La oración

testimonio  Tagged , , , , , , No Comments »

Breve biografía sobre el Fundador del Opus Dei escrita por José Miguel Cejas

El sillar de la oración: las plegarias confiadas de los niños a los que don Josemaría confesaba y daba catequesis. La oración de los sacerdotes a los que rogaba que pidiesen “por una intención”. La oración de los pobres y necesitados. Comentó años después que cuando se dirigía a una iglesia, habitualmente se encontraba una mendiga que estaba siempre en el mismo sitio, en la calle, pidiendo limosna; me acerqué a ella y le dije:

—Hija mía, yo no puedo darte oro ni plata; yo, pobre sacerdote de Dios, te doy lo que tengo: la bendición de Dios Padre Omnipotente. Y te pido que encomiendes mucho una intención mía, que será para mucha gloria de Dios y bien de las almas. ¡Dale al Señor todo lo que puedas!

Al poco tiempo, uno de los días que pasé a celebrar la Santa Misa, no estaba, tampoco al otro… Como en esa época íbamos a visitar los hospitales, en uno de ellos me encontré con esta mendiga en una de las salas.

—Hija mía, ¿qué haces tú aquí, qué te pasa?

Me miró y me sonrió. Estaba gravemente enferma. Le indiqué: mañana celebraré la Misa pidiéndole al Señor que te ponga buena. La mendiga me contestó:

—Padre, ¿cómo se entiende? Usted me dijo que encomendase una cosa que era para mucha gloria de Dios y que le diera todo lo que pudiera al Señor: le he ofrecido lo que tengo, mi vida.

Sólo le dije: “Haz lo que quieras, pero le pediré al Señor por ti, y si te vas, cumple muy bien este encargo”.

“Yo os digo —comentaba el Fundador— que, desde que aquella pobre mendiga se fue al Cielo, es cuando la Obra comenzó a caminar deprisa”.

A partir de entonces consideró a aquella pobre mujer, desde un punto de vista espiritual, como la primera mujer del Opus Dei.

Uno de los pioneros del Concilio

movimiento Opus Dei  Tagged , , , , , , , No Comments »

Breve biografía sobre el Fundador del Opus Dei escrita por José Miguel Cejas

El 9 de octubre de 1958 falleció Pío XII, y pocos días después, el 25 de octubre, fue elegido Papa Juan XXIII, que tuvo siempre gran afecto por Josemaría Escrivá y sus empeños apostólicos y evangelizadores. Afirmaba: Si me llamasen a declarar en los procesos de beatificación de Pío XII y de Juan XXIII, yo no tendría más remedio que hablar del grandísimo afecto que estos Romanos Pontífices —¡los dos!— tuvieron al Opus Dei. Me lo dijeron —uno y otro— expresamente, y considero un deber de conciencia que en el acta de la Historia conste la realidad de ese cariño.

Juan XXIII convocó el Concilio Vaticano II tres meses después de su elección. Pero el anciano pontífice no pudo ver los frutos del Concilio que inauguró en 1962, porque falleció tras celebrarse la primera sesión, el 3 junio de 1963.

Tras catorce días de cónclave, fue elegido Papa Giovanni Battista Montini, con el nombre de Pablo VI.El nuevoPontífice, que reanudó las tareas conciliares, conocía y apreciaba a don Josemaría desde años atrás. No puedo olvidar —decía— (…) que las primeras palabras de cariño y afecto que recibí en Roma en 1946, me las dijo el entonces Monseñor Montini.

Don Josemaría oró intensamente por los frutos del Concilio, que supuso una nueva Pentecostés para la Iglesia. Se celebraron cuatro sesiones desde 1962 a 1965 y durante ese periodo numerosos Padres conciliares, teólogos y personalidades eclesiásticas conversaron con el fundador.

El obispo de Metz le conoció hacia la mitad de la primera sesión del Concilio, y desde entonces —escribía— “tuve la alegría de escucharle en varias ocasiones. Descubrí en él un hombre excepcionalmente sensible y cercano a los problemas de sus contemporáneos. Estaba a la vez preocupado por el porvenir del mundo y por el futuro del Pueblo de Dios. Era perfectamente consciente de la gravedad de cuanto estaba en juego y demostraba la profunda convicción de que no se podía pensar solamente en algún retoque superficial. Sin embargo, las reformas de estructuras, por sí solas, le parecían insuficientes. Consideraba que sólo un retorno a las fuentes de la fe habría permitido a la Iglesia cumplir su misión en el mundo”.

El 8 de diciembre de 1965, se clausuró el Concilio Vaticano II. Don Josemaría Escrivá dio gracias al Señor al ver que las enseñanzas que venía predicando desde el 2 de octubre de 1928 se habían convertido en doctrina universal de la Iglesia. En los documentos conciliares se subrayaba, entre otras muchas cuestiones, la unidad de vida del cristiano, entendida como coherencia vital entre la llamada a la santidad y la vida ordinaria; y se ponía de manifiesto la necesidad de dar un fuerte impulso al desarrollo de la teología sobre el Sacramento del Bautismo. En esa misma dirección trabajaba Josemaría Escrivá desde hacía muchos años, moviendo a los que le seguían a ser consecuentes con las exigencias de la vocación bautismal, viviendo intensamente la Liturgia y la Palabra de Dios.

Podrían citarse numerosas enseñanzas de Josemaría Escrivá en las que se pone de manifiesto su profunda sintonía con las enseñanzas conciliares. Por ejemplo, su visión del trabajo profesional como ocasión y medio de santificación personal y de apostolado; su concepción del apostolado de los laicos, maduro y responsable, y su aliento para que participen en la misión de la Iglesia; la consideración de la Santa Misa como “centro y raíz” de la vida interior; su deseo de que los fieles laicos tomen parte activa en la liturgia; o su afán para que adquieran una profunda cultura doctrinal y espiritual.

Profundo amor y veneración a los religiosos

fundador  Tagged , , , , , , No Comments »

Breve biografía sobre el Fundador del Opus Dei escrita por José Miguel Cejas

Tenía un profundo amor y veneración por el estado religioso. Entre los santos de su particular devoción estaban San Ignacio de Loyola, San Francisco Javier, Santa Teresa de Jesús, San Juan Bosco, Santa Teresa de Lisieux… Tenía muchos amigos religiosos y durante esos viajes de catequesis solía visitar a comunidades de religiosos y religiosas, pidiéndole que rezaran por sus intenciones. En la actualidad un número muy elevado de comunidades religiosas son Cooperadoras del Opus Dei.

—Padre, —le comentó un párroco— ayer terminé de dar un curso de retiro a religiosas de clausura…

¡Estupendo! Dios te bendiga.

—Y me encargaron: dígale al Padre que le queremos muchísimo y que le agradecemos, a él y al Opus Dei, el bien que nos está haciendo, y que diga unas palabritas para nosotras.

Os agradezco con toda el alma el cariño que tenéis a las religiosas. Es indispensable que estas benditas almas reciban dirección espiritual; si no, no tendrán vida interior. Ahora, muchos de nuestros hermanos no quieren sentarse en el confesonario. Vosotros, sin prisa, debéis atender a las almas, pero procurando —como he dicho otras veces— que lleven la confesión preparada, de modo que sea contrita, breve, clara, completa, y habiendo hecho ya unos propósitos firmes. Así podréis atender más almas. Pero si veis que hay una que va por caminos de entrega a Dios en un convento, dedicadle más tiempo y preparadla para que pueda seguir esa vocación. Si no, se van a cerrar muchas de esas casas, y sería una lástima, porque son un tesoro maravilloso de la Iglesia. Dios te bendiga, por haber trabajado por las religiosas de clausura.

Había encaminado a bastantes hombres y mujeres que le pedían consejo espiritual, hacia la vida religiosa. Es el caso, entre otros, de Fray Hugo Quesada, cartujo. El Espíritu Santo —le dijo Escrivá en 1942— te lleva por esos caminos. Un ejemplo entre muchos: en los años cuarenta fue a visitarle una joven que quería entregarse a Dios en la vida religiosa. Le dijo que necesitaba una cantidad de dinero como dote para ingresar. Al oírlo, don Josemaría, a pesar de la grave situación económica que atravesaba, le preguntó a Isidoro Zorzano cuánto dinero había en casa y se lo dio todo.

Algunos testimonios sobre Josemaría Escrivá

fundador  Tagged , , , , , , No Comments »

Breve biografía sobre el Fundador del Opus Dei escrita por José Miguel Cejas

Se conservan miles de testimonios sobre Josemaría Escrivá escritos por personas de los más diversos países y ambientes sociales. Se recogen aquí los recuerdos de algunas personas que se encuentran en proceso de Canonización, y que tuvieron especial amistad y trato con el Fundador del Opus Dei.

Sierva de Dios Madre Esperanza, religiosa, fundadora

La Madre Esperanza de Jesús Alhama Valero, la popular “Madre Esperanza”, nació el 30.IX.1893 en Santomera, Murcia. Fundó en 1930 en Madrid la Congregación de las Esclavas del Amor Misericordioso. En esa ciudad conoció a Josemaría Escrivá. Una religiosa de su Congregación, Sor Presentación de Jesús, recordaba que “Nuestra Congregación pasaba entonces por un momento de grandes dificultades y de incomprensión: hasta se le achacaba a nuestra Madre Esperanza de Jesús Alhama el haber fundado sin permiso del Ordinario del lugar y durante algún tiempo se la tuvo incomunicada. (….). Las entrevistas con don Josemaría le dejaban a nuestra Fundadora una gran paz. Como siempre sucede entre los santos, había entre ellos una gran corriente de comprensión y de aceptación plena de lo que el Señor les estaba pidiendo”.

Falleció con fama de santidad el 8.II.1983. Su Causa de Canonización comenzó en 1990.

Siervo de Dios José María García Lahiguera, obispo y fundador.

Este Siervo de Dios nació en Fitero, Navarra, el 9.III.1903. Estudió en el Seminario de Madrid, del que fue nombrado, en julio de 1936, Director Espiritual. Durante la guerra civil española fundó, junto con María del Carmen Hidalgo de Caviedes, una obra contemplativa femenina, las Hermanas Oblatas de Cristo Sacerdote.

Estos dos fundadores se conocieron en Madrid en febrero de 1932. Josemaría Escrivá le explicó el Opus Dei. “Yo estaba firmemente conmovido con lo que iba oyendo —recuerda García Lahiguera— y comprendí enseguida que aquel sacerdote estaba iniciando algo verdaderamente trascendental, de Dios. Era un panorama de apostolado y de servicio a la Iglesia que atraía, maravilloso… (…) Ese fue el comienzo de una amistad que ha durado tanto como nuestras vidas”.

El Fundador del Opus Dei le pidió en octubre de 1940 que fuese su director espiritual. García Lahiguera aceptó y dirigió su alma hasta el 25 de junio de 1944, fecha en que se ordenaron los primeros sacerdotes del Opus Dei. Fue Obispo Auxiliar de Madrid en 1950; Obispo de Huelva en 1964, y en 1969 de Valencia. Falleció con fama de santidad el 14 de julio de 1989. Se ha abierto su Causa de Canonización.

Beato Manuel González García, obispo y fundador.

Nació en Sevilla el 25.II.1877. Obispo de Málaga desde 1915. Promovió la Obra de las Tres Marías que se difundió extensamente por España y Sudamérica. Fundó en 1921 la Congregación de las Hermanas Eucarísticas de Nazaret.

Josemaría Escrivá tenía en gran estima a este Prelado, como se pone de manifiesto en la carta que escribió a Isidoro Zorzano, residente en Málaga, el 3 de marzo de 1931. Se conocieron en mayo de 1933 en Madrid. “El Santo Prelado —anotó Escrivá en sus Apuntes Intimos, el 26 de mayo— fue cordialísimo. Puesta su mano sobre mi cabeza, por dos veces me dijo: ad robur, ad robur... Me prometió orar por mí y me dio, al marcharme, un abrazo muy apretado” (Ad robur: fortaleza). Manuel González falleció santamente, siendo Obispo de Palencia, el 4.I.1940. Fue beatificado por Juan Pablo II en el año 2001.

Beato Pedro Poveda, sacerdote y fundador. Mártir.

El Fundador de la Institución Teresiana nació en Linares (Andalucía) el 3.XII.1874. Se ordenó sacerdote en 1897 y fue profesor en el seminario de Guadix (Granada). En 1906 fue trasladado a Asturias donde desarrolló una intensa actividad pedagógica. Era gran amigo de Josemaría Escrivá. El Padre Poveda fue detenido el 27 de julio y asesinado por odio a la Religión en la madrugada del 28.VII.1936. Juan Pablo II le beatificó el 10 de octubre de 1993.

Sierva de Dios Josefa Segovia, maestra, cofundadora de la Institución Teresiana.

Nació en Jaén el 10.X.1981. Fue cofundadora de la Institución Teresiana junto con el Beato Pedro Poveda. Por la íntima amistad de don Josemaría Escrivá con con Pedro Poveda, llegaron a conocerse y se conserva un breve epistolario que pone de manifiesto su estima mutua. Está abierta su Causa de Canonización.

Sierva de Dios Luz Rodríguez Casanova, religiosa y fundadora.

Nació en Avilés el 28 de agosto de 1873. Fundó la Congregación religiosa de las Damas Apostólicas del Sagrado Corazón de Jesús (9.V.1924). En 1907 fundó el Patronato de Enfermos. Asunción Muñoz recuerda el afecto de esta Fundadora por Josemaría Escrivá, que fue Capellán de ese Patronato: “Desde el primer momento se compenetró admirablemente con doña Luz Rodríguez Casanova, nuestra Fundadora, porque ella también poseía una gran sencillez y porque le preocupaban las mismas cosas. Comprendió muy bien nuestro espíritu aun cuando luego él fundara el Opus Dei, con un modo de buscar la santidad muy diverso. Habiéndole conocido, esto se explica con facilidad ya que él acataba todo lo bueno, todo lo grande, todo lo santo… Tenía un espíritu muy universal. Quería todo cuanto fuera para la Gloria de Dios. Y por eso nos conoció muy bien y nos ayudó muchísimo y nos tuvo un gran afecto”.

“Nuestra madre Fundadora —prosigue— le tenía gran cariño. Se le notaba y nos lo decía abiertamente: porque el fervor de don Josemaría era admirable y tenía un atractivo especial. Contagiaba su piedad y era de una llaneza y una claridad abiertas a toda confianza”.Luz Rodríguez Casanova falleció santamente en Madrid el 8.I.1949. El 25 de enero de 1958 se abrió su Causa de Canonización.

Sierva de Dios Mercedes Reyna O´Farril, religiosa.

Esta religiosa, Dama Apostólica del Sagrado Corazón, trabajaba en el Patronato de Enfermos. Había nacido en la Habana, y se dirigía con el Beato José María Rubio, S. J.

Josemaría Escrivá, que la conoció en vida, tuvo tras su muerte gran veneración por ella y se acogía a su intercesión. “Le dio los últimos Sacramentos”, recuerda una de las primeras Damas Apostólicas, Asunción Muñoz, “a pesar de que él, por su cargo de capellán del Patronato, no tenía que ver con la atención espiritual de la comunidad de Damas Apostólicas. Posiblemente D. Josemaría haría una excepción con Mercedes Reyna atendiendo a sus circunstancias personales. Me contaron que no se apartó, prácticamente, del pasillo al que se abría la puerta de su habitación durante todo el tiempo que duró la agonía. Paseaba, rezando, dispuesto a entrar en cuanto lo necesitara; escuchaba, con la piedad de quien asiste a la muerte de un santo, las palabras entrecortadas de Mercedes. Asistió, con absoluta devoción, a los últimos momentos de aquella mujer cuya entrega total al sufrimiento y al amor de Dios no dudó ni un instante”. Mercedes Reyna falleció santamente el 23 de enero de 1929.

Anotó Josemaría Escrivá: Recuerdo, a veces con cierto temor por si fue tentar a Dios u orgullo, que, estando moribunda Mercedes Reyna [...], sin haberlo pensado de antemano, me ocurrió pedirle, como lo hice, lo siguiente: Mercedes, pida al Señor, desde el cielo, que si no he de ser un sacerdote, no bueno, ¡santo!, se me lleve joven, cuanto antes.

Beato Alfredo Schuster, monje benedictino, Arzobispo de Milán.

Nació en Roma el 18.I.1880, hijo de un zuavo pontificio. Ingreso joven en la Orden benedictina. El 26.VI.1929 Pío XI le nombró Arzobispo de Milán; y el 15.VII.1929, cardenal.

Conoció a Josemaría Escrivá el 18 de enero de 1948 y alentó los comienzos del Opus Dei en Milán ayudando con generosidad en los primeros pasos de la labor apostólica en su diócesis. Escribía Álvaro del Portillo que el Cardenal decía “a los miembros de la Obra que estaban comenzando las actividades apostólicas en la capital lombarda, que nuestro Fundador era uno de esos santos que la Providencia divina suscita de tarde en tarde, a distancia de siglos, para renovar a la Iglesia. Y lo parangonaba con los grandes fundadores: San Bernardo, San Francisco… También a mí me expresó el Cardenal Schuster su admiración por el Padre con palabras semejantes”. Schuster tuvo una intervención altamente decisiva en la historia del Opus Dei. Fue beatificado por Juan Pablo II.

Siervo de Dios Manuel Aparici, sacerdote, Consiliario de la Juventud de Acción Católica. Manuel Aparici Navarro (1902-1963), nació en Madrid. Se confesaba con Josemaría Escrivá desde antes de la guerra civil y continuó haciéndolo en Burgos y después. Fue Presidente de la Juventud de Acción Católica en los difíciles años en torno al conflicto bélico. Fue ordenado sacerdote en 1947 y nombrado Consiliario de la JAC. Murió en olor de santidad y está en marcha su Causa de Canonización

Barbastro. Una caricia de la Virgen

compromiso  Tagged , , , , , , No Comments »

Breve biografía sobre el Fundador del Opus Dei escrita por José Miguel Cejas

—De esta noche no pasa —dijo el doctor Camps.

Aquello fue un mazazo para los Escrivá, un joven matrimonio de Barbastro: su hijo pequeño, Josemaría, se les moría sin remedio. Aquella noche de 1904 le velaron hasta la madrugada, contemplando su rostro dormido y trémulo por la fiebre.

Había nacido dos años antes, el 9 de enero de 1902, y lo habían bautizado enseguida, como de costumbre. Y ahora, ¡tan pronto!, Dios se lo llevaba.

Pero no perdían la esperanza. Su madre, Dolores Albás, había prometido a la Virgen que, si se curaba, lo llevaría en brazos hasta la ermita de Torreciudad.

Y así pasaron la noche, rezando, llenos de fe, esperando el milagro.

El doctor Camps llegó a primera hora de la mañana. Pensó que, para ahorrarles la pena de que tuvieran que comunicárselo, lo mejor era preguntar directamente:

—¿A qué hora ha muerto el niño?

—¡El niño —le contestaron, emocionados— está perfectamente!

Sus padres cumplieron la promesa y le llevaron a Torreciudad. Mi madre me llevó en sus brazos a la Virgen. Iba sentada en la caballería, no a la inglesa, sino en silla, como entonces se hacía, y pasó miedo porque era un camino muy malo.

Fue la primera caricia de la Virgen con Josemaría Escrivá. Con razón le comentaba su madre, años después:

—Hijo: para algo muy grande te ha dejado en este mundo la Virgen, porque estabas más muerto que vivo.

Salvo ese momento crítico, los primeros años de Josemaría fueron serenos y apacibles. Dios Nuestro Señor fue preparando las cosas para que mi vida fuese normal y corriente, sin nada llamativo. Me hizo nacer en un hogar cristiano, como suelen ser los de mi país, de padres ejemplares que practicaban y vivían su fe, dejándome en libertad muy grande desde chico, vigilándome al mismo tiempo con atención.

Agradeció siempre a Dios la educación humana y cristiana que le dieron sus padres: Mi madre, papá, mis hermanos y yo íbamos siempre juntos a oír Misa. Mi padre nos entregaba la limosna, que llevábamos gozosos, al hombre cojo, que estaba arrimado al palacio episcopal. Después me adelantaba a tomar agua bendita, para darla a los míos. La Santa Misa. Luego, todos los domingos, en la capilla del Santo Cristo de los Milagros rezábamos un Credo. Y, el día de la Asunción (…), era cosa obligada adorar (así decíamos) a la Virgen de la Catedral .

Su infancia fue parecida a la de tantos niños de aquel Barbastro de comienzos de siglo XX: risas y correteos por la Plaza del Mercado, tablas y más tablas de multiplicar en el Colegio de los Escolapios y unos viajes fantásticos en las noches de invierno hasta el centro de la Tierra, o la mismísima Luna, de la mano de Julio Verne. Fue un niño como tantos otros: bueno, generoso, obediente y con los inevitables caprichos y rabietas que sus padres corrigieron con paciencia. Porque los santos no nacen: se hacen.

Se hacen correspondiendo, en lo grande y en lo pequeño a la voluntad de Dios. Y Dios quiso que Josemaría conociera pronto el misterio del dolor: entre 1910 y 1913 —desde los ocho a los once años— fueron muriendo, por enfermedad, sus tres hermanas pequeñas.


WordPress Theme & Icons by N.Design Studio. WPMU Theme pack by WPMU-DEV.
Entries RSS Comments RSS Acceder