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	<title>Opus Dei Testimonios &#187; iglesia</title>
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	<description>Testimonios sobre el Opus Dei y la vida cristiana</description>
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		<title>Portico Books</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Dec 2010 09:33:18 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Portico Books es una librería de Sydney en la que procuran ofrecer una selección de libros con buena doctrina, que poco a poco va despertando el interés del público, también a través de Internet Muchos de los nuevos clientes provienen del website, que da acceso a una amplia información bibliográfica sobre espiritualidad y educación de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center">Portico Books es una librería de Sydney en la que procuran ofrecer una selección de libros con buena doctrina, que poco a poco va despertando el interés del público, también a través de Internet</h2>
<div style="text-align: center"><img src="http://www.opusdei.es/image/leer.jpg" alt="Opus Dei - " width="400" height="193" /></div>
<p>Muchos de los nuevos clientes provienen del website, que da acceso a una amplia información bibliográfica sobre espiritualidad y educación de los hijos. Muchos optan por visitar luego la librería; otros siguen en contacto por teléfono o e-mail.</p>
<p><em>Portico</em> espera servir a la Iglesia ofreciendo nuevos recursos cuidadosamente seleccionados según las exigencias de cada cliente. Las visitas a la librería son oportunidades para ayudar a la gente a entender mejor la fe a todos los niveles, ya se trate de un sacerdote que pregunta por el Comentario al Código de Derecho Canónico de la Universidad de Navarra o de una madre de familia en busca de un regalo para la Primera Comunión de su hijo.</p>
<div><img src="http://www.opusdei.es/image/porticopost.jpg" alt="Opus Dei - " width="174" height="246" /></div>
<p>En la mayoría de los casos, este contacto inicial lleva a una relación duradera. Un sacerdote del norte de Nueva Gales del Sur localizó la librería en internet y descubrió la posibilidad de pedir libros <em>on line</em>. En el espacio de una hora se recibieron en <em>Portico </em>cuatro pedidos suyos, ya que cada vez descubría algo más que añadir. A los pocos días se presentó en persona y pasó largo rato revisando todo. Con ocasión de un viaje de promoción a Brisbane, <em>Portico</em> puso un <em>stand</em> en su parroquia, lo que permitió hablar con la gente sobre buenas lecturas. El sacerdote, por su parte, lo comentó con colegas suyos de la zona, y la voz se corrió hasta las catequistas y bibliotecarias, que quedaron encantadas de encontrar buen material para su trabajo.</p>
<p>Otros sacerdotes han invitado a <em>Portico</em> a poner <em>stands</em> en sus parroquias para introducir a sus feligreses en la lectura espiritual. Entre otras cosas, se ha podido hablar del mensaje del Fundador de la Opus Dei —la búsqueda de la santidad en la vida ordinaria— a mucha gente. Una señora de una de estas parroquias rurales compró un libro de homilías, y desde entonces sigue en contacto, satisfecha de haber descubierto a San Josemaría. <em>Portico</em> ofrece también muchas otras publicaciones populares: libros sobre oración mental y los sacramentos, el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, comentarios sobre la liturgia aplicada a la vida espiritual&#8230;</p>
<p>Además, el público tiene la posibilidad de asistir a <em>Book Parties</em> en hogares privados. En esas ocasiones se habla con más detalle sobre libros apropiados a las características de cada grupo. De este modo se ha llegado a gente no católica o no cristiana, o bien cristiana que no practica su fe. Una madre no católica de la zona meridional de Nueva Gales del Sur estaba feliz de comprar libros sobre los sacramentos para que su marido, católico, pudiera explicar a sus hijos su fe.</p>
<p>La buena lectura, por otra parte, se ha mostrado como una gran ayuda en la trayectoria espiritual de todo tipo de gente. Se comprueba también que a veces personas que han tenido una buena biblioteca no están al día de nuevos títulos, especialmente para niños y padres de familia.</p>
<div style="text-align: right"><img src="http://www.opusdei.es/image/store235.jpg" alt="Opus Dei - " width="199" height="143" /></div>
<p>En esos casos, les suele dar mucha alegría encontrar buenos productos: guías para el examen de conciencia; libros ilustrados sobre la historia de la devoción a la Sagrada Eucaristía; preguntas y respuestas sobre las enseñanzas de la Iglesia acerca del amor y el matrimonio; publicaciones con argumentos de credibilidad en relación con la existencia de Dios para adolescentes&#8230;<a><br />
</a></p>
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		<title>Conmemoración de los 25 años del Opus Dei como prelatura personal</title>
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		<pubDate>Fri, 24 Dec 2010 09:03:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>opusdeit</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El arzobispo Francesco Monterisi, secretario de la Congregación para los Obispos, expresa su agradecimiento al Opus Dei &#8220;por el servicio que presta a la Iglesia”, pues “los beneficiarios de su labor son los fieles de las diócesis” Mons. Francesco Monterisi, Secretario de la Congregación para los Obispos El cardenal arzobispo de Madrid Antonio Rouco Varela [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center">El arzobispo Francesco Monterisi, secretario de la Congregación  para los Obispos, expresa su agradecimiento al Opus Dei &#8220;por el servicio  que presta a la Iglesia”, pues “los beneficiarios de su labor son los  fieles de las diócesis”</h2>
<div><img src="http://www.opusdei.es/image/25_iese_1.jpg" alt="Opus Dei - Mons.  Francesco Monterisi, Secretario de la Congregación para los Obispos" width="200" height="161" /></p>
<div>Mons. Francesco Monterisi,  Secretario de la Congregación para los Obispos</div>
</div>
<p>El cardenal arzobispo de Madrid Antonio Rouco Varela clausuró en la  noche del lunes en Madrid un acto conmemorativo del 25 aniversario del  Opus Dei como Prelatura personal, figura jurídica que “ha sido una  fórmula buena, feliz, adecuada para recoger el espíritu, el carisma y el  servicio del Opus Dei a la Iglesia”, afirmó mons. Rouco, y que “ha sido  ofrecida desde la legislación general de la Iglesia, desde los textos  del Vaticano II”.</p>
<p>El acto, celebrado en la sede madrileña del IESE, contó también con las  intervenciones del cardenal Julián Herranz, presidente emérito del  Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, y de monseñor Francesco  Monterisi. Asistieron entre otros el Nuncio Manuel Monteiro, los  obispos auxiliares de Madrid Fidel Herráez y Juan Antonio Martínez  Camino, junto a mons. Ramón  Herrando, vicario regional de la Prelatura en España.</p>
<p>El cardenal Rouco expresó su felicitación a la Prelatura, “a la que  agradezco el servicio que presta a la Iglesia y en concreto a la  archidiócesis de Madrid” y animó a vivir ese servicio “sin miedo ni  vergüenza, con el objetivo no de adaptarse al mundo sino de convertirlo y  renovarlo”.</p>
<div><img src="http://www.opusdei.es/image/25_iese_3.jpg" alt="Opus Dei - " width="200" height="148" /></div>
<p>Por su parte mons. Monterisi destacó que “la comunión entre la Prelatura  y las diócesis es una gozosa realidad práctica”. En su opinión, la  labor que realiza la Prelatura  “favorece directamente a las diócesis  donde trabaja, pues los beneficiarios de esa labor son los fieles de las  diócesis”.</p>
<p>También afirmó que la Prelatura “no queda al margen de la Jerarquía, al  contrario, el Opus Dei está sometido al régimen de un prelado que la  dirige en comunión con la Sede Apostólica y con los demás obispos”.</p>
<p>Monseñor Monterisi recordó que el fundador del Opus Dei, san Josemaría  Escrivá, “quería sobre todo que el reconocimiento jurídico definitivo  del Opus Dei se llevara a cabo dentro del Derecho común de la Iglesia,  sin privilegios y sin régimen de excepción”.</p>
<div><img src="http://www.opusdei.es/image/25_iese_2.jpg" alt="Opus Dei - " width="200" height="133" /></div>
<p>El cardenal Herranz se refirió al itinerario jurídico del Opus Dei hasta  ser erigido en Prelatura personal, lo que “supuso dar la configuración  jurídica a un carisma que llevaba al laicado a la asunción plena de sus  responsabilidades eclesiales”. Según dijo se alcanzó “la armonía  entre el carisma y la norma jurídica”.<a><br />
</a></p>
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		<title>¡Tengo tanta fe, tanta confianza&#8230;!</title>
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		<pubDate>Mon, 18 Oct 2010 16:03:02 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Breve biografía sobre el Fundador del Opus Dei escrita por José Miguel Cejas El 23 de junio llegó a Roma. Allí, junto al Santo Padre, en el corazón de la Iglesia, debía estar la sede central del Opus Dei. Nuestro espíritu reclama una estrecha unión con el Pontífice Romano con la cabeza visible de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center">Breve biografía sobre el Fundador del Opus Dei escrita por José  Miguel Cejas</h2>
<p>El 23 de junio llegó a Roma. Allí, junto al Santo Padre, en el corazón  de la Iglesia, debía estar la sede central del Opus Dei. <strong>Nuestro  espíritu reclama una estrecha unión con el Pontífice Romano con la  cabeza visible de la Iglesia Universal. ¡Tengo tanta fe, tanta confianza  en la Iglesia y en el Papa! </strong></p>
<p>Pasó su primera noche en la Ciudad Eterna rezando por el Pontífice, <strong>el  dulce Cristo en la tierra</strong>, como le gustaba decir, haciéndose eco de  las palabras de Santa Catalina de Siena. Tres semanas después, el 16 de  julio de 1946, festividad de la Virgen del Carmen, Pío XII le recibió  en una audiencia privada que siempre recordó emocionado. <strong>No puedo  olvidar que fue S.S. Pío XII quien aprobó el Opus Dei, cuando este  camino de espiritualidad parecía, a más de uno, una herejía.</strong></p>
<p><strong>¿Qué es lo que yo quería? </strong>—comentaba—: <strong>un lugar para la Obra  en el derecho de la Iglesia, de acuerdo con la naturaleza de nuestra  vocación y con las exigencias de la expansión de nuestros apostolados;  una sanción plena del Magisterio a nuestro camino sobrenatural, donde  quedaran, claros y nítidos, los rasgos de nuestra fisonomía espiritual.</strong></p>
<p>Terminada la Segunda Guerra Mundial, don Josemaría impulsó desde Roma la  difusión de la llamada universal a la santidad en numerosos países del  mundo. En 1949 y 1950 ya había personas del Opus Dei en Estados Unidos,  México, Chile y Argentina; en 1951 se comenzó la labor apostólica en  Venezuela y Colombia; en 1953, en Perú y Guatemala; en 1954, en Ecuador;  en 1956, a Uruguay; en 1957, a Brasil… Nunca se fue en grupo a un  determinado país; marchaban una, dos o tres personas, siguiendo el  ejemplo de los primeros cristianos, que procuraban formar cuanto antes  una comunidad cristiana con las personas de cada lugar.</p>
<p>Y en la medida que pudo, recorrió numerosos países europeos, para dar  los primeros pasos de la labor apostólica y hablar con los pastores de  la Iglesia. Le acompañaban habitualmente en esos viajes dos sacerdotes:  Álvaro del Portillo y Javier Echevarría.</p>
<p>Al mismo tiempo, fue dando nuevos pasos de carácter jurídico. El 16 de  junio de 1950, fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, Pío XII concedió la  aprobación definitiva del Opus Dei. Con esta aprobación pudieron ser  admitidos como Cooperadores del Opus Dei personas no católicas , e  incluso no cristianas.<a><br />
</a></p>
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		<title>Siempre pidiendo</title>
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		<pubDate>Mon, 18 Oct 2010 15:45:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>opusdeit</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Breve biografía sobre el Fundador del Opus Dei escrita por José Miguel Cejas Hubo algunos que, amparándose en un pretendido «espíritu conciliar», suscitaron desórdenes y desviacionismos doctrinales y prácticos. Esa situación —frecuente en los periodos post-conciliares— llegó a ser tan preocupante que el Papa Pablo VI denunció con energía “una falsa y abusiva interpretación del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center">Breve biografía sobre el Fundador del Opus Dei escrita por José  Miguel Cejas</h2>
<p>Hubo algunos que, amparándose en un pretendido «espíritu conciliar»,  suscitaron desórdenes y desviacionismos doctrinales y prácticos. Esa  situación —frecuente en los periodos post-conciliares— llegó a ser tan  preocupante que el Papa Pablo VI denunció con energía “una falsa y  abusiva interpretación del Concilio, que querría una ruptura con la  tradición, incluso doctrinal, llegando al rechazo de la Iglesia  preconciliar y al libertinaje de concebir una Iglesia “nueva”, casi  “reinventada” en su interior, en la constitución, en el dogma, en las  costumbres, en el derecho”.</p>
<p>Unido al sentir del Santo Padre, Josemaría Escrivá sufrió  indeciblemente: acudió a la oración y a la mortificación, sin perder el  optimismo, confiando siempre en la acción vivificadora del Espíritu en  su Iglesia. Inició una sucesión de peregrinaciones a santuarios  marianos, pidiendo a la Virgen que acabara lo antes posible aquella  prueba. <strong>Me da pena la Iglesia, me dan pena las almas. Muchas veces</strong> <strong>acabo el día fatigado por el esfuerzo de rezar continuamente:  siempre pidiendo, siempre pidiendo, con la confianza de que el Señor  tiene que escucharme. Y, entonces, el peso de ese cansancio procuro  convertirlo en oración, y ofrezco al Señor mis miserias, mis buenos  deseos y el buen afán de hacer muchas cosas, que quisiera acabar y no  llego, mientras le digo con un abandono total: ¡Señor, por tu Iglesia,  por mis hijas y mis hijos, por mí! ¡Mira que es tu Iglesia, que somos  tus hijos, que son tuyas las almas! </strong></p>
<p>Algunos cayeron en actitudes derrotistas y extremas. Josemaría Escrivá  confió en que pronto llegarían los frutos del Concilio, y recordó que <strong>en  los momentos de crisis profundas en la historia de la Iglesia, no han  sido nunca muchos los que, permaneciendo fieles, han reunido además la  preparación espiritual y doctrinal suficiente, los resortes morales e  intelectuales, para oponer una decidida resistencia a los agentes de la  maldad. Pero esos pocos han colmado de luz de nuevo la Iglesia y el  mundo.</strong><a><br />
</a></p>
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		<title>Santificar el trabajo</title>
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		<pubDate>Mon, 18 Oct 2010 11:39:17 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Breve biografía sobre el Fundador del Opus Dei escrita por José Miguel Cejas Un padre de familia le preguntaba cómo acercar a la Iglesia a los alejados de la fe; una mujer paralítica, en silla de ruedas desde hacía muchos años, le pedía sugerencias para influir cristianamente en la sociedad; un entrenador de fútbol juvenil, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center">Breve biografía sobre el Fundador del Opus Dei escrita por José  Miguel Cejas</h2>
<p>Un padre de familia le preguntaba cómo acercar a la Iglesia a los  alejados de la fe; una mujer paralítica, en silla de ruedas desde hacía  muchos años, le pedía sugerencias para influir cristianamente en la  sociedad; un entrenador de fútbol juvenil, le manifestaba su  preocupación por ayudar a los jóvenes de su equipo; un quiosquero le  pedía consejo para hacer una sociedad más limpia.</p>
<p>Con ejemplos asequibles y plásticos, adecuados a las diversas  mentalidades y culturas, hablaba de la necesidad de <strong>santificar el  trabajo</strong>. <em>Santificarlo </em>significa realizarlo cara a Dios, con  perfección humana y sobrenatural, con sentido de servicio a los demás</p>
<p>Escribía:<strong> Lo que he enseñado siempre —desde hace cuarenta años— es  que todo trabajo humano honesto, intelectual o manual, debe ser  realizado por el cristiano con la mayor perfección posible: con  perfección humana (competencia profesional) y con perfección cristiana  (por amor a la voluntad de Dios y en servicio de los hombres). Porque  hecho así, ese trabajo humano, por humilde e insignificante que parezca  la tarea, contribuye a ordenar cristianamente las realidades temporales  –—manifestar su dimensión divina— y es asumido e integrado en la obra  prodigiosa de la Creación y de la redención del mundo</strong>”.<a><br />
</a></p>
]]></content:encoded>
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		<title>26 de junio de 1975</title>
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		<pubDate>Mon, 18 Oct 2010 11:27:12 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Breve biografía sobre el Fundador del Opus Dei escrita por José Miguel Cejas Durante su estancia en México se reunió con un grupo numeroso de sacerdotes diocesanos de Guadalajara, con los que sostuvo un encuentro largo y animado. Pero el calor era agobiante y acabó extenuado. Se retiró para descansar. Observó entonces que frente a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center">Breve biografía sobre el Fundador del Opus Dei escrita por José  Miguel Cejas</h2>
<p>Durante su estancia en México se reunió con un grupo numeroso de sacerdotes diocesanos de  Guadalajara, con los que sostuvo un encuentro largo y animado. Pero el  calor era agobiante y acabó extenuado.</p>
<p>Se retiró para descansar. Observó entonces que frente a su cama había un  cuadro de la Virgen de Guadalupe. Representaba a la Señora ofreciendo  una rosa al indio santo, Juan Diego. La contempló con detenimiento.</p>
<p><strong>—Así quisiera morir, </strong>musitó:<strong> mirando a la Santísima Virgen, y  que Ella me dé una flor&#8230;</strong></p>
<p>“El 26 de junio de 1975 —escribía un periodista, de la Real Academia  Española— el cielo estaba azul y yo estaba en mi casa del Pincio, viendo  desde el balcón, en la lejanía, la cúpula de San Pedro sobre el Monte  Vaticano, el Monte de los Vaticinios. Sonó el teléfono. Me dieron la  noticia escuetamente: ´Ha muerto Mons. Escrivá de Balaguer´. Ni una  sílaba más, porque ante lo decisivo sólo el silencio es grande; el  resto, debilidad.</p>
<p>Pero salí a preguntarle a sus amigos. No se encontraba enfermo. En  cualquier caso no le había comunicado a nadie inquietudes acerca de su  salud. El 26 de junio había madrugado, como siempre. La del alba sería  cuando salió a tener una plática con unas hijas suyas en Castelgandolfo.  Como Santa Teresa de Jesús, este hombre de virtudes heroicas podía  decir: `Hijas, cosas son éstas para entretener la espera´ ”.</p>
<p>En contra de lo que suponía el académico, había pasado ya la hora del  alba cuando Josemaría Escrivá se reunió con un grupo de mujeres del Opus  Dei. Aquella mañana había celebrado, en Roma, a las ocho, la Misa  votiva de la Virgen. A las nueve y media de la mañana salió hacia  Castelgandolfo y durante el camino rezó los misterios gozosos del  Rosario. Al entrar en la sala de estar de la casa vio, en uno de los  muros, una imagen de la Virgen que le resultaba particularmente  entrañable: esa imagen había recogido la última mirada de su madre antes  de morir.</p>
<p><strong>Vosotras, por ser cristianas </strong>—dijo—, <strong>tenéis alma sacerdotal,  os diré como siempre que vengo aquí. Podéis y debéis ayudar con ese alma  sacerdotal, y con la gracia de Dios, al ministerio sacerdotal de  nosotros, los sacerdotes.  Entre todos haremos una labor eficaz. Sacad motivo de todo para tratar a  Dios y a su Madre Bendita, Nuestra Madre, y a San José, nuestro Padre y  Señor, y a nuestros Ángeles Custodios, para ayudar a esta Iglesia  Santa, nuestra Madre, que está tan necesitada, que lo está pasando tan  mal en el mundo en estos momentos. Hemos de amar mucho a la Iglesia y al  Papa. Pedid al Señor que sea eficaz nuestro servicio a su Iglesia y al  Santo Padre.</strong></p>
<p>Se sintió indispuesto y se retiró. Regresó a Roma, y poco después, hacia  las doce de la mañana, falleció de un paro cardíaco en la habitación  donde solía trabajar.</p>
<p>En aquel cuarto estaba una imagen de la Virgen de Guadalupe a la que  saludaba con la mirada siempre que entraba en la habitación. Ella se  llevó su último saludo de amor. Dios le concedió morir como había  pedido: mirando una imagen de la Señora.</p>
<p>El día siguiente, 27 de junio, fue sepultado en la Cripta del entonces  oratorio de Santa María de la Paz. En la losa de mármol se colocó, bajo  el sello de la Obra, esta inscripción, que era su biografía en dos  palabras:</p>
<p><strong>EL PADRE</strong></p>
<p>y abajo, las fechas de su nacimiento: 9.I.1902, y de su muerte:  26.VI.1975</p>
<p>El cuerpo de Josemaría Escrivá reposa en la actualidad en la iglesia  prelaticia de Santa María de la Paz, en la Sede Central de la Prelatura  del Opus Dei, en Roma, continuamente acompañado por miles de peregrinos  que acuden a rezar junto a su tumba. Allí continúa intercediendo ante  Dios, y prosigue, desde el Cielo, su siembra de paz.</p>
<p>Tras su fallecimiento la fama de santidad del Fundador del Opus Dei era  patente: y las alrededor de 6.000 cartas postulatorias que enviaron a la  Santa Sede personas de más de 100 países del mundo demostraban el  interés con el que aguardaban amplios sectores de la sociedad eclesial y  civil la apertura de la Causa.</p>
<p>Se dirigieron en este mismo sentido al Santo Padre, 69 cardenales, 241  arzobispos, 987 obispos (más de un tercio del episcopado mundial) y 41  superiores de órdenes y congregaciones religiosas.</p>
<p>En 1981 se introdujo su Causa de Canonización y el 9 de abril de 1990 se  promulgó el Decreto sobre el ejercicio heroico de las virtudes del  Siervo de Dios</p>
<p>Un año después, el 7 de julio de 1991, la Santa Sede dio lectura al  decreto de un milagro realizado por intercesión del Venerable Josemaría  Escrivá.</p>
<p>Se trató de la curación repentina de Sor Concepción Boullón Rubio, una  carmelita de la Caridad de 70 años que residía en el Convento del  Escorial, cerca de Madrid. Cuando se encontraba al borde de la muerte  como consecuencia de las diversas enfermedades que padecía, una noche de  junio de 1976 quedó completamente curada.</p>
<p>El 17 de mayo de 1992 Juan Pablo II beatificó a Josemaría Escrivá en la  Plaza de San Pedro, en Roma, ante miles de peregrinos. Diez años más  tarde, después de aprobar el 20 de diciembre de 2001 un decreto de la  Congregación para las Causas de los Santos sobre un nuevo milagro  atribuido a su intercesión y de oír a los Cardenales, Arzobispos y  Obispos reunidos en el Consistorio el 26 de febrero de 2002, el Santo  Padre Juan Pablo II decidió que el Beato Josemaría fuera canonizado el 6  de octubre de 2002, en el año del centenario de su nacimiento.</p>
<p>A partir de ese día, este sacerdote que sólo buscó cumplir con la misión que Dios le había encomendado  —difundir el mensaje de la santidad en medio del mundo, mediante la  santificación del trabajo, sembrar la paz entre los hombres—, será  venerado en la Iglesia como San Josemaría.<a><br />
</a></p>
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		<title>Couvrelles, 30 de agosto de 1966</title>
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		<pubDate>Sun, 17 Oct 2010 09:36:52 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#8220;Al paso de Dios&#8221; es una biografía de San Josemaría escrito por François Gondrand Rodeado de sus hijos, sentados en la doble escalera de piedra que da acceso a una noble casona situada en los alrededores de Soissons, el Padre abre su corazón. Es media tarde y ya empieza a refrescar, a causa de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center">&#8220;Al paso de Dios&#8221; es una biografía de San Josemaría escrito por  François Gondrand</h2>
<p>Rodeado de sus hijos, sentados en la doble escalera de piedra que da  acceso a una noble casona situada en los alrededores de Soissons, el  Padre abre su corazón. Es media tarde y ya empieza a refrescar, a causa  de la proximidad de un estanque y del vecino bosque.</p>
<p>Desde hace algunos días, el Fundador de la Obra está trabajando en  Avrainville, un pueblo cercano a Etampes, y ha venido desde allí para  estar un rato en familia con algunos de sus hijos, que han interrumpido  sus actividades profesionales para convivir unos días en el Centro  Internacional de Encuentros de Couvrelles.</p>
<p>La casa, adquirida por un grupo de cooperadores y amigos de la Obra con  objeto de que puedan organizarse en ella actividades espirituales y de  formación, no es excesivamente grande, pero sí armoniosa, con sus  fachadas del siglo XVII y un pequeño parque siempre verde. A los  miembros de la Obra de nacionalidad francesa han venido a unirse otros  de los países vecinos: Alemania, Bélgica, Holanda, Suiza, Italia y  España.</p>
<p>Haciendo alusión a la labor que allí se desarrolla a lo largo del año  -coloquios culturales, cursos de formación doctrinal intensiva,  convivencias, retiros, etc.-, el Padre recuerda lo importante que es  disponer de medios materiales y de lugares apropiados para desarrollar  los apostolados de la Obra, aunque buscarlos y encontrarlos suponga  esforzarse mucho, pues así ha ocurrido siempre desde los comienzos.</p>
<p>Un Centro como el de Couvrelles, una residencia de estudiantes o un club  juvenil no interesan sólo por su misión específica; deben servir  también para elevar el nivel espiritual y la formación humana de las  muchas personas que encontrarán allí una oportunidad de acercarse a  Cristo y de quererle más.</p>
<p>El Opus Dei es pobre y lo será siempre, pero las almas valen mucho y  merecen que, para servirlas, se utilicen instrumentos adecuados, puestos  a disposición de la Obra por personas que colaboran en sus labores  apostólicas. Instrumentos que, por otra parte, no serán nunca tan caros  como los que se utilizan hoy en la sociedad para otros fines: el  deporte, las distracciones, por ejemplo.</p>
<p>El tono de las palabras del Padre se hace más vibrante cuando habla de  que nadie puede guardarse para uno mismo el tesoro de la fe y de la  vocación; tiene que llevar a cabo un intenso apostolado en su propio  ambiente. Por eso, es necesario formarse, tanto profesionalmente como  desde el punto de vista religioso. Ese &#8220;diálogo&#8221; del que tanto se habla,  sin que casi nadie lo practique, debe fundarse en la apertura al  prójimo, sí, pero también en el conocimiento de la verdad unido a una  clara competencia profesional.</p>
<p>Preocupación por la Iglesia</p>
<p>El Padre está visiblemente cansado, pero se esfuerza por manifestarse  con el vigor y el arrastre espiritual de siempre.</p>
<p>También se le nota preocupado por ciertas posturas eclesiales debidas a  una mala interpretación del Concilio; infidelidades y desobediencias  que, para él, sin juzgar a las personas, revelan una disminución de la  fe que ha de tener lamentables consecuencias para las almas.</p>
<p>Pocos cristianos habrá que se hayan alegrado tanto como él al conocer  los textos elaborados por el Concilio, promulgados solemnemente por el  Papa Pablo VI el 7 de diciembre de 1965. Algunos puntos le han conmovido  especialmente, porque expresan, a través del Magisterio de la Iglesia,  verdades que él venía predicando desde 1928.</p>
<p>En un documento que, por su carácter, tiene especial autoridad -la  Constitución Dogmática &#8220;Lumen Gentium&#8221;-, se proclama solemnemente la  llamada universal a la santidad y al apostolado: &#8220;Es propio de los  laicos, por vocación propia, buscar el reino de Dios a través de la  gestión, ordenada según Dios, de los asuntos temporales. Viven en medio  del mundo, es decir, en todas y cada una de las tareas y actividades del  mundo y en las habituales circunstancias de la vida familiar y social,  en las que se entreteje su propia existencia&#8221;.</p>
<p>&#8220;Es, pues, evidente para todos que los cristianos de cualquier estado o  condición están llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la  perfección de la caridad&#8221;.</p>
<p>En otros textos consagrados al apostolado de los laicos, el Concilio  afirma que éstos, cuando vivan una vida contemplativa en medio del  mundo, &#8220;no separen de su vida la unión con Cristo; antes bien,  realizando su trabajo según la voluntad de Dios, crezcan en esa unión&#8221;.</p>
<p>Oración, oración, oración, sacrificio, y luego, acción&#8230; El &#8220;secreto&#8221;  que Mons. Escrivá de Balaguer se esforzaba en transmitir al mayor número  posible de personas desde 1928.</p>
<p>La vida contemplativa es tanto más necesaria cuanto más inmerso se está  en el mundo. Ordenar las estructuras seculares según el querer divino:  sí, pero primero han de estar ellos bien ordenados por dentro. Animar  cristianamente el mundo para transformarlo: sin duda, pero, para  lograrlo, los laicos deben tener un alma contemplativa&#8230; Es lo que  manifestaba, con vigor, a un grupo de obispos y de expertos conciliares  que había recibido en Villa Tévere cuando se estaban elaborando los  textos del Vaticano II: Si no, no transformarán nada; más bien serán  ellos los transformados; en vez de cristianizar el mundo, se  mundanizarán los cristianos.</p>
<p>&#8220;Esta espiritualidad de los laicos -añadía. el Concilio- debe recibir  una nota peculiar del estado de matrimonio y de familia, de celibato o  de viudez, de la circunstancia de enfermedad, de la actividad  profesional y social&#8221;.</p>
<p>&#8220;Pues los hombres y las mujeres que, al mismo tiempo que adquieren los  medios de vida para sí mismos y para la familia, llevan a cabo sus  actividades de modo que sirven adecuadamente a la sociedad, pueden con  razón pensar que con su trabajo están prolongando la obra del Creador,  colaboran al bienestar de los hermanos y contribuyen con su aportación  personal a que se realicen en la historia los designios divinos&#8221;.</p>
<p>¡Qué lejos están los tiempos en los que, por haber afirmado que los  laicos estaban llamados a santificarse en medio del mundo, como los sacerdotes y los religiosos  en su estado, le habían acusado de hereje!</p>
<p>Por su parte, el Decreto Presbyterorum ordinis, elaborado por una  comisión cuyo secretario era don Álvaro del Portillo, había establecido  que los sacerdotes tenían derecho a asociarse para ayudarse mutuamente y mejorar su vida  espiritual.</p>
<p>Mons. Escrivá de Balaguer, como buen jurista, se había alegrado mucho,  ya que con ello se reconocía un derecho natural de la persona: el de  asociación.</p>
<p>Firmeza en la fe</p>
<p>Si quedaba claro que el Espíritu Santo había estado presente en la labor  del Concilio, como sus documentos lo acreditaban, también era evidente  que los remolinos que algunos habían provocado con ocasión del Concilio  iban a durar mucho.</p>
<p>Los presentimientos del Padre se habían confirmado. A un conocedor de la  historia como él, no se le ocultaba que un Concilio marca un hito en el  Magisterio de la Iglesia, pero indirectamente puede abrir también una  etapa de desconcierto. Algo parecido a lo que sucede cuando se remueven  las aguas de un estanque: el limo sube a la superficie en seguida, pero  tarda bastante en volver al fondo.</p>
<p>Nada más concluir el Concilio, Pablo VI había empezado a expresar, en  términos cada vez más claros, su inquietud ante ciertas interpretaciones  abusivas, teóricas y prácticas, de los documentos conciliares. El Padre  Santo había hablado a menudo del tema, llegando a referirse a una  &#8220;descomposición de la Iglesia&#8221;.</p>
<p>El Fundador del Opus Dei es consciente de que tiene una especial  responsabilidad de cara a los miembros de la Obra, pues no en vano es el  Presidente General. Por eso, pone un especial empeño en orientar a sus  hijos e hijas en unos momentos especialmente difíciles para la Iglesia.  Así, pues, al tiempo que toma las medidas necesarias para que se  apliquen las disposiciones del Vaticano II, sobre todo en materia de  liturgia, procura evitar, con medidas de prudencia, que la  desorientación que reina en algunos ámbitos eclesiales se apodere, como  por &#8220;ósmosis&#8221;, del &#8220;pequeño rebaño&#8221; que tiene a su cargo. Incita a sus  hijos a mejorar su formación doctrinal, a ser más piadosos, sin merma  del tiempo que dedican a sus obligaciones familiares, profesionales y  sociales.</p>
<p>Este empeño por profundizar en la fe y en la vida de piedad llevará a  cada uno a intensificar el apostolado en su propio ambiente. Sobre todo  ese apostolado doctrinal que él realizaba y hacía realizar a quienes le  rodeaban ya en los años 30 y que siempre ha sido la médula de la labor  apostólica de la Obra. Ahora -si cabe expresarse así- ve con más fuerza  el Opus Dei como una gran catequesis, porque está cada vez más  convencido de que la ignorancia es el mayor enemigo de nuestra fe. Como  decía Tertuliano, &#8220;se deja de odiar cuando se deja de ignorar&#8221;.</p>
<p>En Roma, son cada vez más numerosas las personas que le visitan y él se  esfuerza en darles buena doctrina.</p>
<p>Al comienzo de la segunda mitad de la década de los años 60, grupos de  estudiantes alemanes empiezan a acudir a Roma, en la Pascua de  Resurrección, para recibir la bendición de Su Santidad el Papa y ver al  Padre. Pronto, estudiantes de otros países empiezan a hacer lo mismo.</p>
<p>El Padre los recibe a todos y, de pie en medio de ellos, o apoyado en el  brazo de un sillón, responde a bote pronto a sus preguntas, les anima,  les estimula y satisface la inquietud espiritual que muchos muestran.</p>
<p>Los rostros se serenan o se abren en sonrisa cuando el Padre tiene una  de esas respuestas tan suyas que evitan que sus palabras se conviertan  en &#8220;sermón&#8221;. Quienes le escuchan no olvidarán fácilmente lo esencial del  mensaje: ¡Cada uno en su sitio, en medio del mundo, a hacerse santo!.  Muchos &#8220;buenos deseos&#8221; se convierten en decisiones que comprometen para  toda la vida. El Padre, sin embargo, no se atribuye el mérito cuando le  informan de que, al calor de sus palabras, han surgido vocaciones. Para  él, es Cristo el que actúa, Cristo, que sigue pasando por las calles y  por las plazas del mundo, a través de sus discípulos, los cristianos.</p>
<p>Intensificar la formación doctrinal</p>
<p>La tormenta que empieza a sacudir el árbol multisecular de la Iglesia no  logra quebrantar el optimismo sobrenatural del Fundador del Opus Dei ni  frenar en absoluto sus iniciativas. Precisamente en estas  circunstancias ha decidido llevar a cabo un proyecto que viene madurando  desde hace años y que será, como él dice, su penúltima locura.</p>
<p>Aunque la estructura de la Obra es y será siempre ligera, con el  desarrollo de sus apostolados en el mundo entero se hace necesario  reforzar los órganos de dirección. Por otra parte, son cada vez más los  miembros de la Obra -estudiantes y hombres maduros con años de ejercicio  profesional a sus espaldas- que acuden a Roma para recibir de manera  intensiva, durante períodos más o menos largos, parte de esa formación  doctrinal y espiritual que todos reciben a lo largo de su vida.</p>
<p>Como pensaba el Padre, Villa Tévere, habilitada en parte para cumplir  esta finalidad, se ha quedado pequeña.</p>
<p>Por eso, el Padre ha resuelto construir cuanto antes una residencia  amplia que sirva de sede definitiva al Colegio Romano de la Santa Cruz,  el centro internacional de formación para la Sección de varones de la  Obra.</p>
<p>Tras largas gestiones, se han adquirido unos terrenos cerca de la Vía  Flaminia, que enlaza Roma con la Umbria. Así pues, a finales de 1967 el  Padre encarga que se elabore rápidamente un proyecto para que, a  continuación, puedan iniciarse las obras de Cavabianca, que así se  llamará el nuevo centro.</p>
<p>Un gesto de agradecimiento</p>
<p>La urgente necesidad de reanimar espiritualmente un mundo que, al perder  el sentido de Dios, se va deshumanizando progresivamente, incita al  Fundador del Opus Dei a poner en práctica otra locura. Se trata de un  viejo sueño que lo retrotrae con el pensamiento a un lugar cercano a  Barbastro, su ciudad natal, adonde en 1904 ó 1905 le habían llevado sus  padres, a lomos de mula, para agradecer a la Santísima Virgen el haberle  curado de una grave enfermedad: la ermita de Nuestra Señora de  Torreciudad.</p>
<p>Desde 1940, o tal vez antes, el Padre venía soñando con fundar unos  cuantos santuarios marianos repartidos por el mundo o revitalizar  algunos de los ya existentes. Con el paso de los años, había ido  percibiendo, cada vez con mayor claridad, que Dios le pedía que el  primero de esos lugares de peregrinación fuese Torreciudad.</p>
<p>Hacia 1962, estando ya la Obra bastante desarrollada en Aragón y  Cataluña, un grupo de personas que conocían sus deseos habían decidido  adquirir de la diócesis de Barbastro los derechos sobre la antigua  ermita y sobre los terrenos colindantes. Poco después, se habían  comenzado obras de mejora y ampliación.</p>
<p>En 1967, Mons. Escrivá de Balaguer recibe en Roma a un hijo suyo que es  arquitecto, Heliodoro Dols. El Padre ha decidido llevar a cabo un  proyecto de mayor envergadura que permita a un gran número de peregrinos  ir a rezar a la Virgen y tener ocasión, al mismo tiempo, de mejorar su  vida espiritual. A tal efecto, se construirá un santuario de nueva  planta, digno y capaz, y un complejo de edificios para organizar en  ellos cursos de retiro, convivencias, etc. y establecer un centro de  formación profesional que influirá positivamente en el medio rural  circundante.</p>
<p>En 1966 se había constituido el Patronato de Torreciudad con objeto de  que personas de todas las regiones españolas y de otros países  contribuyeran, con su ayuda, a la construcción de los nuevos edificios.</p>
<p>El Padre describe así a sus hijos los beneficios que espera de este  centro de peregrinación:</p>
<p>Un derroche de gracias espirituales espero, que el Señor querrá hacer a  quienes acudan a su Madre Bendita ante esa pequeña imagen, tan venerada  desde hace siglos. Por eso me interesa que haya muchos confesionarios,  para que las gentes se purifiquen en el santo sacramento de la  penitencia y -renovadas las almas- confirmen o renueven su vida  cristiana, aprendan a santificar y a amar el trabajo, llevando a sus  hogares la paz y la alegría de Jesucristo.<a><br />
</a></p>
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		<title>Nueva capilla dedicada en Madrid a san Josemaría Escrivá</title>
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		<pubDate>Sun, 17 Oct 2010 08:58:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>opusdeit</dc:creator>
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		<category><![CDATA[2 de octubre de 1928]]></category>
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		<description><![CDATA[El itinerario espiritual de san Josemaría en Madrid cuenta  con una nueva etapa: una capilla en la parroquia de Nuestra Señora de los Angeles en Cuatro Caminos (Madrid) Después de bendecir las campanas y la capilla, el cardenal de Madrid presidió la solemne concelebración eucarística,  en la que el párroco D. Samuel Urbina agradeció la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center">El itinerario espiritual de san Josemaría en Madrid cuenta  con una nueva etapa: una capilla en la parroquia de Nuestra  Señora de los Angeles en Cuatro Caminos (Madrid)</h2>
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<div><img src="http://www.opusdei.es/image/200s.jpg" alt="Opus Dei - " width="200" height="290" /></div>
<p>Después de bendecir las campanas y la capilla, el cardenal de Madrid  presidió la solemne concelebración eucarística,  en la que el párroco D.  Samuel Urbina agradeció la presencia de todos y destacó “la ilusión y  la emoción para mí y toda la parroquia por tener esta nueva capilla”.  “Con gran alegría, pido a san Josemaría su intercesión para que seamos  buenos sacerdotes y  tengamos muchos laicos con identidad cristiana y eclesial, conscientes  de nuestra responsabilidad para construir la Iglesia”, dijo tambien.</p>
<p>“Los lugares de san Josemaría en Madrid deben ser más y más conocidos,  como testigos de su memoria viva, de unas enseñanzas que han dejado un  surco profundo en la historia de la Iglesia”, comentó anoche el cardenal  a www.opusdei.es.</p>
<p>Y esta parroquia y sus campanas tienen un significado especial para san  Josemaría, donde rezó muchas veces y cuyo volteo oyó hace ahora 80 años.   Efectivamente, tres cartelas al pie del retablo recuerdan que en “la  mañana del 2 de octubre de 1928, festividad de los Santos Ángeles  Custodios, mientras se oía el sonido de las campanas de esta Parroquia,  san Josemaría recibió la luz de Dios para comenzar el Opus Dei,  iniciando así un camino de santidad para muchos hombres y mujeres, como  cristianos corrientes, a través de las ocupaciones profesionales,  familiares y sociales de la vida ordinaria”.</p>
<p>San Josemaría, que estaba haciendo unos días de retiro espiritual en la  Casa de los PP Paúles de la cercana calle de García de Paredes,  recordaba que “conmovido me arrodillé -estaba solo en mi cuarto, entre  plática y plática- di gracias al Señor, y recuerdo con emoción el tocar  de las campanas”.</p>
<p><strong>Tres nuevas campanas</strong></p>
<p>La capilla tiene un cuadro del pintor gaditano Ignacio Valdés de  Elizalde, que representa ese momento: san Josemaría en ese día,  arrodillado y en actitud de acción de gracias por la iluminación de Dios  que acababa de recibir. Junto a ese motivo central, la Virgen preside  el conjunto, mientras que lo rodea un mural cuyos autores son Inmaculada  e Ignacio Valdés de Elizalde, que representa algunos lugares  fundacionales del Opus Dei en Madrid.</p>
<p>Otro motivo festivo fue muy celebrado ayer en este templo de estilo  neogótico, inaugurado en 1911: el cardenal Rouco bendijo las tres nuevas  campanas ya situadas en el campanario; tienen los nombres de Nuestra  Señora de los Ángeles, San Josemaría y Álvaro del Portillo. La capilla  ha sido construida con la ayuda de devotos y benefactores, y realizada  por Talleres de Arte Granda, bajo la dirección del arquitecto Jaime  Castañón.</p>
<p><strong>TEXTO DE LAS CARTELAS<br />
CAPILLA DE SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE BALAGUER<br />
PARROQUIA DE NUESTRA SEÑORA DE LOS ÁNGELES. MADRID</strong></p>
<p>En la mañana del 2 de octubre de 1928, festividad de los Santos Ángeles  Custodios, mientras se oía el sonido de las campanas de esta Parroquia  de Nuestra Señora de los Ángeles, San Josemaría Escrivá de Balaguer  recibió la luz de Dios para comenzar el Opus Dei, iniciando así un  camino de santidad para muchos hombres y mujeres, como cristianos  corrientes, a través de las ocupaciones profesionales, familiares y  sociales de la vida ordinaria.</p>
<p>Años más tarde, San Josemaría recordaba el momento de la fundación del  Opus Dei, que ocurrió durante unos días de retiro espiritual: “Recibí la  iluminación sobre toda la Obra, mientras leía aquellos papeles.  Conmovido me arrodillé —estaba solo en mi cuarto, entre plática y  plática— di gracias al Señor, y recuerdo con emoción el tocar de las  campanas de la Parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles&#8221;.</p>
<p>Para dar cumplimiento a la misión que Dios le encomendaba, San Josemaría  prosiguió su trabajo sacerdotal en los barrios más pobres y entre los  enfermos de los hospitales de Madrid, y acudió confiada y asiduamente a  la protección de la Santísima Virgen, Madre de Dios y Madre nuestra. San  Josemaría rezó también, en muchas ocasiones, ante la sagrada imagen que  preside el retablo de esta Parroquia. LAUS DEO VIRGINIQUE MATRI!<a><br />
</a></p>
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		<title>FILIPINAS. Los pobres del Tercer Mundo</title>
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		<pubDate>Sun, 17 Oct 2010 08:41:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>opusdeit</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Capitulo de “El Opus Dei: Ficción y realidad&#8221;, un libro de M.J.West Los pobres de Manila viven en minúsculas chozas de madera y hojalata que se alzan sobre el fango. Los más privilegiados ocupan casas diminutas de una o dos habitaciones. A veces construyen su hogar con tablas carcomidas entre las ramas de un árbol. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center">Capitulo de “El Opus Dei: Ficción y realidad&#8221;, un libro de  M.J.West</h2>
<p>Los pobres de Manila viven en minúsculas chozas de madera y hojalata  que se alzan sobre el fango. Los más privilegiados ocupan casas  diminutas de una o dos habitaciones. A veces construyen su hogar con  tablas carcomidas entre las ramas de un árbol.</p>
<p>Como los de otros muchos países, los pobres de Manila provienen del  campo, donde los ricos hacendados les explotaban; se trasladan a la  ciudad en busca de una vida mejor, que rara vez encuentran.</p>
<p>En las zonas más deprimidas, la moralidad es escasa, y a veces nula. No  es raro que los adolescentes, antes de llegar a la edad adulta, hayan  sido testigos de varios crímenes.</p>
<p>Las Filipinas han sufrido muchas convulsiones desde finales del siglo  XIX, cuando el país empezó a luchar por su independencia. Recientemente,  ha sido víctima de una rígida y larga dictadura.</p>
<p>Sobre este telón de fondo tuvo lugar la revolución de 1986, que acabó  con ella. Sin embargo, cuando el polvo del alzamiento se posó, pudo  verse que los efectos de la dictadura permanecían. Un dato  significativo: el 70 por 100 de los filipinos viven por debajo del nivel  de pobreza.</p>
<p>A la entrada del inmueble en que me alojaba -un edificio de apartamentos  situado en San Juan, un antiguo barrio de Manila- había un guardia  armado, con uniforme azul. Su presencia era un recordatorio de la  desesperada pobreza que le rodeaba.</p>
<p>Ante tanto sufrimiento, muchos cristianos, que no son capaces de hacer  lo que la Madre Teresa de Calcuta -atender personalmente los problemas  más graves derivados de la pobreza-, se limitan a dar limosna. Pero  hasta la Madre Teresa reconoce que la caridad sólo resuelve los  problemas más inmediatos, no el problema de fondo. Éste sólo se puede  atacar mediante la aplicación de una justicia social basada en  principios cristianos, ya que es la única que evita dos grandes  escollos: las injusticias provocadas por los excesos del capitalismo, de  una parte, y la opresión de los sistemas totalitarios de signo  socialista, de otra.</p>
<p>Fue este camino -el del desafío propuesto por las enseñanzas sociales de  la Iglesia- el que un grupo reducido de universitarios filipinos tomó  mucho antes de que se produjera la revolución de 1986. Cuando se  agruparon a mediados de los años 60, eran conscientes de que, aunque  Filipinas era un país predominantemente católico, había hecho poco caso  de la doctrina social de la Iglesia; pero eran muy jóvenes, y no tenían  influencia económica, política o social; sólo tenían buena formación e  ilusión juvenil. Dos de ellos, graduados en Harvard, eran dos  economistas: el Dr. Bernardo Villegas y el Dr. Jesús Estanislao.</p>
<p>&#8220;Queríamos crear un servicio social que fuese profesional y secular,  capaz de dar respuesta a las necesidades sociales más apremiantes -me  dijo Jess-. Debía ser educativo, apostólico y abierto a todo el mundo,  pues queríamos llegar al mayor número posible de personas.&#8221;</p>
<p>El grupo se propuso mostrar que las empresas podían ser socialmente  responsables. Pero el gobierno, entonces, iba por un camino y los  hombres de negocios por otro. Mientras el gobierno hablaba de programas  sociales y económicos, las empresas privadas actuaban a su aire. Además,  los hombres de negocios sólo estaban interesados en los beneficios, no  en el desarrollo económico y social del país.</p>
<p>&#8220;Queríamos contar con un centro que estudiase estos problemas y  estableciese un puente entre el gobierno y los empresarios.&#8221;</p>
<p>El resultado fue el Center for Research and Communication (Centro de  Investigación y Comunicación), inaugurado en 1967. El centro ocupaba  entonces un edificio alquilado en el número 1607 de Jorge Bocobo,  Malate, y no tenía nada que ver con el moderno edificio que ocupa ahora  en Pearl Drive, en el Complejo Comercial Ortigas, con sus modernas  aulas, salas para seminarios y oficinas.</p>
<p>A poco de ser fundado, el CRC ya había adquirido gran reputación como  centro de formación empresarial y de estudios de previsión económica  (algo que pronto provocó el recelo del gobierno, que no veía con buenos  ojos que un organismo independiente pusiese de relieve los pobres logros  económicos del sistema). El CRC formaba hombres de negocios para que  dirigieran sus empresas con arreglo a sanos principios económicos;  luego, los animaba a, concentrarse en áreas en las que podían ayudar a combatir la pobreza, es decir, a responder a la llamada de la  Iglesia a favor de la &#8220;opción preferencial por los pobres&#8221;. Les pedía,  por ejemplo, que tuviesen en cuenta los ingresos reales de los  trabajadores de su empresa, su capacidad adquisitiva, sus necesidades  familiares, etc.</p>
<p>&#8220;Lo que siempre hemos dicho a las diferentes empresas -me explicó  Bernie- es que comparen lo que ganan sus empleados con lo que necesitan  para vivir como seres humanos. Luego hemos dado un paso adelante. Por  ejemplo, en desarrollo agrario. Si un cliente es dueño de una plantación  de azúcar, le decimos que debe colaborar en el desarrollo de la  comunidad, promoviendo escuelas, hospitales, etc. Existe la creencia,  bastante generalizada, de que el- capitalismo no tiene conciencia, y eso  es lo que tratamos de desmentir, procurando hacer que los empresarios  conozcan lo que la Iglesia ha dicho sobre salarios, trabajo, sindicatos,  cooperativas y todos los problemas sociales que tienen planteados los  países del Tercer Mundo, entre ellos Filipinas. Y nos hemos encontrado  con que los hombre de negocios y las empresas con que hemos contactado  están dispuestos a hacer algo por resolver los problemas, una vez que  toman conciencia de ellos.&#8221;</p>
<p>Los hombres de negocios que fueron al CRC buscando asesoramiento  económico, pronto empezaron a responder. Algunos comenzaron a  interesarse por las áreas rurales, contribuyendo al desarrollo agrícola;  otros crearon fundaciones para la formación de campesinos; algunos  elaboraron productos de alta calidad. Mientras tanto, el CRC instaba a  la reforma agraria, aconsejando a los grandes terratenientes que  parcelaran parte de sus dominios y los repartieran entre los campesinos.</p>
<p>&#8220;El mensaje que siempre hemos tratado de inculcar -me dijo Jess- es que  en los negocios, antes de mirar lejos, al futuro, debemos recordar que  tenemos los pobres al lado, en los taxistas, los porteros, los  oficinistas, los campesinos. Insistimos en que los ejecutivos de las  grandes empresas deben preocuparse ante todo de estas personas,  procurarles mejor educación, tratarles bien, proveer a sus necesidades  en términos de su desarrollo cultural, espiritual, profesional,  educativo, etc. Y aumentar sus salarios, con arreglo a los beneficios.  Los que han seguido esos consejos han comprobado que funcionan en un  doble aspecto. Cuando la empresa se preocupa de la gente, se establece  una mayor compenetración entre la empresa y sus empleados. La  prosperidad de la empresa se convierte en una aventura conjunta y la  productividad aumenta.&#8221;</p>
<p>La doctrina social de la Iglesia Católica ha rechazado siempre la idea  de que la solución de los males económicos esté en ideologías como el  socialismo, el capitalismo o la teología de la liberación. Lo que el CRC  estaba haciendo se basaba en tres pilares básicos: en primer lugar, el  principio de subsidiariedad, que dice que lo que los individuos o los  pequeños grupos sociales pueden hacer con eficacia y competencia no debe  ser absorbido por cuerpos sociales más amplios, y menos por el Estado  (tal es el punto de vista conocido como &#8220;lo pequeño es hermoso&#8221;, el cual  requiere que todos los trabajadores participen en la propiedad de los  medios de producción). En segundo lugar, el principio de solidaridad,  que dice que los individuos, los grupos privados y las asociaciones  deben trabajar unidos, cooperando mutuamente. Y en tercer lugar, el  principio de que cada persona y cada grupo debe, dentro de la comunidad,  trabajar a favor del bien común. Lo cual no significa buscar el mayor  bien para el mayor número, sino más bien el bien total de todos y cada  uno de los miembros de la sociedad.</p>
<p>&#8220;Aquí es donde entra la competencia característica del CRC -me dijo  Bernie-. Hay otras instituciones parecidas, pero yo creo que nosotros  destacamos por el énfasis que ponemos en los principios de  subsidiariedad, solidaridad y bien común. A los hombres de negocios les  decimos con toda claridad que no hay una mano invisible, diga lo que  diga Adam Smith, que promueva automáticamente el bien común cuando  predomina el egoísmo personal. Eso es una colosal, mentira histórica.  Cada persona debe contribuir consciente y activamente al bien común, con  sus propias decisiones.&#8221;</p>
<p>Esto puede parecer muy bonito, un idealismo muy atractivo, pero  impracticable en el mundo donde las empresas .luchan por obtener el  mayor rendimiento de los trabajadores con los salarios más bajos  posibles. Pero la realidad es que, así las cosas no marchan. Las&#8217;  empresas que explotan a los trabajadores y obtienen grandes beneficios a  corto plazo por ese procedimiento plantan las semillas de su propia  ruina. El CRC ha sido capaz de convencer de este hecho a bastantes  empresarios cabezotas, como se comprueba viendo al gran número de ellos  que asisten a cursos, seminarios y conferencias. Cada seis meses en un  hotel de Manila, cientos de empresarios y hombres de negocios participan  en cursos de actualización.</p>
<p>Aunque quienes dirigen el CRC están de acuerdo en los principios  básicos, tienen a veces puntos de vista distintos sobre la manera de  ponerlos en práctica. El centro recalca que las opiniones económicas del  cuadro de profesores son cosa suya. Jess y Bernie, por ejemplo, llevan  muchos años trabajando juntos, pero tienen criterios diferentes a la  hora de encarar los problemas de la economía filipina. Bernie está  convencido de que el futuro de Filipinas está en el desarrollo de la  agricultura, mientras que Jess confía más en la industrialización del  archipiélago. También discrepan respecto a la protección arancelaria.</p>
<p>&#8220;Aquí tenemos un gran pluralismo, una gran variedad de opiniones, pues  estamos de acuerdo en que en economía no existen dogmas -explica  Bernie-. Como dice el fundador del Opus Dei: en el Opus Dei tenemos un  común denominador, que está formado por la doctrina de la Iglesia, pero  el numerador es variadísimo: cada cual tiene sus opiniones, su manera de  encarar los problemas. Eso es verdad en el Opus Dei, y también en el  CRC.</p>
<p>Y lo mismo con quienes aconsejamos. Nadie está autorizado a decidir cómo  una persona rica puede contribuir al bien común; creando oportunidades  de empleo, obteniendo divisas, produciendo alimentos&#8230; La libertad  personal y la responsabilidad deben ser los principios motores de la  iniciativa privada con vistas al, bien común.&#8221;</p>
<p>La relación del Opus Dei con el CRC es la misma que en cualquier otra  obra corporativa. El Opus Dei garantiza la doctrina y la orientación  espiritual del CRC con arreglo a la fe católica, pero nada más. No se  responsabiliza en absoluto sobre problemas concretos, como pueden ser  las opiniones respecto a la conveniencia de introducir la reforma  agraria en la isla de Negros.</p>
<p>El capellán del CRC, Father Hector Raynal, me habló de los consejos que  suele dar a los hombres de negocios que acuden a él para hablarle de  temas espirituales:</p>
<p>&#8220;En este país, la mayoría de la gente da por supuestas sus creencias  religiosas. Suele ser buena, pero no profundiza en el conocimiento de  las enseñanzas de Jesucristo.  Hay que insistir en las cosas básicas: los sacramentos, la necesidad de  estar en estado de gracia&#8230; Luego, inculcarles una serie de virtudes  humanas: laboriosidad, firmeza, constancia, perseverancia, sinceridad&#8230;</p>
<p>Procuro que quienes vienen por aquí se den cuenta de que si quieren  construir una sociedad sobre fundamentos cristianos tienen que conocer  la doctrina de la Iglesia. Si se construye una sociedad y se tiene éxito  económicamente, pero esa sociedad no está basada en principios morales  correctos, el fracaso, a la larga, es seguro. Si se construye con la  única preocupación de multiplicar los bienes materiales o con la de  crear unas estructuras rígidas que coarten los derechos individuales, se  edifica sobre arena. Se termina en nada.</p>
<p>Cuando alguien viene a mí para preguntarme si es moral tal o cual  negocio, procuro ayudarle aclarándole los conceptos. En el CRC doy un  curso de ética cristiana para empresarios que proporciona criterios  claros basados en la Ley de Dios. Supongamos que alguien viniera y  dijera: &#8220;Resulta que tenemos competidores que no pagan impuestos, que  firman cheques sin fondos, que pagan salarios de hambre, que sobornan a  los funcionarios&#8230; ¿Qué nos aconseja? ¿Hacer lo mismo?&#8221;. Lógicamente  habría que decirle que no, que no puede hacer nada de eso. Pero si  pensara que, entonces, no le queda otro camino que retirarse, habría que  decirle que tampoco se trata de eso, que habría que estudiar  detenidamente la situación. Y aquí es donde interviene la fe. Por  supuesto que no se pueden emplear medios ilícitos, porque el fin no  justifica los medios. Pero retirarse significaría darse por vencido,  dejar los negocios del mundo en manos de quienes lo corrompen. Por eso  hay que analizar detenidamente la posibilidad de utilizar otros medios  lícitos y eficaces que no utilizan los competidores. El espíritu de  Cristo nos dice que debemos colocar a Cristo en la cumbre de todas las  actividades humanas, que debemos devolver el mundo a Dios. ¿Cómo íbamos a  lograrlo si a la primera dificultad nos retiráramos, renunciáramos a la  lucha? Sí hemos de utilizar toda clase de medios lícitos, que pueden  ser muy poderosos. Me refiero, por ejemplo, a la oración que, tal vez,  nos hará ver que tenemos que esforzarnos más en el trabajo.</p>
<p>A los que me piden consejo les digo que tienen que procurar que su  empresa sea más productiva, que no deben pensar que porque sean  católicos y no puedan utilizar medios ilícitos su empresa debe estar  siempre a la cola en cuanto a productividad o beneficios. Porque es  falso, y anticuado, pensar que para ser un buen católico hay que ser un  mendigo. Ésa era una de las cosas que Monseñor Escrivá quería inculcar  en las mentes de muchos: que no es bueno renunciar a la lucha, que hay  que procurar destacar, sobresalir, tener éxito. No por motivos egoístas,  sino porque así se puede extender más el Evangelio.</p>
<p>Así pues, ése suele ser mi consejo: luchar, esforzarse. Pero si alguien  me pregunta a qué partido político debe apuntarse, contesto que eso no  es asunto de mi competencia, que puede hacer lo que quiera, siempre que  se atenga a lo que dice la Iglesia en este terreno. Así, por ejemplo,  con tal de que no se haga del Partido Comunista, puede hacer lo que  estime oportuno para ayudar a resolver los problemas de su país. Es  completamente libre en ese terreno. &#8220;</p>
<p>Actualmente, el CRC tiene una plantilla de ochenta profesionales, entre  ellos varios economistas veteranos, doce jóvenes y una veintena de  investigadores. En los últimos años ha evolucionado hasta convertirse  casi en una universidad especializada en Economía, Ciencias  Empresariales, Pedagogía y Humanidades. Ya ha empezado a formar un  claustro académico, muchos de cuyos componentes han estudiado en  universidades europeas y americanas.</p>
<p>Podría parecer que de todas las actividades corporativas del Opus Dei  vistas ahora, el CRC sería una a la que más fácilmente se le podría  imputar la búsqueda de influencia. En este sentido, los directores del  centro me dijeron que les gustaría ser juzgados por sus logros, pues, a  la larga, la gente no se fía de los rumores, sino de los hechos.</p>
<p>Tal es también el punto de vista del arzobispo de Manila, el cardenal  Jaime Sin. Poco antes de que me concediera una entrevista, el cardenal  había escrito un artículo en un periódico de la capital defendiendo al  Opus Dei y la labor que sus miembros llevan a cabo en su diócesis, en  especial el CRC. Entre otras cosas, el cardenal Sin decía que era  importante tener en cuenta que el CRC no tenía finalidad política, sino  profesional. &#8220;Cuando se estudian problemas financieros o se trata de  prever el futuro, no -se está trabajando a favor de ningún partido  político. Se está trabajando por el bienestar del país. Esto es muy  claro. El CRC ayuda eficazmente al gobierno mediante el análisis y  evaluación de los problemas financieros. Ha probado que cuenta con  expertos que saben prever y proyectar, que trabajan de manera muy  profesional. Lo cual ha supuesto que el gobierno tome nota de su labor,  pues están cooperando al desarrollo del país.&#8221;</p>
<p>El cardenal Sin ponía de relieve también que cuando acabó la anterior  dictadura y un nuevo gobierno se hizo con el poder en Filipinas, el CRC  siguió haciendo lo mismo que hacía, aconsejando a las mismas personas e  instituciones, incluido el gobierno. &#8220;Es una buena actitud -decía-, pues  cuando la Iglesia o alguna organización de la misma se &#8220;casa&#8221; con el sistema, se queda viuda en la siguiente  generación.&#8221; Evidentemente la Iglesia adopta esta actitud no sólo para  no comprometerse políticamente, sino para garantizar la libertad  política de los fieles seglares.</p>
<p>Dos labores inspiradas por el CRC son Dual Tech, un centro de formación  profesional para obreros, y la Meralco Foundation, que desarrolla  programas industriales para técnicos. Ambas tienen como objetivo dar  oportunidades a los trabajadores más pobres.</p>
<p>Dual Tech, situado en el distrito comercial de Makati, es un proyecto  conjunto de la Southeast Asian Science Foundation, que no tiene fines  lucrativos, y la Fundación Hanns Seidel, de la Alemania Occidental. Fue  creado por un grupo de empresarios para proporcionar a sus empleados  especializados un aprendizaje adecuado. Dual Tech tiene dos objetivos  básicos: adaptar un sistema alemán de enseñanza ambivalente que combina  la enseñanza teórica con las prácticas en la misma empresa y estimular  los valores morales y una sólida formación humana que se refleje en  detalles prácticos, tanto en el trabajo como en la vida privada.</p>
<p>Los mecánicos y electricistas industriales que allí se forman proceden  de las áreas más deprimidas de todo el país. Durante los seis primeros  meses de sus estudios tienen comida y medicina gratis. Para algunos,  esos seis meses son los primeros de su vida en que comen todos los días.  Vienen de zonas en las que la instrucción religiosa y moral es escasa.  Uno de los instructores de Dual Tech, Florentino Fernando, me dijo que  la mayoría proceden de ámbitos en los que matar no es algo vergonzoso,  sino más bien causa de orgullo. &#8220;Lo que los salva es su fe. A pesar de  los pesares, quieren ser mejores.</p>
<p>Saben que violar o matar es malo, pero poco más. Y se dan cuenta de que  necesitan aprender para salir adelante.&#8221;</p>
<p>Además de las enseñanzas técnicas, los aprendices reciben formación en  virtudes humanas, a través de grupos de debate, deportes en equipo y  charlas. Cada aprendiz cuenta con un consejero personal que procura ir  abriendo horizontes. Ésta es, tal vez, la labor más importante.</p>
<p>Florentino me habló de algunas de sus experiencias como consejero. Me  dijo que hacía poco había dado una charla sobre la familia y que uno de  los estudiantes, al final, le había dicho que creía que su mujer sabía  que tenía una querida. &#8220;Yo sólo había hablado de cosas corrientes, como  la necesidad de dedicar más tiempo a los hijos, pero mis palabras sin  duda le habían conmovido. Por eso, cuando le pregunté si estaba  dispuesto a romper con ella, me dijo que sí, porque se había dado cuenta  de que la familia era lo más importante. Sabía, sin embargo, que no le  iba a ser fácil, y me enseñó un collarcito de oro que su amante le había  regalado. Le había dicho a su mujer quedo estaba pagando a plazos (200  pesos al mes), dinero que iba a parar a manos de la otra. Yo le dije,  con firmeza, que la única forma de cortar esa relación extraconyugal era  hacerlo de golpe, sin contemplaciones; torció el gesto, pero aceptó el  consejo. Vino a verme al cabo de un mes, sonriente. Parecía otro. Se  había cortado el pelo y se había afeitado. &#8220;Buenas noticias -me dijo-.  He devuelto el collar.&#8221; Había dejado de ver a aquella mujer. &#8220;¿Sabe?  -añadió- Ahora estoy como más ligero&#8230; Quiero más a mi mujer y a mis  hijos.&#8221; Estaba claro que había metido la pata, pero que su fondo era  bueno. Sin duda le había costado mucho dejar a aquella mujer.&#8221;</p>
<p>El proyecto Meralco, en Metro Manila, se parece bastante a Dual Tech.  Forma a obreros pobres, escasamente cualificados, y les ayuda a mejorar  personalmente. Imparte un ciclo de estudios de tres años en el campo de  la electrónica o de la instrumentación tecnológica a unos 120 jóvenes,  chicos y chicas. Se exige a los aspirantes buenas calificaciones en sus  estudios y carencia de recursos económicos. En Meralco se les  proporciona libros, material, uniformes, dinero para el transporte y un  salario. Uno de los allí formados, Bernardino Equitay, de 24 años, era  un muchacho campesino de la isla de Negros, una de las más deprimidas de  Filipinas. Su padre plantaba arroz y maíz en un pequeño huerto, lo que  le proporcionaba unos ingresos aproximados de 12.000 pesos al año, suma  con la que tenía para mantener a sus seis hijos. Bernardino hizo un  curso de formación de empresa, pero no le sirvió para encontrar empleo.  &#8220;Una de las cosas que más me gustan de Meralco -me dijo, es que, cuando  termine mis estudios, estoy seguro de encontrar trabajo.&#8221;</p>
<p>Otra iniciativa que existe en Manila es la escuela e instituto técnico  de Punlaan, en San Juan, que imparte cursos de formación profesional  para mujeres que quieran trabajar luego como empleadas de hogar o en  diversos servicios hospitalarios y hoteleros, restaurantes, etc.</p>
<p>Desde que empezó, en 1975, con 115 estudiantes, ha formado a más de  2.500 personas, y su prestigio ha hecho que sea una de las instituciones  consultoras del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. El  instituto está instalado en un antiguo hospital situado en M. Paterno  St. y destaca por la limpieza y el buen gusto con que está puesto.</p>
<p>La directora, Miss Amy Bonotan, me explicó que la meta del instituto es  procurar quedas estudiantes se den cuenta de que las tareas domésticas  tienen también su belleza. &#8220;Les mostramos que pueden hacer su trabajo  con dignidad, que no tienen que avergonzarse de su profesión.&#8221;</p>
<p>Las alumnas de Punlaan sólo pagan unos 60 pesos al mes, cantidad que,  evidentemente, no cubre el costo de su educación, que corre a cargo de  una fundación. Se puede hacer un curso intensivo de un año, o dos años  de estudios a más alto nivel, con la obtención de un diploma que  capacita para prestar servicios de restaurante en instituciones  hoteleras. Junto a las asignaturas habituales en las escuelas de  hostelería, Punlaan se interesa también por la formación del carácter de  las alumnas y por su cultura, con clases de psicología, ortografía,  historia, moral, etc.</p>
<p>&#8220;Las alumnas proceden de familias pobres, paupérimas. Aquí les ayudamos a  que se den cuenta de que las tareas domésticas no son despreciables,  sino que constituyen un servicio importante. Les explicamos cómo pueden  desarrollar su personalidad a través de su trabajo.&#8221;</p>
<p>En Filipinas, las muchachas del servicio doméstico han sido a menudo  explotadas y maltratadas; por eso Punlaan colabora con el gobierno para  crear leyes que las protejan. &#8220;Es preciso que quienes las emplean las  respeten y sean justas con ellas -dice Amy-. Que tengan derecho a la  intimidad, que puedan expresarse libremente, que las condiciones de  trabajo sean dignas, que se las eduque. Por eso -añade-, organizamos  también seminarios para las amas de casa, con objeto de que aprendan a  tratar a sus empleadas. Éstas suelen ser muy sencillas y piensan más con  el corazón que con la cabeza; por eso, son muy sensibles y se las hiere  enseguida. Por eso, también les ayuda mucho charlar con sus  preceptoras, aquí en Punlaan, y desahogarse cuando tienen algún  problema.</p>
<p>Esto no quiere decir que la corriente sólo siga un camino. A veces ellas  también nos dan lecciones, y de una sabiduría desconcertante que no se  aprende en libros. Su vida ha sido casi siempre muy dura, muy difícil.  La fortaleza con la que la han encarado, asombrosa. Han desafiado a la  pobreza y tienen una fe muy honda.</p>
<p>Hay aquí una chica que lo ha pasado muy mal. Sus padres la habían  abandonado y ella había rodado de casa en casa. Cuando llegó aquí se dio  cuenta de que ésta era su única esperanza de futuro. Cree firmemente  que todo lo que le ha sucedido le ha ayudado a ser más fuerte. No tiene  ninguna amargura. Y hay otra que había estado en una casa cuyo dueño le  había hecho proposiciones deshonestas. Cuando vino estaba muy&#8221; abatida y  tenía mucho miedo, pero explicó el problema a su preceptora, que pudo  enderezar la situación.&#8221;</p>
<p>Durante mi estancia en Manila, pasé mucho tiempo observando lo que hacía  el Opus Dei para ayudar a los filipinos materialmente pobres, sin  olvidar eso otro aspecto: lo que hace por ayudar a los espiritualmente  pobres.</p>
<p>Benjamín Defensor es un periodista que trabajó en el Time Magazine y  ahora dirige una cadena de periódicos en Filipinas, entre ellos el  Business Day. Cuando durante la dictadura se implantó la ley marcial, se  vio obligado a trasladarse a Hong Kong, donde fue director de Asia  Television Ltd. Allí conoció el Opus Dei. Por entonces era -según su  propia descripción- &#8220;un tipo rudo&#8221;, que bebía mucho y tenía poco interés  en temas espirituales. &#8220;Incluso después de casarme, no solía volver a  casa antes de las dos de la madrugada, pues, como decía a mis amigos,  una cosa es casarse y otra cambiar de vida.. Y así seguí durante muchos  años.&#8221; Pero conoció el Opus Dei y dejó de beber. Y también dejó de  preocuparse por algo que le obsesionaba: ganar dinero. &#8220;Ahora ya no me  preocupo de eso y las cosas marchan estupendamente.&#8221;</p>
<p>Teófilo San Luis, hijo, es especialista en medicina nuclear y trabaja en  el hospital de la Universidad de Santo Tomás. Según me contó, antes de  conocer el Opus Dei, cada mañana, cuando atravesaba las puertas del  hospital, se ponía enfermo de pensar en el día que le esperaba. &#8220;El  trabajo me parecía una carga insoportable -dice- y la vida algo sin  sentido.&#8221; Hubiese podido atender a los pobres en la sección de caridad  del hospital, pero no le atraía en absoluto. Le parecía inútil, una  pérdida de tiempo. Pero cuando conoció el Opus Dei, todo cambió.  &#8220;Comprendí lo importante que era ayudar a los demás, así que decidí  trabajar allí un día a la semana por lo menos; gratis, por supuesto. A  partir de entonces dejé de ver a los pacientes como una fuente de  ingresos. Empecé a compartir los problemas ajenos, a atender más  detenidamente a los enfermos, aconsejándoles, e incluso diciéndoles que  rezasen. Ahora ya no me pongo de mal humor por las mañanas.&#8221;</p>
<p>La doctora doña Marina Bringas, madre de cinco hijos, que trabaja en el  Hospital General de Quezón City, me contó una historia parecida: &#8220;Antes  procuraba guardar las distancias con los pacientes. Sólo me interesaban  los aspectos técnicos. Ahora es diferente. Algunas madres vienen al ala  de caridad para acompañar a sus hijos enfermos y tienen que dormir en el  suelo. Yo procuro atenderlas, estar un rato con ellas. Les digo que  recen. Y a los pacientes, cuando tienen dolores, que ofrezcan su  sufrimiento al Señor. Son cosas pequeñas, pero que ahora significan  mucho para mí. Forman parte de ese hacer el trabajo lo mejor que uno  puede, como enseña el Opus Dei, para ofrecérselo a Dios&#8221;.</p>
<p>Sergio Sánchez, piloto de la firma filipina Anscor, que pilota aviones a  reacción Hawker 125, dice que en el Opus Dei ha aprendido a dejar de  pensar en sí mismo. Antes procuraba obtener los vuelos más seguros, más  brillantes; ahora no le importa realizar los peores, con los pasajeros  menos agradables. &#8220;He aprendido a hacer favores a los demás sin que se  den cuenta. Unas veces eso significa-dejar que otro piloto haga los  vuelos más largos porque necesita dinero; otras, ayudarle a que piense  más en Dios. Porque cuando se está volando -dice- uno tiene la sensación  de estar muy cerca de Él, A veces se vuela tan alto que se aprecia la  curvatura de la tierra. Es precioso. Pero también le hace a uno sentirse  vulnerable&#8230;; todos los pilotos sabemos que nuestra vida está siempre  en peligro. Hablamos mucho de ello. Sentimos que hay algo que nos  mantiene en la existencia, el mismo poder que impulsa el avión y lo  mantiene en el aire. Sí, es un ambiente propicio para hacer apostolado,  para hablar de cosas trascendentes. Muchos de mis colegas se acercan al  Opus Dei y asisten a charlas y meditaciones; algunos piden la admisión  en la Obra.&#8221;</p>
<p>Monina Mercado, periodista, redactora jefe actualmente de una empresa  editorial, Gabriel Books, es madre de tres hijos y se describe a sí  misma como &#8220;una señorita bien&#8221; de los años sesenta. &#8220;Adoraba la música de entonces, y la vida  social, las fiestas, las exposiciones y los conciertos. No llevaba una  vida inmoral, pero sí inútil y frívola. Sentía, como se suele decir, en  este país &#8220;gusto a ceniza en la boca&#8221;. Aunque me gustaba todo eso y  tenía la sensación de moverme entre &#8220;gente importante&#8221;, en cuyas manos  estaba el futuro del mundo, era profundamente desgraciada.</p>
<p>No es que todas esas cosas -reuniones, conciertos, actos culturales-  tengan nada malo, pero es un error centrar la vida en eso, sobre todo  cuando sólo se busca el placer. Cuando empecé a practicar seriamente la  fe, me di cuenta enseguida de que no necesitaba muchas de las cosas que  me parecían imprescindibles. Y comprendí también que mi condición de  madre era mucho más importante. En mi vida sigue habiendo  contrariedades, por supuesto, pero ya no he vuelto a tener sabor a  ceniza en la boca.&#8221;<a><br />
</a></p>
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		<title>Un patrimonio compartido</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Oct 2010 12:41:22 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Benedicto XVI recibió ayer en el Vaticano a una delegación internacional judía. En este encuentro el Papa resaltó que &#8220;en nuestros días, los cristianos son cada vez más conscientes del patrimonio espiritual que comparten con el pueblo de la Torah, el pueblo elegido por Dios en su misericordia&#8221; Benedicto XVI recibió ayer en el Vaticano [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center">Benedicto XVI recibió ayer en el Vaticano a una delegación internacional judía. En este encuentro el Papa resaltó que &#8220;en nuestros días, los cristianos son cada vez más conscientes del patrimonio espiritual que comparten con el pueblo de la Torah, el pueblo elegido por Dios en su misericordia&#8221;</h2>
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<p>Benedicto XVI recibió ayer en el Vaticano a una delegación del International Jewish Committee on Interreligious Consultation, con el que la Santa Sede &#8220;ha tenido durante más de 30 años contactos fructuosos y regulares que han contribuido a una mayor comprensión y aceptación entre católicos y judíos&#8221;.</p>
<p>&#8220;Aprovecho esta ocasión -dijo el Papa- para reafirmar el compromiso de la Iglesia para poner en práctica los principios establecidos en la declaración “Nostra aetate” del Concilio Vaticano II. Esa declaración, que condenaba firmemente cualquier forma de antisemitismo, representa una piedra angular en la larga historia de las relaciones entre católicos y judíos y una advertencia para una renovada comprensión teológica de las relaciones entre la Iglesia y el pueblo judío&#8221;.</p>
<p>&#8220;En nuestros días -prosiguió el Santo Padre-, los cristianos son cada vez más conscientes del patrimonio espiritual que comparten con el pueblo de la Torah, el pueblo elegido por Dios en su misericordia, un patrimonio que exige un respeto, un aprecio y un amor mutuos más grande. También los judíos están llamados a descubrir todo lo que tienen en común con los que creen en el Señor, el Dios de Israel, que se reveló por primera vez mediante su palabra potente y llena de vida&#8221;.</p>
<div><img src="http://www.opusdei.es/image/torah.jpg" alt="Opus Dei - " width="400" height="208" /></div>
<p>&#8220;En nuestro mundo atormentado, caracterizado con frecuencia por la pobreza, la violencia y la explotación, el diálogo entre las culturas y las religiones debe considerarse cada vez más como un deber sagrado que atañe a todos los que están comprometidos en la construcción de un mundo digno del ser humano. La capacidad de aceptarse y respetarse mutuamente, y de proclamar la verdad en el amor, es esencial para superar las diferencias, prevenir los malentendidos y evitar enfrentamientos innecesarios. (&#8230;) Un diálogo sincero requiere apertura y sentido firme de la identidad por ambas partes para enriquecerse mutuamente con los dones de los otros&#8221;.<a><br />
</a></p>
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