Declaraciones de San Josemaría

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Capítulo del documento “Textos y referencias bibliográficas de San Josemaría sobre el nazismo, el fascismo y el pensamiento totalitario”

No hay otra doctrina que la que enseña la Iglesia para todos los fieles
“En el Opus Dei, procuramos siempre y en todas las cosas sentir con la Iglesia de Cristo: no tenemos otra doctrina que la que enseña la Iglesia para todos los fieles. Lo único peculiar que tenemos es un espíritu propio, ca­racterístico del Opus Dei, es decir, un modo concreto de vivir el Evangelio, santificándonos en el mundo y haciendo apostolado con la profesión”.

—Cfr. Conversaciones, obra citada, pág. 75.

Los fines del Opus Dei son exclusivamente espirituales y apostólicos.
“El Opus Dei no interviene para nada en política; es absolutamente ajeno a cualquier tendencia, grupo o régimen político, económico, cultural o ideológico. Sus fines -repito- son exclusivamente espirituales y apostólicos. De sus miembros exige sólo que vivan en cristiano, que se esfuercen por ajustar sus vidas al ideal del Evangelio. No se inmiscuye, pues, de ningún modo en las cuestiones temporales.

“Si alguno no entiende esto se deberá quizá a que no entiende la libertad personal o a que no acierta a distinguir entre los fines exclusiva­mente espirituales para los que se asocian los miembros de la Obra y el amplísimo campo de las actividades humanas -la economía, la política, la cultura, el arte, la filosofía, etc.- en las que los miembros del Opus Dei gozan de plena libertad y trabajan bajo su propia responsabilidad”.

—Cfr. Conversaciones, obra citada, págs. 73-74.

Nadie puede pretender imponer dogmas en cuestiones temporales.
“Nadie puede pretender en cuestiones temporales imponer dogmas, que no existen. Ante un problema concreto, sea cual sea, la solución es: estudiarlo bien y, después, actuar en conciencia, con libertad personal y con responsabilidad también personal”.

—Cfr. Conversaciones, obra citada, pág. 161.

No he preguntado ni preguntaré jamás a ningún miembro de la Obra de qué partido es o qué doctrina política sostiene
“No he preguntado ni preguntaré jamás a ningún miembro de la Obra de qué partido es o qué doctrina política sostiene, porque me parecería un atentado a su legítima libertad. Y lo mismo hacen los directores del Opus Dei en todo el mundo”.

—Cfr. Conversaciones, obra citada, pág. 104.

He defendido siempre la libertad de las conciencias
“En cuanto a la libertad religiosa, el Opus Dei, desde que se fundó, no ha hecho nunca discriminaciones: trabaja y convive con todos, porque ve en cada persona un alma a la que hay que respetar y amar. No son sólo palabras; nuestra Obra es la primera or­ganización católica que, con la autorización de la Santa Sede, admite como Cooperadores a los no católicos, cristianos o no. He defendido siempre la libertad de las conciencias.

No comprendo la violencia: no me parece apta ni para convencer ni para vencer; el error se supera con la oración, con la gracia de Dios, con el estudio; nunca con la fuerza, siempre con la caridad. Comprenderá que siendo ése el espíritu que desde el primer momento hemos vivido, sólo alegría puede producirme las enseñanzas que sobre este tema ha promulgado el Concilio”.

—Cfr. Conversaciones, obra citada, pág. 98.

Ni a la derecha ni a la izquierda, ni al centro.

“El Opus Dei no está ni a la derecha ni a la izquierda, ni al centro. Yo, como sacerdote, procuro estar con Cristo, que sobre la Cruz abrió los dos brazos y no sólo uno de ellos: tomo con libertad, de cada grupo, aquello que me convence, y que me hace tener el corazón y los brazos acogedores, para toda la humanidad; y cada uno de los miembros es libérrimo para escoger la opción que quiera, dentro de los términos de la fe cristiana”.

—Cfr. Conversaciones, obra citada, pág. 98.

Un caso concreto: ante el problema racial en Estados Unidos
“Pongamos un ejemplo. Ante el problema racial en Estados Unidos, cada uno de los miembros de la Obra tendrá en cuenta las enseñanzas claras de la doctrina cristiana sobre la igualdad de todos los hombres y sobre la injusticia de cualquier discriminación.

También conocerá y se sentirá urgido por las indicaciones concretas de los obispos americanos sobre este problema. Defenderá por tanto los legítimos derechos de todos los ciudadanos y se opondrá a cualquier situación o proyecto discriminatorio.

Tendrá en cuenta, además, que para un cristiano no basta con respetar los derechos de los demás hombres, sino que hay que ver, en todos, hermanos a los que debemos un amor sincero y un servicio desinteresado”.

—Cfr. Conversaciones, obra citada, pág. 76-77.

El Opus Dei no está anclado en una cultura determinada
“El Opus Dei no está anclado en una cultura determinada, ni en una concreta época de la historia. En el mundo anglosajón, el Opus Dei tiene, gracias a la ayuda de Dios y a la cooperación de muchas personas, obras apostólicas de diversos tipos: Netherhall House, en Londres, que presta especial atención a universitarios afroasiáticos; Hudson Center, en Montreal, para la formación humana e intelectual de chicas jóvenes; Nairana Cultural Center, que se dirige a los estudiantes de Sydney…

En Estados Unidos, donde el Opus Dei comenzó a trabajar en 1949, se pueden mencionar: Midtown, para obreros en un barrio del corazón de Chicago; Stonecrest Community Center, en Washington, destinado a la educación de mujeres que carecen de capacitación profesional; Trimount House, residencia universitaria en Boston, etcétera”.

—Cfr. Conversaciones, obra citada, pág. 96.

La formación de la conciencia cristiana como contexto de las enseñanzas del Beato Josemaría Escrivá sobre materia social y política

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Extracto del estudio “La formación de la conciencia en materia social y política según las enseñanzas del Beato Josemaría Escrivá”, publicado en Romana nº 24, enero-junio de 1997

Angel Rodríguez Luño

En los escritos del Fundador del Opus Dei existen abundantes reflexiones teológico-morales sobre la acción de los cristianos en el terreno social y político4, pero no encontramos en ellos lo que comúnmente se entiende por «ideas u opiniones políticas». Este hecho responde a una línea de conducta reflexivamente asumida y constantemente respetada. El Beato Josemaría afirmó repetidas veces: «yo no hablo nunca de política»5. Con estas palabras quería declarar su máxima de no proponer ni sugerir «la solución concreta a un determinado problema, al lado de otras soluciones posibles y legítimas, en concurrencia con los que sostienen lo contrario»6. Se negaba de este modo a intervenir en el común debate político, en el juego de las opiniones que suelen determinar la adscripción de los ciudadanos a los diversos partidos políticos, sindicatos, movimientos culturales, etc., con el propósito de concurrir noblemente a la configuración política de nuestra vida en común. Y nunca permitió que sus palabras o su actividad fuesen interpretadas en sentido político.

¿Por qué adoptó el Beato Josemaría esta línea de conducta? El estudio de sus escritos permite aducir varios motivos. Mencionamos en primer lugar el carácter completa y exclusivamente sacerdotal7 que quiso dar a toda su actividad («mi misión como sacerdote es exclusivamente espiritual»8), y la vivísima conciencia de la misión sobrenatural de la Iglesia, que le impedía concebir el Cristianismo como una «corriente político-religiosa —sería una locura—, ni siquiera aunque tenga el buen propósito de infundir el espíritu de Cristo en todas las actividades de los hombres»9. Cosa bien diversa es que el Fundador del Opus Dei haya afirmado siempre el derecho y el deber de la Jerarquía de la Iglesia de pronunciar juicios morales sobre asuntos temporales, cuando ello era exigido por la fe o la moral cristianas10. Es más, enseñó constantemente que los fieles tienen entonces la obligación moral de aceptar interna y externamente esos juicios doctrinales11, e incorporó a sus enseñanzas orales y escritas los contenidos fundamentales del magisterio pontificio y episcopal en materia social. Pero tal actitud no hizo más que reforzar su habitual línea de conducta: el derecho y el deber de enjuiciar moralmente los nuevos problemas planteados por el creciente cambio social o por los avances tecnológicos corresponde a la Jerarquía eclesiástica.

Un segundo motivo de la mencionada línea de conducta surge de la naturaleza y de la espiritualidad específica del Opus Dei y, por tanto, de la misión del Beato Josemaría como fundador y pastor de almas. El Opus Dei tiene una misión exclusivamente espiritual12. Por eso, la Obra no propone ni sugiere a sus miembros «ningún camino concreto, ni económico, ni político, ni cultural. Cada uno de sus miembros tiene plena libertad para pensar como le parezca mejor en este terreno [...]: caben en el Opus Dei personas de todas las tendencias políticas, culturales, sociales y económicas que la conciencia cristiana puede admitir [...] Ese pluralismo no es, para la Obra, un problema. Por el contrario, es una manifestación de buen espíritu, que pone patente la legítima libertad de cada uno»13. Y por si quedasen dudas, el Beato Josemaría no tuvo dificultad en afirmar: «Si alguna vez el Opus Dei hubiera hecho política, aunque fuera durante un segundo, yo —en ese instante equivocado— me hubiera marchado de la Obra»14.

Las consideraciones que acabamos de hacer son verdaderas e importantes, pero incompletas, ya que nos dicen únicamente lo que las enseñanzas del Beato Josemaría no son y lo que el Opus Dei no es. ¿Cuáles son entonces las enseñanzas sobre la acción política y social del cristiano que innegablemente encontramos en sus escritos? ¿Cómo las podemos calificar positivamente? La respuesta debe buscarse a la luz de una aclaración de capital importancia sobre la finalidad del Opus Dei y, por tanto, de las enseñanzas de su Fundador: «La actividad principal del Opus Dei consiste en dar a sus miembros, y a las personas que lo deseen, los medios espirituales necesarios para vivir como buenos cristianos en medio del mundo. Les hace conocer la doctrina de Cristo, las enseñanzas de la Iglesia; les proporciona un espíritu que mueve a trabajar bien por amor de Dios y en servicio de todos los hombres. Se trata, en una palabra, de comportarse como cristianos: conviviendo con todos, respetando la legítima libertad de todos y haciendo que este mundo nuestro sea más justo»15. Es decir, las enseñanzas del Beato Josemaría se proponen dar la formación necesaria para vivir como buenos cristianos en medio del mundo. Acertadamente se ha escrito que esas enseñanzas constituyen una apremiante llamada «a una plenitud de vida cristiana que, por verificarse en medio del mundo, connota constantemente frutos de transformación social, de instauración de la justicia, de fraternidad, de paz (la fe y el amor deben desbordarse en vida y manifestarse en obras; y la gracia puede y debe producir frutos de Redención en el presente histórico); pero que, a la vez e inseparablemente, trasciende esas realizaciones, ya que la existencia humana posee horizontes que van más allá del tiempo y de la historia, y las presenta como efectos que advienen a modo de redundancia o añadidura, respecto de la realidad central: la radical identificación con Cristo, la plena entrega a Dios»16.

Hemos de concluir, por tanto, que el contexto de las enseñanzas que estamos estudiando es la formación de la conciencia de los cristianos que viven en el mundo y que desean santificarse en el mundo, animando cristianamente las realidades en las que se desenvuelve su vida: realidades profesionales, culturales, sociales, políticas, etc. En función de esa finalidad el Fundador del Opus Dei transmitía «la doctrina de Cristo» y «las enseñanzas de la Iglesia» (en nuestro tema, la Doctrina social de la Iglesia)17. Pero, en sus escritos, esa doctrina y esas enseñanzas adquieren acentos, perspectivas e intencionalidades específicas y muchas veces altamente originales, que por eso no siempre fueron bien comprendidas, incluso por parte de observadores bien intencionados. Sobre estos acentos, perspectivas e intencionalidades se centrarán ahora nuestras reflexiones.

Notas
4) Ver la amplia selección de textos contenida en el estudio de J. M. PERO-SANZ, J. M. AUBERT, T. GUTIÉRREZ CALZADA, Acción social del cristiano… ,cit.
5) Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer, n. 48 (en adelante se cita: Conversaciones). En idéntico sentido: Es Cristo que pasa, n. 183.
6) Conversaciones, n. 76.
7) Cfr. por ejemplo Es Cristo que pasa, n. 79.
8) Conversaciones, n. 48.
9) Es Cristo que pasa, n. 183.
10) Cfr. Conversaciones, n. 11.
11) Cfr. Conversaciones, n. 29. Cfr. Carta, 30-IV-1946, n. 18.
12) Cfr. por ejemplo Es Cristo que pasa, n. 70. Es éste un punto enérgicamente reafirmado en multitud de ocasiones.
13) Conversaciones, n. 48. Para el Fundador del Opus Dei existe también un legítimo pluralismo en lo teológico, y en ese sentido aclaró siempre que la Obra no tiene una opinión propia —una escuela— en las cuestiones teológicas opinables: cfr. Carta, 24-X-1965, n. 53.
14) Citado por A. VÁZQUEZ DE PRADA, El Fundador del Opus Dei, 2 ed., Rialp, Madrid 1984, p. 295.
15) Conversaciones, n. 27.
16) El itinerario jurídico…, cit., p. 59.
17) Cfr. Conversaciones, n. 27.


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