Actividades de formación en DYA

movimiento Opus Dei  Tagged , , , , , , No Comments »

“La fundación del Opus Dei”. Libro escrito por John F. Coverdale, en el que narra la historia del Opus Dei hasta 1943.

Además de Derecho y Arquitectura, en DYA se daban clases de doctrina católica y los ya referidos círculos de San Rafael. Muchos de los estudiantes que acudían a la academia también tenían dirección espiritual con Escrivá. A menudo el pequeño piso estaba tan abarrotado de gente que Escrivá tenía que confesar en la cocina.

En sus primeras conversaciones con estudiantes, Escrivá hablaba con calor, convicción y claridad sobre las verdades de la fe, sin añadir aires mundanos. Por ejemplo, nada más iniciar su primera entrevista con José Luis Múzquiz, Escrivá dijo con energía, y gran naturalidad a la vez, “no hay amor más grande que el Amor”.

José Ramón Herrero Fontana, estudiante que en esos años se dirigía espiritualmente con Escrivá, describió así su experiencia: “La conversación con el Padre abría un mundo nuevo con horizontes insospechados para la vida interior y el apostolado. Hablaba de cuestiones reales -era muy realista-, pero decía cosas que nadie había dicho hasta entonces: junto a él se sentía con fuerza la llamada de Dios a la santificación en medio del mundo [...]. El encuentro con el Padre me transformó: me descubrió un mundo interior insospechado y unas ansias grandes de acercar a los demás al conocimiento y trato con Nuestro Señor Jesucristo”[1].

Otro estudiante, Francisco Botella, que en otoño de 1935 entró a formar parte del Opus Dei, dijo de su primer encuentro con Escrivá: “Aún tengo en mi memoria su mirada profunda que se me metió en el alma y su alegría que me removió llenándome de gozo y de paz”[2].

[1] Andrés Vázquez de Prada. Ob. cit. p. 565, nota. 206

[2] Ibid. p. 565, nota. 206

Mayores responsabilidades para los primeros

movimiento Opus Dei  Tagged , , , , , , No Comments »

“La fundación del Opus Dei”. Libro escrito por John F. Coverdale, en el que narra la historia del Opus Dei hasta 1943.

Hasta el final de la Guerra Civil, Escrivá se ocupó personalmente de la formación espiritual de todos los hombres del Opus Dei. Habitualmente no les confesaba, por respeto a su libertad; en esa época él era el único sacerdote del Opus Dei. Al no atender sus confesiones, no se ataba las manos para dirigir el Opus Dei y sus actividades, ya que no tenía que preocuparse de si alguna de sus indicaciones traslucía o no lo que hubiera oído en confesión. Pero los miembros de la Obra pronto adquirieron la costumbre de hablar con él brevemente cada semana sobre su vida espiritual y el apostolado.

El crecimiento de la Obra después de la Guerra Civil, la dispersión geográfica de sus miembros y el hecho de que obispos de toda España llamaban a Escrivá para predicar ejercicios espirituales a los sacerdotes de sus diócesis, le impidió seguir impartiendo dirección espiritual de forma regular a todos los de la Obra. A comienzos de 1940, del Portillo y los más antiguos del Opus Dei se empezaron a encargar de la formación y dirección espiritual de los nuevos que iban llegando.

Algo similar sucedió con los círculos de San Rafael. A mediados del curso 1939-1940, asistían más de cien estudiantes. Como el tamaño de cada grupo era reducido Escrivá daba entre 15 y 20 clases semanales de cuarenta y cinco minutos. Además, debía predicar meditaciones y retiros, impartir dirección espiritual a un gran número de personas y dirigir las demás actividades del Opus Dei. A comienzos de 1940 decidió que ya había llegado la hora de que otros asumieran la tarea de dar los círculos.

Los miembros en quienes recayó este encargo lo recibieron con un poco de nerviosismo. Eran laicos y, en muchos casos, todavía no habían recibido mucha formación sistemática sobre el espíritu de la Obra o sobre teología. Además, bastantes apenas eran mayores que la gente que asistía. Sin embargo, con el material que les proporcionó Escrivá y su ayuda para preparar las primeras clases, se encontraron con que el número de participantes en los círculos seguía creciendo y que algunos de ellos descubrían a través de estas clases su vocación al Opus Dei.


Capítulo 8. Poner los cimientos (1933)

movimiento Opus Dei  Tagged , , , , , , No Comments »

Los primeros círculos de San Rafael

“La fundación del Opus Dei”. Libro escrito por John F. Coverdale, en el que narra la historia del Opus Dei hasta 1943.

1933 trajo consigo progresos esperanzadores. Un año antes Escrivá había conocido a un joven estudiante de medicina llamado Juan Jiménez Vargas. El cuatro de enero de 1933 le explicó sus proyectos apostólicos, en particular sus planes para dar formación doctrinal religiosa a los jóvenes. Rápidamente, Vargas convenció a un grupo de amigos suyos para que le ayudaran a dar catequesis en el barrio de Los Pinos, donde hacía poco Escrivá había ofrecido su ayuda a las monjas en la catequesis de niños pobres. Pronto, Vargas y algunos de sus amigos acudieron con Escrivá a visitar a enfermos desamparados en hospitales o en sus casas.

Escrivá invitó a Vargas a asistir a las clases de formación religiosa. La primera tuvo lugar el 21 de enero de 1933, en la sala de visitas de Porta Coeli, un asilo para pilluelos, donde Escrivá echaba una mano de vez en cuando. Aunque había invitado a esta clase a bastantes jóvenes, y había rezado mucho por ellos, sólo acudieron Vargas y otros dos estudiantes de medicina. Terminada la clase, Escrivá condujo a los tres jóvenes a la capilla, para la bendición. Años después recordaba la escena: “Al terminar la clase, fui a la capilla con aquellos muchachos, tomé al Señor sacramentado en la custodia, lo alcé, bendije a aquellos tres…, y yo veía trescientos, trescientos mil, treinta millones, tres mil millones…, blancos, negros, amarillos, de todos los colores, de todas las combinaciones que el amor humano puede hacer”[1]. Uno de los tres no volvió; los otros dos sí.

Aquella reunión del 21 de enero de 1933 fue el primero de los que Escrivá llamaría después Círculos de San Rafael: clases breves y prácticas de formación cristiana en las que los jóvenes aprenderían a poner en práctica las virtudes naturales y sobrenaturales, para convertirse en hombres y mujeres de oración y para vivir una vida más cristiana. Aunque Escrivá había trabajado con jóvenes desde la fundación del Opus Dei, consideraba que este primer círculo de San Rafael señalaba el comienzo de la Obra de San Rafael, es decir, del apostolado organizado del Opus Dei con los jóvenes.

[1] Andrés Vázquez de Prada. Ob. cit. p. 482


WordPress Theme & Icons by N.Design Studio. WPMU Theme pack by WPMU-DEV.
Entries RSS Comments RSS Acceder