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	<title>Opus Dei Testimonios &#187; bondad</title>
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	<description>Testimonios sobre el Opus Dei y la vida cristiana</description>
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		<title>Cincuenta años de sacerdocio</title>
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		<pubDate>Mon, 18 Oct 2010 11:29:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>opusdeit</dc:creator>
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		<category><![CDATA[28 de marzo de 1975]]></category>
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		<description><![CDATA[Breve biografía sobre el Fundador del Opus Dei escrita por José Miguel Cejas El 28 de marzo de 1975, Viernes Santo, celebró en la intimidad sus Bodas de Oro en el sacerdocio. No quiso que se hiciera celebración alguna en aquel día, en el que hizo un largo repaso de las bondades de Dios en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center">Breve biografía sobre el Fundador del Opus Dei escrita por José  Miguel Cejas</h2>
<p>El 28 de marzo de 1975, Viernes Santo, celebró en la intimidad sus  Bodas de Oro en el sacerdocio. No quiso que se hiciera celebración  alguna en aquel día, en el que hizo un largo repaso de las bondades de  Dios en su vida:<strong> Todo lo hecho hasta ahora es mucho, pero es poco: en  Europa, en Asia, en Africa, en América y en Oceanía. Todo es obra de  Jesús, Señor nuestro. Todo lo ha hecho nuestro Padre del Cielo.</strong></p>
<p><strong>A la vuelta de cincuenta años</strong> —continuó diciendo, mostrando que  seguía en lucha contra sus propios defectos y limitaciones, esforzándose  por querer más a Dios—, <strong>estoy como un niño que balbucea. Estoy  comenzando, recomenzando en cada jornada. Y así hasta el final de los  días que me queden: siempre recomenzando.</strong><a><br />
</a></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Desde Brasil</title>
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		<pubDate>Sun, 10 Oct 2010 16:40:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>opusdeit</dc:creator>
				<category><![CDATA[compromiso]]></category>
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		<description><![CDATA[“Tiempo de caminar”, libro de Ana Sastre sobre el fundador del Opus Dei. Brasil es una generosa tierra que ha sabido acoger y adaptar sus posibilidades a todo tipo de inmigración: blancos, amarillos, negros, mestizos de varias tonalidades y hasta un rastro de indio aborigen de las orillas amazónicas. Cuando Monseñor Escrivá de Balaguer tenga [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center">“Tiempo de caminar”, libro de Ana Sastre sobre el fundador del  Opus Dei.</h2>
<p>Brasil es una generosa tierra que ha sabido acoger y adaptar sus  posibilidades a todo tipo de inmigración: blancos, amarillos, negros,  mestizos de varias tonalidades y hasta un rastro de indio aborigen de  las orillas amazónicas.</p>
<p>Cuando Monseñor Escrivá de Balaguer tenga la oportunidad de hablar con  los brasileños, durante su viaje en 1974, les dirá:</p>
<p>«Hay mucho trabajo, mucha labor que hacer en Brasil. Y hay muchas almas  buenas. Vosotros tenéis en el corazón el fuego de Dios, el que Jesucristo vino a traer  a la tierra, y hay que pegarlo a otros corazones. Tenéis simpatía y  bondad, capacidad humana y sobrenatural para hacerlo»(8).</p>
<p>Tomando el símil de la fecundidad de esta tierra, les anima a hacer una  generosa siembra apostólica:</p>
<p>«Me contaron que habéis plantado no sé dónde las maderas de una portería  de fútbol, ¡y les han salido ramas! De modo que, con un poquito de  empeño y de buena voluntad, con un poquito de cariño&#8230; »(9).</p>
<p>Está diciendo a sus hijos, ya numerosos, que han de llevar el espíritu  del Opus Dei a todas partes: en Brasil y desde Brasil.</p>
<p>Buena frase para un pueblo que sabe mucho de conquistas y trabajo frente  al obstáculo de la selva, a través de la oscuridad y el peligro. Para  esta heterogénea sociedad que forja la grandeza y diversidad de su  futuro.</p>
<p>Los primeros miembros del Opus Dei arriban al Brasil en marzo de 1957.  Algún tiempo después montan en Sáo Paulo la Residencia de estudiantes  que habrá de llamarse <em>Pacaembu</em>.</p>
<p>El día 19 de septiembre, a las once de la mañana, el barco que trae a  Brasil a las primeras mujeres del Opus Dei entra en la bahía de Río de  Janeiro. El Páo de Accucar se refleja en el espejo de un mar manso y  azul. Allá arriba, el Corcovado se empina hasta 709 metros de altura.  Desde su cumbre, la estatua del Corazón de Jesús, con sus cuarenta  metros, abre los brazos sobre esta región inmensa.</p>
<p>Les sorprende todo en esta nueva tierra que ya es la suya. Las cartas  que envían al Padre hablan de esta ingente labor que se adivina a las  puertas. Y del espíritu formidable de un pueblo, hecho con muchos  pueblos, y que lucha por la conquista del suelo y del trabajo. En 1960  se abre el primer Centro de la Sección de mujeres en Sáo Paulo. Desde el  Brasil, el mundo está a la vista.<a><br />
</a></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Bahkita, la santidad que transforma el mundo</title>
		<link>http://opusdeit.org/2010/01/bahkita-la-santidad-que-transforma-el-mundo/</link>
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		<pubDate>Sun, 31 Jan 2010 19:25:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>opusdeit</dc:creator>
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		<category><![CDATA[bondad]]></category>
		<category><![CDATA[canonización]]></category>
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		<description><![CDATA[El Papa Juan Pablo II canonizará el 1º de octubre a Josefina Bakhita, monja canosiana sudanesa, en la Plaza de San Pedro. La Madre Morenita fue beatificada junto con el fundador del Opus Dei el 17 de mayo de 1992. Portada del libro &#8220;Inchiesta su una santa per il 2000&#8243; &#8220;Los santos son la expresión [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong>El Papa Juan Pablo II canonizará el 1º de octubre a Josefina Bakhita, monja canosiana sudanesa, en la Plaza de San Pedro. La Madre Morenita fue beatificada junto con el fundador del Opus Dei el 17 de mayo de 1992.</strong></p>
<div><img src="http://www.opusdei.es/image/bak.jpg" alt="Opus Dei - Portada del libro " width="160" height="250" /></div>
<div>
<div>Portada del libro &#8220;Inchiesta su una santa per il 2000&#8243;</div>
</div>
<p>&#8220;Los santos son la expresión suprema de la belleza&#8221;. Estas palabras del Papa, pronunciadas en un diálogo improvisado con periodistas durante un vuelo que lo llevaba a alguna parte del mundo a anunciar el Evangelio, me parecen muy adecuadas para describir la figura santa de Josefina Bakhita.</p>
<p>Los santos, con la fuerza de su testimonio, redimen la violencia contra el hombre impresa en el curso de la historia. Transforman en profundidad, cada uno a su manera, todo aquello que los demás padecen o, como mucho, se limitan a deplorar. Su actualidad es particularmente viva en nuestros días, en este siglo de &#8220;progreso&#8221; que ningún dato puede definir más crudamente como la cifra de sus mártires. Su paciencia ante la injusticia posee el vigor de la caridad más delicada; la docilidad con que sufren es una luz que ilumina la cotidianidad. Son los santos, con su obstinado amar siempre y a toda costa, quienes crean nuevas civilizaciones.</p>
<p>Un lugar destacado en este panorama corresponde a Josefina Bakhita, la monja canosiana muerta en Schio en 1947. Su vida estuvo marcada por grandes sufrimientos. Secuestrada y hecha esclava cuando era niña, torturada, vendida varias veces en los mercados de El Obeidh y Khartum (documentos recientes, también audiovisuales, testimonian la subsistencia de un floreciente comercio de esclavos en Sudán), rescatada por el cónsul italiano en 1882 y acogida por las canosianas de Schio, recibió el bautismo con 21 años y a los 27 se hizo monja canosiana. Su itinerario fue realmente duro, y no basta su bondad natural para explicar la compasión que mostró por quienes le habían hecho sufrir. Su perdón era la expresión de una caridad que puede venir sólo de Dios. La belleza -por volver a la imagen del Papa- no es un valor ornamental de objetos inertes.</p>
<p>Toda la Conferencia Episcopal de Sudán estará presente en la canonización de Bakhita. Los obispos recogen con la audacia de la fe el mensaje que emana de su figura: un mensaje fuerte de esperanza y de perdón para los católicos de Sudán, que en este momento son objeto de una cruel persecución que los priva de los derechos más elementales. Un mensaje para la conciencia de todos nosotros, que tantas veces tendemos a cubrir con el silencio la injusticia que se abate contra quienes están lejos y no tienen voz para hacerse escuchar.</p>
<p>En Bakhita vemos también la personificación de la paradoja cristiana de la libertad. Cuando tuvo finalmente la posibilidad de orientar con autonomía su propia vida, encontró a otro &#8220;Patrón&#8221; (así llamaba a Dios) y le donó, antes que el propio trabajo, los latidos más profundos de su corazón y todos sus pensamientos. Así, mientras realizaba con alegría las tareas más humildes, fue capaz de prodigar ternura y cariño a manos llenas, con sobriedad y sencillez. Bakhita sirvió al Señor a lo largo de casi cincuenta años. Renovar el propio sí al Señor cada día es dirigirse hacia la eternidad. Para ella, mirar hacia delante no significaba olvidar el pasado, sino más bien transfigurarlo, redimirlo con la libertad del amor.</p>
<p>Bakhita, al final de su vida, expresaba con estas simples palabras, escondidas detrás de una sonrisa, la odisea de su vida: &#8220;Me voy despacio, paso a paso, porque llevo dos grandes maletas: en una van mis pecados, y en la otra, mucho más pesada, los méritos infinitos de Jesús. Cuando llegue al cielo abriré las maletas y diré a Dios: Padre eterno, ahora puedes juzgar. Y a San Pedro: cierra la puerta, porque me quedo&#8221;.</p>
<p>La Madre &#8220;Moretta&#8221;, como la llamaban los habitantes de Schio, fue beatificada junto con el beato Josemaría, fundador del Opus Dei, el 17 de mayo de 1992. Para todos nosotros fue una experiencia inolvidable. Desde aquel día, comencé a sentirla muy cercana. Por este motivo, hoy es, también para mí, un día de gran alegría. El ejemplo heroico de Bakhita, de los mártires de China, de Katherine Drexel y de María Josefa del Corazón de Jesús muestran a los hombres el rostro glorioso de Cristo, que triunfa en la caridad. Cada canonización es la celebración de la santidad de la Iglesia, del prodigio continuo de la suprema belleza que la Esposa de Cristo irradia sobre el mundo. Y es siempre una fiesta para toda la Iglesia.</p>
<p><strong> </strong></p>
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		<title>El bautizo de la modelo</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Nov 2009 16:32:36 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[«Me bautizo a los 22 años porque ahora sé que los valores católicos son los míos», dice Raquel Balencia. Testimonio de una top model internacional que ha encontrado la fe tras contactar con la Escuela de Secretariado ISSA, obra corporativa del Opus Dei. Raquel Balencia. Se llama Raquel y acaba de ser bautizada. Hasta ahí [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center;">«Me bautizo a los 22 años porque ahora sé que los valores católicos son los míos», dice Raquel Balencia. Testimonio de una top model internacional que ha encontrado la fe tras contactar con la Escuela de Secretariado ISSA, obra corporativa del Opus Dei.</h2>
<div id="rlimgr"><img src="http://www.opusdei.es/image/miss4.jpg" alt="" width="201" height="269" /></p>
<div id="rlimgf">Raquel Balencia.</div>
</div>
<p>Se llama Raquel y acaba de ser bautizada. Hasta ahí sería un acontecimiento habitual. Lo que ocurre es que Raquel tiene 22 años, fue Miss Gipuzkoa en 2001 y Top Model International en 2003. Y aquí empieza lo infrecuente.</p>
<p>Además, su bautizo fue en la catedral de El Buen Pastor en la noche del sábado al Domingo de Resurrección, y oficiado por el Obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte. «Soy modelo de profesión, pero muy pudorosa para mi vida privada», se justifica esta mujer que estudia cuarto de Derecho en Donostia y alterna su residencia en San Sebastián con trabajos en Zinbawe o Estados Unidos.</p>
<p>«Mi decisión de bautizarme es muy íntima, pero me han animado a contarla en público porque puede servir para que otros reflexionen», añade con una tenue voz que contrasta con su metro y ochenta centímetros de altura.</p>
<p>En una sociedad como la guipuzcoana no es habitual que haya adultos que decidan bautizarse. Y menos que sean modelos con pasado de miss. ¿Por qué ahora? «Mis padres eran católicos, pero cuando nacimos mi hermano y yo pensaron que era mejor esperar a que fuéramos adultos para que nosotros mismos decidiéramos si queríamos bautizarnos o no. Consideraron que era una elección muy íntima y que debíamos tomarla nosotros cuando tuviéramos criterio para elegir». Aquella opción de los padres levantó las protestas de los abuelos, partidarios de un bautizo «convencional».</p>
<p><strong>Preocupada por los demás</strong></p>
<div id="rlimgr"><img src="http://www.opusdei.es/image/miss1.jpg" alt="" width="268" height="163" /></p>
<div id="rlimgf">El día del bautizo.</div>
</div>
<p>Raquel estudió en un colegio laico y vivió ajena a la religión católica. «A los 17 ó 18 años tenía la misma empanada mental que todo el mundo a esa edad, pero fui teniendo algunas ideas claras», explica. Así, animada por su madre, empezó su andadura como modelo en la agencia donostiarra Firts Models, y al mismo tiempo inició los estudios de Derecho en la facultad de San Sebastián. En 2000 surgió la posibilidad de presentarse a Miss Gipuzkoa; participó en el concurso y lo ganó.</p>
<p>«A partir de ahí tuve que compaginar la carrera y el trabajo de modelo con esfuerzo y la ayuda de los profesores, pero seguí adelante». Raquel Balencia fue subiendo peldaños y en 2003 ganó en Beirut el título Top Model International, que le abriría puertas en todo el mundo.</p>
<p>Ahora sigue trabajando en diversos países, de la mano de una agencia barcelonesa, aunque «el mundo de la moda no me gusta nada: disfruto en la pasarela y disfruto viajando, conociendo países y culturas, pero las leyes internas de este universo me dejan muy fría», puntualiza.</p>
<p>Y en una vida de glamour, apariencia frívola y más cuerpos que almas&#8230; ¿cómo aparece la inquietud religiosa? «Siempre he alternardo mi oficio con cursos sobre cuestiones que me interesan. Hace unos años hice un curso de protocolo y conocí a algunas chicas de ISSA (Instituto de Secretariado de San Sebastián) a través de las cuales llegué a Rafael Hernández, capellán de la escuela. Yo estaba en ese momento muy preocupada por los valores humanos, por la necesidad de recuperar un bien esencial, que es ser buena persona con los demás. Conecté con don Rafael y le pedí que me diera una especie de catequesis, y al final decidí bautizarme, porque comprobé que los valores en los que yo creo son los valores de la religión católica».</p>
<p><strong>Bautizo en el Buen Pastor</strong></p>
<div id="rlimgr"><img src="http://www.opusdei.es/image/miss2.jpg" alt="" width="225" height="184" /></p>
<div id="rlimgf">Alcanzó el título de top model internacional en 2003, y se bautizó hace unos meses.</div>
</div>
<p>Así se fraguó un bautizo que cristalizó en la pasada Semana Santa. «Antiguamente era tradición que los adultos se bautizaran esa noche del sábado al domingo, porque es la noche de la resurrección de Jesús», explica Raquel Balencia.</p>
<p>Y el Sábado Santo, a las diez de la noche, comenzó en El Buen Pastor la ceremonia presidida por el obispo y concelebrada por una decena de sacerdotes en la que también fue bautizado un ciudadano de procedencia árabe residente en Gipuzkoa.</p>
<p>«La iglesia estaba llena, porque además de nuestras familias estaban allí los fieles que acudían a la misa de ese día tan señalado», recuerda la miss. «Es un bautizo normal, con la diferencia de que en lugar de ser niños de meses somos adultos, y tuvimos que hablar ante la gente para explicar por qué tomábamos la opción de Jesús. Y te puedo asegurar que para mi es mucho más complicado dirigirme al público para hablar de una cuestión tan íntima que desfilar por una pasarela», agrega Raquel. Sus tíos fueron los padrinos.</p>
<p>¿Asume que no es frecuente ver a una modelo siendo bautizada? «Hace siglos era normal que la gente se bautizara siendo mayor, cuando ya tiene uso de razón y puede elegir su religión», argumenta. «Ahora estamos acostumbrados a que los bautizos se hagan de niño y por eso puede chocar mi decisión, pero el concepto de &#8216;normal&#8217; es muy relativo, porque cada cultura, cada sociedad, cada pueblo, tiene sus costumbres y piensa que las raras son las del vecino», añade Raquel.</p>
<p>La modelo donostiarra explica que «no todo el mundo se bautiza por las mismas razones. Yo entro en la religión católica porque lo que predicó Jesús, la bondad, la ayuda a los demás, son mis valores. Y pienso que cuanto más bien haces al prójimo, mejor te trata la vida».</p>
<p>¿Cómo han recibido sus compañeros del mundo de la moda su «conversión»? «Pues la verdad es que la mayoría se enterarán leyendo este periódico, porque yo hablo muy poco de mí misma. Si he aceptado contar esta historia es porque me han animado. Quizás hay gente desorientada que puede ver la luz al conocer mi evolución», dice con timidez.</p>
<p>«La moda es un mundo complicado. Yo empecé muy jovencita y tuve la suerte de tener al lado a mis padres, que me ponían los pies en el suelo y no dejaban que me lo creyera del todo. Y además, siempre he entendido que una cosa es el trabajo y otra mi vida. Procuro separarlas bien».</p>
<p>Raquel Balencia, mientras tanto, sigue su vida. Continúa los estudios de cuarto de Derecho, en verano trabajará en Tailandia y Barcelona y, siempre que puede, se escapa a bailar tangos o hacer surf en la playa.</p>
<p>¿Y el futuro? «Me gusta el mundo de las relaciones internacionales. Cuando termine la carrera me encantaría hacer un master en ese campo en Estados Unidos, y luego, ya se verá». A corto plazo le espera, en mayo, la Confirmación. Antes de terminar, y aunque sea una miss bautizada, hay una pregunta obligatoria según los manuales periodísticos a una mujer así. ¿Tiene novio? «Eso prefiero guardármerlo para mí. Pero sí puedo decir que vivo muy contenta&#8230;».<a><br />
</a></p>
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		<title>Descubrir la pobreza cristiana</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Nov 2009 11:44:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>opusdeit</dc:creator>
				<category><![CDATA[movimiento Opus Dei]]></category>
		<category><![CDATA[amabilidad]]></category>
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		<description><![CDATA[Maryline y Pascal Forti son profesores de Geografía e Historia en un colegio público de Lyon. Desde allí procuran encontrar a Dios en medio del mundo. Maryline es supernumeraria del Opus Dei. «Mi madre –explica Maryline- trabajaba en las labores de limpieza en un centro del Opus Dei. Mi tía atendía la recepción del inmueble. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center;">Maryline y Pascal Forti son profesores de Geografía e Historia en un colegio público de Lyon. Desde allí procuran encontrar a Dios en medio del mundo. Maryline es supernumeraria del Opus Dei.</p>
<p><em></em></h2>
<p>«Mi madre –explica Maryline- trabajaba en las labores de limpieza en un centro del Opus Dei. Mi tía atendía la recepción del inmueble. De esa forma, conocí el Opus Dei a los diecisiete años».</p>
<p><strong>¿Comenzó entonces a frecuentar ese centro del Opus Dei? </strong></p>
<p>Mi madre deseaba que yo participase en las clases de apoyo escolar que se organizaban los fines de semana, para preparar así mi bachillerato.</p>
<p><strong>¿Qué le pareció aquello?</strong></p>
<p>Me gustaba la bondad de las personas que vivían allí, su sonrisa, su amabilidad. También, el oratorio que había en la casa me parecía muy bonito. En esa casa estaba contenta. Podía hablar de todo. Me ayudaban con mis tareas, y me abrían los ojos a un nuevo mundo: al cristianismo. Me sentía completamente libre, lejos de las críticas.</p>
<p><strong>¿Por qué pidió ser admitida en el Opus Dei?</strong></p>
<p>Porque pensé que ese era mi camino en la Iglesia para ir hacia Dios. Tenía 21 años, y acababa de hacer mi primera comunión y mi confirmación. Lo que me enseñaban me venía bien, aunque se me proponía un modelo de vida exigente. Me atraían el carisma del Fundador y sus palabras. Tenía una convicción profunda de que era lo mío: el Opus Dei me ayudaría a perseverar en la Iglesia.</p>
<p><strong>Puede decirse que los compromisos espirituales de una persona del Opus Dei (asistir a Misa, hacer oración a diario, rezar el Rosario, etc.) son importantes. ¿No es una carga demasiado pesada?</strong></p>
<p>Se aprende a rezar poco a poco. A través de la oración me acerco a Dios. De eso se benefician, en primer lugar, mi familia y mi trabajo. Es una elección de vida. Otros invierten su tiempo libre en otras ocupaciones. Yo lo dedico a encontrar la paz y sentirme feliz por saberme cerca de Dios.</p>
<p><strong>¿Y si no quisiera continuar en el Opus Dei?</strong></p>
<p>Mi marido quedaría decepcionado. Y mi experiencia es que, cada vez que me alejo de Dios, me siento más cansada, soy más egoísta&#8230; Si deseara abandonar la Obra, espero que alguien me aconsejara lo contrario, pero sé que respetarían mi decisión.</p>
<p><strong>¿Qué hace con su dinero?</strong></p>
<p>Procuro no malgastarlo y no caer en las trampas de la sociedad de consumo. Por otro lado, entrego una pequeña suma a las labores apostólicas del Opus Dei, de igual manera que si diese dinero en la colecta dominical o a alguna asociación.</p>
<p><strong>¿Ha cambiado su forma de ser?</strong></p>
<p>Sigo siendo yo misma: mismas virtudes, mismos defectos. Pero mi manera de ver y tratar a los demás ha cambiado. ¡Es millones de veces mejor!</p>
<p><strong>¿Le molesta que les etiqueten de &#8220;católicos ultra&#8221;?</strong></p>
<p>Todo el mundo tiene una etiqueta. Esa me indica que no estoy muy lejos de Cristo.</p>
<p><strong>¿Los miembros del Opus Dei están obligados a hacer apostolado?</strong></p>
<p>Todo creyente –cristiano, musulmán o judío- tiene la necesidad de transmitir su fe, pero es Dios quien la da. Yo, por mi parte, deseo que la Obra se expanda y que muchas otras personas compartan mi alegría y mis convicciones. Es normal, ¿no? También me gusta el fútbol y animo a otros a que vengan conmigo al estadio.</p>
<p><strong>¿Y qué piensa cuando oye que el Opus Dei es rico?</strong></p>
<p>Puedo hablarle del centro de Lyon en el que trabajaba mi madre. Ciertamente, está bien situado y decorado con gusto, pero los muebles siguen siendo los mismos desde hace muchos años. Mi madre me explicaba lo que preparaba allí para comer: era siempre algo simple y no se desperdiciaba nada. Cuando se trabaja en un centro de la Obra, se descubre fácilmente qué significa vivir la pobreza cristiana.</p>
<p><strong>¿Las personas del Opus Dei se mortifican?</strong></p>
<p>Mortificarse es tomar sobre sí cosas no muy agradables para mejorar y acercarse a Dios. La mortificación forma parte del día a día de todos: aguantar y sonreír a alguien que nos molesta, levantarse por la mañana para trabajar aunque no se haya dormido bien&#8230; Uno aprende así a controlarse para llevar a otros la paz y la alegría.</p>
<p><strong>Pascal [el marido], ¿no te preocupó saber que tu mujer pertenecía al Opus Dei?</strong></p>
<div id="rlimgr"><img src="http://www.opusdei.es/image/Pascal.jpg" alt="" width="168" height="249" /></div>
<p>No. Jamás había oído hablar de la Obra. Cuando mi esposa me habló de algunas críticas que sufría esta institución, comencé a documentarme. Leí un libro en el que se realizaban acusaciones sin fundamento y absurdas.</p>
<p><strong>¿Qué opina sobre las &#8220;riquezas&#8221; del Opus Dei?</strong></p>
<p>He podido constatar que los numerarios viven sin ningún tipo de lujo. Creo que se dice que la Obra es rica porque se suma el número total de centros que posee en el mundo. Pero individualmente, es todo muy normal.<a><br />
</a></p>
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