Nuevos centros y actividades de formación

movimiento Opus Dei  Tagged , , , , , , No Comments »

“La fundación del Opus Dei”. Libro escrito por John F. Coverdale, en el que narra la historia del Opus Dei hasta 1943.

El Opus Dei pronto dejó pequeña la residencia de la calle Jenner. Algunos que ya habían terminado sus estudios y empezado a trabajar se trasladaron en otoño de 1940 a un nuevo centro en la calle Martínez Campos. Entre ellos se contaban Jiménez Vargas, Fernández Vallespín, Botella, Rodríguez Casado y Múzquiz. El piso sirvió de base para actividades con jóvenes profesionales, muchos de los cuales se habían casado hacía poco. También era la sede de la Sociedad de Cooperación Intelectual (SOCOIN) que patrocinaba las actividades culturales y educativas que se organizaban

Por esa misma época, un grupo de miembros de la Obra se trasladó a una elegante casa con un pequeño jardín en la esquina de las calles de Lagasca y Diego de León, en el barrio de Salamanca. Este nuevo local serviría de sede central de la Obra y de centro de formación para las vocaciones recientes. La primera ola de residentes se redujo a Escrivá y su familia, del Portillo, Zorzano y José Orlandis, joven historiador que pidió la admisión al Opus Dei en Valencia al término de la la Guerra Civil. Escrivá celebró la primera Misa en Lagasca, como llamaron al nuevo centro, en la Nochebuena de 1940. Pocos meses después el obispo de Vitoria, Javier Lauzurica, dejó reservado por primera vez el Santísimo Sacramento en el sagrario del oratorio.

Los jóvenes que por entonces habían pedido la admisión a la Obra en Valencia, Zaragoza y Valladolid pasaron en Madrid unos días de formación más intensa en la primavera de 1941. Aprovecharon que los residentes habían salido de Madrid para pasar la Semana Santa con sus familias y habían dejado sitio en Jenner. A diario, Escrivá predicaba una meditación antes de la Misa. En las tertulias de después de las comidas, se mezclaban la conversación sobre acontecimientos del día, anécdotas de las actividades apostólicas en Madrid y otros lugares, comentarios sobre el espíritu del Opus Dei, canciones y bromas. Los “mayores” de la Obra (del Portillo, Zorzano, Jiménez Vargas, Casciaro y Botella), que tenían alrededor de treinta años, daban las clases sobre el espíritu y el apostolado de la Obra. En los tiempos entre clases, los participantes solían estudiar los textos mecanografiados de las “Instrucciones” que Escrivá había redactado antes de la Guerra Civil. Cada tarde, salían unas horas a hacer deporte o dar una vuelta por Madrid. Esta primera Semana de Estudio –así se llamó– fue precursora de futuros cursos en los que los fieles de la Obra estudiarían Teología y el espíritu del Opus Dei en un ambiente de familia.

Los miembros del Opus Dei estudian Filosofía, Teología y doctrina católica durante toda la vida. Para acelerar su formación, los numerarios normalmente pasan varios años en un centro de estudios donde se dedican más intensamente a esas materias, sin abandonar sus actividades profesionales o los estudios civiles. En otoño de 1941, el Opus Dei abrió su primer centro de estudios en el piso superior de Lagasca, en la parte de la casa que los antiguos propietarios habían reservado para el personal de servicio. Casciaro fue el primer director. Escrivá consiguió que prestigiosos profesores se ocuparan de las clases de Filosofía y Teología. La formación en el espíritu del Opus Dei la impartió el propio Escrivá, ayudado por Casciaro y los demás mayores. Para entonces, el centro de Martínez Campos se trasladó a una nueva sede y se abrió otro para la gente que ya había terminado los estudios universitarios, con lo que en octubre de 1941 el Opus Dei ya contaba con cuatro casas en Madrid.

Discurso de mons. Javier Echevarría en la Universidad Austral

universidad y jóvenes  Tagged , , , , , No Comments »

Discurso de Clausura en el acto de colación de Doctorados Honoris Causa de la Universidad Austral, que tuvo lugar en Buenos Aires el 29 de septiembre de 2003.

La persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios, encierra una riqueza y unidad insondables, que nunca llegaremos a comprender plenamente y que despierta nuestro anhelo por penetrar, cada vez más, en la verdad de su ser. Esta pretensión palpita en el corazón de todo verdadero profesor universitario; es el ansia de poder expresar algo más sobre el hombre y de enriquecer nuestra comprensión acerca de la persona. Desde los más variados ámbitos y disciplinas se investigan las múltiples dimensiones del ser humano, y se ensayan argumentos que den una explicación razonada de los fenómenos sensibles, psíquicos y espirituales.

Las ciencias a las que han dedicado su vida los tres nuevos doctores que hoy honramos, comparten con distintos métodos y en diferentes niveles, este esfuerzo por ahondar en el conocimiento de la persona humana y promover su dignidad. La brevedad de la ceremonia me impide detenerme de modo proporcionado en el elogio que estos hombres del saber merecen. Pienso que entenderéis mi sabor agridulce ante la necesidad de ser escaso en las palabras, no en el aprecio, ni en la estima, ni en la admiración hacia cada uno de estos tres ilustres profesores.

En el campo de las neurociencias, el profesor Tomas Hökfelt ha alcanzado logros de gran importancia. Junto al reconocimiento internacional merecido por sus valiosas investigaciones en el Instituto Karolinska, es preciso resaltar su interés por formar a numerosos estudiantes de todo el mundo. Esta actitud de generosa dedicación revela el talante humano y cristiano del Doctor Hökfelt, y constituye un ejemplo elocuente de cómo hacer compatibles un trabajo de alta exigencia y perfección, con un aprecio real por sus colaboradores, a quienes ha brindado su guía y ayuda con atenta solicitud.

Al indagar los mecanismos físicos y químicos reguladores de la actividad del cuerpo humano , el científico advierte que el método experimental no agota la realidad, sino que –para comprenderla cabalmente- se requiere prestar atención a otras ciencias y buscar como guía última la dimensión sapiencial de la teología y de la filosofía. En palabras de Juan Pablo II, la Filosofía “contribuye directamente a formular la pregunta sobre el sentido de la vida y a trazar la respuesta . Por eso, es camino conocer verdades fundamentales relativas a la existencia del hombre”. Mediante este saber, y más concretamente en el campo de la lógica, el doctor Ignacio Angelelli, profesor en la Universidad de Texas-Austin, ha desarrollado una fecunda labor de investigación, internacionalmente reconocida, y se ha dedicado a las tareas docentes como buen maestro. Sus logros académicos y sus escritos son manifestación de esta actitud de servicio a los demás, por medio de la Filosofía.

Para una comprensión profunda de la persona humana, hay que considerar también su carácter relacional y su ser comunicativo. El hombre está esencialmente abierto a Dios, a las demás personas humanas y, de otro modo, al universo físico. Crece y alcanza su plenitud en la comunicación interpersonal. En la existencia de cada uno, poder transmitir una idea o una sensación, manifestar la intimidad para compartirla con un ser querido, o expresar un fenómeno estético, son posibilidades que enriquecen al yo, y confirman su carácter relacional. El profesor Alfonso Nieto, rector de la Universidad de Navarra durante más de una década, quizá apoyándose en su capacidad de trato humano y cristiano, ha sabido explorar el arte de la comunicación en varias de sus formas contemporáneas. Su esfuerzo en defensa de la persona se ha dirigido a comprender con mayor hondura la función humanizadora de los medios de Comunicación, que exigen una responsabilidad y una vocación de servicio, de las que el doctor Nieto se ha hecho portavoz.

Tres profesores de diferentes áreas académicas, con trabajos que se unen armónicamente en el servicio a favor del ser humano. La defensa de la persona constituye y constituirá siempre un rasgo esencial del mensaje de la Iglesia, como ha señalado Su Santidad Juan Pablo II a inicio de su Pontificado: “La Iglesia desea servir a este único fin: que todo hombre pueda encontrara Cristo, para que Cristo pueda recorrer con cada uno el camino de la vida, con la potencia de la verdad acerca del hombre y del mundo” . La Prelatura del Opus Dei, nacida en la Iglesia y de la Iglesia como una parte suya para servirla, tiene la misión peculiar de abrir caminos de vida cristiana a quienes desean santificarse a través del trabajo profesional en medio de las realidades seculares. En momentos históricos en los que algunas manifestaciones culturales, sociales y políticas ofrecen concepciones reductoras de la criatura racional, cuando no abiertamente contrarias a su dignidad y destino eterno, es oportuno hacer resonar audazmente otras palabras del Santo Padre cuando afirma que el sentido de la cultura debe ser a medida de la persona humana .

Inspirada por la figura y el mensaje de San Josemaría Escrivá, la Universidad Austral, desde su propio ámbito- el de la investigación y la docencia- cultiva la aspiración a dar luces y ser guía para construir una nueva cultura, en la que todo hombre y toda mujer vean respetada su más íntima identidad y descubran en sus corazones la imagen de Dios Uno y Trino, en cuya Vida están llamados a participar.

No se trata de una meta utópica, ni de una mera declamación de intenciones inoperantes. Tenemos el convencimiento de que, como afirmara el Fundador del Opus Dei en una circunstancia similar a ésta, “la Universidad (…) al estudiar con profundidad científica los problemas, remueve también los corazones, espolea la pasividad, despierta fuerzas que dormitan y forma ciudadanos dispuestos a construir una sociedad más justa”  Hemos de tener muy presente que un Alma Mater, ha de mantener siempre el deseo de fomentar, en su Claustro, en los alumnos y en todo el personal que aquí trabaja , el noble afán de adquirir un serio y sólido prestigio profesional, entendido también como servicio, con el fin de transformar nuestro mundo en tierra de honrada convivencia, de leal y coherente adhesión a los designios del Creador.

Muchas son las urgencias ante las cuales el espíritu cristiano no puede permanecer insensible,  nos recuerda Juan Pablo II en el nuevo milenio que comenzamos. Agradecemos la esforzada tarea de los tres nuevos Doctores que han sabido responder a esas urgencias con su dedicación esmerada y que están decididos a seguir respondiendo a los desafíos que se presenten. Con la ayuda de Dios y la maternal intercesión de Nuestra Señora de Luján, deseo que todos dirijamos a nuestros esfuerzos y desvelos al unísono, afrontando así los grandes retos de nuestro tiempo.


WordPress Theme & Icons by N.Design Studio. WPMU Theme pack by WPMU-DEV.
Entries RSS Comments RSS Acceder