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	<title>Opus Dei Testimonios &#187; Prelado</title>
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	<description>Testimonios sobre el Opus Dei y la vida cristiana</description>
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		<title>Entrevista al Prelado del Opus Dei</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Sep 2010 08:43:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>opusdeit</dc:creator>
				<category><![CDATA[Prelado]]></category>
		<category><![CDATA[apostolado]]></category>
		<category><![CDATA[aprender a rezar]]></category>
		<category><![CDATA[encuentro personal con Cristo]]></category>
		<category><![CDATA[formación cristiana]]></category>
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		<category><![CDATA[promotoras rurales]]></category>
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		<description><![CDATA[Mons. Javier Echevarría, entrevistado por La Repubblica con ocasión del 80 aniversario de la fundación del Opus Dei. La Repubblica Marco Politi entrevista a Mons. Javier Echevarría 83.000 miembros laicos 1.900 sacerdotes, una gran parte de su presencia está en Europa y América y 6.600 miembros en África, Asia y Oceanía. El Opus Dei es [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center">Mons. Javier Echevarría, entrevistado por La Repubblica con ocasión del 80 aniversario de la fundación del Opus Dei.</h2>
<p><strong>La Repubblica</strong><br />
Marco Politi entrevista a Mons. Javier Echevarría</p>
<p>83.000 miembros laicos 1.900 sacerdotes, una gran parte de su presencia está en Europa y América y 6.600 miembros en África, Asia y Oceanía. El Opus Dei es como una gran empresa espiritual bien consolidada. Mira hacia atrás a sus primeros ochenta años y escruta el futuro “El Opus Dei existe para recordar que Dios llama a todos a ser santos y para ayudar a vivir el Evangelio en las mil situaciones de la vida ordinaria”, explica programáticamente el Prelado Mons. Javier Echevarría. “Hace 80 años –añade– este mensaje era nuevo y revolucionario y lo es todavía hoy”. En sus viajes dice que percibe en la gente una búsqueda de “sentido ideal de la vida determinado por una esperanza que quizá no conocen. Es la búsqueda de un Transcendente del cual muchos tal vez huyen pero del que tienen tanta necesidad”.</p>
<p>A sus 76 años Mons. Echevarría, a pesar de su físico pequeño y frágil, juega todavía una vez por semana al tenis, escucha con pasión a Beethoven y en cuanto tiene tiempo devora libros de teología, filosofía, derecho canónico, historia de la Iglesia y literatura. El tenis le ha enseñado a devolver los reveses y los golpes liftados.<br />
<strong> </strong></p>
<p><strong>Mons. Echevarría, el Código da Vinci al final les ha servido a ustedes de publicidad, pero continúa circulando la imagen de un Opus parecido a una masonería blanca.</strong><br />
¿No es paradójico hablar de secretismo desde las columnas de un periódico nacional? Cada día nos llegan centenares de solicitudes de personas que buscan un encuentro directo. En www.opusdei.org ofrecemos noticias, documentos, y actualizaciones en 28 lenguas. Cualquiera que trate personalmente a un fiel de la Prelatura conoce su compromiso y su dedicación a Cristo. Para nosotros transparencia significa dejar que se vea a Jesús en la amistad y en las relaciones de la vida diaria.</p>
<p><strong>Tal vez están particularmente presentes entre las clases dirigentes, influyentes, acomodadas. </strong><br />
En realidad la mayoría de los fieles pertenece a la clase media y muchos llegan a duras penas a fin de mes. Pero la verdadera cuestión es que cualquier profesión honrada puede ser santificada y llegar a ser la ocasión de un encuentro personal con Cristo. Nuestras actividades de formación espiritual están dirigidas a personas de todas las clases sociales.</p>
<p><strong>¿Los del Opus Dei no se pasan un poco en el ansia de proselitismo?</strong><br />
Todos los cristianos están invitados a seguir la invitación de Jesús de convertirse en “pescadores de almas”. El apostolado y el proselitismo, entendidos como anuncio cristiano siempre respetuoso de la libertad, no son un fin en sí mismos, ni las actividades autoreferenciales de tal o cual institución. El Opus Dei no hace otra cosa que hacer eco, también en este aspecto, de la enseñanza de la Iglesia universal.</p>
<p><strong>¿En qué se concentra vuestra misión hoy día?</strong><br />
Se modula en función de las prioridades de cada momento histórico. Dar vida a una familia es hoy un desafío grande: la casa, el colegio para los niños, el cuidado de los ancianos y de los enfermos, el ritmo de trabajo de los padres. Por eso una de nuestras prioridades es la promoción de actividades de formación cristiana para muchos padres, tanto si son fieles de la Prelatura como si no pertenecen al Opus Dei.</p>
<p><strong>¿Cómo se relacionan con los ateos y agnósticos?</strong><br />
Estamos abiertos a todos. Las personas que tienen un alma, aunque no lo sepan o no lo quieran saber, son para nosotros amigos y hermanos, y por eso nos ponemos a su servicio, lo mismo que con todos los demás.</p>
<p><strong>80 años son muchos. ¿Qué ha aprendido el Opus? ¿Qué defectos debería evitar?</strong><br />
Yo veo lo que he escuchado decir tantas veces a san Josemaría Escrivá, no por orgullo o soberbia: que la Obra no tendría nunca necesidad de ninguna renovación para adaptarse al mundo, porque su fin es enseñar a todos, comenzando por nosotros mismos, a santificar lo cotidiano. También en el futuro será necesario estar en el mundo. Tendremos siempre que dirigirnos a ese Dios que nunca nos abandona y nos extiende la mano, para que nosotros lo acojamos y después caminemos con su ayuda.</p>
<p><strong>¿Y usted personalmente qué ha aprendido ejerciendo como Prelado?</strong><br />
Cada día debo aprender a rezar, aprender a ser más mortificado, aprender a servir a todas las personas que encuentro. Porque las palabras del Señor no son un simple relato, sino una realidad. Recordemos cuando Él dice: “Si habéis maltratado a los enfermos, a los pobres, a los ignorantes, entonces me habéis maltratado a Mí”.</p>
<p><strong>¿Tiene algún recuerdo particular de San Josemaría?</strong><br />
Me impresionaba su buen humor, unido a su amor a Dios. Era un buen maestro que sabía animar y corregir, un sacerdote y un padre que se dedicaba completamente al servicio de Dios y de las almas. Pero con él también se reía y se bromeaba. En el coche cantaba canciones que trataban del amor humano, que le gustaba interpretar pensando en su amor por Dios. Una vez nos dijo que cuando se muriese le gustaría escuchar aquella canción italiana que dice: “Abrid las ventanas al sol nuevo, ya es primavera”.</p>
<p><strong>América Latina, África, Asia son algunos de vuestros territorios de trabajo. ¿Qué iniciativas desarrollan allí?</strong><br />
A menudo se habla de la sociedad de consumo, pero no podemos olvidar que gran parte de la humanidad vive en condiciones de pobreza y de miseria. También en Occidente. La respuesta de la Iglesia ha sido siempre no solo la beneficencia sino también la educación. Por ejemplo en los Andes, en Perú, algunos fieles de la Prelatura, junto con otras personas, han creado una red de <em>promotoras rurales</em>: mujeres de esos pueblos hacen de educadoras para la alfabetización, higiene, las normas sanitarias básicas. En tantos países del Sur y del Norte del mundo el desafío es ayudar a la población local a asumir la responsabilidad del desarrollo de su propia sociedad.</p>
<p><strong>Están presentes también en China.</strong><br />
Para nosotros China no es una novedad, como tampoco lo era Rusia. Muchos fieles del Opus Dei están en China como diplomáticos, ingenieros, abogados, profesores. Estos fieles son ciudadanos normalísimos, que tienen trato con muchas personas que se saben comprendidas, queridas. Y también se busca llevar la semilla de Cristo. Tenemos iniciativas de educación y de asistencia social en Hong  Kong, Macao y Cantón. Y hay sacerdotes que son llamados para ir a China continental a ayudar a otras personas.</p>
<p><strong>Mons. Echevarría, ya ha sido proclamado santo Josemaría Escrivá. Ahora han comenzado el proceso de beatificación de su sucesor Álvaro del Portillo. ¿Por qué este interés en tener los propios santos?</strong><br />
Fíjese que no tenemos hambre de santos sino de santidad. Porque la santidad nos lleva a estar cerca del Señor, que es paz y alegría para todo el mundo. Nosotros no queremos enseñar algunos santos para decir después: mirad qué distinto es este santo. Sino para hacer ver a todos que también ellos, si quieren, pueden esforzarse por ser santos.</p>
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		<title>Visita pastoral del Prelado del Opus Dei a Asturias</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Sep 2010 08:30:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>opusdeit</dc:creator>
				<category><![CDATA[Prelado]]></category>
		<category><![CDATA[Año Jubilar]]></category>
		<category><![CDATA[familia]]></category>
		<category><![CDATA[oración]]></category>
		<category><![CDATA[prelado del Opus Dei]]></category>
		<category><![CDATA[Santo Sudario]]></category>
		<category><![CDATA[santuario de Covadonga]]></category>
		<category><![CDATA[Visita pastoral]]></category>
		<category><![CDATA[vocaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Invitado por el arzobispo de Oviedo, monseñor Carlos Osoro, con motivo de la celebración del Año Jubilar de la Cruz de los Ángeles y de la Cruz de la Victoria, el Prelado del Opus Dei realizó una visita pastoral a Asturias en julio de 2008. No cabían más actos para una visita tan breve, pero [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center">Invitado por el arzobispo de Oviedo, monseñor Carlos Osoro, con motivo de la celebración del Año Jubilar de la Cruz de los Ángeles y de la Cruz de la Victoria, el Prelado del Opus Dei realizó una visita pastoral a Asturias en julio de 2008.</h2>
<div><img src="http://www.opusdei.es/image/prelado_asturias_n1.jpg" alt="Opus Dei - " width="200" height="150" /></div>
<p>No cabían más actos para una visita tan breve, pero intensa a la vez. El prelado de la Obra comenzó su visita a Asturias en Covadonga, continuó el sábado con una Eucaristía en la catedral de Oviedo junto al arzobispo, rezó ante las reliquias que allí se veneran, y tuvo varios encuentros con numerosas personas. De fondo, Sydney y el Papa: pidió a todas y a todos que acompañen al santo Padre con la oración.</p>
<p><strong><em>Lo primero, Covadonga</em></strong></p>
<p>La estancia del Prelado en el Principado comenzó en la tarde del viernes, día 4, en el santuario de Covadonga. Allí fue recibido por monseñor Osoro, con quien rezó durante media hora ante la imagen de la Santina en la Santa Cueva. “Agradezco mucho al señor Arzobispo la oportunidad que me ha dado de poder hacer la oración a los pies de esta imagen de la Virgen, ante quien rezó con tanta devoción, durante muchos años y en distintas ocasiones, San Josemaría Escrivá”, indicó monseñor Echevarría a las varias decenas de personas, jóvenes en su mayoría, presentes en el recinto de roca.</p>
<p>El prelado subrayó que en aquel mismo lugar, en los años 40, el fundador del Opus Dei “puso en las manos de la Virgen lo que tantas veces nos ha aconsejado con su palabra y con sus escritos: que la razón más grande de nuestra vida es encontrar a <a href="http://www.opusdei.es/art.php?p=15203" rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow'>Jesucristo</a>, seguirle muy de cerca, tratarle y darle a conocer”.</p>
<p><strong><em>Veneración de la reliquias en la Catedral de Oviedo</em></strong></p>
<div><img src="http://www.opusdei.es/image/prelado_asturias_n2.jpg" alt="Opus Dei - " width="200" height="150" /></div>
<p>El sábado, monseñor Echevarría visitó las reliquias que alberga la Cámara Santa de la catedral de Oviedo, en particular el Santo Sudario que cubrió el rostro de <a href="http://www.opusdei.es/art.php?p=15203" rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow'>Jesucristo</a>, y las dos cruces cuyos centenarios se celebran: la de los Ángeles (regalo del Rey Alfonso II a la Iglesia de Oviedo en el año 808) y la de la Victoria (obsequio del Rey Alfonso III, justo un siglo más tarde).</p>
<p>Monseñor Osoro guió la visita y oró con el prelado ante las preciadas reliquias. Una familia numerosa de Oviedo regaló a monseñor Echevarría una reproducción de la Cruz de la Victoria. A continuación, el Arzobispo, el prelado y el Obispo auxiliar, monseñor Raúl Berzosa, compartieron un almuerzo en el Arzobispado.</p>
<p>Por la tarde, el arzobispo, el prelado y el obispo auxiliar concelebraron una Eucaristía en la catedral junto a otro grupo de sacerdotes: el templo estaba abarrotado y con las puertas abiertas; asistieron unas 2.500 personas, en parte provenientes de las regiones limítrofes.</p>
<p>La ceremonia se inició con un saludo del Arzobispo: entre otras cosas, animó a los fieles presentes a “hablar de Dios, que consiste en llevar a todos a hablar con Dios. Y en ese trato con Dios, Él va guiando nuestra vida por el camino del bien y de la verdad. Por otra parte, en todos los miembros de la Obra, el amor y la pasión por la Iglesia de <a href="http://www.opusdei.es/art.php?p=15203" rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow'>Jesucristo</a>, por su misión, es muy fuerte. Las preocupaciones por la familia, la educación de los hijos, las vocaciones, el trabajo ordinario bien realizado o realizado extraordinariamente, son facetas que distinguen a quienes se sienten miembros de la Iglesia y viviendo de esa espiritualidad y modo de vivir que fraguó el Señor en el corazón de San Josemaría”.</p>
<p>En su homilía, el prelado dijo que “la Santa Cruz es signo y garantía de victoria en la lucha por la santidad”, y añadió que “los cristianos somos los grandes defensores de la libertad, contra toda clase de esclavitudes y totalitarismos, antiguos y nuevos”. El prelado instó a practicar una “santa rebeldía” basada “en la fe, la esperanza y el amor”.</p>
<p>Al final de la Misa, el Arzobispo encabezó una procesión por el interior del templo portando la Cruz de la Victoria. Monseñor Osoro y monseñor Echevarría bendijeron a los fieles con la reliquia.</p>
<p>El domingo por la mañana, al igual que en la víspera, monseñor Echevarría mantuvo un encuentro con miembros del Opus Dei. Fue el último acto de su visita a Asturias, que concluyó al filo del mediodía.</p>
<p>Momentos antes de su despedida, monseñor Echevarría tuvo unas palabras de particular gratitud dirigidas hacia el arzobispo de Oviedo. “Me ha dado mucha alegría visitar en su casa y en su catedral a don Carlos, a quien me unen lazos de amistad y de fraternal afecto”, señaló.</p>
<p><strong><em>Con la vista en Australia, junto al Papa</em></strong></p>
<p>Al igual que en otros discursos públicos del fin de semana, monseñor Echevarría animó a rezar por el Papa <a href="http://www.opusdei.es/ssec.php?a=3553" rel='nofollow'>Benedicto XVI</a>, y en particular por su inminente viaje a Australia para presidir la Jornada Mundial de la Juventud. “Que acompañéis al Papa, que le queráis con toda el alma, que os sintáis hijos de tan buen Padre común y que le acompañéis también en este viaje que va a emprender”.<a><br />
</a></p>
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		<title>Visita pastoral del Prelado del Opus Dei a Asturias</title>
		<link>http://opusdeit.org/2010/04/visita-pastoral-del-prelado-del-opus-dei-a-asturias-2/</link>
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		<pubDate>Sat, 17 Apr 2010 04:26:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>opusdeit</dc:creator>
				<category><![CDATA[Prelado]]></category>
		<category><![CDATA[Cámara Santa de la catedral de Oviedo]]></category>
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		<category><![CDATA[hablar de Dios]]></category>
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		<description><![CDATA[El Prelado del Opus Dei acaba de realizar una visita pastoral a Asturias. Comenzó el viernes y terminó el domingo, 6 de julio, invitado por el arzobispo de Oviedo, monseñor Carlos Osoro, con motivo de la celebración del Año Jubilar de la Cruz de los Ángeles y de la Cruz de la Victoria. No cabían [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center">El Prelado del Opus Dei acaba de realizar una visita pastoral a  Asturias. Comenzó el viernes y terminó el domingo, 6 de julio, invitado  por el arzobispo de Oviedo, monseñor Carlos Osoro, con motivo de la  celebración del Año Jubilar de la Cruz de los Ángeles y de la Cruz de la  Victoria.</h2>
<h2></h2>
<div><img src="http://www.opusdei.es/image/prelado_asturias_n1.jpg" alt="Opus Dei -  " width="200" height="150" /></div>
<p>No cabían más actos para una visita tan breve, pero intensa a la vez.  El prelado de la Obra comenzó su visita a Asturias en Covadonga,  continuó el sábado con una Eucaristía en la catedral de Oviedo junto al  arzobispo, rezó ante las reliquias que allí se veneran, y tuvo varios  encuentros con numerosas personas. De fondo, Sydney y el Papa: pidió a  todas y a todos que acompañen al santo Padre con la oración.</p>
<p><strong><em>Lo primero, Covadonga</em></strong></p>
<p>La estancia del Prelado en el Principado comenzó en la tarde del  viernes, día 4, en el santuario de Covadonga. Allí fue recibido por  monseñor Osoro, con quien rezó durante media hora ante la imagen de la  Santina en la Santa Cueva. “Agradezco mucho al señor Arzobispo la  oportunidad que me ha dado de poder hacer la oración a los pies de esta  imagen de la Virgen, ante quien rezó con tanta devoción, durante muchos  años y en distintas ocasiones, San Josemaría Escrivá”, indicó monseñor  Echevarría a las varias decenas de personas, jóvenes en su mayoría,  presentes en el recinto de roca.</p>
<p>El prelado subrayó que en aquel mismo lugar, en los años 40, el  fundador del Opus Dei “puso en las manos de la Virgen lo que tantas  veces nos ha aconsejado con su palabra y con sus escritos: que la razón  más grande de nuestra vida es encontrar a Jesucristo, seguirle  muy de cerca, tratarle y darle a conocer”.</p>
<p><strong><em>Veneración de la reliquias en la Catedral de Oviedo</em></strong></p>
<div><img src="http://www.opusdei.es/image/prelado_asturias_n2.jpg" alt="Opus Dei -  " width="200" height="150" /></div>
<p>El sábado, monseñor Echevarría visitó las reliquias que alberga la  Cámara Santa de la catedral de Oviedo, en particular el Santo Sudario  que cubrió el rostro de Jesucristo,  y las dos cruces cuyos centenarios se celebran: la de los Ángeles  (regalo del Rey Alfonso II a la Iglesia de Oviedo en el año 808) y la de  la Victoria (obsequio del Rey Alfonso III, justo un siglo más tarde).</p>
<p>Monseñor Osoro guió la visita y oró con el prelado ante las preciadas  reliquias. Una familia numerosa de Oviedo regaló a monseñor Echevarría  una reproducción de la Cruz de la Victoria. A continuación, el  Arzobispo, el prelado y el Obispo auxiliar, monseñor Raúl Berzosa,  compartieron un almuerzo en el Arzobispado.</p>
<p>Por la tarde, el arzobispo, el prelado y el obispo auxiliar  concelebraron una Eucaristía en la catedral junto a otro grupo de  sacerdotes: el templo estaba abarrotado y con las puertas abiertas;  asistieron unas 2.500 personas, en parte provenientes de las regiones  limítrofes.</p>
<p>La ceremonia se inició con un saludo del Arzobispo: entre otras cosas,  animó a los fieles presentes a “hablar de Dios, que consiste en llevar a  todos a hablar con Dios. Y en ese trato con Dios, Él va guiando nuestra  vida por el camino del bien y de la verdad. Por otra parte, en todos  los miembros de la Obra, el amor y la pasión por la Iglesia de Jesucristo, por su  misión, es muy fuerte. Las preocupaciones por la familia, la educación  de los hijos, las vocaciones, el trabajo ordinario bien realizado o  realizado extraordinariamente, son facetas que distinguen a quienes se  sienten miembros de la Iglesia y viviendo de esa espiritualidad y modo  de vivir que fraguó el Señor en el corazón de San Josemaría”.</p>
<p>En su homilía, el prelado dijo que “la Santa Cruz es signo y garantía  de victoria en la lucha por la santidad”, y añadió que “los cristianos  somos los grandes defensores de la libertad, contra toda clase de  esclavitudes y totalitarismos, antiguos y nuevos”. El prelado instó a  practicar una “santa rebeldía” basada “en la fe, la esperanza y el  amor”.</p>
<p>Al final de la Misa, el Arzobispo encabezó una procesión por el interior  del templo portando la Cruz de la Victoria. Monseñor Osoro y monseñor  Echevarría bendijeron a los fieles con la reliquia.</p>
<p>El domingo por la mañana, al igual que en la víspera, monseñor  Echevarría mantuvo un encuentro con miembros del Opus Dei. Fue el último  acto de su visita a Asturias, que concluyó al filo del mediodía.</p>
<p>Momentos antes de su despedida, monseñor Echevarría tuvo unas palabras  de particular gratitud dirigidas hacia el arzobispo de Oviedo. “Me ha  dado mucha alegría visitar en su casa y en su catedral a don Carlos, a  quien me unen lazos de amistad y de fraternal afecto”, señaló.</p>
<p><strong><em>Con la vista en Australia, junto al Papa</em></strong></p>
<p>Al igual que en otros discursos públicos del fin de semana, monseñor  Echevarría animó a rezar por el Papa <a href="http://www.opusdei.es/ssec.php?a=3553" rel='nofollow'>Benedicto XVI</a>, y en  particular por su inminente viaje a Australia para presidir la Jornada  Mundial de la Juventud. “Que acompañéis al Papa, que le queráis con toda  el alma, que os sintáis hijos de tan buen Padre común y que le  acompañéis también en este viaje que va a emprender”.<a><br />
</a></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Carta del Prelado (febrero 2008)</title>
		<link>http://opusdeit.org/2010/04/carta-del-prelado-febrero-2008-2/</link>
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		<pubDate>Sat, 17 Apr 2010 04:21:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>opusdeit</dc:creator>
				<category><![CDATA[Prelado]]></category>
		<category><![CDATA[confesión frecuente]]></category>
		<category><![CDATA[convertíos a mí de todo corazón]]></category>
		<category><![CDATA[Cuaresma]]></category>
		<category><![CDATA[Espíritu Santo]]></category>
		<category><![CDATA[San Josemaría]]></category>
		<category><![CDATA[voluntad de Dios]]></category>

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		<description><![CDATA[El Prelado del Opus Dei anima a vivir la Cuaresma con optimismo y deseos de conversión, para gozar con Dios de la felicidad. Publicamos su carta pastoral de febrero. Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos! Estamos a las puertas de la Cuaresma: tiempo en el que la Iglesia, como [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center">El Prelado del Opus Dei anima a vivir la Cuaresma con optimismo y  deseos de conversión, para gozar con Dios de la felicidad. Publicamos su  carta pastoral de febrero.</h2>
<h2></h2>
<p>Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!</p>
<p>Estamos a las puertas de la Cuaresma: tiempo en el que la Iglesia, como  Madre buena, recuerda insistentemente a sus hijos la necesidad de  convertirse una y otra vez a Dios, rectificando lo que haya que cambiar  en nuestra existencia personal. Ciertamente, como recordaba el Papa en  una circunstancia análoga, <em>este itinerario de conversión evangélica  no puede limitarse a un período particular del año: es un camino de cada  día, que debe abrazar toda la existencia, todos los días de nuestra  vida</em><a name="_ftnref1" href="http://www.opusdei.es/art.php?p=26374#_ftn1" rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow'></a>.</p>
<p>Durante el rito litúrgico del Miércoles de Ceniza, el <a href="http://www.opusdei.es/art.php?p=7" rel='nofollow'>sacerdote</a>, al imponernos  las cenizas, pronuncia unas palabras que constituyen una llamada urgente  a examinarnos: <span style="text-decoration: underline">acuérdate de que eres polvo y al polvo has de volver</span><a name="_ftnref2" href="http://www.opusdei.es/art.php?p=26374#_ftn2" rel='nofollow'>[2]</a>. Así reza una  de las fórmulas previstas. Es un recuerdo muy expresivo de nuestra  condición de criaturas mortales: llegará el momento en el que el Señor  nos llamará a su presencia, juzgará nuestros pensamientos, palabras y  acciones, y nos dará la recompensa —de gloria, de purificación o de  condena— que haya merecido nuestra existencia.</p>
<p>La consideración de esta realidad no ha de asustarnos, sino movernos a  dolor por nuestras faltas, a propósitos de mejora y a la alegría del  encuentro definitivo con la Trinidad. Lo recuerda el Santo Padre en su  última carta encíclica: <em>ya desde los primeros tiempos, la perspectiva  del Juicio ha influido en los cristianos, también en su vida diaria,  como criterio para ordenar la vida presente, como llamada a su  conciencia y, al mismo tiempo, como esperanza en la justicia de Dios</em><a name="_ftnref3" href="http://www.opusdei.es/art.php?p=26374#_ftn3" rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow'></a>.</p>
<p>Es lo que pone de manifiesto la otra fórmula que puede emplearse en ese  rito: <span style="text-decoration: underline">convertíos y creed en el Evangelio</span><a name="_ftnref4" href="http://www.opusdei.es/art.php?p=26374#_ftn4" rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow'></a>.  Somos pecadores, necesitados del perdón de Dios; por eso, se nos invita  a un cambio profundo, a enderezar el rumbo de nuestra peregrinación  terrena hacia la meta definitiva: la felicidad eterna con Dios. Deseo  que, con un sentido de optimismo, veamos en estas palabras la exigencia  de mejorar día tras día: si mantenemos esa pelea, para nosotros el Juez  divino <strong>no será Juez —en el sentido austero de la palabra— sino  simplemente Jesús</strong><a name="_ftnref5" href="http://www.opusdei.es/art.php?p=26374#_ftn5" rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow'></a>, &#8220;nuestro&#8221;  Jesús: un Dios que perdona.</p>
<p>Meditemos, por tanto, lo que escribió San Josemaría: <strong>considerad esta  maravilla del cuidado de Dios con nosotros, dispuesto siempre a oírnos,  pendiente en cada momento de la palabra del hombre. En todo tiempo —pero  de un modo especial ahora, porque nuestro corazón está bien dispuesto,  decidido a purificarse—, Él nos oye, y no desatenderá lo que pide <span style="text-decoration: underline">un  corazón contrito y humillado</span> (<span style="text-decoration: underline">Sal</span> 50, 19)</strong><a name="_ftnref6" href="http://www.opusdei.es/art.php?p=26374#_ftn6" rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow'></a>.</p>
<p>La Iglesia Santa nos pone delante, una y otra vez, con una pedagogía muy  acertada, las ideas fundamentales, para que se nos queden bien grabadas  y no las olvidemos. Al comenzar la Cuaresma, mientras el sacerdote actúa en esa  ceremonia del Miércoles de Ceniza, nos invita a entonar un cántico lleno  de esperanza: <span style="text-decoration: underline">renovemos nuestra vida con un espíritu de humildad y  penitencia; ayunemos y lloremos delante del Señor, porque la  misericordia de nuestro Dios está siempre dispuesta a perdonar nuestros  pecados</span><a name="_ftnref7" href="http://www.opusdei.es/art.php?p=26374#_ftn7" rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow'></a>.</p>
<p>Cada año consideramos que el espíritu de la Cuaresma se resume en tres  prácticas tradicionales de este período: la oración, la penitencia, las  obras de misericordia. Os he invitado a deteneros en estos puntos,  precisamente con ocasión de este tiempo litúrgico. Ahora querría fijarme  especialmente en el espíritu de penitencia, que nos ha de mover —con  dolor y refugiándonos en la misericordia divina— a reparar por nuestros  pecados y por los de todas las criaturas.</p>
<p>Glosando la llamada del profeta Joel al arrepentimiento —<span style="text-decoration: underline">convertíos a  mí de todo corazón</span>—, que la liturgia propone al comienzo de la  Cuaresma<a name="_ftnref8" href="http://www.opusdei.es/art.php?p=26374#_ftn8" rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow'></a>, San Jerónimo  se expresaba de la siguiente manera: «Que vuestra penitencia interior  se manifieste por medio del ayuno, del llanto y de las lágrimas. Así,  ayunando ahora, seréis luego saciados; llorando ahora, podréis luego  reír; lamentándoos ahora, seréis luego consolados (&#8230;). No dudéis del  perdón, pues, por grandes que sean vuestras culpas, la magnitud de su  misericordia remitirá, sin duda, la abundancia de vuestros muchos  pecados»<a name="_ftnref9" href="http://www.opusdei.es/art.php?p=26374#_ftn9" rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow'></a>.</p>
<p>En primer lugar, reparemos por nuestras faltas personales. Todos  nosotros hemos recibido el Bautismo, que nos ha convertido en hijos de  Dios y miembros del Cuerpo Místico de Cristo, que es la Iglesia. ¿No es  lógico que correspondamos a tanto amor con toda nuestra alma? Sin  embargo, debemos reconocer que con frecuencia, por nuestra debilidad, no  cumplimos la Voluntad de Dios o, por lo menos, no correspondemos a su  Amor con la prontitud y la generosidad que tiene derecho a esperar de  nosotros.</p>
<p>¡Cómo le dolía a nuestro Padre que tantos cristianos olvidasen la  grandeza y dignidad de su filiación divina! Podemos aplicarnos sus  palabras. <strong>Reacciona. —Oye lo que te dice el Espíritu Santo: &#8220;Si  inimicus meus maledixisset mihi, sustinuissem utique&#8221; —si mi enemigo me  ofende, no es extraño, y es más tolerable. Pero, tú&#8230; &#8220;tu vero homo  unanimis, dux meus, et notus meus, qui simul mecum dulces capiebas  cibos&#8221; —¡tú, mi amigo, mi apóstol, que te asientas a mi mesa y comes  conmigo dulces manjares!</strong><a name="_ftnref10" href="http://www.opusdei.es/art.php?p=26374#_ftn10" rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow' rel='nofollow'></a>.</p>
<p>Hijas e hijos míos, sin perder nunca la paz, reconozcamos sin ambages  nuestros pecados y nuestras faltas: Padre y muy Padre nuestro es el  Señor, siempre dispuesto a acogernos en sus brazos. Cuidemos diariamente  los minutos de examen —sin escrúpulos pero con delicadeza de  conciencia—, para descubrir con la luz del Espíritu Santo lo que ha  salido bien, lo que ha ido mal, lo que podríamos cumplir mejor. Ante lo  bueno, reaccionemos con sincera gratitud; ante las faltas, imploremos  filialmente el perdón; y acabemos siempre con un acto de contrición  —dolor de amor— y con algún propósito bien concreto de lucha; pequeño  quizá, pero con serio afán de crecimiento interior.</p>
<p>De este modo, cuando acudamos al sacramento de la Penitencia, lo haremos  bien preparados y obtendremos más provecho espiritual. ¿Somos  conscientes de que, al practicar el examen de conciencia, de antigua  raigambre cristiana, ponemos nuestra alma al descubierto delante del  Señor? ¿Nos damos cuenta de que Dios está dispuesto a concedernos su  gracia para que le amemos más?</p>
<p>La Iglesia ha recomendado y sigue recomendando la práctica de la  confesión frecuente. Sin este medio de santificación personal, resulta  muy difícil —por no decir imposible— mantener un alto nivel de vida  cristiana; más aún cuando, en el ambiente que nos rodea, abundan las  ocasiones de apartarse del Señor. No me canso, por eso, de animaros a  seguir realizando un intenso y extenso <span style="text-decoration: underline">apostolado de la Confesión</span> No nos dejemos llevar por los respetos humanos, y alimentemos en  nuestros amigos, parientes, colegas, este afán de ayudar a las personas  con las que coinciden.</p>
<p>Decid a todos —también porque nos vean convencidos de lo que  manifestamos— que aprovechen la abundante gracia de la Cuaresma, para  purificar a fondo sus almas y descubrir o intensificar un trato de  intimidad con el Señor. Se llenarán de paz y serán más felices, pues no  hay gozo más grande que saberse hijos de Dios. Orientémosles a que  acudan periódicamente a este <span style="text-decoration: underline">sacramento de la alegría</span>, como lo  calificaba nuestro Padre.</p>
<p>Os mencionaba también la necesidad de pedir perdón por los pecados de  los demás. Para esto no es preciso llevar a cabo tareas grandes. Eso ya  lo ha hecho Nuestro Señor, muriendo en la Cruz por nosotros. Pero Él  desea que unamos a su Sacrificio redentor las pequeñas mortificaciones y  penitencias que la misma existencia trae consigo: las molestias de una  enfermedad, las incomprensiones por parte de otros, las dificultades del  trabajo, el fracaso de un plan que nos habíamos trazado con gran  ilusión&#8230; Para aceptar con buen humor las contrariedades de este tipo,  que constituyen materia de nuestra santificación personal, conviene que  —especialmente durante estas semanas— añadamos con generosidad pequeñas  mortificaciones en la comida, en la bebida, en la comodidad, en los  momentos de descanso o distracción, que nos unan más a la Cruz de <a href="http://www.opusdei.es/art.php?p=15203" rel='nofollow'>Jesucristo</a> y nos vayan  preparando para obtener mucho fruto de la Pascua.</p>
<p>Recientemente, <a href="http://www.opusdei.es/ssec.php?a=3553" rel='nofollow'>Benedicto  XVI</a> ha recordado a todos la perenne validez de este modo de  comportarse. Escribe en su encíclica sobre la esperanza: <em>la idea de  poder &#8220;ofrecer&#8221; las pequeñas dificultades cotidianas, que nos aquejan  una y otra vez como punzadas más o menos molestas, dándoles así un  sentido, eran parte de una forma de devoción todavía muy difundida hasta  no hace mucho tiempo, aunque hoy tal vez menos practicada</em><a name="_ftnref11" href="http://www.opusdei.es/art.php?p=26374#_ftn11" rel='nofollow'>[11]</a>. Y añade el  Papa, lamentándose del olvido en que parecen haber caído esas muestras  de amor a Dios, que las almas piadosas, mediante el ofrecimiento de las  contrariedades de la jornada, estaban convencidas <em>de poder incluir  sus pequeñas dificultades en el gran com-padecer de Cristo, que así  entraban a formar parte de algún modo del tesoro de com-pasión que  necesita el género humano</em><a name="_ftnref12" href="http://www.opusdei.es/art.php?p=26374#_ftn12" rel='nofollow'>[12]</a>. Y  concluye: <em>quizá debamos preguntarnos realmente si esto no podría  volver a ser una perspectiva sensata también para nosotros</em><a name="_ftnref13" href="http://www.opusdei.es/art.php?p=26374#_ftn13" rel='nofollow'>[13]</a>. Es una  pregunta que os traslado, para que la consideréis cada uno de vosotros,  redescubriendo el valor del <strong>sacrificio escondido y silencioso</strong><a name="_ftnref14" href="http://www.opusdei.es/art.php?p=26374#_ftn14" rel='nofollow'>[14]</a>, y para que  la hagáis resonar al oído de las personas con las que coincidís.</p>
<p>Como todos los meses, os pido que estéis muy unidos a mis intenciones.  Encomendad ahora de modo especial los comienzos de la labor apostólica  estable en Rumanía y en Indonesia; se están dando pasos concretos para  ponerla en marcha, si Dios quiere, dentro de este año. Y seguid rezando  por el Papa y por sus intenciones, entre las que ocupa un lugar  importante la deseada unión de todos los cristianos, comenzando por una  unidad más honda y sobrenatural entre los católicos.</p>
<p>También deseo que encomendemos diariamente a las personas enfermas: el  Señor nos concede con abundancia el tesoro de poder atender a tantas y a  tantos que sufren. Me interesa que, así como el Señor iba tras los  dolientes para sanarlos y consolarlos, así vayamos todas y todos a  enriquecernos con esta caridad, auténtico cariño, atendiendo a quienes  lo necesiten.</p>
<p>No quiero alargarme, pero os pido que acudáis al queridísimo don Álvaro,  que celebraba su santo el 19 de febrero. Pidámosle que nos obtenga del  Señor una superabundancia de caridad fraterna, de modo que todos en la  Obra —en cualquier momento, y más aún si algunas o algunos pasan por un  período de enfermedad—, experimentemos vivamente que el Opus Dei es  familia, familia de verdad, en la que gustosamente nos desvivimos los  unos por los otros.</p>
<p>Con todo cariño, os bendice</p>
<p>vuestro Padre</p>
<p>+ Javier</p>
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		<title>Nueva iglesia dedicada a San Josemaría en México D.F.</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Apr 2010 15:38:15 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[El Prelado realizará la dedicación esta semana de la nueva iglesia de San Josemaría en la capital de México]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center">El Prelado realizará la dedicación esta semana de la nueva iglesia de San Josemaría en la capital de México</h2>
<div><img src="http://www.opusdei.es/img/sp.gif" alt="" width="1" height="1" /></div>
<p><!--aquÃ­ van las imagenes nuevas--> <a id="image0" rel="lightbox[mando]" href="http://www.opusdei.es/image/mexico01.jpg" rel='nofollow'><img src="http://www.opusdei.es/image/mexico01.jpg" border="0" alt="" height="75px" /></a> <a id="image1" rel="lightbox[mando]" href="http://www.opusdei.es/image/mexico02.jpg" rel='nofollow'><img src="http://www.opusdei.es/image/mexico02.jpg" border="0" alt="" height="75px" /></a> <a id="image2" rel="lightbox[mando]" href="http://www.opusdei.es/image/mexico03.jpg" rel='nofollow'><img src="http://www.opusdei.es/image/mexico03.jpg" border="0" alt="" height="75px" /></a> <a id="image3" rel="lightbox[mando]" href="http://www.opusdei.es/image/mexico04.jpg" rel='nofollow'><img src="http://www.opusdei.es/image/mexico04.jpg" border="0" alt="" height="75px" /></a> <a id="image4" rel="lightbox[mando]" href="http://www.opusdei.es/image/mexico05.jpg" rel='nofollow'><img src="http://www.opusdei.es/image/mexico05.jpg" border="0" alt="" height="75px" /></a> <a id="image5" rel="lightbox[mando]" href="http://www.opusdei.es/image/mexico06.jpg" rel='nofollow'><img src="http://www.opusdei.es/image/mexico06.jpg" border="0" alt="" height="75px" /></a> <a id="image6" rel="lightbox[mando]" href="http://www.opusdei.es/image/mexico07.jpg" rel='nofollow'><img src="http://www.opusdei.es/image/mexico07.jpg" border="0" alt="" height="75px" /></a> <a id="image7" rel="lightbox[mando]" href="http://www.opusdei.es/image/mexico08.jpg" rel='nofollow'><img src="http://www.opusdei.es/image/mexico08.jpg" border="0" alt="" height="75px" /></a> <a id="image8" rel="lightbox[mando]" href="http://www.opusdei.es/image/mexico09.jpg" rel='nofollow'><img src="http://www.opusdei.es/image/mexico09.jpg" border="0" alt="" height="75px" /></a> <a id="image9" rel="lightbox[mando]" href="http://www.opusdei.es/image/mexico10.jpg" rel='nofollow'><img src="http://www.opusdei.es/image/mexico10.jpg" border="0" alt="" height="75px" /></a> <a id="image10" rel="lightbox[mando]" href="http://www.opusdei.es/image/mexico11.jpg" rel='nofollow'><img src="http://www.opusdei.es/image/mexico11.jpg" border="0" alt="" height="75px" /></a> <a id="image11" rel="lightbox[mando]" href="http://www.opusdei.es/image/mexico12.jpg" rel='nofollow'><img src="http://www.opusdei.es/image/mexico12.jpg" border="0" alt="" height="75px" /></a> <a id="image12" rel="lightbox[mando]" href="http://www.opusdei.es/image/mexico13.jpg" rel='nofollow'><img src="http://www.opusdei.es/image/mexico13.jpg" border="0" alt="" height="75px" /></a> <a id="image13" rel="lightbox[mando]" href="http://www.opusdei.es/image/mexico14.jpg" rel='nofollow'><img src="http://www.opusdei.es/image/mexico14.jpg" border="0" alt="" height="75px" /></a> <a id="image14" rel="lightbox[mando]" href="http://www.opusdei.es/image/mexico15.jpg" rel='nofollow'><img src="http://www.opusdei.es/image/mexico15.jpg" border="0" alt="" height="75px" /></a> <a id="image15" rel="lightbox[mando]" href="http://www.opusdei.es/image/mexico16.jpg" rel='nofollow'><img src="http://www.opusdei.es/image/mexico16.jpg" border="0" alt="" height="75px" /></a> <a id="image16" rel="lightbox[mando]" href="http://www.opusdei.es/image/mexico17.jpg" rel='nofollow'><img src="http://www.opusdei.es/image/mexico17.jpg" border="0" alt="" height="75px" /></a> <a id="image17" rel="lightbox[mando]" href="http://www.opusdei.es/image/mexico18.jpg" rel='nofollow'><img src="http://www.opusdei.es/image/mexico18.jpg" border="0" alt="" height="75px" /></a> <a id="image18" rel="lightbox[mando]" href="http://www.opusdei.es/image/mexico19.jpg" rel='nofollow'><img src="http://www.opusdei.es/image/mexico19.jpg" border="0" alt="" height="75px" /></a> <a id="image19" rel="lightbox[mando]" href="http://www.opusdei.es/image/mexico20.jpg" rel='nofollow'><img src="http://www.opusdei.es/image/mexico20.jpg" border="0" alt="" height="75px" /></a> <a id="image20" rel="lightbox[mando]" href="http://www.opusdei.es/image/mexico21.jpg" rel='nofollow'><img src="http://www.opusdei.es/image/mexico21.jpg" border="0" alt="" height="75px" /></a> <a id="image21" rel="lightbox[mando]" href="http://www.opusdei.es/image/mexico22.jpg" rel='nofollow'><img src="http://www.opusdei.es/image/mexico22.jpg" border="0" alt="" height="75px" /></a> <a id="image22" rel="lightbox[mando]" href="http://www.opusdei.es/image/mexico23.jpg" rel='nofollow'><img src="http://www.opusdei.es/image/mexico23.jpg" border="0" alt="" height="75px" /></a></p>
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		<title>Al servicio de la Iglesia</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Mar 2010 09:00:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>opusdeit</dc:creator>
				<category><![CDATA[Prelado]]></category>
		<category><![CDATA[Año sacerdotal]]></category>
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		<category><![CDATA[mons. Javier Echevarría]]></category>
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		<description><![CDATA[S.E.R. Cardenal Norberto Rivera Carrera atestiguó la dedicación de la Parroquia de San Josemaría celebrada por Mons. Javier Echevarría, Prelado del Opus Dei. La nueva Parroquia se erigió en la comunidad de Santa Fe para servir a la Arquidiócesis de México. 01 de agosto de 2009 S.E.R. Cardenal Norberto Rivera erigió la Parroquia de San [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center">S.E.R. Cardenal Norberto Rivera Carrera atestiguó la dedicación de la Parroquia de San Josemaría celebrada por Mons. Javier Echevarría, Prelado del Opus Dei. La nueva Parroquia se erigió en la comunidad de Santa Fe para servir a la Arquidiócesis de México.</p>
<p>01 de agosto de 2009</h2>
<div><img src="http://www.opusdei.es/image/card+erige.jpg" alt="Opus Dei - S.E.R. Cardenal Norberto Rivera erigió la Parroquia de San Josemaría Escrivá." width="200" height="217" /></p>
<div>S.E.R. Cardenal Norberto Rivera erigió la Parroquia de San Josemaría Escrivá.</div>
</div>
<p>La dedicación de la Parroquia de San Josemaría, en Santa Fe, Ciudad de México, se llevó a cabo el 28 de julio de 2009 en el marco de la solemne celebración eucaristía.</p>
<p>En el año 2002, el Sr. Cardenal pidió al Opus Dei construir una iglesia dedicada al Fundador del Opus Dei en esta zona del Distrito Federal donde conviven, apenas separados, el México moderno y otro prácticamente ignorado por el progreso y la prosperidad.</p>
<p>Tres años después, el Arzobispo Primado de México bendijo la primera piedra. Transcurrieron entonces algunos años de intensa actividad espiritual y material. La comunidad asistía a instalaciones provisionales donde se celebraba la Santa Misa y el edificio crecía conforme las gestiones de un grupo de laicos hacían posible la obtención de recursos.</p>
<div>Este edificio hace vislumbrar el misterio de la Iglesia, a la que Cristo santificó con su sangre, para presentarla ante sí como Esposa llena de gloria&#8230;</div>
<p>Así llegó el 28 de julio de 2009, Año Sacerdotal en toda la Iglesia, y a invitación del Cardenal Rivera fue el Prelado del Opus Dei quien presidió la entrañable ceremonia de dedicación en la que la Parroquia fue consagrada para el anuncio de la palabra de Dios, la celebración de los sacramentos y el servicio de la caridad.</p>
<p>Al inicio de la ceremonia, el Sr. Cardenal recibió tanto las llaves como los planos de la Parroquia, símbolo tangible de su razón de ser: un lugar donde los fieles, los sacerdotes y los administradores trabajen por y para la Iglesia de México, mediante la transmisión de la fe y el amor a Jesucristo.</p>
<div><img src="http://www.opusdei.es/image/con+la+v.jpg" alt="Opus Dei - Mons. Javier Echevarría celebró la solemne dedicación." width="200" height="196" /></p>
<div>Mons. Javier Echevarría celebró la solemne dedicación.</div>
</div>
<p>En su homilía, Mons. Javier Echevarría agradeció el esfuerzo realizado para la edificación de la iglesia y la invitación del Cardenal Rivera para presidir la ceremonia. También recordó el mensaje de san Josemaría Escrivá de Balaguer: que todas las personas, de todos los países y de todos los ambientes, están llamados a buscar la santidad que Cristo predicó.</p>
<p>Añadió que esta obra de servicio a la Iglesia, a las almas y a la humanidad ha de realizarse con oración, expiación y un optimista anuncio del Evangelio pues hay mucha gente que está esperando ayuda para conocer íntimamente a Dios y así cultivar la amistad “del que no traiciona, el que no abandona. Y para un cristiano, conocer, tratar y amar a Cristo es lo esencial. Sólo así cumpliremos los designios del Señor (…)”.</p>
<div><img src="http://www.opusdei.es/image/port3.jpg" alt="Opus Dei - La imagen de san Josemaría es obra de Martha Orozco." width="142" height="162" /></p>
<div>La imagen de san Josemaría es obra de Martha Orozco.</div>
</div>
<p>Como parte de la ceremonia de dedicación, Mons. Echevarría colocó bajo el altar una reliquia de san Josemaría, canonizado en 2002 por el Siervo de Dios Juan Pablo II. Otros ritos ceremoniales fueron la bendición y aspersión del agua, la liturgia de la palabra, la letanía de los santos, la unción del altar y de los muros de la iglesia, así como la incensación e iluminación del altar y de la iglesia.</p>
<p>En la Eucaristía participaron también S.E. Mons. Carlos Briseño Arch, O.A.R., Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de México y S.E. Mons. Emilio Carlos Berlie Belaunzarán, Arzobispo de la Arquidiócesis de Yucatán.<a><br />
</a></p>
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		<title>Tertulia en Monterrey: galería de fotos</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Mar 2010 08:56:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>opusdeit</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Selección de fotografías de la tertulia que se llevó a cabo en Monterrey, N.L., el 1 de agosto de 2009 con Mons. Javier Echevarría, Prelado del Opus Dei. &#60;!&#8211; 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 &#62;&#62; Antigua GalerÃ­a &#8211;&#62; &#60;!&#8211; &#8211;&#62;]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="/DOCUME%7E1/MDOLOR%7E1/CONFIG%7E1/Temp/moz-screenshot.png" alt="" /><img src="/DOCUME%7E1/MDOLOR%7E1/CONFIG%7E1/Temp/moz-screenshot-1.png" alt="" /></p>
<h2 style="text-align: center">Selección de fotografías de la tertulia que se llevó a cabo en Monterrey, N.L., el 1 de agosto de 2009 con Mons. Javier Echevarría, Prelado del Opus Dei.</h2>
<p>&lt;!&#8211;</p>
<div><a href="http://www.opusdei.es/art.php?p=34822&amp;ph=" rel='nofollow'></a></div>
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<p>Antigua GalerÃ­a &#8211;&gt;</p>
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		<title>Carta de Benedicto XVI al Prelado del Opus Dei</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Mar 2010 08:18:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>opusdeit</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Traducción al castellano de la carta que, en latín, el Santo Padre Benedicto XVI ha enviado a Su Excelencia Mons. Javier Echevarría, con ocasión del 50 aniversario de su ordenación sacerdotal. 22 de septiembre de 2005 Al Venerado hermano Javier Echevarría Rodríguez, Obispo Titular de Cilibia, Prelado de la Prelatura Personal de la Santa Cruz [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center">Traducción al castellano de la carta que, en latín, el Santo Padre Benedicto XVI ha enviado a Su Excelencia Mons. Javier Echevarría, con ocasión del 50 aniversario de su ordenación sacerdotal.</p>
<p style="text-align: center">22 de septiembre de 2005</p>
</h2>
<p style="text-align: center"><em>Al Venerado hermano Javier Echevarría Rodríguez, Obispo Titular de Cilibia, Prelado de la Prelatura Personal de la Santa Cruz y Opus Dei</em>.</p>
<p style="text-align: left">Al acercarse la felicísima conmemoración del quincuagésimo aniversario del comienzo de tu vida y actividad sacerdotal, hemos tenido noticia, Venerado Hermano, de que lo celebrarás solemnemente, en unión con los miembros de la Prelatura personal de la Santa Cruz y Opus Dei, elevando de todo corazón acciones de gracias a la Santísima Trinidad por el inefable don del sacerdocio y por todos sus beneficios. Con gran alegría, aprovechamos esta singular ocasión para congratularnos contigo en este feliz jubileo y manifestarte Nuestra estima y cariño.</p>
<p style="text-align: left">Siendo joven, al sentir la suave voz de Dios que te llamaba, prontamente la seguiste, entrando a formar parte del Opus Dei. Tras recibir la necesaria formación, te fue conferida la ordenación sacerdotal el día 7 de agosto de 1955. Obtuviste el doctorado en Derecho Civil y en Derecho Canónico. Desarrollaste diferentes ministerios pastorales y académicos; durante veintidós años fuiste Secretario de San Josemaría Escrivá de Balaguer, Fundador del Opus Dei; y ahora gobiernas fielmente con el mismo espíritu su providencial Obra.</p>
<p style="text-align: left">Si diriges la mirada al largo camino sacerdotal que has recorrido, sin duda recordarás tantos trabajos y dificultades superados con la gracia divina; pero, sobre todo, tantos acontecimientos gozosos concedidos por Dios a ti y a tu Prelatura personal. Cuando eras Secretario General, en el año 1982, presenciaste la erección del Opus Dei en Prelatura personal, de la que fuiste inmediatamente constituido Vicario General. Doce años después, tras el piadoso tránsito de nuestro Venerado Hermano Álvaro del Portillo, fuiste elegido Prelado de la Prelatura personal; y, en el mismo año, nombrado Obispo titular de Cilibia. En 1995, aquí en Roma, en la solemnidad de la Epifanía del Señor, nuestro amado Predecesor Juan Pablo II, te confirió la Consagración episcopal, como muestra manifiesta de su benevolencia y confianza.</p>
<p style="text-align: left">Gobernando tu Prelatura y contemplando en ella la gracia de Dios, no cesas de exhortar a sus miembros —con tu ejemplo, con tus escritos, con tu palabra y tus viajes pastorales— a <em>permanecer en el Señor con un corazón firme</em> (<em>Act</em> 11,23). Cuando fomentas el afán de santidad personal y el celo apostólico de tus sacerdotes y laicos, no sólo ves crecer la grey que te ha sido confiada, sino que proporcionas un eficaz auxilio a la Iglesia en la urgente evangelización de la sociedad actual. En el terreno de la cultura y de las ciencias, procuras difundir el mensaje cristiano en todos los ámbitos, como lo muestra claramente la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, recientemente constituida. Llevas en tu corazón la defensa de la vida, de la familia y del matrimonio, así como la formación y la atención pastoral de los jóvenes.</p>
<p style="text-align: left">Recibe, pues, Venerado Hermano, esta prueba de Nuestro amor y benevolencia, junto con la Bendición Apostólica que, implorando la gracia divina, a través de la intercesión de la Madre de Dios, la Santísima Virgen María, y de San Josemaría Escrivá de Balaguer, te impartimos de todo corazón y también a los Obispos, a los sacerdotes, a los hombres y mujeres que forman parte de esta queridísima Prelatura personal de la Santa Cruz y Opus Dei, y a todos aquellos que, llenos de alegría, celebran este jubileo tan señalado.</p>
<p style="text-align: left">Desde el Vaticano, el día 9 de julio del año 2005, primero de Nuestro Pontificado.<br />
Benedicto Papa XVI<a><br />
</a></p>
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		<title>La alegría del cristiano</title>
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		<pubDate>Sun, 31 Jan 2010 19:25:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>opusdeit</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La alegría del cristiano no está en la &#8220;impecabilidad&#8221;, sino en el perdón Monseñor Javier Echevarría, prelado del Opus Dei, acaba de publicar el libro &#8220;Itinerarios de vida cristiana&#8221; (Planeta+Testimonio) en el que afronta el ser y el quehacer de los cristianos, y algunos temas candentes de la Iglesia y del mundo contemporáneo: la crisis [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center">La alegría del cristiano no está en la &#8220;impecabilidad&#8221;, sino en el perdón</p>
<p><em> </em></h2>
<p>Monseñor Javier Echevarría, prelado del Opus Dei, acaba de publicar el libro &#8220;Itinerarios de vida cristiana&#8221; (Planeta+Testimonio) en el que afronta el ser y el quehacer de los cristianos, y algunos temas candentes de la Iglesia y del mundo contemporáneo: la crisis de la familia , el concepto de paternidad responsable, el valor y el sentido de la corporalidad, etc.</p>
<p>Echevarría (Madrid, 1932) es el segundo sucesor del beato Josemaría Escrivá al frente de la prelatura personal, fundada el 2 de octubre de 1928. Según la edición del año 2000 del Anuario Pontificio, forman parte del Opus Dei (&#8220;Obra de Dios&#8221;, en latín) cerca de 84.000 personas.</p>
<p>En esta entrevista, el prelado presenta el ideal cristiano en &#8220;un ambiente donde lo principal es el culto de la buena imagen, del éxito, del poder&#8221; y que &#8220;se deprime ante un fracaso, ante un traspiés económico, incluso ante unas arrugas en la cara&#8221;.</p>
<p><strong>¿Cómo valora el momento presente?</strong></p>
<p>Me parece evidente que es un momento complejo y, en buena parte, paradójico: junto a innegables sombras, no faltan luces. Serían fáciles de enumerar los ejemplos de progresos, de retrocesos, de conquistas y de derrotas en lo humano.</p>
<p>Pero, por encima de todo, no podemos olvidar que estamos viviendo en la plenitud de los tiempos; es el momento, que dura ya dos mil años, de la verdadera y definitiva novedad: el momento en que Dios se ha hecho hombre en Jesucristo, dándonos la posibilidad de ser nosotros hijos de Dios: nunca agradeceremos suficientemente este tesoro, que nos lleva a afrontar las diferentes circunstancias con optimismo humano y sobrenatural. Otro modo de entender el momento presente sería necesariamente incompleto y nos expondría a captar sólo la superficie de lo que acontece en la historia personal y general.</p>
<p><strong>¿No le parece que la conducta de los que se esfuerzan por vivir en cristiano choca con los rasgos de la sociedad actual?</strong></p>
<p>Desde luego. Y esto viene de lejos. Nada más presentar a Jesús en el Templo, José y María recibieron del anciano Simeón el anuncio de que aquel niño sería signo de contradicción. Cuando los apóstoles recibieron el Espíritu Santo, superaron el miedo para anunciar a Cristo, pero enseguida &#8220;los objetivos&#8221; los tomaron por borrachos, fueron encarcelados y después ya sabemos cómo acabaron, aunque siempre fueron hombres felices. Y así a lo largo de los siglos. La novedad cristiana chocará siempre, pero este choque puede y debe ser un revulsivo que genere amor, humanice al hombre, le abra nuevas perspectivas, lo libere.</p>
<p><strong>¿Qué opina de la concepción contemporánea del amor?</strong></p>
<p>Pienso que en nuestra sociedad se ha ido abriendo camino una concepción del amor desligada del compromiso, es decir, de ese componente esencial del amor que es la mutua fidelidad de los que se aman. Y esto lo desvirtúa y tiende a transformarlo en egoísmo, en ansia de simple autosatisfacción. ¿Se puede concebir que una madre deje de querer a su hijo porque el de la vecina es más guapo? También por esto la cobertura legal a las rupturas matrimoniales es una gran tragedia; en cambio, la exigencia recordada por Cristo &#8211;&#8221;lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre&#8221;&#8211; es fuente y garantía de libertad y de amor verdadero.</p>
<p><strong>En su opinión, ¿cuál es el origen último de las críticas a la figura del padre en la familia, de las que habla en su libro?</strong></p>
<p>Al fin y al cabo, parece que muchos confunden la identidad del hijo con la del esclavo. Y entonces se considera un ogro a todo padre. Jesucristo nos ha revelado la ternura de la paternidad de Dios y la libertad que nos gana la adopción filial que Dios Padre ha hecho de nosotros en Jesucristo.</p>
<p>Muchos matrimonios dicen que las estructuras sociales de hoy no les permiten tener todos los hijos que quisieran.<br />
No cabe ignorar el peso efectivo de ciertas estructuras sociales, económicas y políticas &#8211;pobreza, desempleo, precio de la vivienda, etc.&#8211; que pueden justificar el uso de los métodos naturales de continencia, de acuerdo con la moral. Pero, a la vez, desgraciadamente, existe además una actitud que no se justifica en los motivos citados: pone en duda el valor de la paternidad o de la maternidad en sí mismas y, por eso, generar un hijo no se considera ya algo indiscutiblemente bueno y deseable, sino una opción entre otras muchas posibles. Se admite que dar la vida a otro es algo incomparable; pero se juzga que generar y educar otro hijo más conlleva una tarea compleja y arriesgada, y se procede a un balance de las satisfacciones que proporciona y de los sacrificios que exige, para concluir a menudo que no vale la pena. En el fondo, se ha perdido de vista el valor de la vida, el sentido del amor y la grandeza de la maternidad y la paternidad.</p>
<p><strong>Su libro termina con un capítulo sobre &#8220;La esencia de la alegría&#8221;. Algunos se preguntan cómo se puede tener alegría en un mundo como el nuestro, donde está tan presente el dolor y la injusticia.</strong></p>
<p>La Iglesia, en su liturgia, se atreve a cantar con alegría el Misterio de la Cruz de Cristo. El dolor no cancela la alegría, si se vive unido a la entrega de <a href="http://www.opusdei.es/art.php?p=15203" rel='nofollow'>Jesucristo</a> por nuestra salvación. La alegría se agosta por el egoísmo del pecado, por el olvido de amar a Dios y amar al prójimo, junto con la falta de arrepentimiento. Quien vive dominado por un ambiente donde lo principal es el culto de la buena imagen, del éxito, del poder, se deprime ante un fracaso, ante un traspiés económico, incluso ante unas arrugas en la cara.</p>
<p>Desde luego, la alegría, para un cristiano, no está ligada a una presunta impecabilidad, que no existe, sino a la disponibilidad para pedir perdón, para arrepentirnos. La alegría es la del hijo pródigo. Cada vez comprendo mejor que el Beato Josemaría Escrivá llamara al sacramento de la Penitencia &#8220;el sacramento de la alegría&#8221;.</p>
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		<title>Es América la esperanza para el nuevo milenio</title>
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		<pubDate>Sun, 24 Jan 2010 18:55:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>opusdeit</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Laura Victoria // El Imparcial (México) En el trajín del Hotel Presidente, que albergó a la mayoría de los obispos sinodales y cardenales venidos de toda América, el tema del Sínodo cobró mayúscula importancia. &#8220;Mientras está el Papa la voz de un obispo no tiene importancia&#8221;, comentó Bernardo Domínguez, encargado de atender a los periodistas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center"><em>Laura Victoria // El Imparcial (México)</em></h2>
<p><em><br />
</em></p>
<p>En el trajín del Hotel Presidente, que albergó a la mayoría de los obispos sinodales y cardenales venidos de toda América, el tema del Sínodo cobró mayúscula importancia. &#8220;Mientras está el Papa la voz de un obispo no tiene importancia&#8221;, comentó Bernardo Domínguez, encargado de atender a los periodistas para concertar citas con los obispos. &#8220;Ellos no tienen interés de hablar, lo que quieren es que oigamos al Santo Padre&#8221; afirmó. Pero algo habría que lograr finalizando el viaje del Papa.</p>
<p>Con una sonrisa serena, los ojos vivos y expresivos y el rostro ajado, huella de una vida de trabajo intensa, mons. Javier Echevarría Rodríguez, Prelado de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz y Opus Dei comenta, en exclusiva para El Imparcial, sus impresiones sobre Juan Pablo II, y los trabajos del Sínodo de América, en donde ha intervenido por expresa petición del Romano Pontífice.</p>
<p><strong>Es la primera vez que un Papa convoca Sínodos de Obispos por cada uno de los continentes. ¿Cuál considera usted que es el motivo que explica esta iniciativa?</strong></p>
<p>Como es evidente, todos los Sínodos, también los continentales, tienen una finalidad evangelizadora, y el Santo Padre – está bien a la vista – impulsa constantemente la evangelización. Pienso que este espíritu de llevar a Cristo a todos los sitios exige que se cuiden las facetas – de historia, cultura, tradiciones, etc. – propias de los distintos continentes.</p>
<p>Por eso, los Sínodos continentales sirven para identificar y emprender caminos de evangelización adecuados a cada tiempo y lugar; apropiados a las circunstancias. Son un instrumento de unidad y de renovación del espíritu apostólico que caracteriza a la Iglesia.</p>
<p>Para el caso del Sínodo de América, el Papa señaló tres finalidades principales: la nueva evangelización, la solidaridad entre las iglesias particulares, e iluminar cristianamente los problemas de la justicia y de las relaciones económicas entre las naciones de América.</p>
<p><strong>Las sesiones celebradas en Roma en los meses de noviembre y diciembre de 1997 fueron un preludio que presagió intensos diálogos durante el año 1998. Los temas más acuciantes para América, que son de urgente importancia: las drogas, la corrupción, las sectas, ataques contra la familia, todos ellos preocupan porque afectan a la labor eclesial y al desarrollo de la espiritualidad, por tanto se habló ampliamente de &#8220;una nueva evangelización&#8221;. ¿Podría comentarnos &#8220;grosso modo&#8221;, en qué consistió su participación en las sesiones realizadas en Roma?</strong></p>
<p>Durante las sesiones, los padres sinodales y los expertos reflexionan juntos sobre los temas propuestos. Se estudia, se atiende a las aportaciones de los demás, se reza (este aspecto es muy importante), y – cuando llega el momento – se interviene. En mi intervención procuré destacar la responsabilidad de los laicos en el cumplimiento de la misión de la Iglesia, a través de su trabajo profesional; sin olvidar su papel en la promoción de los más necesitados, no sólo a través de intervenciones asistenciales, sino sobre todo llevando a las estructuras de la sociedad la justicia y la caridad de Cristo.</p>
<p><strong>¿Por qué asistió usted al Sínodo?</strong></p>
<p>Era uno de los miembros de designación pontifica. El Opus Dei es – con palabras del beato Josemaría Escrivá – &#8220;una partecica de la Iglesia&#8221;. La Prelatura tiene al frente un obispo que, en unión con el Santo Padre y con sus hermanos en el Episcopado, procura ayudar a los fieles del Opus Dei a santificar la vida cotidiana y a realizar una amplia tarea apostólica en su ambiente familiar, profesional y social. Por otra parte, el Opus Dei está presente en América desde hace 50 años, y son muchos los fieles de la Prelatura en esta Tierra Nueva.</p>
<p><strong>Entre los temas que se han tratado en las sesiones de trabajo se mencionan, entre otros, la propagación de las sectas, la devoción popular, la urbanización creciente, etc. El tratar esos temas ¿se debe a que en América es donde existen especialmente, o son problemas mundiales, presentes también en América?</strong></p>
<p>Como usted dice, se trata de problemas mundiales presentes también en América. De todos modos, alguna de esas situaciones se dan particularmente en los países del continente americano.</p>
<p>Lo importante es encontrar soluciones adecuadas a la situación real: &#8220;soluciones americanas&#8221;, si me permite la expresión. Los americanos, trabajando juntos – con la oración de toda la Iglesia –, han de buscar remedios realistas, ajustados a las circunstancias, que nos interesan a todos, aunque vivamos en otros continentes. Por ejemplo, el problema de las sectas demuestra el hambre de Dios que hay en América. Cuando no presentamos adecuadamente la figura y la fuerza de Jesucristo, se buscan otras vías. En consecuencia, el Sínodo ha estimulado a los católicos americanos a proclamar a Cristo con más coraje. Cada día que pasa crece mi convencimiento de que en estos países la Iglesia tiene grandes motivos de esperanza.</p>
<p><strong>Tengo entendido que el Papa participa en todas las asambleas de los sínodos. ¿En qué forma actúa el Papa en esas asambleas?</strong></p>
<p>De muchas maneras. Pero destacaría una actividad: Juan Pablo II escucha. Durante esos días, el Papa oye con atención las intervenciones de los presentes. Y también reza – se nota – mientras escucha, y quiere a los que participan. Pienso que con frecuencia se olvida este aspecto de la actividad del Santo Padre: se habla sólo de sus escritos o de sus viajes,&#8230; Pero el Papa escucha, escucha mucho, se interesa sinceramente por las personas, por las naciones, por sus problemas y por sus alegrías, y reza por esas intenciones. Estoy seguro que durante los días de Sínodo acudió mucho a la &#8220;Virgen morenita&#8221;, gran protectora de América.</p>
<p>Los enfoques de solución ante el panorama americano, se concentraron con insistencia en la labor de la gente común, de los cristianos &#8220;comunes y corrientes&#8221; que son quienes están en las estructuras de la sociedad, y en los desafíos que retan el ámbito familiar.</p>
<p><strong>¿Cuáles son los retos más grandes a los que se enfrenta la Iglesia en América, cara al próximo milenio?</strong></p>
<p>Juan Pablo II, durante la homilía de la Misa que celebró el último día del Sínodo, señaló algunos de esos retos. Entre los temas que mencionó, recordaría su insistencia en la necesidad de una catequesis fiel al Evangelio y adecuada a las exigencias de los tiempos: todo lo que se refiere a la formación tiene gran trascendencia.</p>
<p>América es un continente con un gran patrimonio: sus gentes, sus recursos, su fe. En otros lugares del mundo, todavía no conocen a Jesucristo. Aquí la fe está arraigada y extendida. Pero hace falta profundizar: conocerla mejor, vivirla de forma más coherente, hacerla fructificar. Y, para lograrlo, la formación se convierte en una tarea clave. Esta es una obligación para todos los hijos de la Iglesia, aquí, en Europa, en Asia, en África y en Oceanía.</p>
<p><strong>Periodísticamente, el Opus Dei, la institución de la Iglesia en la que usted hace cabeza, supone un fenómeno social sumamente interesante para cualquier periodista inquieto. Sabemos que esta institución de la Iglesia trabaja en varios países del continente americano. ¿Cuál es el papel del Opus Dei frente a las realidades afrontadas en el Sínodo?</strong></p>
<p>El Opus Dei, como parte de la Iglesia, participa en los objetivos evangelizadores planteados en el Sínodo. Y desea sumarse plenamente a las conclusiones señaladas por el Santo Padre. En particular, los fieles del Opus Dei procurarán, unidos a los demás católicos, llevar esas conclusiones al extenso mundo del trabajo y de las profesiones. Como todos saben, los fieles del Opus Dei son cristianos corrientes que quieren santificar su trabajo profesional y su vida ordinaria.</p>
<p><strong>El Opus Dei llegó a México en 1949, cuando Pedro Casiaro, sacerdote español, llegó al país para traer el mensaje que mons. Escrivá había recibido del cielo el 2 de octubre de 1928.<br />
Sabemos que el fundador del Opus Dei, el beato Josemaría Escrivá, promovió el Opus Dei en México como el primer país de este continente americano. ¿Nos podría decir cuál fue el motivo de su elección?</strong></p>
<p>En una elección de ese tipo concurren muchas circunstancias. Pienso que pesó mucho algunas cualidades de este país: la hospitalidad, la acogida cordial, la apertura ante un mensaje que era a la vez viejo y nuevo, la fe de los mexicanos.</p>
<p><strong>Al informarse uno sobre los comienzos del Opus Dei en España, resulta que el fundador acudió a los pobres, a enfermos de hospitales de beneficencia, etc.,&#8230; Pero en México, ¿cómo comenzó el Opus Dei?</strong></p>
<p>El Opus Dei, al estar constituido por comunes fieles cristianos, refleja la estructura social de los países donde está presente. México no es una excepción: pertenecen al Opus Dei mujeres y hombres campesinos, empresarios, profesores, empleados, etc. En el Opus Dei no se hace distinción de raza, nacionalidad, situación social, apellidos, títulos o estado de la cuenta corriente. Caben todos los que desean sinceramente vivir a fondo la vocación cristiana en su trabajo, cualquiera que sea.</p>
<p><strong>Hay personas que entienden lo que es el Opus Dei. Otros, parece que no lo entienden tanto. ¿A qué se deben estas distintas apreciaciones?</strong></p>
<p>Me parece un fenómeno del todo normal. Sería raro lo contrario: no conozco ninguna institución, ni tema, ni proyecto, que provoque opiniones unánimes. El Opus Dei es muy querido: es para mí una satisfacción percibir el aprecio de innumerables personas. Recibimos también, por supuesto, algunas críticas. Por nuestra parte, como los demás católicos, procuramos respetar a todos, sin distinción; y – me da alegría señalarlo – deseamos aprender también de todos.</p>
<p><strong>Mons. Javier Echevarría fue elegido por unanimidad como sucesor de mons. Álvaro del Portillo, quien murió el 23 de marzo de 1994 y que fue el primer sucesor del fundador, Josemaría Escrivá, muerto en Roma el 26 de junio de 1975. En la personalidad de su predecesor, Mons. Alvaro del Portillo, como hijo de una mujer mexicana, ¿qué había de &#8220;mexicano&#8221; en su actuación, en su modo de ser o trabajar?</strong></p>
<p>Más que un &#8220;rasgo mexicano&#8221;, pienso que se sentía mexicano. Era una herencia de la que estaba orgulloso. Los que convivíamos con él le oíamos recordar con gusto historias, canciones y oraciones mexicanas. Personalmente, pienso que eran muy &#8220;mexicanas&#8221; su alegría y su afabilidad: se estaba muy bien a su lado. Y, como detalle curioso y familiar, recordaba modos de decir de este país que usaba aquí, cuando vino, con espontaneidad.</p>
<p><strong>La última pregunta: se le ve feliz&#8230; ¿Por qué se hizo del Opus Dei? ¿Cuál es su experiencia?</strong></p>
<p>Su pregunta me evoca demasiadas cosas, y quizá demasiado personales. Me perdona si no me extiendo. Me incorporé al Opus Dei porque entendí que era el camino que Dios me había preparado, mi modo personal de vivir la vocación cristiana. Y mi experiencia,&#8230; ¡Me parece imposible resumirla! En síntesis: creo que no hay nada mejor que dedicar la vida a servir a Dios y a los demás, por el camino que el mismo Dios señala a cada uno; y que no basta una vida para pagar al Señor lo que nos da a cada uno de sus hijos.</p>
<p><strong>El Opus Dei es la primera Prelatura Personal, una nueva figura jurídica dentro de la Iglesia, que abre a los cristianos amplios caminos para llegar a Dios forjando pilares de espiritualidad en el trabajo diario sea cual sea, sin importar la categoría, siempre y cuando sea un trabajo honesto.<br />
Actualmente el Opus Dei trabaja en los cinco continentes. De los 82 mil miembros del Opus Dei en el mundo, la distribución por continentes es aproximadamente la siguiente: mil en Africa, 4 mil en Asia y Oceanía, 27 mil en América y 46 mil en Europa.</strong></p>
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