecido a Toni. Antes le había prometido que publicaría este favor. Acudiré desde ahora a su ayuda, sobre todo cuando se trate de solucionar problemas técnicos. Dr. Chr. B. (Köln)

Relatos y favores recibidos

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Acudir en caso de necesidad a la intercesión de personas con fama de santidad, es una práctica corriente en la Iglesia. Presentamos una selección de relatos recibidos en la Oficina para la Causa de los Santos de la Prelatura del Opus Dei.

Después de la reestructuración de mi empresa

En primavera de 1998 me informaron que el 1 de enero de 1999 tendría lugar una reestructuración de nuestra empresa, los Ferrocarriles Federales Suizos (CFF). Esto significaba la supresión de 2’300 puestos de trabajo, y la creación de una única Dirección general en Berna con la supresión de las 3 direcciones regionales, entre ellas la de Lausana donde yo trabajaba.

A mí se me daba un plazo de 4 días, durante el fin de semana de la Ascensión, para decidir si aceptaba un puesto en la dirección de Berna, a donde serían transferidas parte de mis tareas. No se me daba ninguna alternativa: en caso de rehusar, me quedaría sin puesto de trabajo.

La atención de mi padre de 91 años, diferentes actividades extraprofesionales en Lausana que no podía abandonar, y otros motivos personales y familiares me obligaron a rehusar el puesto.

[...] Enseguida acudí a la oración. Me confié primero a Sta. María y a S. José, pero enseguida de acuerdo con mi esposa y mi hija, en el momento de la oración familiar, empezamos a acudir a la intercesión de Toni, cosa que continuamos haciendo. Con el tiempo hemos ido añadiendo otras intenciones, rezando por diferentes personas, entre ellas varios sobrinos. Como muchos de mis colegas me inscribí en una estructura creada a propósito en la empresa para la búsqueda interna y externa de empleo. Era una situación similar a la del paro, pero con la diferencia que conservaba mi sueldo íntegramente durante 2 años.

[...] Gracias a la ayuda de un amigo de infancia que se ocupa del personal, realicé un stage de 2 meses en Berna, mostrando así mi buena voluntad y mi flexibilidad para cuando fuese necesario. [...]

Se trataba de la redacción de la parte internacional del horario de trenes de pasajeros. Vuelto a Lausana en octubre de 2000 me propusieron efectuar un stage en un servicio técnico en el que era necesario un funcionario administrativo. Mi competencia en Alemán y Geografía fueron examinadas, y fue apreciado mi conocimiento de la red ferroviaria suiza. En mayo de 2001, al final de ese stage, los responsables del servicio me animaron a postular para un puesto de contable. Aunque no tenía muchos conocimientos de contabilidad, era una posibilidad de encontrar un puesto de trabajo estable. Presenté mi candidatura y recibí el empleo. Aparte de mí había sólo otro candidato.

Estoy muy agradecido a Toni por este importante favor.

D.F., Lausana

Ordenadores se desbloquean solos

Trabajo en informática, concretamente en el servicio técnico de un software del que mi empresa es representante en el Líbano. Un día un cliente nos llamó de urgencia diciendo que el sistema no funcionaba y que, debido a ello, muchos empleados no podían trabajar. Fui sin saber qué iba a hacer, puesto que el problema en cuestión era nuevo para mí y los ordenadores son un mundo lleno de secretos y caprichos.

Comenzamos a analizar la situación y efectivamente verifiqué que había un serio problema que bloqueaba completamente el sistema. Intenté disimular mi ignorancia y, como de costumbre, le pedí ayuda a mi Ángel custodio. Hice algunos cambios, lo intenté de nuevo pero el problema continuaba. Así hice 3 o 4 intentos infructuosos, y el cliente ya estaba bastante nervioso. En ese momento me acorde que Lukas, un suizo que vivió un tiempo aquí, nos había contado en la tertulia que Toni era muy eficaz para resolver problemas de tipo técnico. Y como parecía que éste superaba los conocimientos de mi Ángel custodio, le pedí a Toni que me echara una mano. Justo en ese momento volvimos a intentarlo, y el sistema funcionó a la perfección. Mi cliente me preguntó qué había hecho y, como no era fácil explicárselo, le dije: “no lo sé”. Me agradeció la ayuda, pero obviamente mi respuesta no le satisfizo y me pidió estudiar a fondo el caso para que, si volvía a producirse, supiera qué hacer sin pérdidas de tiempo.

Apenas llegué a la oficina escribí un mensaje a la compañía que desarrolla el software explicándole lo que había pasado y pidiendo ayuda para encontrar la explicación. La respuesta fue bastante categórica: el ingeniero responsable me decía que llevaba 25 años trabajando con ese software y que era la primera vez que un error se solucionaba solo, que ciertamente estaba ocultando alguna información. Le contesté en el mismo tono: yo había visto el problema con mis propios ojos y podía dar fe de todo lo que habíamos hecho. En fin, lo que quedaba claro es que él no podía ayudarme a encontrar la explicación que mi cliente esperaba, por lo que nuevamente le pedí a Toni: “Ya que me arreglaste el problema, ahora dime cómo, para resolver el conflicto”. Y justo en ese momento mi cliente me llamó por teléfono para decirme que ya había encontrado la explicación: una combinación de factores, cada uno muy simple pero que todos juntos creaban el error. Eso nos permitió corregir el defecto en el programa y ajustar la configuración de los ordenadores para evitar que se volviera a producir. [...]

Así podría contar muchos otros casos. A la mayor parte de ellos no se les puede llamar “milagros”, puesto que alguna razón técnica hay, pero sí verdaderos favores de quien tiene la posibilidad de ayudarnos de manera más eficaz de la que estamos acostumbrados.

M.C. de R., Guadalajara (México)

Complicaciones con un experimento físico

Me dedico a la investigación en Física. Con un par de colegas estábamos llevando a cabo un proyecto muy prometedor. Cuando habíamos recopilado los resultados, invitamos a un grupo de la competencia a publicar su propio trabajo en el mismo campo a la vez que el nuestro. Les dimos una semana de tiempo; nos faltaban –así pensábamos– sólo unos detalles, pero en el curso de la semana nuestros investigadores se dieron cuenta de diversos defectos en la obtención de datos. La corrección se mostró más difícil de lo esperado. El último día del plazo, nuestros datos estaban peor que nunca (…), caía la tarde y no se veía mejora alguna. (…) No podía hacer nada, ¡salvo rezar! Acudí a Toni Zweifel. Toni había trabajado “por amor a Cristo y con elevada competencia profesional”, y nosotros teníamos dificultades precisamente porque queríamos trabajar con competencia e ir al detalle, en vez de contentarnos con los primeros resultados, aparentemente sin tacha. Por eso, caminando a mi casa recé varias veces la oración de la estampa.

A la mañana siguiente consulté inmediatamente la página web en que se colocan los artículos de mi especialidad. ¡Y mira por donde!: los dos artículos estaban allí, el de la competencia y el nuestro. En efecto, después de irme yo la víspera a casa, mis colegas habían resuelto todos los problemas. Y los nuevos resultados, obtenidos por la noche, eran más convincentes que nunca. Estoy seguro que Toni nos ha ayudado en esto.

V.S., Singapur

Una gran herida en descomposición

Cuando cayó en mis manos por primera vez la Hoja Informativa sobre Toni Zweifel, tuve espontáneamente confianza en él por ser uno de mi quinta. Hace seis años aquí, en las estepas de Etiopía, comencé mis labores de promoción y desarrollo. En la clínica tratamos cada día muchos pacientes ambulantes, cosemos heridas, asistimos a las madres en los partos frecuentemente difíciles, etc.

Toni Zweifel nos ha ayudado varias veces de un modo milagroso. Un chico joven sufría una herida grande y abierta en el abdomen. Una operación en un hospital no tuvo éxito. El muchacho, retrasado mental, vino a nuestra clínica. La herida tenía 8 cm de anchura y 10 cm de longitud. (…) Con toda espontaneidad acudí al socorro de Toni Zweifel. Pensé: “sólo tu puedes prestar aquí ayuda” y me llené de una confianza total. Y de hecho esa herida maligna se curó, contra todo lo esperado, sin medicamentos ni trasplantes de piel y en un plazo desacostumbradamente rápido.

A. Th., Maganasse (Etiopía)

Una extraña factura de calefacción

La factura de calefacción de mi apartamento excedió el invierno pasado en 800 francos a las de otras veces. No me lo podía explicar, pues el último invierno no me había comportado de modo diferente a los años anteriores. De la consulta con la administración del edificio resultó que los contadores de la calefacción se leen por radio. Por eso funcionan para todos los inquilinos bien o para todos mal. No podía ser que la lectura de un solo contador fuese falsa.

Por entonces recibí la estampa con la oración de Toni Zweifel. Empecé la novena confiada en que, como ingeniero, algo entendería de facturas de calefacción y me ayudaría en este asunto. El cuarto día de la novena recibí una carta de la administración del edificio. Allí constaba que me habían facturado 10.000 kWh de más.

M. B. D., Berna

Una enrevesada tesis doctoral

Una buena amiga mía, N., se dejó convencer por un profesor para hacer una tesis doctoral sobre un político de la época de Weimar. Ella había publicado ya varios libros sobre esa época. Por eso la tesis propiamente no debería haber proporcionado ningún problema. Pero en realidad hubo sólo dificultades. (…) N., que es protestante, me dijo repetidas veces que pidiese a Toni ayuda para ella.

Finalmente el trabajo fue aceptado. N. intentó durante todo el verano fijar una fecha para la defensa. En sí, podría haber sido fijada el 3 de noviembre. Pero la fecha no funcionó porque precisamente el director de la tesis no le había dicho que estaba en el extranjero. Entonces hablé de nuevo en serio con Toni y me vino en mente el 24 de noviembre: sería pues el aniversario de la muerte de Toni. Pero también esta fecha tenía peligro de fallar porque uno de los cinco profesores no respondía. N. le telefoneó finalmente el 15 de noviembre. Era la primera vez que se había podido hablar con él por teléfono. Él aceptó la fecha a la vez que indicó que ese día era el último para enviar las invitaciones a la defensa cumpliendo el plazo. N. redactó rápidamente ella misma la carta de invitación y la mandó por fax al decanato. Gracias a Toni las invitaciones fueron también enviadas a tiempo.

El 24 de noviembre todo funcionó sin tropiezos: el viaje de tres horas de ida, el examen y el regreso. Un día más tarde ya no hubiera sido posible, pues la llegada del invierno hizo parcialmente intransitables las autopistas.

Pienso que va llegando la hora de que N. acuda ella misma a Toni…

G. G., Colonia

Instalación de Disneylandia reparada

Llevé a mis hijos a Disneylandia. Llevábamos una hora haciendo cola en uno de los juegos más atractivos, cuando de repente se descompuso la instalación. Esperamos una hora más y mis hijos ya estaban desesperados, así que les dije que si en 5 minutos no lo arreglaban nos iríamos. En eso me acordé de Toni y le pedí el favor. Justo a los 5 minutos se arregló el juego. Nos subimos y al salir se volvió a descomponer.

M.C. de R., Guadalajara (México)

Biografía de Toni Zweifel

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Toni Zweifel, nacido el 15 de febrero de 1938 en Verona, era hijo de un empresario suizo. Hizo la carrera de ingeniero industrial en la Escuela Politécnica (ETH) de Zürich, donde acabó los estudios en 1962.

Tras una corta actividad en la industria privada, trabajó como colaborador científico en el Instituto de Termodinámica de la ETH y desarrolló diversas patentes. Algunos años después, en 1972, sensible a la pobreza de los países en vías de desarrollo, cambió sus ocupaciones para crear, junto con otras personas, la Fundación Limmat, con sede en Zürich.

Bajo su dirección, esta institución promovió, en los 17 años siguientes, cientos de proyectos de interés público en más de treinta países de cuatro continentes, centrados sobre todo en la promoción de la familia y la mujer, la atención médica y la formación profesional de la juventud.

En 1962 Toni Zweifel pidió la admisión en el Opus Dei, una institución de la Iglesia Católica —hoy Prelatura personal— que por inspiración divina fundó san Josemaría Escrivá con el fin de promover la llamada de todos los cristianos a la santidad en el desempeño de sus deberes profesionales y familiares.

Toni siguió esta vocación con total entrega y absoluta fidelidad hasta el final de su vida. Su trabajo se caracterizó por una gran calidad humana y sobrenatural, a impulsos de su deseo de ayudar al prójimo con eficacia. Todo ello unido a un cordial sentido del humor y a un estilo de vida lleno de sencillez.

Toni aceptó, con entrega plena a la voluntad de Dios, la enfermedad incurable que le sorprendió en 1986, cuando estaba en el cenit de su actividad. Murió de leucemia en Zürich, el 24 de noviembre de 1989, con fama de santidad.

Biografía de Toni Zweifel

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Toni Zweifel nació el 15 de febrero de 1938 en Verona. Su madre, Antonia di Benedetto, era italiana, y su padre Giusto Zweifel era suizo y empresario textil. Recibió el Bautismo el 26 de febrero.

Los años de guerra los pasó en parte en Suiza, principalmente en el cantón de Glarus, en compañía de su madre y de su hermana, más joven, Anna Rosa. En 1944 comenzó la escuela en San Giovanni Lupatoto cerca de Verona. Entre 1949 y 1957 hizo la escuela media y el bachillerato en Verona. A continuación se trasladó a Zurich para estudiar la carrera de ingeniero industrial en el Politécnico (ETH).

A través de colegas de estudio entró en contacto con la residencia de estudiantes Fluntern, abierta en 1961, de cuya orientación cristiana era responsable el Opus Dei. Allí fue a vivir a comienzos de 1962. El 19 de marzo de ese mismo año pidió la admisión en el Opus Dei. En junio acabó los estudios y obtuvo su primer puesto de trabajo en la industria privada, también en Zurich.

En 1964 Toni entró como colaborador científico en el Instituto de Termodinámica del ETH. Dos años más tarde se le confió también la dirección de la residencia de estudiantes. En esta función organizó anualmente cursos de introducción al Politécnico y a la Universidad de Zurich, destinados a alumnos del último año de bachillerato. Con ocasión de una sesión de trabajo en Roma en 1969 conoció personalmente a San Josemaría Escrivá de Balaguer, Fundador del Opus Dei.

El año 1972 trajo un viraje profesional en su vida: Toni se convirtió en Secretario General de la Fundación Limmat, creada en Zurich ese año. Bajo su dirección, esta institución promovió en los 17 años siguientes cientos de iniciativas educativas y sociales en más de treinta países de cuatro continentes, centrados sobre todo en la promoción de la familia y de la mujer, en la atención médica y en la formación profesional de la juventud.

En 1985 murieron sus padres, el padre en mayo y la madre en agosto. Al año siguiente, el 19 de febrero, enfermó Toni de leucemia. Inmediatamente comenzó el tratamiento de quimioterapia durante varias semanas en el hospital universitario de Zurich. Después de una mejoría pasajera, sufrió una primera recaída en febrero de 1988, y una segunda en noviembre. En junio de 1989 tuvo que ser ingresado de nuevo en el hospital, y fue sometido a una nueva quimioterapia de mes y medio de duración. Su efecto cesó a los tres meses. Murió en el hospital universitario, el 24 de noviembre de 1989. Su cuerpo reposa en el cementerio de Fluntern en Zurich.


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