V. LA GENTE DEL OPUS DEI

movimiento Opus Dei  Tagged , , , , , , No Comments »

“La herencia de Mons. Escrivá de Balaguer”, escrito por Luis Ignacio Seco.

Los miembros del Opus Dei son, como se puede ver, personas corrientes que desean llevar una vida plenamente cristiana, buscando la santidad y ejerciendo el apostolado, en su propio estado y en su propio trabajo en medio de la sociedad civil.

En el fondo la cosa no puede ser más sencilla. Cada persona del Opus Dei se compromete en concreto a practicar las virtudes cristianas propias de su condición en el mundo, y a ejercer el apostolado en la medida de sus posibilidades y según su situación personal. Como es lógico, esa diversidad de situaciones personales trae consigo una variedad de participación en las labores apostólicas según que puedan dedicar más o menos tiempo, según que puedan desarrollar una u otra actividad, etc. La mayoría de los miembros de la Obra son personas casadas, que procuran vivir seriamente el cristianismo en el seno de su hogar. Otros, en cambio, deciden permanecer célibes, con el fin de dedicar más tiempo a las tareas de formación de los demás miembros y a las diversas actividades apostólicas. Y en correspondencia a esa dedicación de sus miembros, la Obra se compromete a su vez a darles ayuda espiritual y orientación para sostener e incrementar su vida interior, al mismo tiempo que les estimula para que en su acción apostólica puedan servir a todas las almas. Por tratarse de cristianos corrientes, en el Opus Dei se da la misma variedad de personas que en cualquier sociedad: hombres y mujeres, ,jóvenes y viejos, solteros y casados, sanos y enfermos; y hay en, la Obra personas de cualquier condición social y de cualquier profesión. «Para formar parte del Opus Dei –ha escrito Mons. Escrivá de Balaguer– se necesita sólo la buena voluntad de corresponder a la vocación divina, que invita a buscar la perfección cristiana en el propio estado y en el ejercicio de la propia profesión u oficio en el mundo, según el espíritu del Opus Dei. Precisamente por eso pertenecen a la Obra hombres y mujeres de las más diversas condiciones: porque la vocación la da Dios y… porque para Dios no hay acepción de personas».

A esa multiplicidad de situaciones personales corresponde precisamente una forma personalísima de actuar la misma vocación que cada uno ha recibido, porque, como me decía uno de ellos, «en el Opus Dei cada uno se organiza como le da la gana». Unos pocos residen en centros de la Obra con el fin de estar más disponibles para trabajar en la dirección espiritual y doctrinal de las tareas de formación, pero la mayoría viven con su familia o en aquellos lugares donde los lleva a permanecer el desempeño de su labor profesional.

Del Opus Dei forman parte además sacerdotes, que se ordenan cuando ya pertenecen a la Prelatura y se dedican principalmente –aunque no de manera exclusiva– a la atención espiritual de los demás miembros de la Obra y son, por vocación, sacerdotes seculares en cualquier diócesis donde se encuentren.

Otros, después de haber recibido las sagradas órdenes, se asocian, para mejorar su vida espiritual, en la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, Asociación inseparablemente unida a la Prelatura, sin que esto disminuya –lógicamente– en modo alguno su condición de sacerdotes diocesanos ni su plena dependencia del propio Ordinario, como ya hemos visto.

En resumen, pues, se puede decir que en el Opus Dei hay laicos y sacerdotes seculares; que entre los laicos, hay personas casadas y otras que permanecen célibes; y que, tanto entre los casados como entre los célibes, hay personas de todas las profesiones y ambientes sociales.

Y existen también Cooperadores –muchos de ellos no católicos– que, sin ser propiamente miembros de la Obra, colaboran en las actividades apostólicas con su oración,  sus limosnas o su trabajo.

III. ¿QUÉ ES EL OPUS DEI?

movimiento Opus Dei  Tagged , , , , , No Comments »

“La herencia de Mons. Escrivá de Balaguer”, escrito por Luis Ignacio Seco.

¿Quién mejor que Mons. Alvaro del Portillo, su Prelado, para explicarnos qué es el Opus Dei? El 28XI–82, el Papa Juan Pablo Il erigió esta institución de la Iglesia en Prelatura personal, con el fin de que su figura jurídica en el derecho canónico correspondiera adecuadamente con su vida, con su realidad social y con su auténtico espíritu fundacional, transmitido por su Fundador, Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer. «Este nuevo marco jurídico del Opus Dei –declaró Mons. del Portillo a Pier Giovanni Palla, del diario Ya, en noviembre de 1982–, transparenta claramente lo que son los miembros del Opus Dei: o simples fieles laicos, o sacerdotes seculares».

V. LA GENTE DEL OPUS DEI

movimiento Opus Dei  Tagged , , , , , , , No Comments »

“La herencia de Mons. Escrivá de Balaguer”, escrito por Luis Ignacio Seco.

02 de diciembre de 2008

Los miembros del Opus Dei son, como se puede ver, personas corrientes que desean llevar una vida plenamente cristiana, buscando la santidad y ejerciendo el apostolado, en su propio estado y en su propio trabajo en medio de la sociedad civil.

En el fondo la cosa no puede ser más sencilla. Cada persona del Opus Dei se compromete en concreto a practicar las virtudes cristianas propias de su condición en el mundo, y a ejercer el apostolado en la medida de sus posibilidades y según su situación personal. Como es lógico, esa diversidad de situaciones personales trae consigo una variedad de participación en las labores apostólicas según que puedan dedicar más o menos tiempo, según que puedan desarrollar una u otra actividad, etc. La mayoría de los miembros de la Obra son personas casadas, que procuran vivir seriamente el cristianismo en el seno de su hogar. Otros, en cambio, deciden permanecer célibes, con el fin de dedicar más tiempo a las tareas de formación de los demás miembros y a las diversas actividades apostólicas. Y en correspondencia a esa dedicación de sus miembros, la Obra se compromete a su vez a darles ayuda espiritual y orientación para sostener e incrementar su vida interior, al mismo tiempo que les estimula para que en su acción apostólica puedan servir a todas las almas. Por tratarse de cristianos corrientes, en el Opus Dei se da la misma variedad de personas que en cualquier sociedad: hombres y mujeres, ,jóvenes y viejos, solteros y casados, sanos y enfermos; y hay en, la Obra personas de cualquier condición social y de cualquier profesión. «Para formar parte del Opus Dei –ha escrito Mons. Escrivá de Balaguer– se necesita sólo la buena voluntad de corresponder a la vocación divina, que invita a buscar la perfección cristiana en el propio estado y en el ejercicio de la propia profesión u oficio en el mundo, según el espíritu del Opus Dei. Precisamente por eso pertenecen a la Obra hombres y mujeres de las más diversas condiciones: porque la vocación la da Dios y… porque para Dios no hay acepción de personas».

A esa multiplicidad de situaciones personales corresponde precisamente una forma personalísima de actuar la misma vocación que cada uno ha recibido, porque, como me decía uno de ellos, «en el Opus Dei cada uno se organiza como le da la gana». Unos pocos residen en centros de la Obra con el fin de estar más disponibles para trabajar en la dirección espiritual y doctrinal de las tareas de formación, pero la mayoría viven con su familia o en aquellos lugares donde los lleva a permanecer el desempeño de su labor profesional.

Del Opus Dei forman parte además sacerdotes, que se ordenan cuando ya pertenecen a la Prelatura y se dedican principalmente –aunque no de manera exclusiva– a la atención espiritual de los demás miembros de la Obra y son, por vocación, sacerdotes seculares en cualquier diócesis donde se encuentren.

Otros, después de haber recibido las sagradas órdenes, se asocian, para mejorar su vida espiritual, en la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, Asociación inseparablemente unida a la Prelatura, sin que esto disminuya –lógicamente– en modo alguno su condición de sacerdotes diocesanos ni su plena dependencia del propio Ordinario, como ya hemos visto.

En resumen, pues, se puede decir que en el Opus Dei hay laicos y sacerdotes seculares; que entre los laicos, hay personas casadas y otras que permanecen célibes; y que, tanto entre los casados como entre los célibes, hay personas de todas las profesiones y ambientes sociales.

Y existen también Cooperadores –muchos de ellos no católicos– que, sin ser propiamente miembros de la Obra, colaboran en las actividades apostólicas con su oración, sus limosnas o su trabajo.

III. ¿QUÉ ES EL OPUS DEI?

movimiento Opus Dei  Tagged , , , , No Comments »

“La herencia de Mons. Escrivá de Balaguer”, escrito por Luis Ignacio Seco.

02 de diciembre de 2008

¿Quién mejor que Mons. Alvaro del Portillo, su Prelado, para explicarnos qué es el Opus Dei? El 28XI–82, el Papa Juan Pablo Il erigió esta institución de la Iglesia en Prelatura personal, con el fin de que su figura jurídica en el derecho canónico correspondiera adecuadamente con su vida, con su realidad social y con su auténtico espíritu fundacional, transmitido por su Fundador, Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer. «Este nuevo marco jurídico del Opus Dei –declaró Mons. del Portillo a Pier Giovanni Palla, del diario Ya, en noviembre de 1982–, transparenta claramente lo que son los miembros del Opus Dei: o simples fieles laicos, o sacerdotes seculares».

Un proyecto de renovación en el corazón del mundo contemporáneo

fundador, movimiento Opus Dei, sacerdotes  Tagged , , No Comments »

Testimonio de Cardenal Franz Konig, Arzobispo de Viena

El próximo mes de octubre habrán transcurrido cincuenta y sie te años desde que el sacerdote español Josemaría Escrivá de Bala guer fundara el Opus Dei, el 2 de octubre de 1928. Un año y medio después se añade la sección femenina, y, en febrero de 1943, en plena Guerra Mundial, surge la «Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz» en el seno de la Obra. La intención del fundador era desde el primer momento mostrar a los cristianos que existen en el mundo nuevos caminos para profundizar e interiorizar la propia vida reli giosa. Circunstancias externas –y para ser exactos la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial– hicieron que esta fun dación estuviese limitada, en sus inicios, a España y Portugal.

El Opus Dei cuenta actualmente –basándome en los datos de que dispongo con aproximadamente unos 73.000 miembros. De ellos, 1.400 aproximadamente son sacerdotes; el resto, es decir, la enorme mayoría, son laicos. El Opus Dei cuenta con centros o miembros en Europa occidental, Estados Unidos, Canadá. Austra lia, México, América del Sur, así como en varios Estados africanos y en Hong Kong… En total son 87 países. Este nuevo tipo de comunidad cristiana, constituido, actualmente, como prelatura personal según el derecho canónico, se ha propagado muy rápidamente y en poco tiempo.

Con frecuencia, formas y empresas nuevas deben afrontar, incluso en el seno de la Iglesia, criticas y debates. No escapó a esta experiencia el fundador, fallecido en 1975, hace diez años, ni tam poco su– sucesor, el español Álvaro del Portillo. En noviembre de 1 982 el Opus Dei se erige como primera prelatura personal de con formidad con las normas del derecho canónico. Con esto, el Opus Dei ha encontrado, después de larga reflexión, la forma jurídica que le corresponde dentro de la Iglesia. Este hecho ha provocado recientemente un debate sobre este camino y sobre el lugar que ocupa en la Iglesia.

Algunos temen que el Opus Dei pueda llegar a convertirse en una Iglesia dentro de la Iglesia. El antiguo derecho canónico reco nocía el papel de las prelaturas territoriales, es decir, zonas más o menos independientes del obispo ordinario del lugar. Pero el Con–cilio Vaticano II ha abierto el camino para un nuevo tipo de pre laturas, que no se rigen por el principio territorial, sino por el per sonal. En estas prelaturas personales lo que se establece es el cum plimiento de deberes particulares y objetivos pastorales, que deben ser compatibles con los derechos del obispo ordinario del lugar y que, por tanto, no tratan de conseguir plena autonomía frente a él. El Opus Dei existía ya desde 1947 como institución de derecho pontificio. Desde entonces – y, por tanto, durante el pontificado de varios Papas–, el Opus Dei poseía una dirección central con la independencia interna necesaria y con potestad de régimen.

El Opus Dei no es una orden. A diferencia de las órdenes, deno minadas en otro tiempo en la Iglesia «estado de perfección» y en la actualidad «vida consagrada a Dios», el Opus Dei intenta subra yar una idea de la que se ha ocupado con esmero el último Concilio: los laicos pueden y deben buscar la perfección y la santidad, en el mundo y en el propio trabajo, y pueden hacerlo sin abandonar la profesión civil, ni la familia. No se trata de un camino mejor que el de las órdenes religiosas, sino sencillamente distinto. Esta nueva idea, y este nuevo camino de la Iglesia, permiten comprender también la rápida expansión de esta forma de apostolado laico. También por parte del Opus Dei mismo se resalta que su historia también capacitado para eso, como representante del apostolado laico del que habla el Concilio, en virtud del espíritu sacerdotal que llamados ala plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad… por lo que todos los fieles serán hoy en día mássanti ficados en sus condiciones de vida, en sus obligaciones o en sus circunstancias… Todos los fieles, por tanto, son invitados y anima dos a buscar la santidad y la perfección de su propio estado».

Con razón pueden reseñar actualmente los miembros del Opus Dei que su fundador ya había expresado ideas similares en 1928, cuando escribió: todo bautizado está llamado a la plenitud de la vida cristiana y a la participación plena en la obra de la salvación. Esta vocación se desarrolla dentro de una «unidad de vida», o sea, la actividad en el mundo y la unión con Dios no se excluyen mutua mente, sino que pueden y deben formar un conjunto armónico: el cristiano busca una relación personal con Dios en la oración y en los sacramentos: de este modo, se va transformando cada vez más en Cristo, y así se dedica con todo empeño al cumplimiento de las tareas terrenales que le corresponden en el mundo. De este modo. goza de libertad y responsabilidad personales, mientras escucha continua y atentamente la voz de la conciencia bien formada, que le hace reconocer la llamada de Dios, o sea, la voluntad divina para cada uno, por medio de las circunstancias de la vida.

Desde este punto de vista, la misión del laico no consiste sim plemente en «ayudar» al clero: sino que él mismo es Iglesia, en la medida en que es miembro vivo del Pueblo de Dios en la tierra, con la huella del sacerdocio universal de Cristo recibida por la gracia del Bautismo, que le hace capaz de cooperar de forma directa en la obra de la salvación, gracias a una oración constante y a una vida que es también contemplativa en medio de la tempestuosa rea lidad cotidiana, en la que el trabajo se efectúa en presencia de Dios y para su gloria, y así puede convertirse en oración.

De esta manera, el trabajo diario puede ser el lugar donde el fiel sencillo encuentra a su prójimo: donde, con toda sencillez y debi do a la amistad y al trato personales, intenta comunicarle algo de la luz de la doctrina de Cristo; donde les ayuda a encontrar el camino que va a Dios. Donde ya no se escucha el sermón del sacerdote, ahí se puede escuchar la voz de un amigo que da la mano a su amigo, y le ayuda con tesón a acercarse al calor de la fe. Aquel que es capaz de llevar a cabo el apostolado personal de una manera tan espontánea y en cualquier situación, llevado por un impulso interior, está también capacitado para eso, como representante del apostolado laico del que habla el Concilio, en virtud del espíritu sacerdotal que tiene todo bautizado mediante la viva relación con Dios. Por eso, en el Opus Dei el sacerdocio universal de los fieles debe ser una realidad hecha viva. El sacerdocio universal es, en su esencia, distinto del ministerial o sacramental, tal como subraya el Concilio, los miembros del Concilio imitando las enseñanzas de su Fundador Escrivá, ven en el sacerdocio universal de los fieles y en el sacerdocio ministerial y sacramental dos cosas totalmente diversas, pero que entre ellas tienen una conexión orgánica, tal como se indica, por ejemplo, en el Canon 296 del nuevo Código de Derecho Canónico sobre las prelaturas personales. Es decir, que el apostolado personal de los laicos tiene sus propios límites ahí donde empieza la barrera sacramental, y es necesario el sacerdote para perdonar los pecados de los hombres en nombre de Dios, para celebrar el Sacrificio de la Misa, y para distribuir las gracias sacramentales que Cristo ha confiado a su Iglesia.

En el orden establecido por el nuevo Código de Derecho Canónico, el Opus Dei no desea una detracción de la jurisdicción episcopal. Los sacerdotes del Opus Dei son – como también dijeron los directores centrales de la Obra sacerdotes seculares al cien por cien, en virtud de su formación, de su espíritu, de su mentalidad y del modo en que realizan su ministerio. Por eso mismo, sus directores les exhortan a vivir y fomentar la unidad fraterna con los otros sacerdotes, con el respectivo presbiterio diocesano. En primer plano, están la enorme mayoría de los laicos los cuales llevan a cabo una actividad apostólica. Su dependencia con respecto al Prelado del Opus Dei se remite a los deberes ascéticos, apostólicos y educativos que han asumido al vincularse a la prelatura. En cuanto a los demás son animados a trabajar en sus diócesis según sus deberes de cristianos y de ciudadanos católicos. Con su testimonio cristiano, con su intensa vida de fe y con el prestigio de su propia profesión pueden reforzar el apostolado laico de la diócesis.

El nuevo Código de Derecho Canónico (canon 225, parte1), con referencia a los derechos y deberes de los laicos dice: Los laicos, desde el momento en que como todos los fieles son elegidos por Dios para el apostolado mediante el bautismo y la confirmación …tienen el deber de colaborar para que el mensaje de la salvación sea conocido y acogido por todo hombre y en todo lugar.

La Obra, a la que Monseñor Escrivá de Balaguer dedicó hasta el último instante de su vida, se ha mostrado, antes y después del Concilio, como modelo pastoral vivo y eficaz para la cooperación apostólica entre sacerdotes y laicos: ha ofrecido un ejemplo tangible del vínculo que existe entre los sacerdocios universal y ministerial sin desfigurar las distintas funciones y tareas de ambos. De este modo, puede servir a la Iglesia como verdadero instrumento de Dios.


WordPress Theme & Icons by N.Design Studio. WPMU Theme pack by WPMU-DEV.
Entries RSS Comments RSS Acceder