<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Opus Dei Testimonios &#187; bautismo</title>
	<atom:link href="http://opusdeit.org/tag/bautismo/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://opusdeit.org</link>
	<description>Testimonios sobre el Opus Dei y la vida cristiana</description>
	<lastBuildDate>Wed, 02 Mar 2011 19:26:39 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.0.4</generator>
		<item>
		<title>&#8220;El don de la fe llama a todos los cristianos a cooperar en la evangelización&#8221;</title>
		<link>http://opusdeit.org/2011/01/el-don-de-la-fe-llama-a-todos-los-cristianos-a-cooperar-en-la-evangelizacion/</link>
		<comments>http://opusdeit.org/2011/01/el-don-de-la-fe-llama-a-todos-los-cristianos-a-cooperar-en-la-evangelizacion/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 10 Jan 2011 22:48:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>opusdeit</dc:creator>
				<category><![CDATA[movimiento Opus Dei]]></category>
		<category><![CDATA[apostolado]]></category>
		<category><![CDATA[bautismo]]></category>
		<category><![CDATA[Benedicto XVI]]></category>
		<category><![CDATA[Confirmación]]></category>
		<category><![CDATA[cristiano]]></category>
		<category><![CDATA[Israel]]></category>
		<category><![CDATA[Jornada Mundial de Oración]]></category>
		<category><![CDATA[vocación]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opusdeit.org/?p=9838</guid>
		<description><![CDATA[Benedicto XVI recuerda la llamada universal al apostolado en el Mensaje para la XLV Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones que se celebrará el 13 de abril &#8220;La Iglesia es misionera en su conjunto y en cada uno de sus miembros. Si por los sacramentos del Bautismo y de la Confirmación cada cristiano está [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center">Benedicto XVI recuerda la llamada universal al apostolado en el Mensaje para la XLV Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones que se celebrará el 13 de abril</h2>
<div style="text-align: center"><img src="http://www.opusdei.es/image/castelgandolfo200.jpg" alt="Opus Dei - " width="200" height="273" /></div>
<p>&#8220;La Iglesia es misionera en su conjunto y en cada uno de sus miembros. Si por los sacramentos del Bautismo y de la Confirmación cada cristiano está llamado a dar testimonio y a anunciar el Evangelio, la dimensión misionera está especial e íntimamente unida a la vocación sacerdotal. En la alianza con Israel, Dios confió a hombres escogidos, llamados por Él y enviados al pueblo en su nombre, la misión profética y sacerdotal. (&#8230;) Y lo mismo hizo con los profetas&#8221;.</p>
<p>&#8220;Las promesas hechas a los padres se realizaron plenamente en Jesucristo. (&#8230;) Y Jesús escogió como estrechos colaboradores suyos en el ministerio mesiánico a unos discípulos, ya en su vida pública, durante la predicación en Galilea. Por ejemplo, cuando en la multiplicación de los panes, dijo a los Apóstoles: &#8220;Dadles vosotros de comer&#8221;, impulsándolos así a hacerse cargo de las necesidades del gentío, al que quería ofrecer pan que lo saciara, pero también revelar el pan &#8220;que perdura, dando vida eterna&#8221;.</p>
<p>(&#8230;) Si nos detenemos a meditar el pasaje del Evangelio (&#8230;) descubrimos todos los aspectos que caracterizan la actividad misionera de una comunidad cristiana que quiera permanecer fiel al ejemplo y a las enseñanzas de Jesús. Corresponder a la llamada del Señor comporta afrontar con prudencia y sencillez cualquier peligro e incluso persecuciones, ya que &#8220;un discípulo no es más que su maestro, ni un esclavo más que su amo&#8221;. Al hacerse una sola cosa con el Maestro, los discípulos ya no están solos para anunciar el Reino de los cielos, sino que el mismo Jesús es quien actúa en ellos. (&#8230;) Y además, como verdaderos testigos, &#8220;revestidos de la fuerza que viene de lo alto&#8221; predican &#8220;la conversión y el perdón de los pecados&#8221; a todo el mundo&#8221;.</p>
<div>&#8220;Al hacerse una sola cosa con el Maestro, los discípulos ya no están solos para anunciar el Reino de los cielos, sino que el mismo Jesús es quien actúa en ellos&#8221;</div>
<p>&#8220;Precisamente porque el Señor los envía, los Doce son llamados &#8220;apóstoles&#8221;, destinados a recorrer los caminos del mundo anunciando el Evangelio como testigos de la muerte y resurrección de Cristo. (&#8230;) En ese proceso de evangelización, el libro de los Hechos de los Apóstoles atribuye un papel muy importante también a otros discípulos, cuya vocación misionera brota de circunstancias providenciales, incluso dolorosas, como el ser expulsados de la propia tierra por ser seguidores de Jesús. (&#8230;) El primero de todos, llamado por el mismo Señor a ser un verdadero Apóstol, es sin duda alguna Pablo de Tarso. La historia de Pablo, el mayor misionero de todos los tiempos, lleva a descubrir, bajo muchos puntos de vista, el vínculo que existe entre vocación y misión. Acusado por sus adversarios de no estar autorizado para el apostolado, recurre repetidas veces precisamente a la vocación recibida directamente del Señor&#8221;.</p>
<p>&#8220;Al principio, como también después, lo que &#8220;apremia&#8221; a los Apóstoles es siempre &#8220;el amor de Cristo&#8221;. (&#8230;) El amor de Cristo, de hecho, viene comunicado a los hermanos con ejemplos y palabras; con toda la vida&#8221;.</p>
<p>&#8220;Entre las personas dedicadas totalmente al servicio del Evangelio se encuentran de modo particular los sacerdotes llamados a proclamar la Palabra de Dios, administrar los sacramentos, especialmente la Eucaristía y la Reconciliación, entregados al servicio de los más pequeños, de los enfermos, de los que sufren, de los pobres y de cuantos pasan por momentos difíciles en regiones de la tierra donde hay tal vez multitudes que aún hoy no han tenido un verdadero encuentro con Jesucristo. (&#8230;) Las estadísticas indican que el número de bautizados aumenta cada año gracias a la acción pastoral de esos sacerdotes, totalmente consagrados a la salvación de los hermanos. (&#8230;) A través de sus sacerdotes, Jesús se hace presente entre los hombres de hoy hasta los confines últimos de la tierra&#8221;.</p>
<div><img src="http://www.opusdei.es/image/chinatown200.jpg" alt="Opus Dei - " width="200" height="267" /></div>
<p>&#8220;Siempre ha habido en la Iglesia muchos hombres y mujeres que, movidos por la acción del Espíritu Santo, han escogido vivir el Evangelio con radicalidad, haciendo profesión de los votos de castidad, pobreza y obediencia. Esas pléyades de religiosos y religiosas, pertenecientes a innumerables Institutos de vida contemplativa y activa, &#8220;han tenido hasta ahora y siguen teniendo gran participación en la evangelización del mundo&#8221;. Con su oración continua y comunitaria, los religiosos de vida contemplativa interceden incesantemente por toda la humanidad; los de vida activa, con su multiforme acción caritativa, dan a todos el testimonio vivo del amor y de la misericordia de Dios&#8221;.</p>
<p>&#8220;El don de la fe llama a todos los cristianos a cooperar en la evangelización. Esta toma de conciencia se alimenta por medio de la predicación y la catequesis, la liturgia y una constante formación en la oración; se incrementa con el ejercicio de la acogida, de la caridad, del acompañamiento espiritual, de la reflexión y del discernimiento, así como de la planificación pastoral, una de cuyas partes integrantes es la atención vocacional&#8221;.</p>
<p>&#8220;Las vocaciones al sacerdocio ministerial y a la vida consagrada sólo florecen en un terreno espiritualmente bien cultivado. De hecho, las comunidades cristianas que viven intensamente la dimensión misionera del ministerio de la Iglesia nunca se cerrarán en sí mismas&#8221;.<a><br />
</a></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opusdeit.org/2011/01/el-don-de-la-fe-llama-a-todos-los-cristianos-a-cooperar-en-la-evangelizacion/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>AL FINAL DEL CAMINO</title>
		<link>http://opusdeit.org/2010/09/al-final-del-camino-2/</link>
		<comments>http://opusdeit.org/2010/09/al-final-del-camino-2/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 24 Sep 2010 17:12:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>opusdeit</dc:creator>
				<category><![CDATA[fundador]]></category>
		<category><![CDATA[bautismo]]></category>
		<category><![CDATA[China]]></category>
		<category><![CDATA[Cielo]]></category>
		<category><![CDATA[Confirmación]]></category>
		<category><![CDATA[conversión de mi padre]]></category>
		<category><![CDATA[mayo de 1980]]></category>
		<category><![CDATA[piedad filial]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opusdeit.org/?p=7189</guid>
		<description><![CDATA[“La herencia de Mons. Escrivá de Balaguer”, escrito por Luis Ignacio Seco. Desde hace más de veinticinco años encomendaba a Dios la conversión de mi padre, originario de China, que vino a estas tierras a principios de siglo. En su hogar nacimos once hijos, y todos fuimos bautizados y educados cristianamente sin que nunca nos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center">“La herencia de Mons. Escrivá de Balaguer”, escrito por Luis Ignacio Seco.</h2>
<p>Desde hace más de veinticinco años encomendaba a Dios la conversión de mi padre, originario de China, que vino a estas tierras a principios de siglo. En su hogar nacimos once hijos, y todos fuimos bautizados y educados cristianamente sin que nunca nos pusieran ningún obstáculo. Pero tanto papá como mamá seguían sin bautizarse.</p>
<p>Cuando pedí la admisión en el Opus Dei, tenía ya la preocupación de su conversión: había conseguido catecismos en chino, Santos Evangelios y algunos libros de religión, pero la barrera del idioma, que yo no dominaba, hizo difícil descender a mayores precisiones.</p>
<p>Mis padres practicaban una mezcla de religión natural, con influencia de ideas morales de Confucio. Normas sobre la práctica del bien, la verdad, la honradez, el respeto y veneración por los antepasados y, sobre todo, la piedad filial. Todo esto era práctica ordinaria en su casa, que luego se vio reforzada por la enseñanza cristiana que recibimos.</p>
<p>Mi madre fue la primera en hacer el recorrido hacia la fe. Poco a poco incorporó a su vida diversas prácticas de piedad cristiana, comenzó a rezar, aprendió el padrenuestro y el avemaría, iba a Misa, mandaba celebrar otras por diversas intenciones suyas&#8230; Así, hace diecinueve años, ella recibió el Bautismo.</p>
<p>Mi padre era más difícil de abordar, pues decía que le bastaban las prácticas de su religión natural. Sugerí a mi madre que le plantease la posibilidad de convertirse, pero los resultados fueron negativos. Entretanto, me fui muchos años del país, aunque con frecuencia recomendaba a mi madre o a alguno de mis hermanos la posibilidad de un bautismo de última hora; incluso les había instruido para tal emergencia.</p>
<p>Así pasó el tiempo, rezando constantemente por la conversión de mi padre. Con la marcha de nuestro Fundador, Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer, al Cielo, le pedí este gran favor desde el primer momento. Mi madre también se lo pedía, aunque me escribía que papá no quería hablar nada sobre este punto.</p>
<p>Retorné al país, después de mi ordenación sacerdotal. Insistí más en la oración, sobre todo a nuestro Fundador, y recordaba con frecuencia a mi madre que rezase mucho, dada la avanzada edad de mi padre. Yo insistía a Mons. Escrivá de Balaguer.</p>
<p>–No puedes permitir que muera sin el bautismo. Formó una familia cristiana, te ha dado un hijo sacerdote, no se ha opuesto a mi vocación&#8230;</p>
<p>En mayo de 1980,–me pidieron que acudiese a una reunión con todos mis hermanos para sacarnos la última fotografía familiar. En esa reunión, una de mis hermanas me dijo:</p>
<p>–Es la última, efectivamente, pues papá tiene proyectado viajar a China y morir allí. Ese es su último deseo.</p>
<p>Redoblé mi oración. Pedía un verdadero milagro, pues cuando mi padre se marchara a China, sería mucho más difícil su conversión. Por esos mismos días, de manera inesperada, empeoró su condición física, hasta el punto de que se hacía imposible el proyectado viaje, ya inminente. Le internamos en un hospital para practicarle una intervención quirúrgica. Según la opinión de los médicos, la decisión era de mucho riesgo por su avanzada edad.</p>
<p>Dejé todo en manos de nuestro Fundador, mientras le pedía la conversión de mi padre con mayor vehemencia. Tres días después, me avisaron que había accedido a ser bautizado antes de la operación. No daba crédito a lo que oía.</p>
<p>Después de pedir la autorización necesaria a la autoridad eclesiástica, administré a mi padre los sacramentos del Bautismo y de la Confirmación.</p>
<p>La intervención quirúrgica no tuvo mayor contratiempo; ahora mi padre se ha repuesto de esos achaques providenciales, que han sido la ocasión de que se ha servido Dios –por intercesión de Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer– para moverle a recibir el Bautismo.<a><br />
</a></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opusdeit.org/2010/09/al-final-del-camino-2/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Seido Language Institute</title>
		<link>http://opusdeit.org/2010/09/seido-language-institute-3/</link>
		<comments>http://opusdeit.org/2010/09/seido-language-institute-3/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 13 Sep 2010 07:24:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>opusdeit</dc:creator>
				<category><![CDATA[jóvenes]]></category>
		<category><![CDATA[bautismo]]></category>
		<category><![CDATA[Fundador del Opus Dei]]></category>
		<category><![CDATA[Japón]]></category>
		<category><![CDATA[labor apostólica]]></category>
		<category><![CDATA[oración]]></category>
		<category><![CDATA[Seido Language Institute]]></category>
		<category><![CDATA[valores humanos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opusdeit.org/?p=6945</guid>
		<description><![CDATA[“La herencia de Mons. Escrivá de Balaguer”, escrito por Luis Ignacio Seco. Pocas horas antes de que el Señor lo llamase a su lado, Mons. Escrivá de Balaguer estuvo reunido con un grupo de universitarias de la Obra, de varias nacionalidades. En aquella tertulia, que sería la última de su vida, se dirigió a Michito, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center">“La herencia de Mons. Escrivá de Balaguer”, escrito por Luis  Ignacio Seco.</h2>
<p>Pocas horas antes de que el Señor lo llamase a su lado, Mons. Escrivá  de Balaguer estuvo reunido con un grupo de universitarias de la Obra, de  varias nacionalidades. En aquella tertulia, que sería la última de su  vida, se dirigió a Michito, una chica japonesa, con estas palabras:</p>
<p>«Dios Nuestro Señor te ha dado, con el Bautismo, el sentido de la  Iglesia. Reza por los de tu tierra, porque es un pueblo muy grande, para  que conozcan a Jesucristo,  y le amen y le sirvan. Ya sabéis que ahora tus hermanas de Japón están  preparando un colegio en Nagasaki. Hay que rezar para que las  dificultades desaparezcan, para que puedan comenzar cuanto antes a  trabajar allí&#8230;»</p>
<p>Hacía diecisiete años que el Fundador del Opus Dei había enviado a un  pequeño grupo de personas a comenzar la labor apostólica en Japón. El  primer objetivo de aquellos miembros de la Obra era ponerse en contacto  con la sociedad japonesa, conocer a la gente, hacer amistades. Hallaron  una oportunidad en el vertiginoso desarrollo económica y cultural que se  había iniciado después de la guerra mundial. Los japoneses sentían  vivamente la necesidad de dominar alguna lengua occidental,  principalmente el inglés.</p>
<p>De ahí nació Seido Language Institute o Seido Gaikokugo Kenkyusho, como  se dice en japonés, que fue la primera labor apostólica del Opus Dei en  aquel país.</p>
<p>Seido está en Ashiya, una pequeña ciudad situada entre los dos enormes  núcleos urbanos de Osaka y Kobe, que con más de quince ciudades  satélites, albergan a casi ocho millones de habitantes y unas veinte  universidades.</p>
<p>El primer local de Seido fue una casa típicamente japonesa: estructura  de madera, suelos de tatami y puertas corredizas de madera y papel  decorado. Esa sede fue pronto insuficiente y, en 1962, la enseñanza de  idiomas era trasladada a un edificio más adecuado, que también quedaría  pequeño poco más de diez años después.</p>
<p>Dios bendecía la oración y el sacrificio. Personas de toda condición se  acercaban a la fe cristiana desde muy lejos. El primer japonés de la  Obra –y que más tarde sería sacerdote– se había convertido a la fe en  Seido, atraído en un principio por los valores humanos que allí  encontró. El Señor le daría la fe y la vocación al Opus Dei.</p>
<p>En 1973, junto a la Escuela de Idiomas se estableció el Seido Cultural  Center, con actividades directamente apostólicas: clases de introducción  a la Sagrada Escritura –la Biblia en el Japón es un best <em>seller–; </em>retiros  espirituales a los que también asisten los no católicos; clases de  catecismo, atención sacerdotal&#8230;</p>
<p>Simultáneamente se han creada otros centros semejantes, dando lugar al  Seido System Schools, que además provee de material didáctico para la  enseñanza de idiomas a más de cincuenta centros universitarios.</p>
<p>Sin duda alguna, la seriedad profesional y técnica con que se  desarrollan las actividades de Seido influyen en gran medida sobre estos  resultados. No se trata de una isla occidental en un mundo oriental,  sino de algo que responde a las necesidades concretas de una sociedad.  Por eso, aunque los profesores de inglés, italiano, francés, español y  alemán –los idiomas que se imparten– proceden de esos países, Seido es  un foco japonés de irradiación cultural que ofrece en la vida diaria un testimonio evidente del  trabajo bien hecho –cualidad muy apreciada por los nipones– y de unos  horizontes de comunicación que ponen de relieve los puntos clave de la  verdadera convivencia universal. Y son precisamente los japoneses del  Opus Dei los más empeñados en la multiplicación de este tipo de labores  en su país.</p>
<p>&#8230;Ahora ya se ha visto realizado el deseo que el Fundador del Opus Dei  expresaba a aquella hija suya japonesa en su última tertulia. En octubre  de 1975 se inauguraba el Centro Nagasaki Seido y, en 1978, comenzó a  funcionar un colegio femenino,concretamente aquel al qué se refería  Mons. Escrivá de Balaguer en la mañana del 26 de junio de 1975.<a><br />
</a></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opusdeit.org/2010/09/seido-language-institute-3/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La dimensión mariana de la vida del sacerdote</title>
		<link>http://opusdeit.org/2010/09/la-dimension-mariana-de-la-vida-del-sacerdote/</link>
		<comments>http://opusdeit.org/2010/09/la-dimension-mariana-de-la-vida-del-sacerdote/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 02 Sep 2010 12:12:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>opusdeit</dc:creator>
				<category><![CDATA[sacerdotes]]></category>
		<category><![CDATA[alter Christus]]></category>
		<category><![CDATA[Apóstol San Juan]]></category>
		<category><![CDATA[bautismo]]></category>
		<category><![CDATA[dimensión mariana]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Pablo II]]></category>
		<category><![CDATA[Tradición de la Iglesia]]></category>
		<category><![CDATA[“alma sacerdotal”]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opusdeit.org/?p=6852</guid>
		<description><![CDATA[Al pie de la Cruz de Cristo, en el Calvario, estaba María, su Madre, y junto a Ella el discípulo a quien amaba 48. La Tradición de la Iglesia ha visto siempre representados, en la figura del Apóstol San Juan, a todos los cristianos, a todos los hombres y mujeres que han recibido en el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Al pie de la Cruz de Cristo, en el Calvario, estaba María, su Madre, y junto a Ella el discípulo a quien amaba 48. La Tradición de la Iglesia ha visto siempre representados, en la figura del Apóstol San Juan, a todos los cristianos, a todos los hombres y mujeres que han recibido en el sacramento del Bautismo, como carácter indeleble, una participación en el sacerdocio de Cristo. Las palabras del Señor agonizante en la Cruz nos descubren una dimensión esencial de la vida cristiana: ahí tienes a tu Madre 49. Es, con expresión de Juan Pablo II, «la dimensión mariana de la vida de los discípulos de Cristo; no sólo de Juan, que en aquel instante se encontraba a los pies de la Cruz en compañía de la Madre de su Maestro, sino de todo discípulo de Cristo, de todo cristiano» 50.</p>
<p>La identificación con Cristo tiene esta dimensión fundamental. Ser alter Christus, ipse Christus lleva consigo necesariamente ser hijos de Santa María. Y, del mismo modo que esa identificación con el Señor es, a la vez, don y tarea, también la filiación a la Santísima Virgen es un don: «un don que Cristo mismo hace personalmente a cada hombre» 51 ; y es también una tarea, que el evangelista condensa en pocas palabras: Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa 52. «Entregándose filialmente a María —comenta el Romano Pontífice—, el cristiano, como el Apóstol Juan ‘acoge entre sus propias cosas’ a la Madre de Cristo y la introduce en todo el espacio de su vida interior» 53.</p>
<p>Si esto es así para todo cristiano, lo es por un nuevo título para el sacerdote, que ha sido llamado a participar de un modo nuevo en el sacerdocio de Cristo y a vivir centrado de modo particular en el sacrificio de la Cruz. Como discípulo del Señor debe entregarse filialmente a María, tratarla como Madre y aprender de Ella qué significa tener “alma sacerdotal”: el afán de corredimir con Cristo, la sed de almas, el espíritu de reparación; en definitiva, el deseo de adquirir los mismos sentimientos de Cristo Jesús 54. Como ministro del Señor, no puede olvidar, cuando renueva el Sacrificio del Calvario y dispensa los tesoros de la gracia de Cristo, que, al pie de la Cruz, la Virgen María «se entregó totalmente al misterio de la Redención de los hombres» 55, y que el Cuerpo y la Sangre de Cristo que se hacen presentes sobre el altar son los mismos que recibió de su Santísima Madre.</p>
<p>El último Concilio ha exhortado a los presbíteros para que «veneren y amen con filial devoción a esta Madre del Sumo y Eterno Sacerdote, Reina de los Apóstoles y auxilio de su ministerio» 56 ¡Cómo experimentó el Fundador del Opus Dei esta realidad maravillosa del auxilio materno de la Santísima Virgen, en su ministerio sacerdotal! Así lo recordaba, en la fiesta de San José de 1975, pocos meses antes de fallecer, volviendo la mirada a su labor pastoral en torno a los años treinta: «¡cuántas horas de caminar por aquel Madrid mío, cada semana, de una parte a otra, envuelto en mi manteo! (…) aquellos Rosarios completos, rezados por la calle —como podía, pero sin abandonarlos—, diariamente (…) Nunca pensé que sacar la Obra adelante llevaría consigo tanta pena, tanto dolor físico y moral: sobre todo moral (…) Iter para tutum! ¡Madre mía! ¡Madre!; ¡no te tenía más que a Ti! Madre, ¡gracias! (…) Madre, Cor Mariae Dulcissimum! ¡Oh, cuánto he acudido a Ti!</p>
<p>Y otras veces, hablando y predicando, dándome cuenta de que no valía nada, de que no era nada, pero con una certeza… ¡Madre!, ¡Madre mía! ¡no me abandones!, ¡Madre!, ¡Madre mía!».</p>
<p>Eran exclamaciones profundamente sinceras, de hijo, que brotaban de su alma sacerdotal, precisamente en la última fiesta de San José que celebró en esta tierra, porque en su corazón —y también en su nombre— María y José se hallaban indisolublemente unidos, y eran el camino para tratar íntimamente a Jesús, y por El, con El y en El, al Padre y al Espíritu Santo.</p>
<p>Alcanzar una honda devoción y un tierno amor a la Santísima Virgen ha de ser uno de los objetivos primarios de la formación sacerdotal. Existen profundas razones teológicas para afirmar que no puede considerarse como un añadido piadoso al conjunto de la formación, sino como algo que encuentra sus raíces en el “don” recibido por el sacerdote en la ordenación, y que está destinado a crecer y a desarrollarse en su vida. El Señor quiso asociar a su Madre de modo especialísimo a la tarea de la Redención; así también el sacerdote que ha recibido el poder de actuar in persona Christi Capitis “necesita” el auxilio maternal de la Virgen en su ministerio. Sin María no puede alcanzarse una existencia verdaderamente sacerdotal.<a></p>
<p></a></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opusdeit.org/2010/09/la-dimension-mariana-de-la-vida-del-sacerdote/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>AL FINAL DEL CAMINO</title>
		<link>http://opusdeit.org/2010/07/al-final-del-camino/</link>
		<comments>http://opusdeit.org/2010/07/al-final-del-camino/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 04 Jul 2010 17:47:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>opusdeit</dc:creator>
				<category><![CDATA[movimiento Opus Dei]]></category>
		<category><![CDATA[bautismo]]></category>
		<category><![CDATA[conversión]]></category>
		<category><![CDATA[Dios]]></category>
		<category><![CDATA[enseñanza cristiana]]></category>
		<category><![CDATA[opus dei]]></category>
		<category><![CDATA[oración]]></category>
		<category><![CDATA[ordenación sacerdotal]]></category>
		<category><![CDATA[Santos Evangelios]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opusdeit.org/?p=5184</guid>
		<description><![CDATA[“La herencia de Mons. Escrivá de Balaguer”, escrito por Luis Ignacio Seco. Desde hace más de veinticinco años encomendaba a Dios la conversión de mi padre, originario de China, que vino a estas tierras a principios de siglo. En su hogar nacimos once hijos, y todos fuimos bautizados y educados cristianamente sin que nunca nos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center">“La herencia de Mons. Escrivá de Balaguer”, escrito por Luis  Ignacio Seco.</h2>
<p>Desde hace más de veinticinco años encomendaba a Dios la conversión de  mi padre, originario de China, que vino a estas tierras a principios de  siglo. En su hogar nacimos once hijos, y todos fuimos bautizados y  educados cristianamente sin que nunca nos pusieran ningún obstáculo.  Pero tanto papá como mamá seguían sin bautizarse.</p>
<p>Cuando pedí la admisión en el Opus Dei, tenía ya la preocupación de su  conversión: había conseguido catecismos en chino, Santos Evangelios y  algunos libros de religión, pero la barrera del idioma, que yo no  dominaba, hizo difícil descender a mayores precisiones.</p>
<p>Mis padres practicaban una mezcla de religión natural, con influencia de  ideas morales de Confucio. Normas sobre la práctica del bien, la  verdad, la honradez, el respeto y veneración por los antepasados y,  sobre todo, la piedad filial. Todo esto era práctica ordinaria en su  casa, que luego se vio reforzada por la enseñanza cristiana que  recibimos.</p>
<p>Mi madre fue la primera en hacer el recorrido hacia la fe. Poco a poco  incorporó a su vida diversas prácticas de piedad cristiana, comenzó a  rezar, aprendió el padrenuestro y el avemaría, iba a Misa, mandaba  celebrar otras por diversas intenciones suyas&#8230; Así, hace diecinueve  años, ella recibió el Bautismo.</p>
<p>Mi padre era más difícil de abordar, pues decía que le bastaban las  prácticas de su religión natural. Sugerí a mi madre que le plantease la  posibilidad de convertirse, pero los resultados fueron negativos.  Entretanto, me fui muchos años del país, aunque con frecuencia  recomendaba a mi madre o a alguno de mis hermanos la posibilidad de un  bautismo de última hora; incluso les había instruido para tal  emergencia.</p>
<p>Así pasó el tiempo, rezando constantemente por la conversión de mi  padre. Con la marcha de nuestro Fundador, Mons. Josemaría Escrivá de  Balaguer, al Cielo, le pedí este gran favor desde el primer momento. Mi  madre también se lo pedía, aunque me escribía que papá no quería hablar  nada sobre este punto.</p>
<p>Retorné al país, después de mi ordenación sacerdotal. Insistí más en la  oración, sobre todo a nuestro Fundador, y recordaba con frecuencia a mi  madre que rezase mucho, dada la avanzada edad de mi padre. Yo insistía a  Mons. Escrivá de Balaguer.</p>
<p>–No puedes permitir que muera sin el bautismo. Formó una familia  cristiana, te ha dado un hijo sacerdote, no se ha opuesto  a mi vocación&#8230;</p>
<p>En mayo de 1980,–me pidieron que acudiese a una reunión con todos mis  hermanos para sacarnos la última fotografía familiar. En esa reunión,  una de mis hermanas me dijo:</p>
<p>–Es la última, efectivamente, pues papá tiene proyectado viajar a China y  morir allí. Ese es su último deseo.</p>
<p>Redoblé mi oración. Pedía un verdadero milagro, pues cuando mi padre se  marchara a China, sería mucho más difícil su conversión. Por esos mismos  días, de manera inesperada, empeoró su condición física, hasta el punto  de que se hacía imposible el proyectado viaje, ya inminente. Le  internamos en un hospital para practicarle una intervención quirúrgica.  Según la opinión de los médicos, la decisión era de mucho riesgo por su  avanzada edad.</p>
<p>Dejé todo en manos de nuestro Fundador, mientras le pedía la conversión  de mi padre con mayor vehemencia. Tres días después, me avisaron que  había accedido a ser bautizado antes de la operación. No daba crédito a  lo que oía.</p>
<p>Después de pedir la autorización necesaria a la autoridad eclesiástica,  administré a mi padre los sacramentos del Bautismo y de la Confirmación.</p>
<p>La intervención quirúrgica no tuvo mayor contratiempo; ahora mi padre se  ha repuesto de esos achaques providenciales, que han sido la ocasión de  que se ha servido Dios –por intercesión de Mons. Josemaría Escrivá de  Balaguer– para moverle a recibir el Bautismo.<a><br />
</a></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opusdeit.org/2010/07/al-final-del-camino/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Como una inyección intravenosa</title>
		<link>http://opusdeit.org/2010/06/como-una-inyeccion-intravenosa-2/</link>
		<comments>http://opusdeit.org/2010/06/como-una-inyeccion-intravenosa-2/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 30 Jun 2010 18:07:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>opusdeit</dc:creator>
				<category><![CDATA[movimiento Opus Dei]]></category>
		<category><![CDATA[bautismo]]></category>
		<category><![CDATA[compromiso radical]]></category>
		<category><![CDATA[cristianos]]></category>
		<category><![CDATA[Dios]]></category>
		<category><![CDATA[Omnipotencia]]></category>
		<category><![CDATA[opus dei]]></category>
		<category><![CDATA[San Josemaría]]></category>
		<category><![CDATA[vida corriente]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opusdeit.org/?p=4927</guid>
		<description><![CDATA[“La herencia de Mons. Escrivá de Balaguer”, escrito por Luis Ignacio Seco. Sólo Dios puede observar con relieve de verdad lo que sucede en este planeta. Somos los hombres quienes no solemos dar importancia a lo corriente de la vida y, sin embargo, es por ahí por donde actúa cl Opus Dei, «como una inyección [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center">“La herencia de Mons. Escrivá de Balaguer”, escrito por Luis Ignacio Seco.</h2>
<p>Sólo Dios puede observar con relieve de verdad lo que sucede en este planeta. Somos los hombres quienes no solemos dar importancia a lo corriente de la vida y, sin embargo, es por ahí por donde actúa cl Opus Dei, «como una inyección intravenosa en el torrente circulatorio de la sociedad», en expresión de su Fundador. No hace falta reflexionar demasiado, en efecto, para comprender que se trata de una novedad tan vieja como la de los primeros cristianos, quienes, renovados por dentro y entusiasmados por la fe, propagaban con la palabra y con el ejemplo la buena nueva, recibida por gracia de Dios, con la misma naturalidad con que respiraban. Fue su misma vida ordinaria el lugar de encuentro con Jesucristo resucitado y la órbita en que se desarrolló acto seguido la acción profunda del Espíritu que habían recibido. Ni se segregaron, ni pensaron que eran distintos de los demás. Siguieron viviendo honradamente, cada uno en su sitio, y haciendo mejor lo que debían, para no tardar en darse cuenta de que, siendo de ayer, «lo llenaban todo», como pudo afirmar Tertuliano menos de dos siglos después de la muerte de Cristo en la Cruz.</p>
<p>Monseñor Alvaro del Portillo, Prelado del Opus Dei, explicó en una entrevista publicada en <em>La Vanguardia </em>(Barcelona, 1–X–78) esta característica del apostolado del Opus Dei:</p>
<p>–«Monseñor Escrivá no fue detrás del seglar para halagarle, sino que lo situó ante una fuerte responsabilidad: la de llevar en su vida ordinaria la cruz de Jesucristo, con la alegría de los hijos de Dios. De esta manera, el mensaje de Monseñor Escrivá arrastra con la fuerza ideal de la cruz de Cristo y, por esta razón, trasciende los tiempos a la vez que se enraíza en todos. Su labor se entronca con la vitalidad fuerte y fresca de los primeros fieles cristianos. Aunque el Opus Dei durará mientras haya hombres sobre la tierra, no deja de ser elocuente que, en una época de laxismo y de cansancio moral, una llamada tan exigente arrastre a millares de personas de toda condición y cultura ».</p>
<p>Los hombres y las mujeres del Opus Dei son los primeros en reconocer que están hechos de la misma pasta que todo el mundo –como no podía ser menos– y que han de luchar animosamente cada día, comenzando y recomenzando, sin tirar nunca la toalla, para corresponder a la gracia de Dios. Y es esta lucha precisamente la que amplía el horizonte de sus defectos –la humildad es la verdad– y les hace descubrir en su propia vida la desproporción de los medios al comprobar que en el centro de la vocación cristiana está la Omnipotencia de Dios.</p>
<p>Sin uniforme, sin etiquetas ni distintivos, y sin espectáculo, los cristianos del Opus Dei tratan de responder ahora –y aquí está su verdadera novedadcon el mismo natural sentido de lo auténtico que aquellos primeros cristianos, al compromiso radical contraído en el bautismo. Hablan en nombre propio, con responsabilidad personal, sin utilizar el «nosotros», y se les puede encontrar en cualquier lugar, en toda profesión decente, en el mundo vivo de todos los días. ¿Cómo puede sorprender entonces que la gente del Opus Dei conviva desde el principio de su existencia con gentes que actúan como si Dios no existiese o que le buscan donde no está, y que traten de trabajar con todos, sin sentirse ajenos a nada, en los nobles afanes de la humanidad?&#8230; Lo asombroso es que esta realidad esencial de la vocación cristiana siga asombrando todavía, como el hecho de que cada caminante siga su camino.</p>
<p>–«Al pensar en estos años transcurridos –decía el Fundador del Opus Dei al semanario vaticano L &#8216;Os<em>servatore della Domenica </em>a mediados de 1968–, vienen a mi memoria muchos sucesos que me llenan de alegría: porque, entremezclándose con las dificultades y las penas que son en cierto modo la sal de la vida, me recuerdan la eficacia de la gracia de Dios y la entrega –sacrificada y alegre– de tantos hombres y mujeres que han sabido ser fieles. Porque quiero dejar bien claro que el apostolado esencial del Opus Dei es el que desarrolla individualmente cada miembro en el propio lugar de trabajo, con su familia, entre sus amigos. Una labor que no llama la atención, que no es fácil traducir en estadísticas, pero que produce frutos de santidad en millares de almas, que van siguiendo a Cristo, callada y eficazmente, en medio de la tarea profesional de todos los días.</p>
<p>Sobre este tema –añadía Mons. Escrivá de Balaguer– no cabe decir mucho más. Podría contarle la vida ejemplar de tantas personas, pero esto desnaturalizaría la hermosura humana y divina de esa labor, al quitarle intimidad. Reducirlo a números o estadísticas sería peor aún, porque equivaldría a querer catalogar en vano los frutos de la gracia en las almas».</p>
<p>Es la misma lógica utilizada en la vida corriente de todas las latitudes: la del sentido común. «No son un secreto los pájaros que surcan el cielo, y a nadie se le ocurre contarlos», solía decir Mons. Escrivá de Balaguer. A los cristianos del Opus Dei se les conoce donde están. Basta con abrir los ojos para comprobar que cada uno trata de vivir, a su modo la vocación cristiana en la sucesión de realidades concretas que es su jornada humana habitual. Las personas de la Obra tienen un solo denominador común: la formación cristiana permanente que recibe del Opus Dei y todo lo que esta formación trae consigo al convertirse, sobre la marcha, en vida. Y lo mismo en cualquier país, bajo todas las banderas, sin rarezas de ningún género.</p>
<p>–«Puedo hablarle –seguía diciendo Mons. Escrivá de Balaguer a ese mismo semanario– de las labores apostólicas que los miembros de la Obra dirigen en muchos países. Actividades con fines espirituales y apostólicos, en las que se procura trabajar con esmero y con perfección también humana, y en las que colaboran otras muchas personas que no son del Opus Dei, pero que comprenden el valor sobrenatural de ese trabajo, o que aprecian su valor humano, como es <strong>el caso de tantos no cristianos </strong>que nos ayudan eficazmente. Se trata siempre de labores laicales y seculares, promovidas por ciudadanos corrientes en el ejercicio de sus normales derechos cívicos, de acuerdo con las leyes de cada país, y llevada siempre adelante con criterio profesional. Es decir, son <strong>tareas que no aspiran a ningún </strong>tipo de privilegio o trato de favor».</p>
<p>No puede quedar más claro el sentido de estas labores apostólicas, que atraen la colaboración espontánea de millares de personas de toda ideología en los lugares más insospechados del mundo.</p>
<p>Mons. Alvaro del Portillo expresaba en 1978 la función social que cumplen estas iniciativas, al escribir que «el espíritu cristiano exige no limitarse a dar a cada uno lo suyo, sino que lleva además a hacerlo con respeto, con cariño, y a dar más de lo estrictamente debido: a entregarse uno mismo a los demás. En fin, la caridad es motor poderoso, que mueve a ejercitar la misma justicia, especialmente cuando esto supone heroísmo. Sólo así se obra en conformidad con la dignidad del hombre».</p>
<p>«Hemos de sostener el derecho de todos los hombres a vivir –subrayó Mons. Escrivá de Balaguer en <em>Amigos de Dios–, </em>a poseer lo necesario para llevar una existencia digna, a trabajar y a descansar, a elegir estado, a formar un hogar, a traer hijos al mundo dentro del matrimonio y poder educarlos, a pasar serenamente el tiempo de la enfermedad o de la vejez, a acceder a la cultura, a asociarse con los demás ciudadanos para alcanzar fines lícitos, y, en primer término, a conocer y amar a Dios con plena libertad, porque la conciencia –si es recta– descubrirá las huellas del Creador en todas las cosas».</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opusdeit.org/2010/06/como-una-inyeccion-intravenosa-2/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>TEMA 18. El bautismo y la confirmación</title>
		<link>http://opusdeit.org/2010/04/tema-18-el-bautismo-y-la-confirmacion-2/</link>
		<comments>http://opusdeit.org/2010/04/tema-18-el-bautismo-y-la-confirmacion-2/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 23 Apr 2010 12:59:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>opusdeit</dc:creator>
				<category><![CDATA[conversión]]></category>
		<category><![CDATA[bautismo]]></category>
		<category><![CDATA[Confirmación]]></category>
		<category><![CDATA[espíritu de Yahvéh]]></category>
		<category><![CDATA[Jerusalén]]></category>
		<category><![CDATA[Ministro y sujeto]]></category>
		<category><![CDATA[misterio de la Encarnación]]></category>
		<category><![CDATA[Nicodemo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opusdeit.org/?p=3659</guid>
		<description><![CDATA[El bautismo otorga al cristiano la justificación. Con la confirmación se completa el patrimonio bautismal con los dones sobrenaturales de la madurez cristiana. Bautismo 1. Fundamentos bíblicos e institución De entre las numerosas prefiguraciones veterotestamentarias del bautismo, se destacan el diluvio universal, la travesía del mar Rojo, y la circuncisión, por encontrarse explícitamente mencionadas en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center">El bautismo otorga al cristiano la justificación. Con la confirmación se completa el patrimonio bautismal con los dones sobrenaturales de la madurez cristiana.</h2>
<div>
<div><img src="http://www.opusdei.es/img/sp.gif" alt="" width="1" height="1" /></div>
</div>
<p><span style="text-decoration: underline">Bautismo</span></p>
<p><strong>1. Fundamentos bíblicos e institución</strong></p>
<p>De entre las numerosas prefiguraciones veterotestamentarias del bautismo, se destacan el diluvio universal, la travesía del mar Rojo, y la circuncisión, por encontrarse explícitamente mencionadas en el Nuevo Testamento aludiendo a este sacramento (cfr. 1 <em>P</em> 3,20-21; 1 <em>Co</em> 10,1; <em>Col</em> 2,11-12). Con el Bautista el rito del agua, aun sin eficacia salvadora, se une a la preparación doctrinal, a la conversión y al deseo de la gracia, pilares del futuro catecumenado.</p>
<p>Jesús es bautizado en las aguas del Jordán al inicio de su ministerio público (cfr. <em>Mt</em> 3,13-17), no por necesidad, sino por solidaridad redentora. En esa ocasión, queda definitivamente indicada el agua como elemento material del signo sacramental. Se abren además los cielos, desciende el Espíritu en forma de paloma y la voz de Dios Padre confirma la filiación divina de Cristo: acontecimientos que revelan en la Cabeza de la futura Iglesia lo que se realizará luego sacramentalmente en sus miembros.</p>
<p>Más adelante tiene lugar el encuentro con Nicodemo, durante el cual Jesús afirma el vínculo pneumatológico que existe entre el agua bautismal y la salvación, de donde sigue su necesidad: «el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios» (<em>Jn</em> 3,5).</p>
<p>El misterio pascual confiere al bautismo su valor salvífico; Jesús, en efecto, «había hablado ya de su pasión que iba a sufrir en Jerusalén como de un &#8220;Bautismo&#8221; con que debía ser bautizado (<em>Mc</em> 10,38; cfr. <em>Lc</em> 12,50). La sangre y el agua que brotaron del costado traspasado de Jesús crucificado (cfr. <em>Jn</em> 19,34) son figuras del Bautismo y de la Eucaristía, sacramentos de la vida nueva» (<em>Catecismo</em>, 1225).</p>
<p>Antes de subir a los cielos, el Señor dice a los apóstoles: «Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado» (<em>Mt</em> 28,19-20). Este mandato es fielmente seguido a partir de Pentecostés y señala el objetivo primario de la evangelización, que sigue siendo actual.</p>
<p>Comentando estos textos, dice Santo Tomás de Aquino que la institución del bautismo fue múltiple: respecto a la materia, en el bautismo de Cristo; su necesidad fue afirmada en <em>Jn</em> 3,5; su uso comenzó cuando Jesús envió a sus discípulos a predicar y bautizar; su eficacia proviene de la pasión; su difusión fue impuesta en <em>Mt</em> 28, 19<a name="_ftnref1" href="http://www.opusdei.es/art.php?p=31848#_ftn1" rel='nofollow'>[1]</a>.</p>
<p><strong>2. La justificación y los efectos del bautismo</strong></p>
<p>Leemos en <em>Rm</em> 6,3-4: «¿O es que ignoráis que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte? Fuimos, pues, con él sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva». El bautismo, que reproduce en el fiel el paso de Jesucristo por la tierra y su acción salvadora, otorga al cristiano la justificación. Esto mismo apunta <em>Col</em> 2,12: «Sepultados con él en el bautismo, con él también habéis resucitado por la fe en la acción de Dios, que resucitó de entre los muertos». Se añade ahora la incidencia de la fe, con la cual, junto al rito del agua, nos «revestimos de Cristo», como confirma <em>Ga</em> 3,26-27: «Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. En efecto, todos los bautizados en Cristo os habéis revestido de Cristo».</p>
<p>Esta realidad de justificación por el bautismo se traduce en efectos concretos en el alma del cristiano, que la teología presenta como efectos sanantes y elevantes. Los primeros se refieren al perdón de los pecados, como pone en relieve la predicación petrina: «Pedro les contestó: “Convertíos y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para remisión de vuestros pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (<em>Hch</em> 2,38). Esto incluye el pecado original y, en los adultos, todos los pecados personales. Se remite también la totalidad de la pena temporal y eterna. Permanecen sin embargo en el bautizado «ciertas consecuencias temporales del pecado, como los sufrimientos, la enfermedad, la muerte o las fragilidades inherentes a la vida como las debilidades de carácter, etc., así como una inclinación al pecado que la Tradición llama <em>concupiscencia</em>, o &#8220;fomes peccati&#8221;» (<em>Catecismo</em>, 1264).</p>
<p>El aspecto elevante consiste en la efusión del Espíritu Santo; en efecto, «en un solo Espíritu hemos sido todos bautizados» (1 <em>Co</em> 12,13). Porque se trata del mismo «Espíritu de Cristo» (<em>Rm</em> 8,9), recibimos «un espíritu de hijos adoptivos» (<em>Rm</em> 8,15), como hijos en el Hijo. Dios confiere al bautizado la gracia santificante, las virtudes teologales y morales y los dones del Espíritu Santo.</p>
<p>Junto a esta realidad de gracia «el bautismo imprime en el cristiano un sello espiritual indeleble (<em>character</em>) de su pertenencia a Cristo. Este sello no es borrado por ningún pecado, aunque el pecado impida al bautismo dar frutos de salvación» (<em>Catecismo</em>, 1272).</p>
<p>Como fuimos bautizados en un solo Espíritu «para no formar más que un cuerpo» (1 <em>Co</em> 12,13), la incorporación a Cristo es contemporáneamente incorporación a la Iglesia, y en ella quedamos vinculados con todos los cristianos, también con aquellos que no están en comunión plena con la Iglesia Católica.</p>
<p>Recordemos, finalmente, que los bautizados son «linaje elegido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido, para anunciar las alabanzas de Aquel que os ha llamado de las tinieblas a su admirable luz» (1 <em>P</em> 2,9): participan, pues, del sacerdocio común de los fieles, quedando «”obligados a confesar delante de los hombres la fe que recibieron de Dios por medio de la Iglesia” (LG 11) y a participar en la actividad apostólica y misionera del Pueblo de Dios» (<em>Catecismo</em>, 1270).</p>
<p><strong>3. Necesidad</strong></p>
<p>La catequesis neotestamentaria afirma categóricamente de Cristo que «no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos». Y puesto que ser «bautizados en Cristo» equivale a ser «revestido de Cristo» (<em>Gal</em> 3,27), deben entenderse en toda su fuerza aquellas palabras de Jesús según las cuales «El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará» (<em>Mc</em> 16,16). De aquí deriva la fe da la Iglesia sobre la necesidad del bautismo para la salvación.</p>
<p>Corresponde entender esto último según la cuidadosa formulación del magisterio: «El Bautismo es necesario para la salvación en aquellos a los que el Evangelio ha sido anunciado y han tenido la posibilidad de pedir este sacramento (cfr. <em>Mc</em> 16,16). La Iglesia no conoce otro medio que el Bautismo para asegurar la entrada en la bienaventuranza eterna; por eso está obligada a no descuidar la misión que ha recibido del Señor de hacer &#8220;renacer del agua y del espíritu&#8221; a todos los que pueden ser bautizados. <em>Dios ha vinculado la salvación al sacramento del Bautismo, pero su intervención salvífica no queda reducida a los sacramentos</em>» (<em>Catecismo</em>, 1257).</p>
<p>Existen, en efecto, situaciones especiales en las cuales los frutos principales del bautismo pueden adquirirse sin la mediación sacramental. Mas justamente porque no hay signo sacramental, no existe certeza de la gracia conferida. Lo que la tradición eclesial ha llamado bautismo de sangre y bautismo de deseo no son «actos recibidos», sino un conjunto de circunstancias que concurren en un sujeto, determinando las condiciones para que pueda hablarse de salvación. Se entiende así «la firme convicción de que quienes padecen la muerte por razón de la fe, sin haber recibido el Bautismo, son bautizados por su muerte con Cristo y por Cristo» (<em>Catecismo</em>, 1258). En modo análogo, la Iglesia afirma que «todo hombre que, ignorando el evangelio de Cristo y su Iglesia, busca la verdad y hace la voluntad de Dios según él la conoce, puede ser salvado. Se puede suponer que semejantes personas <em>habrían deseado explícitamente el Bautismo</em> si hubiesen conocido su necesidad» (<em>Catecismo</em>, 1260).</p>
<p>Las situaciones de bautismo de sangre y de deseo no incluyen la de los niños muertos sin bautismo. A ellos «la Iglesia sólo puede confiarlos a la misericordia divina, como hace en el rito de las exequias por ellos»; pero es justamente la fe en la misericordia de Dios, que quiere que todos los hombres se salven (cfr. 1 <em>Tm</em> 2,4), lo que nos permite confiar en que haya un camino de salvación para los niños que mueren sin bautismo (cfr. <em>Catecismo</em>, 1261).</p>
<p><strong>4. Celebración litúrgica</strong></p>
<p>Los «ritos de acogida» intentan discernir debidamente la voluntad de los candidatos, o de sus padres, de recibir el sacramento y de asumir sus consecuencias. Siguen las lecturas bíblicas, que ilustran el misterio bautismal, y son comentadas en la homilía. Se invoca luego la intercesión de los santos, en cuya comunión el candidato será integrado; con la oración de exorcismo y la unción con el óleo de catecúmenos se significa la protección divina contra las insidias del maligno. A continuación se bendice el agua con fórmulas de alto contenido catequético, que dan forma litúrgica al nexo agua-Espíritu. La fe y la conversión se hacen presentes mediante la profesión trinitaria y la renuncia a Satanás y al pecado.</p>
<p>Se entra ahora en la fase sacramental del rito, «mediante el baño del agua en virtud de la palabra» (<em>Ef</em> 5,26). La ablución, sea por infusión que por emersión, se debe realizar en modo tal que el agua corra por la cabeza, significando así el verdadero lavado del alma. La materia válida del Sacramento es el agua tenida como tal según el común juicio de los hombres. Mientras el ministro derrama tres veces el agua sobre la cabeza del candidato, o la sumerge, pronuncia las palabras: «NN, yo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo».</p>
<p>Los ritos posbautismales (o explicativos) ilustran el misterio realizado. Se unge la cabeza del candidato (si no sigue inmediatamente la confirmación), para significar su participación en el sacerdocio común y evocar la futura crismación. Se entrega una vestidura blanca como exhortación a conservar la inocencia bautismal y como símbolo de la nueva vida conferida. La candela encendida en el cirio pascual simboliza la luz de Cristo, entregada para vivir como hijos de la luz. El rito del <em>effeta, </em>realizado en las orejas y en la boca del candidato, quiere significar la actitud de escucha y de proclamación de la palabra de Dios. Finalmente, la recitación del Padrenuestro ante el altar –en los adultos, dentro de la liturgia eucarística– pone de manifiesto la nueva condición de hijo de Dios.</p>
<p><strong>5. Ministro y sujeto</strong></p>
<p>Ministro ordinario es el obispo y el presbítero y, en la Iglesia latina, también el diácono. En caso de necesidad, puede bautizar cualquier hombre o mujer, incluso no cristiano, con tal de que tenga la intención de realizar lo que la Iglesia cree cuando así actúa.</p>
<p>El bautismo está destinado a todos los hombres y mujeres que aun no lo hayan recibido. Las cualidades necesarias del candidato dependen de su condición de niño o adulto. Los primeros, que no han llegado aun al uso de razón, han de recibir el sacramento durante los primeros días de vida, apenas lo permita su salud y la de la madre: proceder de otro modo es, con expresión fuerte de San Josemaría, «un grave atentado contra la justicia y contra la caridad»<a name="_ftnref2" href="http://www.opusdei.es/art.php?p=31848#_ftn2" rel='nofollow'>[2]</a>. En efecto, como puerta a la vida de la gracia<em>, </em>el bautismo es un evento absolutamente gratuito, para cuya validez basta que no sea rechazado; por otra parte, la fe del candidato, que es necesariamente fe eclesial, se hace presente en la fe de la Iglesia. Existen, sin embargo, determinados límites a la praxis del bautismo de los niños: es ilícita si falta el consenso de los padres, o no existe garantía suficiente de la futura educación en la fe católica. En vista de esto último se designan los padrinos, elegidos entre personas de vida ejemplar.</p>
<p>Los candidatos adultos se preparan a través del catecumenado, estructurado según las diversas praxis locales, con vista a recibir en la misma ceremonia también la confirmación y la primera Comunión. Durante este período se busca excitar el deseo de la gracia, lo que incluye la intención de recibir el sacramento, que es condición de validez. Ello va unido a la instrucción doctrinal, que progresivamente impartida busca suscitar en el candidato la virtud sobrenatural de la fe, y a la verdadera conversión del corazón, lo que puede pedir cambios radicales en la vida del candidato.</p>
<p><span style="text-decoration: underline">Confirmación</span></p>
<p><strong>1. Fundamentos bíblicos e históricos</strong></p>
<p>Las profecías sobre el Mesías habían anunciado que «reposará sobre él el espíritu de Yahvéh» (<em>Is</em> 11,2), y esto estaría unido a su elección como enviado: «He aquí a mi siervo a quien yo sostengo, mi elegido en quien se complace mi alma. He puesto mi espíritu sobre él: dictará ley a las naciones» (<em>Is</em> 42,1). El texto profético es aún más explícito cuando es puesto en labios del Mesías: «El espíritu del Señor Yahvéh está sobre mí, por cuanto me ha ungido Yahvéh. A anunciar la buena nueva a los pobres me ha enviado» (<em>Is</em> 61,1).</p>
<p>Algo similar se anuncia también para el entero pueblo de Dios; a sus miembros Dios dice: «infundiré mi espíritu en vosotros y haré que os conduzcáis según mis preceptos» (<em>Ez</em> 36,27); y en <em>Jl</em> 3,2 se acentúa la universalidad de esta difusión: «hasta en los siervos y las siervas derramaré mi espíritu en aquellos días».</p>
<p>En el misterio de la Encarnación se realiza la profecía mesiánica (cfr. <em>Lc</em> 1,35), confirmada, completada y públicamente manifestada en la unción del Jordán (cfr. <em>Lc</em> 3,21-22), cuando desciende sobre Cristo el Espíritu en forma de paloma y la voz del Padre actualiza la profecía de elección. El mismo Señor se presenta al comienzo de su ministerio como el ungido de Yahvéh en quien se cumplen las profecías (cfr. <em>Lc</em> 4,18-19), y se deja guiar por el Espíritu (cfr. <em>Lc</em> 4,1; 4,14; 10,21) hasta el mismo momento de su muerte (cfr. <em>Hb</em> 9,14).</p>
<p>Antes de ofrecer su vida por nosotros, Jesús promete el envío del Espíritu (cfr. <em>Jn</em> 14,16; 15,26; 16,13), como efectivamente sucede en Pentecostés (cfr. <em>Hch</em> 2,1-4), en referencia explícita a la profecía de Joel (cfr. <em>Hch</em> 2,17-18), dando así inicio a la misión universal de la Iglesia.</p>
<p>El mismo Espíritu derramado en Jerusalén sobre los apóstoles es por ellos comunicado a los bautizados mediante la imposición de las manos y la oración (cfr. <em>Hch</em> 8,14-17; 19,6); esta praxis llega a ser tan conocida en la Iglesia primitiva, que es atestiguada en la Carta a los Hebreos como parte de la «enseñanza elemental» y de «los temas fundamentales» (<em>Hb</em> 6,1-2). Este cuadro bíblico se completa con la tradición paulina y joánica que vincula los conceptos de «unción» y «sello» con el Espíritu infundido sobre los cristianos (cfr. 2 <em>Co</em> 1,21-22; <em>Ef</em> 1,13; 1 <em>Jn</em> 2,20.27). Esto último encontró expresión litúrgica ya en los más antiguos documentos, con la unción del candidato con óleo perfumado.</p>
<p>Estos mismos documentos atestiguan la unidad ritual primitiva de los tres sacramentos de iniciación, conferidos durante la celebración pascual presidida por el obispo en la catedral. Cuando el cristianismo se difunde fuera de las ciudades y el bautismo de los niños pasa a ser masivo, ya no es posible seguir la praxis primitiva. Mientras en occidente se reserva la confirmación al obispo, separándola del bautismo, en oriente se conserva la unidad de los sacramentos di iniciación, conferidos contemporáneamente al recién nacido por el presbítero. A ello se une en oriente una importancia creciente de la unción con el <em>myron, </em>que se extiende a diversas partes del cuerpo; en occidente la imposición de las manos pasa a ser una imposición general sobre todos los confirmandos, mientras que cada uno recibe la unción en la frente.</p>
<p><strong>2. Significación litúrgica y efectos sacramentales</strong></p>
<p>El <em>crisma</em>, compuesto de aceite de oliva y bálsamo, es consagrado por el obispo o patriarca, y sólo por él, durante la misa crismal. La unción del confirmando con el santo crisma es signo de su consagración. «Por la Confirmación, los cristianos, es decir, los que son ungidos, participan más plenamente en la misión de <a href="http://www.opusdei.es/art.php?p=15203" rel='nofollow' rel='nofollow'>Jesucristo</a> y en la plenitud del Espíritu Santo que éste posee, a fin de que toda su vida desprenda &#8220;el buen olor de Cristo&#8221; (cfr. 2 <em>Co</em> 2,15). Por medio de esta unción, el confirmando recibe &#8220;la marca&#8221;, <em>el sello</em> del Espíritu Santo» (<em>Catecismo</em>, 1294-1295).</p>
<p>Esta unción es litúrgicamente precedida, cuando se realiza separadamente del bautismo, con la renovación de las promesas del bautismo y la profesión de fe de los confirmandos. «Así aparece claramente que la Confirmación constituye una prolongación del Bautismo» (<em>Catecismo</em>, 1298). Sigue a continuación, en la liturgia romana, la <em>extensio manuum </em>para todos los confirmandosdel obispo, mientras pronuncia una oración de alto contenido epiclético (es decir, de invocación y súplica). Se llega así al rito específicamente sacramental, que se realiza «por la unción del santo crisma en la frente, hecha imponiendo la mano, y con estas palabras: &#8220;Recibe por esta señal el don del Espíritu Santo&#8221;». En las Iglesias orientales, la unción se hace sobre las partes más significativas del cuerpo, acompañando cada una por la fórmula: «Sello del don que es el Espíritu Santo» (<em>Catecismo</em>, 1300). El rito se concluye con el beso de paz, como manifestación de comunión eclesial con el obispo (cfr. <em>Catecismo</em>, 1301).</p>
<p>Así pues, la confirmación posee una unidad intrínseca con el bautismo, aunque no se exprese necesariamente en el mismo rito. Con ella el patrimonio bautismal del candidato se completa con los dones sobrenaturales característicos de la madurez cristiana. La Confirmación se confiere una única vez, pues «imprime en el alma <em>una marca espiritual indeleble</em>, el &#8220;carácter&#8221;, que es el signo de que <a href="http://www.opusdei.es/art.php?p=15203" rel='nofollow' rel='nofollow'>Jesucristo</a> ha marcado al cristiano con el sello de su Espíritu revistiéndolo de la fuerza de lo alto para que sea su testigo» (<em>Catecismo</em>, 1304). Por ella, los cristianos reciben con particular abundancia los dones del Espíritu Santo, quedan más estrechamente vínculados a la Iglesia, «y de esta forma se obligan con mayor compromiso a difundir y defender la fe, con su palabra y sus obras»<a name="_ftnref3" href="http://www.opusdei.es/art.php?p=31848#_ftn3" rel='nofollow'>[3]</a>.</p>
<p><strong>3. Ministro y sujeto</strong></p>
<p>En cuanto sucesores de los apóstoles, solo los obispos son «los ministros originarios de la confirmación»<a name="_ftnref4" href="http://www.opusdei.es/art.php?p=31848#_ftn4" rel='nofollow'>[4]</a>. En el rito latino, el ministro ordinario es esclusivamente el obispo; un presbítero puede confirmar válidamente sólo en los casos previstos por la legislación general (bautismo de adultos, acogida en la comunión católica, equiparación episcopal, peligro de muerte), o cuando recibe la facultad específica, o cuando es asociado momentáneamente a estos efectos por el obispo. En las Iglesias orientales es ministro ordinario también el presbítero, el cual debe usar siempre el crisma consagrado por el patriarca u obispo.</p>
<p>Como sacramento de iniciación, la confirmación está destinada a todos los cristianos, no solo a algunos escogidos. En el rito latino es conferida una vez que el candidato ha llegado al uso de razón: la edad concreta depende de las praxis locales, las cuales deben respetar su carácter de iniciación. Se requiere la previa instrucción, una verdadera intención y el estado de gracia.</p>
<p><em>Philip Goyret</em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opusdeit.org/2010/04/tema-18-el-bautismo-y-la-confirmacion-2/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Discurso en el Hospital Infantil de Cáritas en Belén</title>
		<link>http://opusdeit.org/2010/03/discurso-en-el-hospital-infantil-de-caritas-en-belen/</link>
		<comments>http://opusdeit.org/2010/03/discurso-en-el-hospital-infantil-de-caritas-en-belen/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 30 Mar 2010 10:48:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>opusdeit</dc:creator>
				<category><![CDATA[compromiso]]></category>
		<category><![CDATA[bautismo]]></category>
		<category><![CDATA[belén]]></category>
		<category><![CDATA[Benedicto XVI]]></category>
		<category><![CDATA[Caritas]]></category>
		<category><![CDATA[esperanza]]></category>
		<category><![CDATA[Jesucristo]]></category>
		<category><![CDATA[Madre del Redentor]]></category>
		<category><![CDATA[paz]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opusdeit.org/?p=3330</guid>
		<description><![CDATA[Miércoles, 13 de mayo de 2009 Queridos amigos: Os saludo cariñosamente en el nombre de nuestro Señor Jesucristo &#8220;que murió, resucitó de entre los muertos, y ahora está sentado a la diestra de Dios para interceder por nosotros&#8221; (cf. Rom 8:34). Que la fe en su resurrección y su promesa de nueva vida a través [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong>Miércoles, 13 de mayo de 2009</strong></p>
<p>Queridos amigos: Os saludo cariñosamente en el nombre de nuestro Señor Jesucristo &#8220;que murió, resucitó de entre los muertos, y ahora está sentado a la diestra de Dios para interceder por nosotros&#8221; (cf. Rom 8:34). Que la fe en su resurrección y su promesa de nueva vida a través de Bautismo llene vuestros corazones de alegría en este tiempo de Pascua!</p>
<p>Agradezco la cálida bienvenida que me da en nombre vuestro el Padre Michael Schweiger, Kinderhilfe Presidente de la Asociación, el Sr. Ernesto Langensand, que concluye ahora su mandato como Jefe Administrador del Caritas Baby Hospital, y la Madre Erika Nobs, Superior de este de la comunidad local de las Hermanas Franciscanas de Padua. También saludo cordialmente al Arzobispo Robert Zollitsch, y al obispo Kurt Koch, en representación, respectivamente, de las Conferencias Episcopales de Alemania y de Suiza, que contribuyen a la misión de Caritas Baby Hospital con su generosa ayuda financiera.</p>
<p>Dios me da la gracia con esta oportunidad para expresar mi reconocimiento a los administradores, médicos, enfermeras y personal de Caritas Baby Hospital por el inestimable servicio que prestan y continuarán prestando a los niños en la región de Belén y de toda Palestina desde hace más de cincuenta años. El padre Ernst Schnydrig fundó esta insitutución con la limpia convicción de que los niños merecen un lugar seguro de todo lo que puede perjudicarles en tiempos y lugares de conflicto. Gracias a la dedicación del Socorro a la Infancia de Belén, esta institución ha seguido siendo un oasis de tranquilidad para los más vulnerables, y ha brillado como un faro de la esperanza de que el amor puede triunfar sobre el odio y la paz sobre la violencia.</p>
<p>A los jóvenes pacientes y a los miembros de sus familias que se benefician de su cuidado, quiero decir sencillamente que &#8220;¡el Papa está con vosotros&#8221;! Hoy está con vosotros en persona, pero espiritualmente os acompaña cada día en sus pensamientos y oraciones, pidiendo al Todopoderoso que vele por quienes requiere de del cuidado y de la atención.</p>
<p>El Padre Schnydrig describe este lugar como &#8220;uno de los pequeños puentes construidos para la paz&#8221;. Ahora, después de haber pasado de catorce a ochenta camas-cuna, y del cuidado a las necesidades de miles de niños durante cada año, ¡este puente ya no es pequeño! Reúne a personas de diferentes orígenes, lenguas y religiones, en nombre del Reino de Dios, el Reino de la Paz (cf. Rm 14,17). Os animo vivamente a perseverar en vuestra misión de mostrar la caridad a todos los enfermos, los pobres y los débiles.</p>
<p>En esta fiesta de hoy de Nuestra Señora de Fátima, me gustaría concluir, invocando la intercesión de María antes de impartiros mi bendición apostólica a los niños y todos vosotros. Oremos, pues:</p>
<p>María, Salud de los Enfermos, Refugio de pecadores, Madre del Redentor: nos sumamos a las muchas generaciones que te han llamado &#8220;Bienaventurados&#8221;. Escucha a tus hijos a quienes te enconmedamos. Tú prometiste a los tres niños de Fátima que &#8220;al final, mi Corazón Inmaculado triunfará&#8221;. ¡Así será! El amor triunfará sobre el odio, la solidaridad y la paz sobre toda forma de violencia y de división! Que el mandamiento amor que mandó tu Hijo nos enseña a amar a Dios con todo nuestro corazón, fuerza y alma. Qué el Todopoderoso nos muestre su misericordia, nos fortalezca con su poder, y nos llene de sus dones (cf. Lc 1:46-56). Pedimos a tu Hijo Jesús que bendiga a estos niños y a todos los niños que sufren en todo el mundo. Qué reciban la salud del cuerpo, la fuerza de la mente y la paz del alma. Pero sobre todo, que ellos sapan que son amados con un amor que no conoce fronteras o límites: el amor de Cristo que sobrepasa todo entendimiento (cf. Ef 3:19). Amén.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opusdeit.org/2010/03/discurso-en-el-hospital-infantil-de-caritas-en-belen/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Hijos de Dios</title>
		<link>http://opusdeit.org/2009/11/hijos-de-dios/</link>
		<comments>http://opusdeit.org/2009/11/hijos-de-dios/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 18 Nov 2009 09:32:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>opusdeit</dc:creator>
				<category><![CDATA[movimiento Opus Dei]]></category>
		<category><![CDATA[alegría]]></category>
		<category><![CDATA[bautismo]]></category>
		<category><![CDATA[Espíritu Santo]]></category>
		<category><![CDATA[formación cristiana]]></category>
		<category><![CDATA[mons. Javier Echevarría]]></category>
		<category><![CDATA[opus dei]]></category>
		<category><![CDATA[oración]]></category>
		<category><![CDATA[San Josemaría]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opusdeit.org/?p=1479</guid>
		<description><![CDATA[¿Cuáles son los fundamentos del espíritu del Opus Dei? La conciencia viva de ser hijos de Dios por nuestra incorporación a Cristo en el Bautismo y por la acción del Espíritu Santo. Los fieles del Opus Dei procuran que esta convicción, elemento esencial de la fe cristiana, impregne de tal forma su modo de ser [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;">
<div id="sech1"><img class="aligncenter" src="http://www.opusdei.es/img/s/a267.jpg" alt="" width="206" height="90" /></div>
<div style="text-align: center;">
<h2>¿Cuáles son los fundamentos del espíritu del Opus Dei?</p>
<p style="text-align: center;">
<p><em></em></h2>
<p style="text-align: left;">La conciencia viva de ser hijos de Dios por nuestra incorporación a Cristo en el Bautismo y por la acción del Espíritu Santo. Los fieles del Opus Dei procuran que esta convicción, elemento esencial de la fe cristiana, impregne de tal forma su modo de ser y su comportamiento, que se convierta en punto de referencia constante, en cualquier circunstancia de la existencia.</p>
<p style="text-align: left;">Un miembro de la Obra se esforzará para que su trabajo sea el trabajo de un hijo de Dios; por tanto, procurará realizarlo con perfección humana y rectitud de intención, buscando sólo la gloria de Dios y el servicio de los demás. Al rezar, se dirigirá a Dios como a un Padre afectuoso, al que se abre el corazón confiadamente en cualquier tiempo y lugar.</p>
<p style="text-align: left;">Cuando descanse o busque un rato de esparcimiento, tendrá conciencia de encontrarse siempre bajo la mirada complacida de su Padre del cielo, y evitará todo aquello que puede desagradarle. En definitiva, se esmerará —luchando contra las propias limitaciones y defectos— en cumplir todos sus deberes personales y sociales, civiles y religiosos, con la alegría de ser hijo de Dios en Cristo.</p>
<p style="text-align: left;">Con esta perspectiva, la Prelatura del Opus Dei orienta constantemente la formación doctrinal, espiritual y apostólica que proporciona a sus fieles.</p>
</div>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opusdeit.org/2009/11/hijos-de-dios/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El bautizo de la modelo</title>
		<link>http://opusdeit.org/2009/11/el-bautizo-de-la-modelo/</link>
		<comments>http://opusdeit.org/2009/11/el-bautizo-de-la-modelo/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 04 Nov 2009 16:32:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>opusdeit</dc:creator>
				<category><![CDATA[firmes en la fe]]></category>
		<category><![CDATA[alegría]]></category>
		<category><![CDATA[ayudar a los demás]]></category>
		<category><![CDATA[bautismo]]></category>
		<category><![CDATA[bondad]]></category>
		<category><![CDATA[formación cristiana]]></category>
		<category><![CDATA[modelo]]></category>
		<category><![CDATA[opus dei]]></category>
		<category><![CDATA[valentía]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opusdeit.org/?p=1089</guid>
		<description><![CDATA[«Me bautizo a los 22 años porque ahora sé que los valores católicos son los míos», dice Raquel Balencia. Testimonio de una top model internacional que ha encontrado la fe tras contactar con la Escuela de Secretariado ISSA, obra corporativa del Opus Dei. Raquel Balencia. Se llama Raquel y acaba de ser bautizada. Hasta ahí [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center;">«Me bautizo a los 22 años porque ahora sé que los valores católicos son los míos», dice Raquel Balencia. Testimonio de una top model internacional que ha encontrado la fe tras contactar con la Escuela de Secretariado ISSA, obra corporativa del Opus Dei.</h2>
<div id="rlimgr"><img src="http://www.opusdei.es/image/miss4.jpg" alt="" width="201" height="269" /></p>
<div id="rlimgf">Raquel Balencia.</div>
</div>
<p>Se llama Raquel y acaba de ser bautizada. Hasta ahí sería un acontecimiento habitual. Lo que ocurre es que Raquel tiene 22 años, fue Miss Gipuzkoa en 2001 y Top Model International en 2003. Y aquí empieza lo infrecuente.</p>
<p>Además, su bautizo fue en la catedral de El Buen Pastor en la noche del sábado al Domingo de Resurrección, y oficiado por el Obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte. «Soy modelo de profesión, pero muy pudorosa para mi vida privada», se justifica esta mujer que estudia cuarto de Derecho en Donostia y alterna su residencia en San Sebastián con trabajos en Zinbawe o Estados Unidos.</p>
<p>«Mi decisión de bautizarme es muy íntima, pero me han animado a contarla en público porque puede servir para que otros reflexionen», añade con una tenue voz que contrasta con su metro y ochenta centímetros de altura.</p>
<p>En una sociedad como la guipuzcoana no es habitual que haya adultos que decidan bautizarse. Y menos que sean modelos con pasado de miss. ¿Por qué ahora? «Mis padres eran católicos, pero cuando nacimos mi hermano y yo pensaron que era mejor esperar a que fuéramos adultos para que nosotros mismos decidiéramos si queríamos bautizarnos o no. Consideraron que era una elección muy íntima y que debíamos tomarla nosotros cuando tuviéramos criterio para elegir». Aquella opción de los padres levantó las protestas de los abuelos, partidarios de un bautizo «convencional».</p>
<p><strong>Preocupada por los demás</strong></p>
<div id="rlimgr"><img src="http://www.opusdei.es/image/miss1.jpg" alt="" width="268" height="163" /></p>
<div id="rlimgf">El día del bautizo.</div>
</div>
<p>Raquel estudió en un colegio laico y vivió ajena a la religión católica. «A los 17 ó 18 años tenía la misma empanada mental que todo el mundo a esa edad, pero fui teniendo algunas ideas claras», explica. Así, animada por su madre, empezó su andadura como modelo en la agencia donostiarra Firts Models, y al mismo tiempo inició los estudios de Derecho en la facultad de San Sebastián. En 2000 surgió la posibilidad de presentarse a Miss Gipuzkoa; participó en el concurso y lo ganó.</p>
<p>«A partir de ahí tuve que compaginar la carrera y el trabajo de modelo con esfuerzo y la ayuda de los profesores, pero seguí adelante». Raquel Balencia fue subiendo peldaños y en 2003 ganó en Beirut el título Top Model International, que le abriría puertas en todo el mundo.</p>
<p>Ahora sigue trabajando en diversos países, de la mano de una agencia barcelonesa, aunque «el mundo de la moda no me gusta nada: disfruto en la pasarela y disfruto viajando, conociendo países y culturas, pero las leyes internas de este universo me dejan muy fría», puntualiza.</p>
<p>Y en una vida de glamour, apariencia frívola y más cuerpos que almas&#8230; ¿cómo aparece la inquietud religiosa? «Siempre he alternardo mi oficio con cursos sobre cuestiones que me interesan. Hace unos años hice un curso de protocolo y conocí a algunas chicas de ISSA (Instituto de Secretariado de San Sebastián) a través de las cuales llegué a Rafael Hernández, capellán de la escuela. Yo estaba en ese momento muy preocupada por los valores humanos, por la necesidad de recuperar un bien esencial, que es ser buena persona con los demás. Conecté con don Rafael y le pedí que me diera una especie de catequesis, y al final decidí bautizarme, porque comprobé que los valores en los que yo creo son los valores de la religión católica».</p>
<p><strong>Bautizo en el Buen Pastor</strong></p>
<div id="rlimgr"><img src="http://www.opusdei.es/image/miss2.jpg" alt="" width="225" height="184" /></p>
<div id="rlimgf">Alcanzó el título de top model internacional en 2003, y se bautizó hace unos meses.</div>
</div>
<p>Así se fraguó un bautizo que cristalizó en la pasada Semana Santa. «Antiguamente era tradición que los adultos se bautizaran esa noche del sábado al domingo, porque es la noche de la resurrección de Jesús», explica Raquel Balencia.</p>
<p>Y el Sábado Santo, a las diez de la noche, comenzó en El Buen Pastor la ceremonia presidida por el obispo y concelebrada por una decena de sacerdotes en la que también fue bautizado un ciudadano de procedencia árabe residente en Gipuzkoa.</p>
<p>«La iglesia estaba llena, porque además de nuestras familias estaban allí los fieles que acudían a la misa de ese día tan señalado», recuerda la miss. «Es un bautizo normal, con la diferencia de que en lugar de ser niños de meses somos adultos, y tuvimos que hablar ante la gente para explicar por qué tomábamos la opción de Jesús. Y te puedo asegurar que para mi es mucho más complicado dirigirme al público para hablar de una cuestión tan íntima que desfilar por una pasarela», agrega Raquel. Sus tíos fueron los padrinos.</p>
<p>¿Asume que no es frecuente ver a una modelo siendo bautizada? «Hace siglos era normal que la gente se bautizara siendo mayor, cuando ya tiene uso de razón y puede elegir su religión», argumenta. «Ahora estamos acostumbrados a que los bautizos se hagan de niño y por eso puede chocar mi decisión, pero el concepto de &#8216;normal&#8217; es muy relativo, porque cada cultura, cada sociedad, cada pueblo, tiene sus costumbres y piensa que las raras son las del vecino», añade Raquel.</p>
<p>La modelo donostiarra explica que «no todo el mundo se bautiza por las mismas razones. Yo entro en la religión católica porque lo que predicó Jesús, la bondad, la ayuda a los demás, son mis valores. Y pienso que cuanto más bien haces al prójimo, mejor te trata la vida».</p>
<p>¿Cómo han recibido sus compañeros del mundo de la moda su «conversión»? «Pues la verdad es que la mayoría se enterarán leyendo este periódico, porque yo hablo muy poco de mí misma. Si he aceptado contar esta historia es porque me han animado. Quizás hay gente desorientada que puede ver la luz al conocer mi evolución», dice con timidez.</p>
<p>«La moda es un mundo complicado. Yo empecé muy jovencita y tuve la suerte de tener al lado a mis padres, que me ponían los pies en el suelo y no dejaban que me lo creyera del todo. Y además, siempre he entendido que una cosa es el trabajo y otra mi vida. Procuro separarlas bien».</p>
<p>Raquel Balencia, mientras tanto, sigue su vida. Continúa los estudios de cuarto de Derecho, en verano trabajará en Tailandia y Barcelona y, siempre que puede, se escapa a bailar tangos o hacer surf en la playa.</p>
<p>¿Y el futuro? «Me gusta el mundo de las relaciones internacionales. Cuando termine la carrera me encantaría hacer un master en ese campo en Estados Unidos, y luego, ya se verá». A corto plazo le espera, en mayo, la Confirmación. Antes de terminar, y aunque sea una miss bautizada, hay una pregunta obligatoria según los manuales periodísticos a una mujer así. ¿Tiene novio? «Eso prefiero guardármerlo para mí. Pero sí puedo decir que vivo muy contenta&#8230;».<a><br />
</a></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opusdeit.org/2009/11/el-bautizo-de-la-modelo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

