El feminismo auténtico

movimiento Opus Dei  Tagged , , , , , , , No Comments »

En alguna oportunidad Ud. ha hecho mención a un feminismo auténtico. ¿Qué quiere decir?

Juan Pablo II  señalaba que el feminismo ha sido una realidad sustancialmente positiva. Es cierto que algunos excesos se han mostrado, a la postre, dañinos para la mujer. Pero podríamos decir que han sido los efectos secundarios. Lo importante es que se han conseguido muchas mejoras relativas a la condición de la mujer en el mundo.

Cuando he hablado de feminismo auténtico he querido referirme a todo aquello que supone servir a la causa de la mujer. Pienso que en el camino del feminismo se han atravesado otras reivindicaciones (la revolución sexual, el miedo demográfico) que han terminado por desviar el movimiento para la liberación de la mujer de sus verdaderos fines. Por eso, considero que el verdadero feminismo tiene todavía muchos objetivos que alcanzar. Son aún frecuentes las situaciones degradantes para la mujer, que han de ser modificadas: violencia —en el ámbito social y en el ámbito doméstico—, discriminación en el acceso a la educación y a la cultura, situaciones de dominación o falta de respeto. El núcleo del verdadero feminismo es, como resulta obvio, la progresiva toma de conciencia de la dignidad de la mujer. Muy distinto es, en cambio, el núcleo de otros feminismos —de ordinario, agresivos—, que lo que pretenden es afirmar que el sexo es antropológicamente y socialmente irrelevante, limitándose su relevancia a lo puramente fisiológico.

La toma de conciencia de la dignidad de la mujer ha de difundirse entre las propias mujeres, erradicando toda forma de complejo de inferioridad. Y teniendo la valentía de llamar a las cosas por su nombre: rebelándose también, por ejemplo, ante los estragos que causa el vergonzoso negocio de la pornografía; ante la triste y equivocada afirmación del derecho a provocar el aborto; ante la desgracia social —no es otra cosa, además de la ofensa a Dios— del divorcio.

Pero esa toma de conciencia de la dignidad de la mujer ha de difundirse también entre los hombres, hasta eliminar todo engañoso pensamiento de superioridad y todo deseo de dominio. Es cierto que el feminismo está configurando un nuevo modelo de mujer, pero —en el fondo— está interpelando al hombre, que tiene que aprender a mirar y a tratar a la mujer de un modo nuevo.

Nuestro Señor, que es infinitamente Justo e infinitamente Sabio, creó al hombre y a la mujer con misiones distintas, teniendo la misma posibilidad de santificarse. Tratar de alterar ese orden es poco consecuente, y estamos viendo a qué resultados conduce: falta de comprensión y de convivencia, ausencia de entendimiento de la humanidad.

“El Opus Dei me descubrió que mi trabajo es mi enfermedad”

firmes en la fe  Tagged , , , , , , , , , No Comments »

Es la primera vez que el periodista entrevista a una persona tumbada sobre la cama. Pero conviene que el entrevistado se encuentre cómodo. Joaquín Romero, barcelonés y arquitecto técnico de 35 años, padece esclerosis múltiple irreversible. Entrevista publicada en el “Diari de Tarragona”.

Joaquín Romero padece esclerosis múltiple, una enfermedad incurable, progresiva y degenerativa. Necesita a veces abandonar la silla de ruedas en la que permanece todo el día y cambiar un poco de posición. El entrevistado, divertido, comenta con una alegría que nunca le abandona: “Me parece estar ante un psiquiatra”. Y el periodista le sigue el juego con una primera pregunta clásica: ¿Quién es Joaquín Romero?

¿Quién es Joaquín Romero?
Yo mismo me lo pregunto a veces. Me digo: “Dios mío, ¿quién es esa persona que ahora va en la silla de ruedas? Yo estudiaba, jugaba al fútbol, hacía una vida normal. Y éste de la silla parece otra persona. Entonces, aterrizo y me digo: eres el mismo, Joaquín, sólo ha cambiado la situación”.

Joaquín Romero entrando a su casa.

¿Qué se siente cuando la enfermedad llama a la puerta?
Es como si te llegara a casa un invitado de honor que se presenta sin haberlo invitado. No sabes si decirle “¡Qué alegría!” o “no hay comida para ti”. Luego hay que aceptarlo porque no puede uno echarle de casa; hay que saber tratarle, hablarle, escucharle, para saber qué quiere, qué le conviene.

¿Se acaba queriendo al invitado previsto?
Sí, pero no por él mismo. El sufrimiento no es un bien en sí, como una casa, un coche, un amigo. Al dolor no se le quiere sin más, hay que apoyarse en algo, en unas muletas. Y entonces, el dolor es el mismo, pero lo la forma de llevarlo es distinta.

¿Dónde has encontrado esas muletas?
En Dios. En mi caso, a través del Opus Dei, para quien los enfermos son un tesoro. Yo pensaba que no podría trabajar ni tener vida social, pero la Obra me descubrió que mi trabajo debería ser mi enfermedad y que sería ocasión para tratar de ser mejor yo mismo y ocasión para acercar a otras personas a Dios, con la sonrisa, por ejemplo. Estuve en Roma, en la canonización del Fundador del Opus Dei. La víspera estaba en la cama, en Barcelona, agotado por el efecto que produce la cortisona que me dieron por un brote reciente de la enfermedad. Pero al día siguiente, pude estar en la Plaza de San Pedro, con mi silla de ruedas abriéndose paso, como otras muchas, entre tanta gente. Fui feliz, aunque me cansé mucho. Mi invitado vino conmigo, como a todas partes.

¿Cuándo llegó el invitado?
A los 22 años. Mi vida hasta entonces había tenido dos momentos especialmente mágicos. El primero fue a los 14 años, cuando acabé octavo de EGB con buenas notas. Me fui a Menorca de vacaciones con mi familia, luego a Italia con unos amigos. Jugaba al fútbol, me gustaba mucho. El segundo, al comenzar la carrera de aparejador. Tenía grandes ilusiones para mi vida: llegar a ser un buen profesional, casarme y tener muchos hijos.

Y de repente irrumpe la enfermedad…
No tan de repente. El primer año lo pasé en manos de médicos que me hacían pruebas. Acabé la carrera, pero los exámenes finales ya no pude hacerlos por escrito porque se me paralizaban las manos.

¿Cuándo llegó la silla de ruedas?
Cuando no hubo más remedio. Primero, utilicé una muleta; luego, dos; y un día, la silla. Quería ir al funeral del padre de un amigo y no me sentía con fuerzas para andar los 50 metros que había desde el aparcamiento hasta la iglesia. Un amigo me llevó en coche y metió dentro una silla de ruedas por si la necesitaba. Intenté andar la distancia con muletas, pero no pude. Entonces mi acompañante sacó del coche la silla, me subí y al llegar a la iglesia creí morirme. Todos me miraban; me sentí apuñalado por tantos ojos.

¿Uno se acostumbra?
Sí, a lo que uno no se acostumbra es que a veces haya gente que, al verte en una silla, te habla como si no fueras normal. En cambio, ves el deseo de ayudar que tienen muchos. Creo que nosotros también les ayudamos a que sean mejores, a que tengan una actitud buena con los demás.

¿Qué hace en esta situación?
Ponerme a trabajar. Con mi hermano Borja, ingeniero de Telecomunicaciones diez años más joven, adaptamos mi vivienda para que yo pueda valerme por mí mismo, para ir desde la cama al baño y a la ducha o pueda abrir la puerta, las ventanas, poner la televisión, hablar por teléfono, escribir en el ordenador, etc.

¿Lo consiguieron?
Sí, y después montamos una empresa con nuestras iniciales –“B & J Adaptaciones”-, y comenzamos a buscar clientes, personas que hayan quedado parapléjicas o tetrapléjicas a causa de alguna enfermedad o accidente. Hablamos con el instituto Guttmann, el de mayor renombre, con otros centros de rehabilitación, asistentes sociales… y ofrecemos adaptar la vivienda o la habitación del minusválido, hacerle un traje a la medida de sus necesidades concretas derivadas de la situación en la que se encuentre y lo hacemos con ayuda de nuestros conocimientos técnicos y de mi propia experiencia.

¿Tienen clientes?
Sí, aunque no es fácil. Hay que vencer, por su parte, la tentación del desánimo. Mi ventaja es que puedo hablarles de silla a silla, no como quien dice ponerse en su sitio desde la distancia.

¿Qué le dice a un cliente de los que vienen a verle que se rebela preguntándose por qué Dios permite su sufrimiento?
Comienzo diciéndole que es muy positivo que se haya hecho esa pregunta, porque ante cualquier pregunta hay que buscar una respuesta. Ante esa, le digo que yo puedo echarle una mano para tratar de encontrarla.

Un motivo podría ser para que nos acordáramos más de Dios, que quizá lo teníamos olvidado. Si fuera así, es una ocasión más para estar cerca de Él, hay que comenzar por tratarle, pedirle perdón, darle un beso a través de la confesión. Le diría también: ve a verle ante el Sagrario, quéjate, háblale y cuando no se te ocurra nada, vete y vuelve otro día. No pretendas conocerle en dos días. Una amistad requiere trato.

¿Qué es el dolor para usted? ¿Cómo lo define?
Es la llave, la respuesta a muchos interrogantes de la persona creyente. No tiene ningún sentido que no pase por la trascendencia. Te enseña a conocerte más a ti mismo, a poner cada cosa en su sitio. Y a conocer mejor a los demás, a ser comprensivo con sus límites. 

El legado vigente de San Josemaría

fundador  Tagged , , , , , , No Comments »

El Vicario de la Prelatura del Opus Dei en Argentina escribe un artículo sobre San Josemaría en el diario argentino Clarín con motivo del aniversario del nacimiento del santo.TRIBUNA (Diario Clarín)

“San Josemaría nació un 9 de enero de 1902. Podríamos hacer la cuenta de cuántos años hubiera cumplido, pero sería hablar del pasado. Por ese camino correríamos el riesgo de pensar que sus enseñanzas no son para nuestro tiempo. En cambio, al ver a tantas personas e instituciones animadas por el impulso de sus palabras, palpamos la vitalidad del presente y el desafío del futuro.

En muchas ocasiones le preguntaban a San Josemaría Escrivá qué es el Opus Dei y él solía responder: “una gran catequesis”. Luego explicaba que la misión del Opus Dei es promover entre fieles cristianos de toda condición una vida plenamente coherente con la fe en medio del mundo, contribuyendo así a la evangelización y a la edificación de la sociedad, sumando a las más variadas personas —incluso a los no cristianos— tras el fin noble de realizar con responsabilidad y profesionalidad todas las actividades humanas.

La misión de esta institución de la Iglesia Católica es exclusivamente espiritual, nunca ha tenido y tampoco tendrá ninguna iniciativa con otros fines. Cuando el Opus Dei brinda asistencia espiritual a algún emprendimiento educativo o espiritual lo hace para inspirar vida sobrenatural y cristiana a cuantos participan del mismo. En todos los casos la gestión corre por cuenta de sus directivos o dueños.

Hace 56 años que el Opus Dei trabaja apostólicamente en Argentina. Aunque no importan los números sino cada alma, es incontable la cantidad de personas que han participado durante estos años en los diferentes medios de formación espiritual y humana, que se ofrecen en nuestro país y en el mundo entero.

Quizás nos ayuden unas palabras de San Josemaría Escrivá para entender: “El Opus Dei es una catequesis que está extendiéndose por el mundo. Con afirmaciones positivas, afectuosas. Palabras de comprensión; nada de discusiones ni de luchas. No combatimos a nadie, amamos a todos”.

Quisiera referirme al legado humano del fundador del Opus Dei: “No me cansaré de repetir —explicaba— que una de las más evidentes características del Opus Dei es su amor a la libertad y a la comprensión: en lo humano quiero dejaros como herencia el amor a la libertad y el buen humor”. Este espíritu es el que anima todas las actividades y vivencias de las personas que participan en los medios de formación que ofrece el Opus Dei.

En razón de esa responsabilidad y naturalidad es que cada fiel del Opus Dei se viste de acuerdo a su edad, su condición y status social. En 1969 estaba San Josemaría Escrivá con un grupo de estudiantes hablando de la libertad. Uno de ellos llevaba pelo largo y un tanto enrulado. Era la moda incipiente. San Josemaría le dijo: “Yo tengo un profundo respeto por todo lo que no ofende a Dios. Por todo ¡también por el pelo largo! Además en tu caso, pienso que no es algo artificial sino muy auténtico; es una muestra de sinceridad!”.

El Papa Benedicto XVI nos hablaba de la “dictadura del relativismo”. La palabra dictadura nos remite a una situación contraria al respeto por la libertad de los demás. Por eso, no me extraña que en una ocasión el fundador del Opus Dei haya dicho con fuerza: “Mienten los que dicen que somos integristas. Mienten los que dicen que somos progresistas. Somos libres. Amor a la libertad. Sin embargo, como el mundo está ahogado por tiranías, quizás habrá gente que no nos entienda. Por eso, porque son tiranos, y no son capaces de comprender a las almas que caminan con la libertad de los hijos de Dios. Nosotros hemos de ser campeones de la libertad”.

Es este rostro de San Josemaría el que quiero mostrar, un sacerdote profundamente enamorado de Dios y, por eso, amigo de la libertad personal”.

Presbítero Patricio Olmos
Vicario del Opus Dei en Argentina


WordPress Theme & Icons by N.Design Studio. WPMU Theme pack by WPMU-DEV.
Entries RSS Comments RSS Acceder