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	<title>Opus Dei Testimonios &#187; santos</title>
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	<description>Testimonios sobre el Opus Dei y la vida cristiana</description>
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		<title>Un matrimonio español en proceso de beatificación</title>
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		<pubDate>Tue, 19 Oct 2010 10:05:19 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#8220;Tú eres el camino de ella hacia el Cielo; y tú el de él&#8221;, decía San Josemaría a los esposos. Tomás Álvira y Francisca Domínguez siguieron su consejo y buscaron la felicidad en la vida ordinaria de su matrimonio. Rafael Alvira, uno de sus hijos, relata la vida de sus padres. Tomás y Paquita, un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center">&#8220;Tú eres el camino de ella hacia el Cielo; y tú el de él&#8221;, decía San Josemaría a los esposos. Tomás Álvira y Francisca Domínguez siguieron su consejo y buscaron la felicidad en la vida ordinaria de su matrimonio. Rafael Alvira, uno de sus hijos, relata la vida de sus padres.</h2>
<h2 style="text-align: center"><em> </em></h2>
<div style="text-align: center"><img src="http://www.opusdei.es/image/alviras.jpg" alt="Opus Dei - Tomás y Paquita, un matrimonio feliz." width="200" height="121" /></p>
<div>Tomás y Paquita, un matrimonio feliz.</div>
</div>
<p>La intensidad de la relación que un matrimonio tenga con Dios puede llevar a marido y mujer a ser declarados santos.</p>
<p>Éste es el caso de los españoles Tomás Alvira y Francisca Domínguez, cuya unión podría ser beatificada y después canonizada por la Iglesia católica.</p>
<p>Rafael Alvira, uno de los ocho hijos del matrimonio, estuvo en la Ciudad [de México] para impartir la conferencia &#8220;El hombre y Dios en la sociedad del siglo XXI&#8221;, en el Seminario de Monterrey y en el Centro Panamericano de Humanidades, A.C.</p>
<p><strong>&#8220;Juan Pablo II fue el primer Papa que pidió y organizó que se canonizaran matrimonios juntos&#8221;</strong>, comentó el doctor en Filosofía.</p>
<p><strong>&#8220;Él tenía el deseo de que como hay algunos casos en la historia de que marido y mujer se han canonizado por separado, también que se tomara en cuenta la santidad de la vida matrimonial y canonizarlos juntos&#8221;.</strong></p>
<p>En entrevista, luego de una de sus charlas, Alvira contó que la Diócesis de Madrid publicó el miércoles en un boletín el inicio del proceso de beatificación y canonización de sus padres.</p>
<p><strong>&#8220;Consideran las personas que han llevado estudios sobre la vida de mis padres que podrían ser considerados santos, siempre que cumplan previamente los pasos que la Iglesia tiene marcados y de una aprobación por parte de una comisión teológica de sus virtudes y milagros&#8221;.</strong></p>
<p>De acuerdo con el también directivo de la Universidad de Navarra, existe el registro de miles de personas que han pedido favores a este matrimonio.</p>
<p><strong>&#8220;Se hicieron unos libros y estampas que son importantes para que la gente pueda pedirles favores o milagros, sin los cuales la Iglesia no canoniza&#8221;.</strong></p>
<p>Tomás Alvira fue un investigador que murió en 1992, Francisca era maestra y falleció en 1994. Ambos fueron supernumerarios del Opus Dei.</p>
<p>A finales del 2001, durante el Pontificado de Juan Pablo II, se realizó la primera beatificación de un matrimonio, el de los italianos Maria Corsini y Luigi Beltrame Quattrocchi.</p>
<p>Actualmente, también los franceses Marie-Zélie Guérin Martin y Louis Martin, padres de Santa Teresita del Niño Jesús, están en proceso de beatificación.</p>
<p>Para orar por el proceso hacia los altares de Tomás y Paquita, como la llamaban, existe una oración impresa con su fotografía.</p>
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		<title>¡Todos santos!</title>
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		<pubDate>Tue, 19 Oct 2010 09:04:44 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Breve biografía sobre el Fundador del Opus Dei escrita por José Miguel Cejas Todos santos: ésta es una expresión fundamental para comprender el mensaje que don Josemaría había recibido y que intentaba hacer realidad en los cinco continentes lo antes posible. Soñaba con miles –con millones— de cristianos que vivieran su fe con plenitud en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center">Breve biografía sobre el Fundador del Opus Dei escrita por José Miguel Cejas</h2>
<p><em>Todos santos:</em> ésta es una expresión fundamental para comprender el mensaje que don Josemaría había recibido y que intentaba hacer realidad en los cinco continentes lo antes posible. Soñaba con miles –con millones— de cristianos que vivieran su fe con plenitud en todos los enclaves de la tierra, levantando <strong>la Cruz</strong><strong> con las doctrinas de Cristo sobre el pináculo de toda actividad humana</strong>.</p>
<p>Soñaba con hombres y mujeres de los más diversos ambientes, situaciones y culturas, que fueran testigos del Evangelio; con cristianos capaces de impulsar, en servicio de la Iglesia, junto con muchas otras personas, mediante su apostolado de amistad, cientos, miles, de labores apostólicas: escuelas para campesinos, dispensarios para gentes necesitadas, universidades y centros culturales, centros de promoción humana y espiritual&#8230;</p>
<p>Soñaba y sabía —con plena certeza, ¡lo había <strong><em>visto</em></strong>!— que eso se haría realidad con gentes de todo tipo y condición, de todas las razas, de todas las profesiones, de las más variadas costumbres y mentalidades. Pero luego… miraba a su alrededor, y se veía, humanamente, solo, sin nada. Pobre. Incomprendido. Sin experiencia.</p>
<p><strong>Durante los primeros seis años de la Obra</strong> —recordaba años más tarde— <strong>me encontraba casi solo. </strong>Y no dudada en reconocer: <strong>Fueron años fuertes, duros.</strong><a><br />
</a></p>
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		<title>Santificación del trabajo</title>
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		<pubDate>Tue, 14 Sep 2010 12:21:01 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[“La herencia de Mons. Escrivá de Balaguer”, escrito por Luis Ignacio Seco. El Cardenal Luciani, en uno de sus habituales artículos en 11 Gazzettino de Venecia, trazó unas líneas maestras sobre la espiritualidad de Mons. Escrivá de Balaguer. Juan Pablo 1, el Papa sonriente, como le llamarían pocas semanas más tarde muchísimas personas, describía así [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center">“La herencia de Mons. Escrivá de Balaguer”, escrito por Luis Ignacio Seco.</h2>
<p>El Cardenal Luciani, en uno de sus habituales artículos en 11 <em>Gazzettino </em>de Venecia, trazó unas líneas maestras sobre la espiritualidad de Mons. Escrivá de Balaguer. Juan Pablo 1, el Papa sonriente, como le llamarían pocas semanas más tarde muchísimas personas, describía así el mensaje del Fundador del Opus Dei:</p>
<p>«Escrivá de Balaguer, con el Evangelio, dijo continuamente: Cristo no nos pide un poco de santidad, sino mucha santidad. Quiere, sin embargo, que la alcancemos, no con acciones extraordinarias, sino a través de las acciones corrientes; es el modo de realizarlas el que no debe ser común. En medio de la calle, en la oficina, en la fábrica, nos santificamos, con tal de que desarrollemos con competcncia nuestros deberes, por amor a Dios y con alegría, de modo que el trabajo de cada día no sea la &#8220;tragedia cotidiana&#8221;, sino casi la &#8220;sonrisa cotidiana&#8221;.</p>
<p>»Cosas similares –continúa el Cardenal Lucianihabía enseñado trescientos años antes San Francisco de Sales (&#8230;). Escrivá de Balaguer, sin embargo, le supera en muchos aspectos. También San Francisco de Sales propugna la santidad para todos, pero parece enseñar sólo una &#8220;espiritualidad para los laicos&#8221;, mientras que Mons. Escrivá quiere una &#8220;espiritualidad laical&#8221;. Francisco sugiere casi siempre a los laicos los mismos medios practicados por los religiosos con las adaptaciones oportunas. Escrivá de Balaguer es más radical: habla incluso de <em>materializar </em>–en el buen sentido– la santificación. Para él es el mismo trabajo material el que debe transformarse en oración y santidad».<a><br />
</a></p>
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		<title>¿Buscas trabajo?</title>
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		<pubDate>Fri, 02 Apr 2010 10:27:30 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Para encontrar trabajo si estamos en el paro o para realizar bien el trabajo que ya tenemos: la &#8220;Novena del trabajo&#8221; incluye textos de San Josemaría y oraciones para pedir su intercesión 01 de julio de 2009 Bastantes personas pierden su trabajo y pasan serias dificultades para mantener a su familia. Todos podemos realizar con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center">Para encontrar trabajo si estamos en el paro o para realizar bien el trabajo que ya tenemos: la &#8220;Novena del trabajo&#8221; incluye textos de San Josemaría y oraciones para pedir su intercesión</p>
<p style="text-align: center">01 de julio de 2009</p>
</h2>
<div style="text-align: center"><img src="http://www.opusdei.es/img/sp.gif" alt="" width="1" height="1" /></div>
<div style="text-align: center"><img src="http://www.opusdei.es/image/caratula11.jpg" alt="Opus Dei - " width="200" height="210" /></div>
<p style="text-align: left">Bastantes personas pierden su trabajo y pasan serias dificultades para mantener a su familia. Todos podemos realizar con mayor perfección nuestras tareas ordinarias. San Josemaría, &#8220;el santo de lo ordinario&#8221; como le llamó Juan Pablo II, es un eficaz intercesor ante Dios para estas intenciones.</p>
<p style="text-align: left">Aquí podrá obtener los textos que utilizan muchas personas durante 9 días para rezar la novena del trabajo. <strong> </strong></p>
<p style="text-align: left"><strong>Más favores de san Josemaría en www.josemariaescriva.info</strong><a><br />
</a></p>
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		<title>El Señor llama a todos los bautizados a la santidad por medio de sus ocupaciones cotidianas</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Mar 2010 08:26:43 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[El Santo Padre recibió el pasado 31 de marzo en el Aula Pablo VI (Vaticano) a 7.000 artesanos italianos. En su discurso citó a San Josemaría. 31 de marzo de 2007 Tras poner de relieve que el trabajo &#8220;pertenece a la condición originaria del ser humano&#8221;, el Papa subrayó que &#8220;la Iglesia, fiel a la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center">El Santo Padre recibió el pasado 31 de marzo en el Aula Pablo VI (Vaticano) a 7.000 artesanos italianos. En su discurso citó a San Josemaría.</p>
<p style="text-align: center">31 de marzo de 2007</p>
</h2>
<div style="text-align: center"><img src="http://www.opusdei.es/image/arte.jpg" alt="Opus Dei - " width="140" height="199" /></div>
<p style="text-align: left">Tras poner de relieve que el trabajo <strong>&#8220;pertenece a la condición originaria del ser humano&#8221;</strong>, el Papa subrayó que <strong>&#8220;la Iglesia, fiel a la Palabra de Dios, no cesa de recordar el principio según el cual &#8220;el trabajo es para el hombre y no el hombre para el trabajo&#8221;. De este modo proclama sin cesar el primado del hombre sobre la obra de sus manos, y recuerda que todo debe orientarse al verdadero progreso de la persona humana y al bien común: el capital, la ciencia, la técnica, los recursos públicos y la misma propiedad privada&#8221;.</strong></p>
<p style="text-align: left"><strong>&#8220;Como cristianos</strong> -continuó-, <strong>comprometeos a vivir y testimoniar el &#8220;Evangelio del trabajo&#8221;, conscientes de que el Señor llama a todos los bautizados a la santidad por medio de sus ocupaciones cotidianas&#8221;.</strong></p>
<p style="text-align: left">San Josemaría Escrivá, un santo de nuestros días, añadió el Papa, escribe al respecto: <strong>&#8220;Al haber sido asumido por Cristo, el trabajo se nos presenta como realidad redimida y redentora: no sólo es el ámbito en el que el hombre vive, sino medio y camino de santidad, realidad santificable y santificadora&#8221;.<br />
</strong><br />
Benedicto XVI terminó asegurando a los trabajadores que <strong>&#8220;en la escuela de la Familia de Nazaret&#8221;</strong> podían <strong>&#8220;aprender más fácilmente cómo conjugar una vida de fe coherente con la fatiga y las dificultades del trabajo, el provecho personal y el compromiso de solidaridad con los más necesitados&#8221;.</strong><a><br />
</a></p>
]]></content:encoded>
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		<title>San Josemaría en la colección &#8220;Héroes de la fe&#8221;</title>
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		<pubDate>Wed, 24 Mar 2010 18:16:24 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA["Héroes de la fe"]]></category>
		<category><![CDATA[catequesis familiar]]></category>
		<category><![CDATA[infancia y juventud del fundador]]></category>
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		<description><![CDATA[La película de dibujos animados sobre la infancia y juventud del fundador del Opus Dei, realizada originalmente en italiano y emitida en su momento por la cadena Rete 4, acaba de aparecer en DVD doblada al castellano. La colección &#8220;Héroes de la fe&#8221;, de la productora Monte Tabor, incluye los dos títulos que ya están [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center">La película de dibujos animados sobre la infancia y juventud del fundador del Opus Dei, realizada originalmente en italiano y emitida en su momento por la cadena Rete 4, acaba de aparecer en DVD doblada al castellano.</h2>
<div>
<div><img src="http://www.opusdei.es/img/sp.gif" alt="" width="1" height="1" /></div>
</div>
<div><img src="http://www.opusdei.es/image/sanjosemaria_comic.jpg" alt="Opus Dei - " width="400" height="134" /></div>
<p>La colección &#8220;Héroes de la fe&#8221;, de la productora Monte Tabor, incluye los dos títulos que ya están disponibles en librerías (Juan Pablo II y San Josemaría) y las biografías de la Madre Teresa de Calcuta, Santa Catalina de Siena, Padre Pío, Santa Juan de Arco, Santas Perpetua y Felicidad, San Antonio de Padua y San Francisco de Asís.</p>
<p>Se trata de un producto audiovisual muy bien presentado, que espera aportar unos materiales de calidad para la catequesis familiar a través de la propuesta de ejemplos accesibles, cercanos y vistosos, como son la vida de los santos.</p>
<div><img src="http://www.opusdei.es/image/abuelo_2bjosemaria.jpg" alt="Opus Dei - " width="300" height="163" /></div>
<p>En el caso del nuevo DVD, el relato se centra en la infancia y juventud de San Josemaría, un niño alegre en una familia unida, expuesto a los problemas económicos y afectado por la muerte de sus hermanitas. Impresiona el clima sencillo y lleno de esperanza que se respira en aquella familia de Barbastro a comienzos del siglo XX.<a><br />
</a></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Artículo del cardenal Albino Luciani</title>
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		<pubDate>Tue, 09 Mar 2010 21:06:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>opusdeit</dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#8220;Buscar a Dios en el trabajo cotidiano&#8221;. Artículo del Cardenal Albino Luciani. (&#8220;Gazzettino di Venezia&#8221;, 25-VII-1978). El Cardenal Luciani, futuro Papa Juan Pablo I, escribe sobre el espíritu que difundió san Josemaría: santificar el trabajo, responder a la llamada universal a la santidad de todo cristiano. Gazzettino di Venezia, 25-VII-1978 En 1941 el español Víctor [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center">&#8220;Buscar a Dios en el trabajo cotidiano&#8221;. Artículo del Cardenal Albino Luciani. (&#8220;Gazzettino di Venezia&#8221;, 25-VII-1978). El Cardenal Luciani, futuro Papa Juan Pablo I, escribe sobre el espíritu que difundió san Josemaría: santificar el trabajo, responder a la llamada universal a la santidad de todo cristiano.</h2>
<p><em>Gazzettino di Venezia, 25-VII-1978</em></p>
<p>En 1941 el español Víctor García Hoz, después de confesarse, escuchó que le decían: &#8220;Dios te llama por caminos, de contemplación&#8221;. Se quedó pasmado. Siempre había escuchado decir que la &#8220;contemplación&#8221; era una cosa para santos encaminados a la vida mística, cumbre asequible sólo a unos pocos elegidos, gente en la mayoría de los casos retirada del mundo. &#8220;Yo, en cambio —escribe Hoz— en aquellos años estaba casado, con dos o tres hijos entonces y esperando, como ocurrió en realidad, la llegada de más hijos, teniendo que trabajar para sacar adelante la familia&#8221;.</p>
<p>¿Quién era entonces aquel confesor revolucionario, que dejaba de lado las barreras tradicionales, señalando metas místicas incluso a los casados? Era Josemaría Escrivá de Balaguer, un sacerdote español fallecido en Roma en 1975 a los setenta y tres años. Conocido sobre todo por ser el fundador del Opus Dei, asociación difundida en todo el mundo de la cual los diarios se ocuparon a menudo, pero con muchas imprecisiones. ¿Qué hacen realmente, quiénes son, los miembros del Opus Dei? El mismo fundador lo ha dicho: &#8216;Somos —ha declarado en 1967— un pequeño tanto por ciento de sacerdotes, que antes han ejercido una profesión, un oficio laical; un gran número de sacerdotes seculares de muchas diócesis del mundo; y la gran muchedumbre formada por hombres y por mujeres de diversas naciones, de diversas lenguas, de diversas razas, que viven de su trabajo profesional, casados la mayor parte, solteros muchos otros, que participan con sus conciudadanos en la grave tarea de hacer más humana y más justa la sociedad temporal; en la noble lid de los afanes diarios, con personal responsabilidad, experimentando con los demás hombres, codo con codo, éxitos y fracasos, tratando de cumplir sus deberes y de ejercitar sus derechos sociales y cívicos. Y todo con naturalidad, como cualquier cristiano consciente, sin mentalidad de selectos, fundidos en la masa de sus colegas, mientras procuran detectar los brillos divinos que reverberan en las realidades más vulgares&#8221;.</p>
<p>En palabras más modestas las &#8220;realidades más vulgares&#8221; el trabajo que nos toca hacer cada día; los &#8220;brillos divinos que reverberan&#8221; son la vida santa que hemos de sacar adelante. Escrivá de Balaguer, con el Evangelio, decía continuamente: &#8220;Cristo no nos pide un poco de bondad, sino mucha bondad. Pero quiere que lleguemos a ella no a través de acciones extraordinarias, sino con acciones comunes, aunque el modo de ejecutar tales acciones no debe ser común&#8221;.</p>
<p>Allí nel bel mezzo della strada, en la oficina, en la fábrica, nos hacemos santos a poco que hagamos el propio deber con competencia, por amor de Dios, y alegremente, de manera que el trabajo cotidiano se convierta no en una &#8220;tragedia cotidiana&#8221;, sino en la &#8220;sonrisa cotidiana&#8221;.</p>
<p>Cosas parecidas había enseñado más de trescientos años atrás San Francisco de Sales. Desde el púlpito un predicador había quemado públicamente el libro en el cual el santo explicaba que, con ciertas condiciones, el baile podía ser lícito y, hasta contenía un capítulo entero dedicado a &#8220;la honestidad del lecho matrimonial&#8221;. Escrivá de Balaguer supera en muchos aspectos a Francisco de Sales. Este, también propugna la santidad para todos, pero parece enseñar solamente una &#8220;espiritualidad de los laicos&#8221; mientras Escrivá quiere una &#8220;espiritualidad laical&#8221;. Es decir, Francisco sugiere casi siempre a los laicos los mismos medios practicados por los religiosos con las adaptaciones oportunas. Escrivá es más radical: habla directamente de &#8220;materializar&#8221; —en buen sentido— la santificación. Para él, es el mismo trabajo material, lo que debe transformarse en oración y santidad.</p>
<p>El legendario Barón de Münchausen narraba la leyenda de una liebre monstruosa, que tenía dos series de patas: cuatro debajo del vientre, cuatro sobre la espalda. Perseguidos por los cazadores, y sintiéndose casi alcanzado, se daba vuelta, continuando la carrera con las patas frescas. Para el fundador del Opus Dei es monstruosa la vida de los cristianos que desean una doble serie de acciones: una hecha de oraciones a Dios, la otra de trabajo, de diversiones, de vida familiar para sí mismos. No, dice Escrivá, la vida es única, debe ser santificada por entero. Por eso habla de espiritualidad &#8220;materializada&#8221;.</p>
<p>Y habla también de un justo y necesario &#8220;anticlericalismo&#8221; en el sentido de que los laicos no deben apropiarse de los métodos y oficios de los sacerdotes y de los frailes, y viceversa. Creo que él había heredado este &#8220;anticlericalismo&#8221; de sus progenitores, especialmente de su padre, un caballero a toda prueba, trabajador, cristiano ferviente, enamoradísimo de su mujer y siempre sonriente. &#8220;Lo recuerdo siempre sereno —escribió su hijo— a él le debo la vocación&#8230; Por eso soy &#8220;paternalista&#8221;. Otro impulso &#8220;anticlerical&#8221; le vino probablemente de las investigaciones hechas para su tesis doctoral en derecho canónico sobre el monasterio femenino cisterciense de Las Huelgas, cerca de Burgos. Allí, la abadesa era al mismo tiempo señora, superiora, prelado, gobernador temporal del monasterio, del hospital, de los conventos, iglesias y aldeas dependientes con jurisdicción y poderes reales y cuasi episcopales. Un monstrum también por los múltiples encargos contrapuestos y sobrepuestos. Así acumulados, estos trabajos no eran adecuados para hacer —como quería Escrivá— trabajos de Dios. Porque —decía— ¿como puede ser un trabajo &#8220;de Dios&#8221; si está mal hecho, de prisa y sin competencia? Un albañil, un arquitecto, un médico, un profesor, ¿cómo puede ser santo si no es también, en lo que de él depende, un buen albañil, un buen arquitecto, un buen médico, un buen profesor? En la misma línea escribía Gilson en 1949: &#8220;Nos dicen que ha sido la fe la que construyó las catedrales en la Edad Media; de acuerdo&#8230; pero también la geometría tiene su parte&#8221;. Fe y geometría, fe y trabajo hecho con competencia para Escrivá caminan tomados del brazo: son las dos alas de la santidad.</p>
<p>Francisco de Sales confió sus teorías a los libros. Escrivá hizo otro tanto pero utilizando sólo fragmentos de tiempo. Si le venia de improviso una idea o frase significativa, sin interrumpir la conversación, sacaba del bolsillo una pequeña agenda y escribía rápidamente una palabra, media línea, que más tarde utilizaría para el libro.</p>
<p>A la propagación de su gran proyecto de espiritualidad, además de sus muy difundidos libros, dedicó una actividad tenacísima y organizó la asociación Opus Dei. &#8220;Dad un clavo a un aragonés —dice el proverbio— y lo clavará con su cabeza&#8221;. Pues bien &#8220;yo soy aragonés —escribió— es necesario ser tenaces&#8221;. No perdía un minuto de tiempo. En España, antes, durante y después de la Guerra Civil, pasaba de las lecciones dadas a los universitarios a cocinar, a limpiar los pisos, a hacer las camas, a atender a los enfermos. &#8220;Yo tengo sobre mi conciencia —y con orgullo lo digo— el haber dedicado muchos, muchos millares de horas a confesar niños en las barriadas pobres de Madrid. Venían con los moquitos hasta la boca. Había que empezar limpiándoles la nariz antes de limpiarles un poco aquellas pobres almas&#8221;. Así ha escrito, demostrando que &#8220;la sonrisa diaria&#8221; la vivía de verdad. Ha escrito también &#8220;me iba a la cama muerto de cansancio. Al levantarme, todavía cansado, por la mañana, me decía: &#8216;Josemaria, antes de almorzar dormirás un poco&#8217;. Y cuando salía a la calle, añadía contemplando el panorama de trabajo que se me echaba encima aquel día: &#8216;Josemaría te he engañado otra vez&#8217; &#8220;.</p>
<p>Pero su gran trabajo, fue fundar y continuar el Opus Dei. El nombre vino por casualidad. &#8220;Es necesario trabajar duro: ésta es una obra de Dios&#8221;, le dijo uno. &#8220;Este es el nombre justo —pensó—, obra no mía, sino de Dios, Opus Dei&#8221;. Esta obra creció bajo sus ojos hasta extenderse a todos los continentes: empezó entonces el trabajo de sus viajes intercontinentales para las nuevas fundaciones y para las conferencias. La extensión, el número y la calidad de los miembros del Opus Dei han hecho pensar en alguna mira de poder, en la férrea obediencia de los gregarios. Lo contrario es lo verdadero: existe sólo el deseo de hacer santos, pero con alegría, con espíritu de servicio y con gran libertad.</p>
<p>&#8220;Somos ecuménicos Santo Padre, pero no hemos aprendido el ecumenismo de su Santidad&#8221;, se permitió un día decir Escrivá al Papa Juan. Este sonrió: sabía que desde 1950 el Opus Dei tenía el permiso de Pío XII de recibir, como cooperadores asociados a los no católicos y a los no cristianos.</p>
<p>Escrivá fumaba siendo estudiante. Al ingresar al seminario, le regaló las pipas y el tabaco al portero y no fumó nunca más. Pero el día en que fueron ordenados los tres primeros sacerdotes del Opus Dei dijo: &#8220;Yo no fumo; vosotros tres tampoco; —y dirigiéndose a Don Álvaro— tienes que fumar tú, porque, si no, vuestros hermanos podrían pensar que no está bien el tabaco, y quiero que los demás no se sientan coaccionados en esto y fumen si les da la gana&#8221;. Sucede alguna vez que alguno de los miembros —a quienes el Opus Dei únicamente ayuda a tomar responsablemente opciones libres— asciende a algún cargo importante, Esto es asunto suyo, no del Opus Dei. Cuando en 1957 una alta personalidad envió a Escrivá sus felicitaciones porque un socio habla sido nombrado ministro en España, obtuvo esta respuesta más bien seca: &#8220;Qué me importa a mí que sea ministro o barrendero? Lo que me importa es que se santifique con su trabajo&#8221;.</p>
<p>En esta respuesta está todo Escrivá y el espíritu del Opus Dei: que uno se santifique con su trabajo; aunque sea de ministro.., si ha sido puesto en ese cargo, que se santifique de verdad. El resto importa poco.<a><br />
</a></p>
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		<title>Homilía en la Beatificación de Josemaría Escrivá</title>
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		<pubDate>Mon, 08 Mar 2010 17:45:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>opusdeit</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Texto de la homilía del Papa Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro durante la Beatificación de Josemaría Escrivá, Fundador del Opus Dei. 1. &#8220;Es necesario pasar muchas tribulaciones para entrar en el reino de Dios&#8221; (Hech 14, 22). A los dos discípulos que iban por el camino a Emaús, Jesús les dice: [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center">Texto de la homilía del Papa Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro durante la Beatificación de Josemaría Escrivá, Fundador del Opus Dei.</h2>
<div><img src="http://www.opusdei.es/image/jpda.jpg" alt="Opus Dei - " width="280" height="226" /></div>
<p>1. &#8220;Es necesario pasar muchas tribulaciones para entrar en el reino de Dios&#8221; (Hech 14, 22).</p>
<p>A los dos discípulos que iban por el camino a Emaús, Jesús les dice: «¿No era preciso que el Mesías padeciese esto y entrase en su gloria?» (Lc 24, 26).</p>
<p>En la primera Lectura hemos visto a los apóstoles Pablo y Bernabé «confirmando las almas de los discípulos, exhortándoles a permanecer en la fe» (cfr Hech 14, 22). Ellos anuncian la misma verdad de que había hablado Cristo en el camino a Emaús; una verdad que su vida y su muerte habían confirmado: «Es necesario pasar muchas tribulaciones para entrar en el reino de Dios.» Por muchas generaciones a lo largo de los siglos, los discípulos de Cristo, crucificado y resucitado, abrazan el mismo camino que el Señor les había indicado. «Os he dado ejemplo» (Jn 13, 15).</p>
<p>2. Hoy se nos ofrece la ocasión de fijar una vez más nuestra mirada en esta vía de salvación: el camino hacia la santidad, y reflexionar sobre las figuras de dos personas que, de ahora en adelante, llamaremos Beatas: Josemaría Escrivá de Balaguer, sacerdote, Fundador del Opus DeI, y Josefina Bakhita, Hija de la Caridad, Canosiana.</p>
<p>La Iglesia desea servir y profesar la verdad completa sobre Cristo, ella quiere ser dispensadora del misterio completo de su Redentor. Si la vía hacia el reino de Dios pasa por muchas tribulaciones, entonces, al final del camino se encontrará también la participación en la gloria: la gloria que Cristo nos ha revelado en su Resurrección.</p>
<p>La medida de dicha gloria nos viene dada por la nueva Jerusalén, anunciada por las palabras inspiradas del Apocalipsis de San Juan: «Ésta es la morada de Dios con los hombres: acampará entre ellos. Ellos serán su pueblo y Dios estará con ellos» (Apoc 21, 3).</p>
<p>«Ahora hago el universo nuevo» (Apoc 21, 5), dice el Señor glorioso. El camino hacia la «novedad» definitiva de todo lo creado pasa obligatoriamente aquí en la tierra por el mandamiento nuevo: «Que os améis unos a otros como yo os he amado» (Jn 13, 34).</p>
<p>Este mandamiento nuevo ocupó el centro de la vida de dos hijos ejemplares de la Iglesia, que hoy, en la alegría pascual, son proclamados Beatos.</p>
<p>3. Josemaría Escrivá de Balaguer, nacido en el seno de una familia profundamente cristiana, ya en la adolescencia percibió la llamada de Dios a una vida de mayor entrega. Pocos años después de ser ordenado sacerdote dio inicio a la misión fundacional a la que dedicaría 47 años de amorosa e infatigable solicitud en favor de los sacerdotes y laicos de lo que hoy es la Prelatura del Opus Dei.</p>
<p>La vida espiritual y apostólica del nuevo Beato estuvo fundamentada en saberse, por la fe, hijo de Dios en Cristo. De esta fe se alimentaba su amor al Señor, su ímpetu evangelizador, su alegría constante, incluso en las grandes pruebas y dificultades que hubo de superar. «Tener la cruz es encontrar la felicidad, la alegría nos dice en una de sus Meditaciones tener la cruz es identificarse con Cristo, es ser Cristo y, por eso, ser hijo de Dios.»</p>
<p>Con sobrenatural intuición, el Beato Josemaría predicó incansablemente la llamada universal a la santidad y al apostolado. Cristo convoca a todos a santificarse en la realidad de la vida cotidiana; por ello, el trabajo es también medio de santificación personal y de apostolado cuando se vive en unión con Jesucristo, pues el Hijo de Dios, al encarnarse, se ha unido en cierto modo a toda la realidad del hombre y a toda la creación (cfr. Dominum et vivificantem, 50). En una sociedad en la que el afán desenfrenado de poseer cosas materiales las convierte en un ídolo y motivo de alejamiento de Dios, el nuevo Beato nos recuerda que estas mismas realidades, criaturas de Dios y del ingenio humano, si se usan rectamente para gloria del Creador y al servicio de los hermanos, pueden ser camino para el encuentro de los hombres con Cristo. «Todas las cosas de la tierra enseñaba , también las actividades terrenas y temporales de los hombres, han de ser llevadas a Dios» (Carta del 19 de marzo de 1954).</p>
<p>«Bendeciré tu nombre por siempre jamás, Dios mío, mi Rey.» Esta aclamación que hemos hecho en el salmo responsorial es como el compendio de la vida espiritual del Beato Josemaría. Su gran amor a Cristo, por quien se siente fascinado, le lleva a consagrarse para siempre a Él y a participar en el misterio de su Pasión y Resurrección. Al mismo tiempo, su amor filial a la Virgen María le inclina a imitar sus virtudes. «Bendeciré tu nombre por siempre jamás»: he aquí el himno que brotaba espontáneamente de su alma y que le impulsaba a ofrecer a Dios todo lo suyo y cuanto le rodeaba. En efecto, su vida se reviste de humanismo cristiano con el sello inconfundible de la bondad, la mansedumbre de corazón, el sufrimiento escondido con el que Dios purifica y santifica a sus elegidos.</p>
<p>4. La actualidad y transcendencia de su mensaje espiritual, profundamente enraizado en el Evangelio, son evidentes, como lo muestra también la fecundidad con la que Dios ha bendecido la vida y obra de Josemaría Escrivá. Su tierra natal, España, se honra con este hijo suyo, sacerdote ejemplar, que supo abrir nuevos horizontes apostólicos a la acción misionera y evangelizadora. Que esta gozosa celebración sea ocasión propicia que aliente a todos los miembros de la Prelatura del Opus Dei a una mayor entrega, en su respuesta a la llamada a la santificación y a una más generosa participación en la vida eclesial, siendo siempre testigos de los genuinos valores evangélicos, lo cual se traduzca en un ilusionado dinamismo apostólico, con particular atención hacia los más pobres y necesitados.</p>
<p>5. En la Beata Josefina Bakhita encontramos también un testimonio eminente del amor paternal de Dios y un signo esplendoroso de la perenne actualidad de las bienaventuranzas. Nacida en el Sudán, en 1869, raptada por negreros cuando aún era niña y vendida varias veces en los mercados africanos, conoció las atrocidades de una esclavitud que dejó en su cuerpo señales profundas de la crueldad humana. A pesar de estas experiencias de dolor, su inocencia permaneció íntegra, llena de esperanza. «Siendo esclava nunca me he desesperado decía , porque en mi interior sentía una fuerza misteriosa que me sostenía.» El nombre Bakhita como la habían llamado sus secuestradores significa Afortunada, y así fue efectivamente, gracias al Dios de todo consuelo, que la llevaba siempre como de la mano y caminaba junto a ella.</p>
<p>Llegada a Venecia por los caminos misteriosos de la divina Providencia, Bakhita se abrió muy pronto a la gracia. El Bautismo y, después de algunos años, la profesión religiosa entre las hermanas Canosianas, que la habían acogido e instruido, fueron la consecuencia lógica del descubrimiento del tesoro evangélico, para lo cual sacrificó todo, incluso el regreso ya siendo libre, a su tierra natal. Como Magdalena de Canosa, ella también quería vivir sólo para Dios, y con constancia heroica emprendió humilde y confiadamente el camino de la fidelidad al amor más grande. Su fe era firme, transparente, fervorosa. «Sabéis qué gran alegría da conocer a Dios», solía repetir.</p>
<p>6. La nueva Beata transcurrió 51 años de vida religiosa Canosiana dejándose guiar por la obediencia en un compromiso cotidiano, humilde y escondido, pero rico de genuina caridad y de oración. Los habitantes de Schio, donde residió casi todo el tiempo, muy pronto descubrieron en su «madre morenita» así la llamaban una humanidad rica en el dar, una fuerza interior no común que arrastraba. Su vida se consumó en una incesante oración con intención misionera, en una fidelidad humilde y heroica por su caridad, que le consintió vivir la libertad de los hijos de Dios y promoverla a su alrededor.</p>
<p>En nuestro tiempo, en que el recurso desenfrenado al poder, al dinero y al placer causa tanta desconfianza, violencia y soledad, el Señor nos presenta a sor Bakhita como hermana universal, para que nos revele el secreto de la felicidad más auténtica: las bienaventuranzas.</p>
<p>El suyo es un mensaje de bondad heroica a imagen de la bondad del Padre celestial. Ella nos ha dejado un testimonio de reconciliación y de perdón evangélico, que llevará ciertamente consuelo a los cristianos de su patria, Sudán, tan duramente probados por un conflicto que dura desde hace muchos años y que ha provocado tantas víctimas. Su fidelidad y su esperanza son motivo de orgullo y de acción de gracias para toda la Iglesia. En este momento de grandes tribulaciones, sor Bakhita les precede por el camino de la imitación de Cristo, de la intensificación de la vida cristiana y de la adhesión inquebrantable a la Iglesia. Al mismo tiempo, deseo una vez más dirigir una cálida exhortación a los responsables de la situación del Sudán, a fin de que lleven a término los ideales afirmados de paz y concordia; a fin de que el respeto de los derechos fundamentales del hombre y en primer lugar el derecho a la libertad religiosa sea garantizado para todos, sin discriminaciones étnicas o religiosas.</p>
<p>Preocupa enormemente la situación de cientos de miles de prófugos de las regiones meridionales, forzados por la guerra a abandonar casa y trabajo; recientemente han sido obligados a dejar también los campos, donde habían encontrado una cierta forma de asistencia, y han sido deportados a lugares desérticos e incluso se ha impedido el paso libre a los convoyes de ayudas de los organismos internacionales. Su situación es trágica y no puede dejarnos insensibles.</p>
<p>Exhorto vivamente a los organismos internacionales de asistencia que sigan enviando su ayuda benévola, necesaria y urgente.</p>
<p>Al saludar a la delegación de la iglesia del Sudán, presente en esta celebración, dirijo mi afectuoso recuerdo, junto con mi plegaria, a toda la Iglesia de aquel país: a los Obispos, al clero diocesano y misionero, a los laicos comprometidos en la pastoral, y también a los catequistas, colaboradores generosos y necesarios para la propagación de la verdad, de la palabra y del amor de Dios. Las poblaciones del Sudán siempre están presentes en mi corazón y en mis plegarias: las encomiendo a la intercesión de la nueva Beata Josefina Bakhita.</p>
<p>7. «Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado. La señal por la que conocerán que sois discípulos míos será que os améis unos a otros» (Jn 13, 34-35). Con estas palabras de Jesús concluye el Evangelio de la Misa de hoy. En esta frase evangélica encontramos la síntesis de toda santidad; la santidad que han alcanzado, por caminos diversos pero convergentes en la misma y única meta, Josemaría Escrivá de Balaguer y Josefina Bakhita. Ellos han amado a Dios con toda la fuerza de su corazón y han dado prueba de una caridad que ha llegado hasta el heroísmo mediante las obras de servicio a los hombres, sus hermanos. Por eso la Iglesia los eleva hoy al honor de los altares y los presenta como ejemplos en la imitación de Cristo, que nos ha amado y se ha dado a Sí mismo por cada uno de nosotros (cfr Gal. 2, 20).</p>
<p>8. «Ahora es glorificado el Hijo del hombre y Dios es glorificado en él» (Jn 13, 31): el misterio pascual de la gloria.</p>
<p>Por medio del Hijo del hombre esta gloria se extiende a todo lo visible y lo invisible: «Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado» (Ps 144, 10-11).</p>
<p>Dice el Hijo del hombre: «¿No era necesario que&#8230; soportase estos sufrimientos para entrar en su gloria?» Estos son los que de generación en generación han seguido a Cristo: «A través de muchas tribulaciones, ellos han entrado en el reino de Dios.»</p>
<p>«Tu reinado es un reinado perpetuo» (Ps 144, 13). Amén.</p>
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		<title>&#8220;Dejar obrar a Dios&#8221;</title>
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		<pubDate>Mon, 08 Mar 2010 17:39:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>opusdeit</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center">Artículo del Cardenal Joseph Ratzinger sobre san Josemaría Escrivá (L&#8217;Osservatore Romano, 6-X-2002)</p>
<p>06 de octubre de 2002</h2>
<p>Siempre me ha llamado la atención el sentido que Josemaría Escrivá daba al nombre Opus Dei; una interpretación que podríamos llamar biográfica y que permite entender al fundador en su fisonomía espiritual. Escrivá sabía que debía fundar algo, y a la vez estaba convencido de que ese algo no era obra suya: él no había inventado nada: sencillamente el Señor se había servido de él y, en consecuencia, aquello no era su obra, sino la Obra de Dios. Él era solamente un instrumento a través del cual Dios había actuado.</p>
<p>Al considerar esta actitud me vienen a la mente las palabras del Señor recogidas en el evangelio de San Juan 5,17: &#8220;Mi Padre obra siempre&#8221;. Son palabras pronunciadas por Jesús en el curso de una discusión con algunos especialistas de la religión que no querían reconocer que Dios puede trabajar en el día del sábado. Un debate todavía abierto y actual, en cierto modo, entre los hombres —también cristianos— de nuestro tiempo. Algunos piensan que Dios, después de la creación, se ha &#8220;retirado&#8221; y ya no muestra interés alguno por nuestros asuntos de cada día. Según este modo de pensar, Dios no podría intervenir en el tejido de nuestra vida cotidiana; sin embargo, las palabras de Jesucristo nos indican mas bien lo contrario. Un hombre abierto a la presencia de Dios se da cuenta de que Dios obra siempre y de que también actúa hoy; por eso debemos dejarle entrar y facilitarle que obre en nosotros. Es así como nacen las cosas que abren el futuro y renuevan la humanidad.</p>
<p>Todo esto nos ayuda a comprender por qué Josemaría Escrivá no se consideraba &#8220;fundador&#8221; de nada, y por qué se veía solamente como un hombre que quiere cumplir una voluntad de Dios, secundar esa acción, la obra —en efecto— de Dios. En este sentido, constituye para mí un mensaje de gran importancia el teocentrismo de Escrivá de Balaguer: está en coherencia con las palabras de Jesús esa confianza en que Dios no se ha retirado del mundo, porque está actuando constantemente; y en que a nosotros nos corresponde solamente ponernos a su disposición, estar disponibles, siendo capaces de responder a su llamada. Es un mensaje que ayuda también a superar lo que puede considerarse como la gran tentación de nuestro tiempo: la pretensión de pensar que después del big bang, Dios se ha retirado de la historia. La acción de Dios no &#8220;se ha parado&#8221; en el momento del big bang, sino que continúa en el curso del tiempo, tanto en el mundo de la naturaleza como en el de los hombres.</p>
<p>El fundador de la Obra decía: yo no he inventado nada; es Otro quien lo ha hecho todo; yo he procurado estar disponible y servirle como instrumento. La palabra y toda la realidad que llamamos Opus Dei está profundamente ensamblada con la vida interior del Fundador, que aun procurando ser muy discreto en este punto, da a entender que permanecía en diálogo constante, en contacto real con Aquél que nos ha creado y obra por nosotros y con nosotros. De Moisés se dice en el libro del Éxodo (33,11) que Dios hablaba con él &#8220;cara a cara, como un amigo habla con un amigo&#8221;. Me parece que, si bien el velo de la discreción esconde algunas pequeñas señales, hay fundamento suficiente para poder aplicar muy bien a Josemaría Escrivá eso de &#8220;hablar como un amigo habla con un amigo&#8221;, que abre las puertas del mundo para que Dios pueda hacerse presente, obrar y transformar todo.</p>
<p>En esta perspectiva se comprende mejor qué significa santidad y vocación universal a la santidad. Conociendo un poco la historia de los santos, sabiendo que en los procesos de canonización se busca la virtud &#8220;heroica&#8221; podemos tener, casi inevitablemente, un concepto equivocado de la santidad porque tendemos a pensar: &#8220;esto no es para mí&#8221;; &#8220;yo no me siento capaz de practicar virtudes heroicas&#8221;; &#8220;es un ideal demasiado alto para mí&#8221;. En ese caso la santidad estaría reservada para algunos &#8220;grandes&#8221; de quienes vemos sus imágenes en los altares y que son muy diferentes a nosotros, normales pecadores. Esa sería una idea totalmente equivocada de la santidad, una concepción errónea que ha sido corregida — y esto me parece un punto central— precisamente por Josemaría Escrivá.</p>
<p>Virtud heroica no quiere decir que el santo sea una especie de &#8220;gimnasta&#8221; de la santidad, que realiza unos ejercicios inasequibles para las personas normales. Quiere decir, por el contrario, que en la vida de un hombre se revela la presencia de Dios, y queda más patente todo lo que el hombre no es capaz de hacer por sí mismo. Quizá, en el fondo, se trate de una cuestión terminológica, porque el adjetivo &#8220;heroico&#8221; ha sido con frecuencia mal interpretado. Virtud heroica no significa exactamente que uno hace cosas grandes por sí mismo, sino que en su vida aparecen realidades que no ha hecho él, porque él sólo ha estado disponible para dejar que Dios actuara. Con otras palabras, ser santo no es otra cosa que hablar con Dios como un amigo habla con el amigo. Esto es la santidad.</p>
<p>Ser santo no comporta ser superior a los demás; por el contrario, el santo puede ser muy débil, y contar con numerosos errores en su vida. La santidad es el contacto profundo con Dios: es hacerse amigo de Dios, dejar obrar al Otro, el Único que puede hacer realmente que este mundo sea bueno y feliz. Cuando Josemaría Escrivá habla de que todos los hombres estamos llamados a ser santos, me parece que en el fondo está refiriéndose a su personal experiencia, porque nunca hizo por sí mismo cosas increíbles, sino que se limitó a dejar obrar a Dios. Y por eso ha nacido una gran renovación, una fuerza de bien en el mundo, aunque permanezcan presentes todas las debilidades humanas.</p>
<p>Verdaderamente todos somos capaces, todos estamos llamados a abrirnos a esa amistad con Dios, a no soltarnos de sus manos, a no cansarnos de volver y retornar al Señor hablando con Él como se habla con un amigo sabiendo, con certeza, que el Señor es el verdadero amigo de todos, también de todos los que no son capaces de hacer por sí mismos cosas grandes.</p>
<p>Por todo esto he comprendido mejor la fisonomía del Opus Dei: la fuerte trabazón que existe entre una absoluta fidelidad a la gran tradición de la Iglesia, a su fe, con desarmante simplicidad, y la apertura incondicionada a todos los desafíos de este mundo, sea en el ámbito académico, en el del trabajo ordinario, en la economía, etc. Quien tiene esta vinculación con Dios, quien mantiene un coloquio ininterrumpido con Él, puede atreverse a responder a nuevos desafíos, y no tiene miedo; porque quien está en las manos de Dios, cae siempre en las manos de Dios. Es así como desaparece el miedo y nace la valentía de responder a los retos del mundo de hoy.<a><br />
</a></p>
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		<title>Homilía del Papa Juan Pablo II en la canonización de Josemaría Escrivá</title>
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		<pubDate>Mon, 08 Mar 2010 17:29:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>opusdeit</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Homilía del santo padre Juan Pablo II en la misa de canonización del beato Josemaría Escrivá de Balaguer. “Elevar el mundo hacia Dios y transformarlo desde dentro: he aquí el ideal que el Santo Fundador os indica” ha dicho el Papa a los asistentes de más de 80 países presentes en la Plaza de San [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center">Homilía del santo padre Juan Pablo II en la misa de canonización del beato Josemaría Escrivá de Balaguer. “Elevar el mundo hacia Dios y transformarlo desde dentro: he aquí el ideal que el Santo Fundador os indica” ha dicho el Papa a los asistentes de más de 80 países presentes en la Plaza de San Pedro.</h2>
<div><img src="http://www.opusdei.es/image/canon_007.jpg" alt="Opus Dei - " width="150" height="233" /></div>
<p>1. &#8220;Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios&#8221; (Rm 8,14). Estas palabras del apóstol Pablo que acaban de resonar en nuestra asamblea, nos ayudan a comprender mejor el significativo mensaje de la canonización de Josemaría Escrivá de Balaguer, que celebramos hoy. Él se dejó guiar dócilmente por el Espíritu, convencido de que sólo así se puede cumplir plenamente la voluntad de Dios.</p>
<p>Esta verdad cristiana fundamental era un tema recurrente de su predicación. En efecto, no dejaba de invitar a sus hijos espirituales a invocar al Espíritu Santo para hacer que la vida interior, es decir, la vida de relación con Dios y la vida familiar, profesional y social, plena de pequeñas realidades terrenas, no estuvieran separadas, sino que constituyeran una única existencia &#8220;santa y llena de Dios&#8221;. &#8220;A ese Dios invisible —escribió—, lo encontramos en las cosas más visibles y materiales&#8221; (<em>Conversaciones con Monseñor Escrivá de Balaguer</em>, 114).</p>
<p>También hoy esta enseñanza suya es actual y urgente. El creyente, en virtud del bautismo, que lo incorpora a Cristo, está llamado a entablar con el Señor una relación ininterrumpida y vital.</p>
<div><img src="http://www.opusdei.es/image/canon_05.jpg" alt="Opus Dei - " width="150" height="226" /></div>
<p>2. &#8220;Tomó, pues, Yahveh Dios al hombre y lo dejó en el jardín de Edén, para que lo labrase y cuidase&#8221; (Gn 2, 15). El libro del Génesis, como hemos escuchado en la primera lectura, nos recuerda que el Creador ha confiado la tierra al hombre, para que la ‘labrase’ y ‘cuidase’. Los creyentes, actuando en las diversas realidades de este mundo, contribuyen a realizar este proyecto divino universal. El trabajo y cualquier otra actividad, llevada a cabo con la ayuda de la gracia, se convierten en medios de santificación cotidiana.</p>
<p>&#8220;La vida habitual de un cristiano que tiene fe &#8211; solía afirmar Josemaría Escrivá -, cuando trabaja o descansa, cuando reza o cuando duerme, en todo momento, es una vida en la que Dios siempre está presente&#8221; (<em>Meditaciones</em>, 3 de marzo de 1954). Esta visión sobrenatural de la existencia abre un horizonte extraordinariamente rico de perspectivas salvíficas, porque, también en el contexto sólo aparentemente monótono del normal acontecer terreno, Dios se hace cercano a nosotros y nosotros podemos cooperar a su plan de salvación. Por tanto, se comprende más fácilmente, lo que afirma el concilio Vaticano II, esto es, que &#8220;el mensaje cristiano no aparta a los hombres de la construcción del mundo [...], sino que les obliga más a llevar a cabo esto como un deber&#8221; (<em>Gaudium et spes</em>, 34).</p>
<p>3. Elevar el mundo hacia Dios y transformarlo desde dentro: he aquí el ideal que el santo fundador os indica, queridos hermanos y hermanas que hoy os alegráis por su elevación a la gloria de los altares. Él continúa recordándoos la necesidad de no dejaros atemorizar ante una cultura materialista, que amenaza con disolver la identidad más genuina de los discípulos de Cristo. Le gustaba reiterar con vigor que la fe cristiana se opone al conformismo y a la inercia interior.</p>
<div><img src="http://www.opusdei.es/image/canon_008.jpg" alt="Opus Dei - " width="200" height="133" /></div>
<p>Siguiendo sus huellas, difundid en la sociedad, sin distinción de raza, clase, cultura o edad, la conciencia de que todos estamos llamados a la santidad. Esforzaos por ser santos vosotros mismos en primer lugar, cultivando un estilo evangélico de humildad y servicio, de abandono en la Providencia y de escucha constante de la voz del Espíritu. De este modo, seréis &#8220;sal de la tierra&#8221; (cf. Mt 5, 13) y brillará &#8220;vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos&#8221; (<em>Mt</em>., 5, 16).</p>
<p>4. Ciertamente, no faltan incomprensiones y dificultades para quien intenta servir con fidelidad la causa del Evangelio. El Señor purifica y modela con la fuerza misteriosa de la Cruz a cuantos llama a seguirlo; pero en la Cruz – repetía el nuevo Santo &#8211; encontramos luz, paz y gozo: <em>Lux in Cruce, requies in Cruce, gaudium in Cruce</em>!</p>
<div><img src="http://www.opusdei.es/image/canon_006.jpg" alt="Opus Dei - " width="150" height="119" /></div>
<p>Desde que el 7 de agosto de 1931, durante la celebración de la santa misa, resonaron en su alma las palabras de Jesús: &#8220;Cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí&#8221; (Jn 12, 32), Josemaría Escrivá comprendió más claramente que la misión de los bautizados consiste en elevar la Cruz de Cristo sobre toda realidad humana, y sintió surgir de su interior la apasionante llamada a evangelizar todos los ambientes. Acogió entonces sin vacilar la invitación hecha por Jesús al apóstol Pedro y que hace poco ha resonado en esta plaza: &#8220;<em>Duc in altum</em>!&#8221;. Lo transmitió a toda su familia espiritual, para que ofreciese a la Iglesia una aportación válida de comunión y servicio apostólico. Esta invitación se extiende hoy a todos nosotros. &#8220;Rema mar adentro &#8211; nos dice el divino Maestro &#8211; y echad las redes para la pesca&#8221; (Lc 5, 4).</p>
<div><img src="http://www.opusdei.es/image/canon_010.jpg" alt="Opus Dei - " width="200" height="298" /></div>
<p>5. Pero para cumplir una misión tan ardua hace falta un incesante crecimiento interior alimentado por la oración. San Josemaría fue un maestro en la práctica de la oración, que consideraba una extraordinaria &#8220;arma&#8221; para redimir el mundo. Aconsejaba siempre: &#8220;Primero, oración; después, expiación; en tercer lugar, muy en «tercer lugar», acción&#8221; (<em>Camino</em>, 82). No es una paradoja, sino una verdad perenne: la fecundidad del apostolado reside, ante todo, en la oración y en una vida sacramental intensa y constante. Éste es, en el fondo, el secreto de la santidad y del verdadero éxito de los santos.</p>
<p>Que el Señor os ayude, queridísimos hermanos y hermanas, a acoger esta exigente herencia ascética y evangelizadora. Os sostenga María, a quien el santo fundador invocaba como <em>Spes nostra, Sedes Sapientiae, Ancilla Domini</em>.</p>
<p>Que la Virgen haga de cada uno un testigo auténtico del Evangelio, dispuesto a dar en todo lugar una generosa contribución a la construcción del reino de Cristo. Que nos estimulen el ejemplo y las enseñanzas de san Josemaría para que, al final de nuestro peregrinar terreno, participemos también nosotros en la herencia bienaventurada del cielo. Allí, juntamente con los ángeles y con todos los santos, contemplaremos el rostro de Dios, y cantaremos su gloria por toda la eternidad.<a><br />
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