“El respeto del derecho a la libertad religiosa constituye el fundamento del respeto de cualquier otro derecho”

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Mons. Mamberti, secretario de la Santa Sede para las relaciones con los estados, habló en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz (Roma) sobre el derecho a la libertad religiosa.

Respetar la libertad religiosa en el mundo quiere decir hoy combatir «la cristianofobia, la islamofobia y el antisemitismo», explicó Mons. Mamberti en un encuentro celebrado en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, en Roma.

Opus Dei - Mons.  Mamberti y el profesor Navarro.

Mons. Mamberti y el profesor Navarro.

Monseñor Dominique Mamberti es el secretario de la Santa Sede para las relaciones con los estados, figura similar al «ministro» de exteriores en otros países.

Según el prelado, la «cristianofobia» «es un conjunto de comportamientos que se derivan de la falta de educación o de la mala información, de la intolerancia y de la persecución».

El prelado dio una conferencia sobre «Protección del derecho de libertad religiosa en la acción actual de la Santa Sede». Ilustrando la posición de la Iglesia, explicó que «el respeto del derecho a la libertad religiosa constituye el fundamento del respeto de cualquier otro derecho, pues cuando la libertad religiosa está en peligro, todos los demás derechos vacilan».

La libertad religiosa, «derecho que no puede suprimirse», tiene «una dimensión privada, pública e institucional».

El secretario de la Santa Sede se refirió a San Josemaría Escrivá de Balaguer, como “apasionado y valiente defensor de la ‘aventura de la libertad humana’, como a él le gustaba repetir, refiriéndose, sobre todo, a la correcta autonomía y responsabilidad de los fieles laicos a la hora de cumplir su misión en el mundo”.

Opus Dei - El  público que asistió a la conferencia en el Aula 'Álvaro del Portillo' de  la Universidad romana.

El público que asistió a la conferencia en el Aula ‘Álvaro del Portillo’ de la Universidad romana.

Mons. Mamberti subrayó además que «la libertad religiosa no es sólo uno de los derechos humanos fundamentales, sino que es el derecho preeminente, pues como recordaba Juan Pablo II su defensa constituye el test para verificar el respeto de todos los demás derechos».

Por lo que se refiere al diálogo interreligioso y entre las culturas, aclaró que «es posible sólo si no se renuncia a la verdad».

Universitarios, renovadores de la civilización

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El Papa celebró con universitarios de diversos países la VI Jornada Europea de los Universitarios y les urgió a tener deseos de renovar y enriquecer con su vida cristiana la civilización actual.

Durante el encuentro hubo conexiones vía satélite con universitarios de Nápoles (Italia); Bucarest (Rumania), Toledo (España); Aviñón (Francia); Minsk (Bielorrusia); Washington (EE.UU.); Ciudad del México (México); La Habana (Cuba); Aparecida (Brasil) y Loja (Ecuador).

Tras el rezo del Rosario, el Papa habló a los universitarios, especialmente a los de Europa y América, con estas palabras: “El cristianismo constituye un lazo fuerte y profundo entre el llamado viejo continente y el llamado “nuevo mundo”.

 

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“Dios os llama a cooperar, junto con vuestros coetáneos de todo el mundo, para que la savia del Evangelio renueve la civilización de estos dos continentes y de toda la humanidad”.

“Las grandes ciudades europeas y americanas son cada vez más cosmopolitas, pero con frecuencia les falta esta savia capaz de hacer que las diferencias no sean un motivo de división o de conflicto, sino más bien de enriquecimiento recíproco”.

“Queridos amigos: ¡sed discípulos y testigos del Evangelio, pues el Evangelio es la buena semilla del Reino de Dios, es decir, de la civilización del amor! ¡Sed constructores de paz y de unidad!”.

ÁNGELUS: LA CEGUERA DEL ORGULLO

“Jesús revela al ciego curado que ha venido al mundo para dar un juicio, para separar a los ciegos curables de los que no se dejan curar porque creen que están sanos”, dijo el Papa en el ángelus.

En su mensaje dominical tras el rezo del ángelus, el Papa reflexionó sobre el Evangelio del día, en el que Jesucristo cura a un ciego de nacimiento. Frente a quienes veían en la ceguera un castigo causado por los pecados “Jesús no piensa en las culpas posibles sino en la voluntad de Dios que creó al ser humano para la vida”.

“E inmediatamente entra en acción: con tierra y saliva hace fango y lo unta en los ojos del ciego. Este gesto alude a la creación del hombre que la Biblia narra con el símbolo de la tierra plasmada y animada por el soplo de Dios”.

“Curando al ser humano Jesús lleva a cabo una nueva creación. Pero esa curación suscita una discusión encendida porque Cristo lo hace durante el sábado, infringiendo según los fariseos el precepto festivo. Al final de la narración, Jesús y el ciego se encuentran “expulsados” por los fariseos: uno porque ha violado la ley y el otro porque, a pesar de la curación lleva todavía la marca de pecador de nacimiento”.

“Jesús revela al ciego curado que ha venido al mundo para dar un juicio, para separar a los ciegos curables de los que no se dejan curar porque creen que están sanos. Efectivamente en el ser humano es muy fuerte la tentación de construirse un sistema de seguridad ideológico, incluso la religión puede convertirse en elemento de este sistema, así como el ateísmo o el laicismo, pero haciendo así nuestro egoísmo nos vuelve ciegos”.

“¡Dejemos que nos cure Jesús, que puede y quiere darnos la luz de Dios!” -concluyó-. Confesemos nuestra ceguera, nuestra miopía y sobre todo lo que la Biblia llama el “gran pecado”: el orgullo”.

Un mes para la JMJ en Sidney

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Falta un mes para que comience en Australia la Jornada Mundial de la Juventud. Allí, Benedicto XVI se reunirá con jóvenes de todo el mundo.

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“Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que descenderá sobre vosotros, y seréis mis testigos” .

La Jornada Mundial de la Juventud es el evento juvenil más grande del mundo y tendrá lugar en Sydney del 15 al 20 de julio próximos.

La Jornada Mundial de la Juventud es una invitación del Papa a los jóvenes del mundo a celebrar su fe en un tema particular.

El tema de la JMJ08 elegido por el Santo Padre es: “Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que descenderá sobre vosotros, y seréis mis testigos” (Hch 1,8)

El Señor se dirigió con esas palabras a los Apóstoles tras su Muerte y Resurrección, justo antes de la Ascensión. Representa el nacimiento de la Iglesia.

ESTADÍSTICAS DE LA JMJ 2008

El Papa llegará a la bahía de Sidney el 17 de julio a bordo de un barco. El sábado 19 será la vigilia con el Santo Padre y, al día siguiente, la Misa de clausura.

Se esperan la participación de 225.000 peregrinos inscritos, 100.000 de ellos australianos; la ayuda de 8.000 voluntarios; 2.000 sacerdotes; 5.000 periodistas.

El Papa llegará a la bahía de Sidney el 17 de julio a bordo de un barco. El sábado 19 será la vigilia con el Santo Padre y, al día siguiente, la Misa de clausura. Desde el día 15 los jóvenes participarán en actividades, como catequesis o peregrinaciones.

Se espera que 500.000 personas asistirán a la Misa de Clausura en el hipódromo de Randwick y Centennial Park.

“¡Tened la valentía de ser santos: eso es lo que necesita el mundo!”

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“La JMJ me llena de confianza en el futuro de la Iglesia”, ha dicho el Papa. A los jóvenes les ha recordado que: “la vida no es una simple sucesión de hechos y experiencias. Es una búsqueda de la verdad, del bien, de la belleza”. Resumimos sus intervenciones.

Opus Dei - Los jóvenes llevaron la cruz que ha presidido cada JMJ hasta Sidney.

Los jóvenes llevaron la cruz que ha presidido cada JMJ hasta Sidney.

En la ceremonia de bienvenida celebrada el día 16, Benedicto XVI se preguntó cuál era el motivo que llevaba a tantos jóvenes a emprender un viaje tan largo para participar en un evento como la Jornada Mundial de la Juventud.

“Están deseosos -dijo- de tomar parte en un acontecimiento que pone de relieve los grandes ideales que los inspiran, y regresan a sus casas llenos de esperanza, decididos a construir un mundo mejor. Para mí es una alegría estar con ellos, rezar con ellos y celebrar la Eucaristía junto con ellos. La JMJ me llena de confianza en el futuro de la Iglesia y en el futuro de nuestro mundo”.

“¡Que mediante la acción del Espíritu Santo, los jóvenes reunidos aquí para la JMJ -terminó-, tengan la valentía de llegar a ser santos! Esto es lo que necesita el mundo, por encima de cualquier otra cosa”.

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El día 17, Benedicto XVI llegó en barco al puerto de Sydney. Fue acogido por una multitud de jóvenes de todos los continentes y un grupo numeroso de aborígenes:

“Frente a mí veo una imagen vibrante de la Iglesia universal. La variedad de naciones y culturas de la que procedéis demuestra que la Buena Nueva de Cristo es para todos y para cada uno; ha llegado a los confines de la tierra. Y, sin embargo, sé que buena parte de vosotros sigue buscando una patria espiritual. Algunos, absolutamente bienvenidos entre nosotros, no son católicos ni cristianos. Otros, se mueven en las fronteras de la vida de la parroquia y de la Iglesia. Quiero ofreceros mi aliento: acercaos al amoroso abrazo de Cristo; reconoced a la Iglesia como vuestra casa. Ninguno está obligado a quedarse fuera, porque desde el día de Pentecostés la Iglesia es universal”.

Opus Dei - Una imagen de Benedicto XVI en Sidney.

Una imagen de Benedicto XVI en Sidney.

El Papa hizo reflexionar a los jóvenes sobre la belleza natural y de cada persona y sobre el mal que les amenaza. “Hay algo siniestro que brota del hecho de que la libertad y la tolerancia se separan muy a menudo de la verdad. Todo ello se alimenta de la idea, ampliamente difundida en nuestra época, de que no hay una verdad absoluta que guíe nuestra vida. El relativismo, dando valor a todo sin discriminación, ha hecho que “la experiencia” sea lo más importante”.

“¡La vida no está gobernada por la suerte, no es casual! -exclamó-. Vuestra existencia personal ha sido querida y bendecida por Dios y tiene una finalidad. La vida no es una simple sucesión de hechos y experiencias. Es una búsqueda de la verdad, del bien, de la belleza. Con ese fin tomamos nuestras decisiones, ejercemos nuestra libertad y, en esto, en la verdad, en el bien y en la belleza, encontramos la felicidad y la alegría”.

“No os dejéis engañar por los que ven en vosotros simples consumidores en un mercado de posibilidades indiferenciadas, donde la elección en sí misma se convierte en bien, la novedad se hace pasar por belleza y la experiencia subjetiva suplanta a la verdad”.

“Cristo ofrece más. Ofrece todo. Sólo él, que es la Verdad, puede ser el Camino y por lo tanto la Vida”, pero “la tarea de ser testigos hoy es difícil. Muchos pretenden que Dios se deje al margen y que la religión y la fe, oportunas para los individuos, se excluyan de la vida pública o se usen sólo para seguir fines pragmáticos limitados”.

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“Como toda ideología, el secularismo impone una visión global. Si Dios es irrelevante en la vida pública, la sociedad podrá ser plasmada según una imagen privada de Dios y las discusiones y las políticas relativas al bien común se llevarán a cabo basándose más en las consecuencias que en los principios enraizados en la verdad”.

“La dignidad innata del individuo se asienta en su identidad más profunda, como imagen del Creador y que, por eso, los derechos humanos son universales, basados en la ley natural y no en algo que depende de negociaciones o condescendencia, ni tanto menos del compromiso. Así llegamos a pensar en el puesto que ocupan en nuestra sociedad los pobres, los ancianos, los inmigrantes, los que no tienen voz. ¿Cómo puede ser que la violencia doméstica atormente a tantas madres y a tantos niños? ¿Cómo es posible que el seno materno se haya convertido en lugar de violencia innombrable?”.

“Nuestro mundo está cansado de la avidez, de la explotación, de la división, del tedio de falsos ídolos y respuestas parciales, y de la pena de falsas promesas- concluyó Benedicto XVI-. Nuestro corazón y nuestra mente anhelan una visión de la vida donde reine el amor, donde los dones se compartan, se edifique la unidad, la libertad encuentre su significado en la verdad y la identidad se encuentre en una comunión respetuosa. ¡Esta es obra del Espíritu Santo! ¡Esta es la esperanza que ofrece el Evangelio de Jesucristo!”.

Finalizado el encuentro, el Papa se trasladó a la Cathedral House en papamóvil y durante el recorrido pasó ante la Opera House, desde 2007 patrimonio mundial de la humanidad, siendo aclamado por la multitud.

PRIMEROS DÍAS EN AUSTRALIA

Opus Dei - Benedicto XVI pudo disfrutar de un concierto durante sus días de descanso previos a la WYD.

Benedicto XVI pudo disfrutar de un concierto durante sus días de descanso previos a la WYD.

Tras recorrer 13.269 kilómetros en 15,45 horas de vuelo el Papa ha reposado unos días en la residencia privada del Kenthurst Study Centre, donde permaneció hasta el miércoles 16 por la tarde.

La mañana del jueves 17 comenzó oficialmente la visita a Australia, con la ceremonia de bienvenida de las autoridades del país en la Casa de Gobierno de Sydney, donde pronunció el primer discurso.

MENSAJE AL PUEBLO AUSTRALIANO Y A LOS JOVENES

En el primer mensaje al pueblo australiano, del que señalamos las principales ideas, dijo:

“¡Cuánta necesidad tiene nuestro mundo de una nueva efusión del Espíritu Santo! Muchos todavía han escuchado la Buena Nueva de Jesucristo; otros, por diferentes razones, no han reconocido en esta Buena Nueva la verdad salvadora, que es la única que puede satisfacer las esperanzas más profundas de sus corazones”.

“Muchos jóvenes no tienen esperanza. Se quedan perplejos frente a las cuestiones que se les plantean (…) y a menudo se siente inseguros sobre dónde encontrar respuestas. Ven la pobreza y la injusticia y desean hallar soluciones”.

Opus Dei - El Santo Padre celebra la Misa en la residencia Kenthurst.

El Santo Padre celebra la Misa en la residencia Kenthurst.

“Se sienten desafiados por los argumentos de quienes niegan la existencia de Dios y se preguntan cómo responder. Ven el enorme daño causado al ambiente natural por la avidez humana y luchan por encontrar los modos para vivir en mayor armonía con la naturaleza y con los demás”.

“¿Dónde podemos hallar respuestas? El Espíritu nos orienta hacia el camino que conduce a la vida, al amor y a la verdad. El Espíritu nos orienta hacia Jesucristo. En El encontramos las respuestas que buscamos; (…) la fuerza para continuar el camino que dé origen a un mundo mejor”.

“Espero que los corazones de los jóvenes que se reúnan en Sydney para la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud descansen realmente en el Señor y puedan ser colmados de alegría y de fervor para difundir la Buena Nueva entre sus amigos, sus familias y todos los que encuentren”.

35 mensajes del Papa en Sidney

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“Profetas de una nueva época”, ha llamado Benedicto XVI a los jóvenes en Australia. Para quienes han estado y para quienes no, resumimos en 35 ideas breves algunas intervenciones del Santo Padre

1. “Como fuente de nuestra vida nueva en Dios, el Espíritu Santo también es, de un modo muy real, el alma de la Iglesia, el amor que nos une al Señor y entre nosotros, y la luz que abre nuestros ojos para ver las maravillas de la gracia de Dios en todos nosotros”. MC

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2. “Tenemos que permitir que el amor de Dios penetre en la dura costra de nuestra indiferencia, de nuestra aridez espiritual, de nuestro conformismo ciego con el espíritu de nuestro tiempo. Solo entonces podemos permitirle que encienda nuestra imaginación y plasme nuestros deseos más profundos. Por eso, la oración es tan importante: la oración cotidiana privada en la tranquilidad de nuestros corazones y ante el Santísimo Sacramento y la oración litúrgica en el corazón de la Iglesia”. MC

3. “Jóvenes: ¿qué dejaréis a la próxima generación? ¿Estáis construyendo vuestras vidas sobre bases sólidas? ¿Estáis viviendo vuestras vidas, dejando espacio al Espíritu en un mundo que quiere olvidar a Dios, o incluso rechazarlo en nombre de un falso concepto de libertad? ¿Cómo estáis usando los dones que se os han dado, la “fuerza” que el Espíritu Santo está dispuesto a difundir ahora sobre vosotros?”. MC

4. “Una nueva generación de cristianos está llamada a contribuir a la construcción de un mundo en el que la vida sea acogida, respetada y cuidada con atención, no rechazada o temida como una amenaza y por tanto, destruida. Una nueva época en la que el amor no sea ávido o egoísta, sino puro, fiel y sinceramente libre, abierto a los demás, respetuoso de su dignidad, un amor que promueva su bien e irradie alegría y belleza. Una nueva era en la que la esperanza nos libere de la superficialidad, de la apatía y del egoísmo que dañan nuestras almas y envenenan las relaciones humanas”. MC

5. “Queridos jóvenes amigos, el Señor os está pidiendo que seáis profetas de esta nueva época, mensajeros de su amor, capaces de atraer a la gente al Padre y de construir un futuro de esperanza para toda la humanidad”. MC

6. “El mundo necesita una renovación. En muchas sociedades, junto a la prosperidad material, se está extendiendo el desierto espiritual: un vacío interior, un miedo indefinible, un sentido escondido de desesperación. ¿Cuántos de nuestros coetáneos han construido cisternas rotas y vacías en una búsqueda desesperada de sentido, del sentido último que solo puede dar el amor? ¡También la Iglesia necesita esta renovación! Tiene necesidad de vuestra fe, de vuestro idealismo y de vuestra generosidad para poder ser siempre joven en el Espíritu”. MC

7. “¡No tengáis miedo de decir que “sí” a Jesús, de hallar vuestra alegría en hacer su voluntad, donándoos completamente para llegar a la santidad y usando vuestros talentos al servicio de los demás!”. MC

8. “Hay más alegría en dar que en recibir. No dudéis jamás de la verdad de las promesas de nuestro Señor, según las cuales cada vez que ofrecemos nuestra creatividad, nuestros recursos, nuestras personas, recibimos después todo con abundancia”. MC

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9. “La colaboración armoniosa entre religión y vida pública es muy importante en una época en la que algunos han llegado a pensar que la religión es causa de división más que una fuerza de unidad. En un mundo amenazado por formas de violencia siniestras e indiscriminadas, la voz unánime de los que tienen un espíritu religioso estimula a las naciones y a las comunidades a resolver los conflictos con instrumentos pacíficos, respetando plenamente la dignidad humana”. EI

10. “El sentido religioso nos guía al encuentro de las necesidades de los demás y a buscar vías concretas para contribuir al bien común. Las religiones juegan un papel particular en este contexto, en cuanto que enseñan a la gente que el auténtico servicio exige sacrificio y autodisciplina, que a su vez se deben cultivar por medio de la abnegación, la templanza y el uso moderado de los bienes naturales”. EI

11. “La religión, al recordarnos las limitaciones y la debilidad del ser humano, nos impulsa a no poner nuestras esperanzas últimas en este mundo que pasa”. EI

12. “La verdadera fuente de la libertad se encuentra en la persona de Jesús de Nazaret. Los cristianos creen que El nos revela plenamente las potencialidades humanas para la virtud y el bien; El nos libera del pecado y de las tinieblas”. EI

13. “Pensaréis que en el mundo de hoy es improbable que la gente adore otros dioses. Pero a veces lo hacen sin darse cuenta. Los falsos “dioses” están casi siempre ligados a la adoración de tres realidades: los bienes materiales, el amor posesivo y el poder”. ND

14. “Los bienes materiales, de por sí, son buenos. No sobreviviríamos sin dinero, ropa y casas. Pero si nos negamos a compartir lo que tenemos con los hambrientos y los pobres, transformamos esos bienes en una falsa deidad. ¡Cuántas voces en nuestra sociedad materialista nos dicen que la felicidad consiste en acaparar el mayor número posible de bienes y objetos de lujo! Pero así los bienes se transforman en deidades falsas. En vez de dar la vida, son portadores de muerte”. ND

15. “El amor auténtico es ciertamente bueno. Cuando amamos somos plenamente humanos. Pero a menudo se cree amar cuando en realidad se tiende a poseer o a manipular a la otra persona. A veces los demás son tratados como objetos para satisfacer las propias necesidades. ¡Qué fácil es ser engañado por las tantas voces que en nuestra sociedad sostienen un enfoque permisivo de la sexualidad sin prestar atención a la modestia, al respeto propio y a los valores morales que confieren calidad a las relaciones humanas!”. ND

16. “En todos los Evangelios Jesús ama especialmente a los que se han equivocado porque, cuando se daban cuenta de su error, se abrían más que los otros a su mensaje de salvación. Los que deseaban reconstruir su vida eran los más dispuestos a escuchar a Jesús y a ser sus discípulos. Podéis seguir sus huellas; también vosotros podéis crecer especialmente cerca de Jesús precisamente porque habéis decidido volver a Él”. ND

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17. “Podemos caer en la tentación de reducir la vida de fe a una cuestión de mero sentimiento, debilitando así su poder de inspirar una visión coherente del mundo y un diálogo riguroso con las otras muchas visiones que compiten en la conquista de las mentes y los corazones de nuestros contemporáneos”. CSM

18. “Caminad cada día a la luz de Cristo mediante la fidelidad a la oración personal y litúrgica, alimentados por la meditación de la palabra inspirada por Dios. Que la celebración cotidiana de la Eucaristía sea el centro de vuestra vida”. CSM

19. “La castidad por el Reino significa abrazar una vida completamente dedicada al amor, a un amor que os hace capaces de dedicaros sin reservas al servicio de Dios para estar plenamente presentes entre los hermanos y hermanas, especialmente entre los más necesitados”. CSM

20. “La sociedad contemporánea atraviesa por un proceso de fragmentación debido a una forma de pensar que es, por su naturaleza, de corto alcance porque deja de lado el horizonte completo de la verdad, verdad relativa a Dios y a nosotros. Por su misma naturaleza, el relativismo no consigue ver el cuadro entero. Ignora los principios que nos hacen capaces de vivir y crecer en la unidad, en el orden y la armonía”. VI

21. “¡El Espíritu Santo! Su función es ésta: cumplir la obra de Cristo. Enriquecidos con los dones del Espíritu Santo tendréis fuerza para ir más allá de las visiones parciales, de la utopía vacía, de la fugaz precariedad, para ofrecer la coherencia y la certeza del testimonio cristiano”. VI

22. “El amor tiene una característica particular: su fin es permanecer. Por naturaleza, el amor es duradero. El Espíritu Santo ofrece amor al mundo: amor que disipa la incertidumbre, que supera el miedo del engaño, que lleva en sí la eternidad; el amor verdadero que nos incorpora a la realidad que permanece”. VI

23. “El Espíritu Santo es Dios que se entrega eternamente, como una fuente inagotable, se ofrece siempre. Observando este don incesante, vemos los límites de lo que es perecedero, la locura de una mentalidad consumista. En particular, empezamos a entender porqué la búsqueda de las novedades nos deja insatisfechos y deseosos de algo más. ¿No estamos buscando un don eterno, la Fuente que jamás se agota?”. VI

24. “¡Queridos jóvenes: hemos visto que el Espíritu Santo realiza la maravillosa comunión de los creyentes en Cristo Jesús. Fiel a su naturaleza de dador y al mismo tiempo de don, actúa ahora sirviéndose de vosotros. Haced que el amor unificador sea vuestra medida, el amor duradero vuestro desafío, el amor que se entrega vuestra misión”. VI

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25. “Vosotros estáis llamados a vivir los dones del Espíritu entre los altibajos de la vida cotidiana. Haced que vuestra fe madure mediante los sacramentos”. VI

26. “Estar verdaderamente vivos es ser transformados desde el interior, estar abiertos a la fuerza del amor de Dios. Si acogéis la fuerza del Espíritu Santo, también vosotros podréis transformar vuestras familias, las comunidades y las naciones. Liberad estos dones. Que la sabiduría, la inteligencia, la fortaleza, la ciencia y la piedad sean los signos de vuestra grandeza”. VI

27. “¡Que mediante la acción del Espíritu Santo, los jóvenes tengan la valentía de llegar a ser santos! Esto es lo que necesita el mundo, por encima de cualquier otra cosa”. A.

28. “Hay algo siniestro que brota del hecho de que la libertad y la tolerancia se separan muy a menudo de la verdad. Todo ello se alimenta de la idea, ampliamente difundida en nuestra época, de que no hay una verdad absoluta que guíe nuestra vida. El relativismo, dando valor a todo sin discriminación, ha hecho que ‘las experiencias’ sean lo más importante”. A.

29. “¡La vida no está gobernada por la suerte, no es casual! Vuestra existencia personal ha sido querida y bendecida por Dios y tiene una finalidad. La vida no es una simple sucesión de hechos y experiencias. Es una búsqueda de la verdad, del bien, de la belleza. Con ese fin tomamos nuestras decisiones, ejercemos nuestra libertad y, en esto, en la verdad, en el bien y en la belleza, encontramos la felicidad y la alegría”. A.

30. “No os dejéis engañar por los que ven en vosotros simples consumidores en un mercado de posibilidades indiferenciadas, donde la elección en sí misma se convierte en bien, la novedad se hace pasar por belleza y la experiencia subjetiva suplanta a la verdad”. A.

31. “Cristo ofrece más. Ofrece todo. Sólo él, que es la Verdad, puede ser el Camino y por lo tanto la Vida”. A.

32.  “Muchos jóvenes no tienen esperanza. Se quedan perplejos frente a las cuestiones que se les plantean y a menudo se siente inseguros sobre dónde encontrar respuestas. Ven la pobreza y la injusticia y desean hallar soluciones. Se sienten desafiados por los argumentos de quienes niegan la existencia de Dios y se preguntan cómo responder (…). ¿Dónde podemos hallar respuestas? El Espíritu nos orienta hacia el camino que conduce a la vida, al amor y a la verdad. El Espíritu nos orienta hacia Jesucristo. En El encontramos las respuestas que buscamos”. MC

33. “[La Virgen] María tuvo que enfrentarse a muchas dificultades a consecuencia de aquel sí. Simeón profetizó que una espada le atravesaría el corazón. Cuando Jesús tenía doce años pasó los peores momentos que cualquier madre puede experimentar cuando, durante tres días, perdió a su Hijo. Y después de la actividad pública de Jesús, sufrió la agonía de estar presente en su crucifixión y muerte. A través de tantas pruebas, permaneció siempre fiel a su promesa, sostenida por el Espíritu de fortaleza. Y fue recompensada con la gloria”. MC

34. “Debemos permanecer fieles al sí con que aceptamos la oferta de amistad por parte del Señor. Sabemos que no nos abandonará nunca que nos sostendrá siempre con los dones del Espíritu. María aceptó la “propuesta” del Señor en nuestro nombre. Dirijámonos a ella y pidámosle que nos guíe en las dificultades para permanecer fieles a la relación vital que Dios entabló con cada uno de nosotros”. MC

35. “Ha llegado el momento de decirnos adiós, o mejor hasta pronto. La Jornada Mundial de la Juventud 2011 se celebrará en Madrid, en España. Hasta entonces recemos unos por otros y demos al mundo nuestro gozoso testimonio de Cristo”. MC

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“Dejemos que nos acaricie la mirada de María”

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En sus visitas a París y Lourdes, el Papa ha invitado a compartir con María la vida de Cristo, también la Cruz. Lea una selección de textos.

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Homilía del Papa en la misa con motivo de los 150 años de las apariciones de Lourdes

Es significativo que, en la primera aparición a Bernadette, María comience su encuentro con la señal de la Cruz. Más que un simple signo, Bernadette recibe de María una iniciación a los misterios de la fe. La señal de la Cruz es de alguna forma el compendio de nuestra fe, porque nos dice cuánto nos ha amado Dios; nos dice que, en el mundo, hay un amor más fuerte que la muerte, más fuerte que nuestras debilidades y pecados. El poder del amor es más fuerte que el mal que nos amenaza. Este misterio de la universalidad del amor de Dios por los hombres, es el que María reveló aquí, en Lourdes. Ella invita a todos los hombres de buena voluntad, a todos los que sufren en su corazón o en su cuerpo, a levantar los ojos hacia la Cruz de Jesús para encontrar en ella la fuente de la vida, la fuente de la salvación (…).

María sale a nuestro encuentro como la Madre, siempre disponible a las necesidades de sus hijos. Mediante la luz que brota de su rostro, se trasparenta la misericordia de Dios. Dejemos que su mirada nos acaricie y nos diga que Dios nos ama y nunca nos abandona. María nos recuerda aquí que la oración, intensa y humilde, confiada y perseverante debe tener un puesto central en nuestra vida cristiana. La oración es indispensable para acoger la fuerza de Cristo. “Quien reza no desperdicia su tiempo, aunque todo haga pensar en una situación de emergencia y parezca impulsar sólo a la acción” (Deus caritas est, n. 36). Dejarse absorber por las actividades entraña el riesgo de quitar de la plegaria su especificad cristiana y su verdadera eficacia. En el Rosario, tan querido para Bernadette y los peregrinos en Lourdes, se concentra la profundidad del mensaje evangélico. Nos introduce en la contemplación del rostro de Cristo. De esta oración de los humildes podemos sacar copiosas gracias (…).

Discurso de Benedicto XVI a los obispos de Francia

“Hay sin duda un problema particularmente urgente que aparece en todas partes: la situación de la familia. Sabemos que el matrimonio y la familia se enfrentan ahora a verdaderas borrascas. Las palabras del evangelista sobre la barca en la tempestad en medio del lago se pueden aplicar a la familia: “Las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua” (Mc 4,37).

Los factores que han llevado a esta crisis son bien conocidos y, por tanto, no me demoraré en enumerarlos. Desde hace algunas décadas, las leyes han relativizado en diferentes países su naturaleza de célula primordial de la sociedad. A menudo, las leyes buscan acomodarse más a las costumbres y a las reivindicaciones de personas o de grupos particulares que a promover el bien común de la sociedad. La unión estable entre un hombre y una mujer, ordenada a construir una felicidad terrenal, con el nacimiento de los hijos dados por Dios, ya no es, en la mente de algunos, el modelo al que se refiere el compromiso conyugal.

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Sin embargo, la experiencia enseña que la familia es el pedestal sobre el que descansa toda la sociedad. Además, el cristiano sabe que la familia es también la célula viva de la Iglesia. Cuanto más impregnada esté la familia del espíritu y de los valores del Evangelio, tanto más la Iglesia misma se enriquecerá y responderá mejor a su vocación.

Por otra parte, conozco y aliento ardientemente los esfuerzos que hacéis para dar vuestro apoyo a las diferentes asociaciones dedicadas a ayudar a las familias. Tenéis razón en mantener, incluso a costa de ir contracorriente, los principios que son la fuerza y la grandeza del Sacramento del Matrimonio. La Iglesia quiere seguir siendo indefectiblemente fiel al mandato que le confió su Fundador, nuestro Maestro y Señor Jesucristo. Nunca deja de repetir con Él: “Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre” (Mt 19,6). La Iglesia no se ha inventado esta misión, sino que la ha recibido.

Ciertamente, nadie puede negar que ciertos hogares atraviesan pruebas, a veces muy dolorosas. Habrá que acompañar a los hogares en dificultad, ayudarles a comprender la grandeza del matrimonio y animarlos a no relativizar la voluntad de Dios y las leyes de vida que Él nos ha dado.

Una cuestión particularmente dolorosa es la de los divorciados y vueltos a casar. La Iglesia, que no puede oponerse a la voluntad de Cristo, mantiene con firmeza el principio de la indisolubilidad del matrimonio, rodeando siempre del mayor afecto a quienes, por los más variados motivos, no llegan a respetarla. No se pueden aceptar, pues, las iniciativas que tienden a bendecir las uniones ilegítimas. La Exhortación Apostólica Familiaris consortio ha indicado el camino abierto por una concepción respetuosa de la verdad y de la caridad.

Procesión eucarística en Lourdes

La Hostia Santa expuesta ante nuestros ojos proclama este poder infinito del Amor manifestado en la Cruz gloriosa. La Hostia Santa proclama el increíble anonadamiento de Quien se hizo pobre para darnos su riqueza, de Quien aceptó perder todo para ganarnos para su Padre. La Hostia Santa es el Sacramento vivo y eficaz de la presencia eterna del Salvador de los hombres en su Iglesia.

Hermanos, hermanas, amigos míos, aceptemos, aceptad, ofreceros a Quien nos lo ha dado todo, que vino no para juzgar al mundo, sino para salvarlo (cf. Jn 3,17), aceptad reconocer en vuestras vidas la presencia activa de Quien está aquí presente, ante nuestras miradas. Aceptad ofrecerle vuestras propias vidas (…).

Virgen Santa, ayúdanos a contemplar, ayúdanos a adorar, ayúdanos a amar, a amar más todavía a Quien nos amó tanto, para vivir eternamente con Él.

Palabras tras la procesión con las antorchas

Durante las apariciones, Bernadette reza el Rosario bajo la mirada de María, que se une a ella en el momento de la doxología. Este hecho confirma en realidad el carácter profundamente teocéntrico de la oración del Rosario. Cuando rezamos el Rosario, María nos ofrece su corazón y su mirada para contemplar la vida de su Hijo, Jesucristo (…).

María nos enseña a orar, a hacer de nuestra plegaria un acto de amor a Dios y de caridad fraterna. Al orar con María, nuestro corazón acoge a los que sufren. ¿Cómo es posible que nuestra vida no se transforme de inmediato? ¿Cómo nuestro ser y nuestra vida entera pueden dejar de convertirse en lugar de hospitalidad para nuestro prójimo? (…)

Necesitamos la luz y, a la vez, estamos llamados a ser luz. El pecado nos hace ciegos, nos impide proponernos como guía para nuestros hermanos, y nos lleva a desconfiar de ellos para dejarnos guiar. Necesitamos ser iluminados y repetimos la súplica del ciego Bartimeo: “Maestro, que pueda ver” (Mc 10, 51). Haz que vea el pecado que me encadena, pero sobre todo, Señor, que vea tu gloria (…).

Homilía del Papa en la misa presidida en la Explanada de Les Invalides (París)

“[El] llamamiento a huir de los ídolos sigue siendo válido también hoy. ¿Acaso nuestro mundo contemporáneo no crea sus propios ídolos? ¿No imita, quizás sin saberlo, a los paganos de la antigüedad, desviando al hombre de su verdadero fin de vivir por siempre con Dios? Ésta es una cuestión que todo hombre honesto consigo mismo se plantea un día u otro. ¿Qué es lo que importa en mi vida? ¿Qué debo poner en primer lugar?

La palabra “ídolo” viene del griego y significa “imagen”, “figura”, “representación”, pero también “espectro”, “fantasma”, “vana apariencia”. El ídolo es un señuelo, pues desvía a quien le sirve de la realidad para encadenarlo al reino de la apariencia. Ahora bien, ¿no es ésta una tentación propia de nuestra época, la única sobre la que podemos actuar de forma eficaz? Es la tentación de idolatrar un pasado que ya no existe, olvidando sus carencias, o un futuro que aún no existe, creyendo que el ser humano hará llegar con sus propias fuerzas el reino de la felicidad eterna sobre la tierra (…).

¿Cómo llegar a Dios? ¿Cómo lograr encontrar o reencontrar a Aquel que el hombre busca en lo más profundo de sí mismo, hasta olvidarse frecuentemente de sí? San Pablo nos invita a usar no solamente nuestra razón, sino sobre todo nuestra fe para descubrirlo. Ahora bien, ¿qué nos dice la fe? El pan que partimos es comunión con el Cuerpo de Cristo; el cáliz de acción de gracias que bendecimos es comunión con la Sangre de Cristo. Extraordinaria revelación que proviene de Cristo y que se nos ha transmitido por los Apóstoles y toda la Iglesia desde hace casi dos mil años: Cristo instituyó el sacramento de la Eucaristía en la noche del Jueves Santo. Quiso que su sacrificio fuera renovado de forma incruenta cada vez que un sacerdote repite las palabras de la consagración del pan y del vino.

Desde hace veinte siglos, millones de veces, tanto en la capilla más humilde como en las más grandiosas basílicas y catedrales, el Señor resucitado se ha entregado a su pueblo, llegando a ser, según la famosa expresión de San Agustín, “más íntimo en nosotros que nuestra propia intimidad” (cf. Confesiones, III, 6.11).

Hermanos y hermanas, veneremos fervientemente el sacramento del Cuerpo y la Sangre del Señor, el Santísimo Sacramento de la presencia real del Señor en su Iglesia y en toda la humanidad. Hagamos todo lo posible por mostrarle nuestro respeto y amor. Démosle nuestra mayor honra. Nunca permitamos que con nuestras palabras, silencios o gestos, quede desvaída en nosotros y en nuestro entorno la fe en Cristo resucitado presente en la Eucaristía (…).

Permitidme hacer un llamamiento, esperanzado en la fe y en la generosidad de los jóvenes que se plantean la cuestión de la vocación religiosa o sacerdotal: ¡No tengáis miedo! ¡No tengáis miedo de dar la vida a Cristo! Nada sustituirá jamás el ministerio de los sacerdotes en el corazón de la Iglesia.  Queridos jóvenes o no tan jóvenes que me escucháis, no dejéis sin respuesta la llamada de Cristo (…).

[Cristo] mismo nos ha enseñado a huir de la idolatría y nos invita a construir nuestra casa “sobre roca” (Lc 6,48). ¿Quién es esta roca sino Él mismo? Nuestros pensamientos, palabras y obras sólo adquieren su verdadera dimensión si las referimos al mensaje del Evangelio. “Lo que rebosa del corazón, lo habla la boca” (Lc 6, 45). Cuando hablamos, ¿buscamos el bien de nuestro interlocutor? Cuando pensamos, ¿tratamos de poner nuestro pensamiento en sintonía con el pensamiento de Dios? Cuando actuamos, ¿intentamos difundir el Amor que nos hace vivir? Él mismo nos ha enseñado a huir de la idolatría y nos invita a construir nuestra casa “sobre roca” (Lc 6,48). ¿Quién es esta roca sino Él mismo?

Nuestros pensamientos, palabras y obras sólo adquieren su verdadera dimensión si las referimos al mensaje del Evangelio. “Lo que rebosa del corazón, lo habla la boca” (Lc 6, 45). Cuando hablamos, ¿buscamos el bien de nuestro interlocutor? Cuando pensamos, ¿tratamos de poner nuestro pensamiento en sintonía con el pensamiento de Dios? Cuando actuamos, ¿intentamos difundir el Amor que nos hace vivir?

Palabras del Papa a los jóvenes en París

Todos buscáis amar y ser amados. Tenéis que volver a Dios para aprender a amar y para tener la fuerza de amar. El Espíritu, que es Amor, puede abrir vuestros corazones para recibir el don del amor auténtico. ¡Todos buscáis la verdad y queréis vivirla, vivir realmente!. Cristo es esta verdad (…).

Es urgente hablar de Cristo a vuestro alrededor, a vuestras familias y amigos, en vuestros lugares de estudio, de trabajo o de ocio. No tengáis miedo. Tened “la valentía de vivir el Evangelio y la audacia de proclamarlo” (Mensaje a los jóvenes del mundo, 20 de julio de 2007). Os aliento, pues, a tener las palabras justas para anunciar a Dios a vuestro alrededor, respaldando vuestro testimonio con la fuerza del Espíritu suplicada en la plegaria.

Llevad la Buena Noticia a los jóvenes de vuestra edad y también a los otros. Ellos conocen las turbulencias de la afectividad, la preocupación y la incertidumbre con respecto al trabajo y a los estudios. Afrontan sufrimientos y tienen experiencia de alegrías únicas. Dad testimonio de Dios, porque, en cuanto jóvenes, formáis parte plenamente de la comunidad católica en virtud de vuestro Bautismo y por la común profesión de fe (cf. Ef 4,5). Quiero deciros que la Iglesia confía en vosotros (…).

Muchos de vosotros lleváis colgada del cuello una cadena con una cruz. También yo llevo una, como por otra parte todos los Obispos. No es un adorno ni una joya. Es el precioso símbolo de nuestra fe, el signo visible y material de la vinculación a Cristo (…).

Queridos jóvenes, sé que venerar la Cruz a veces también lleva consigo el escarnio e incluso la persecución. La Cruz pone en peligro en cierta medida la seguridad humana, pero manifiesta, también y sobre todo, la gracia de Dios y confirma la salvación. Esta tarde os confío la Cruz de Cristo.

El Espíritu Santo os hará comprender su misterio de amor y podréis exclamar con San Pablo: “Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, en la cual el mundo está crucificado para mí, y yo para el mundo” (Gál 6,14). Pablo había entendido la palabra de Jesús -aparentemente paradójica- según la cual sólo entregando (“perdiendo”) la propia vida se puede encontrarla (cf. Mc 8,35; Jn 12,24) y de ello había sacado la conclusión de que la Cruz manifiesta la ley fundamental del amor, la fórmula perfecta de la vida verdadera. Que a algunos la profundización en el misterio de la Cruz os permita descubrir la llamada a servir a Cristo de manera más total.

Palabras de Benedicto XVI a los participantes del UNIV 2008

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19 de marzo de 2008

Queridos amigos:

Os doy una cordial bienvenida a todos los que habéis venido a Roma de diferentes países y universidades para celebrar juntos la Semana santa y para participar en el congreso internacional UNIV. De este modo, podréis realizar momentos de oración común, un enriquecimiento cultural y un intercambio fecundo de las experiencias hechas por vuestra asociación con centros y actividades de formación cristiana patrocinados por el Opus Dei en vuestras respectivas ciudades y naciones.

Vosotros sabéis que con un serio compromiso personal, inspirado en los valores evangélicos, es posible responder adecuadamente a los grandes interrogantes del tiempo presente. El cristiano sabe que hay un nexo inseparable entre verdad, ética y responsabilidad. Toda expresión cultural auténtica contribuye a formar la conciencia y estimula a la persona a superarse a sí misma a fin de que pueda mejorar la sociedad. Uno se siente así responsable ante la verdad, al servicio de la cual ha de ponerse la propia libertad personal. Se trata ciertamente de una misión comprometida y para realizarla el cristiano está llamado a seguir a Jesús, cultivando una intensa amistad con él a través de la oración y de la contemplación. Ser amigos de Cristo y dar testimonio de él allí donde nos encontremos exige, además, el esfuerzo de ir contracorriente, recordando las palabras del Señor: estáis en el mundo pero no sois del mundo (cf. Jn 15, 19). Por tanto, no tengáis miedo, cuando sea necesario, de ser inconformistas en la universidad, en el colegio y en todas partes.

Queridos jóvenes del UNIV, sed levadura de esperanza en este mundo que anhela encontrar a Jesús, a veces sin darse cuenta. Para mejorarlo, esforzaos ante todo por cambiar vosotros mismos con una vida sacramental intensa, especialmente acercándoos al sacramento de la Penitencia y participando asiduamente en la celebración de la Eucaristía. Os encomiendo a cada uno de vosotros y a vuestras familias a María, que nunca dejó de contemplar el rostro de su Hijo Jesús. Invoco sobre cada uno de vosotros la protección de san Josemaría y de todos los santos de vuestras tierras, mientras de corazón os deseo una feliz Pascua.

Palabras del Papa a los participantes del UNIV 2007

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04 de abril de 2007

Al final de la audiencia general, el Santo Padre saludó a los participantes en el congreso internacional del UNIV, promovido por la prelatura del Opus Dei, que este año tiene como tema: “Ser, aparecer, comunicar: modas y modelos sociales del cine y de la televisión”.

Benedicto XVI pidió a los jóvenes que estas jornadas romanas “sean para todos una ocasión para una fuerte experiencia eclesial, de modo que podáis volver a casa animados por el deseo de servir con más generosidad a Cristo y a los hermanos”. “Servicio. ¡Cómo me gusta esta palabra! -decía San Josemaría Escrivá- y añadía: “Vamos a confiar al Señor nuestra decisión de aprender a servir, porque sólo sirviendo podremos conocer y amar a Cristo, y darlo a conocer y lograr que otros más lo amen”.

Discurso de Benedicto XVI al UNIV 2006

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10 de abril de 2006

Queridos amigos:

Os dirijo un cordial saludo a todos vosotros que, continuando una tradición que dura ya algunos años, habéis venido a Roma para la vivir la Semana Santa y participar en el encuentro internacional UNIV. Pertenecéis, como se puede ver, a numerosos países y con frecuencia os interesáis por las actividades de formación cristiana que la Prelatura del Opus Dei promueve en vuestras ciudades. Bienvenidos a este encuentro y gracias por vuestra visita. Saludo, en particular, a vuestro Prelado Mons. Javier Echevarría Rodríguez, así como a vuestro joven representante, expresándoles mi gratitud por los sentimientos manifestados en nombre de todos.

Vuestra presencia en Roma, corazón del mundo cristiano, durante la Semana Santa, os ofrece la ocasión de vivir intensamente el misterio pascual. Os permite, en particular, encontrar a Cristo más íntimamente, especialmente a través de la contemplación de su pasión, muerte y resurrección. Él es quien, como he escrito en el Mensaje para la XXI Jornada Mundial de la Juventud, orienta vuestros pasos, vuestros estudios universitarios y vuestras amistades, en el ir y venir de la vida cotidiana. También para cada uno de vosotros, como ocurrió con los Apóstoles, el encuentro personal con el divino Maestro que os llama amigos (cfr. Jn 15, 15) puede ser el comienzo de una aventura extraordinaria: la de llegar a ser apóstoles entre las personas de vuestra edad, para llevarles a vivir vuestra misma experiencia de amistad con el Dios hecho Hombre, con Dios que se ha hecho mi amigo. No olvidéis nunca, queridos jóvenes, que del encuentro y amistad con Jesús depende, al fin y al cabo, vuestra, nuestra felicidad.

Me parece de gran interés el tema en el que estáis profundizando en vuestro Congreso, es decir, la cultura y los medios de comunicación social. Desgraciadamente, debemos constatar que, en nuestro tiempo, las nuevas tecnologías y los medios de comunicación de masas no siempre favorecen las relaciones personales, el diálogo sincero, la amistad entre las personas; no siempre ayudan a cultivar la interioridad de la relación con Dios. Para vosotros, lo sé bien, la amistad y el contacto con los demás, especialmente con los de vuestra edad, representan una parte importante de la vida de cada día. Es necesario que consideréis a Jesús como a uno de vuestros amigos más queridos, es más, como al primero. Os daréis cuenta entonces cómo la amistad con Él os llevará a abriros a los demás, a los que veréis como hermanos, obsequiando a cada uno con una relación de amistad sincera. Jesucristo, de hecho, es el mismo «amor encarnado de Dios» (cfr. Deus caritas est, 12), y sólo en Él es posible encontrar la fuerza para ofrecer a los hermanos afecto humano y caridad sobrenatural, en un espíritu de servicio que se manifiesta sobre todo en la comprensión. Es una gran cosa verse comprendido por el otro, y comenzar a comprender al otro.

Queridos jóvenes, dejadme que os repita lo que tuve ocasión de decir a los de vuestra edad reunidos en Colonia en agosto del año pasado: quien ha descubierto a Cristo no puede dejar de llevar también a otros hacia Él, puesto que una gran alegría no es para quedársela, sino para comunicarla. Ésta es la tarea a la que os llama el Señor; éste es el “apostolado de amistad” que san Josemaría, fundador del Opus Dei, describe como «amistad personal, sacrificada, sincera: de tú a tú, de corazón a corazón» (Surco, n. 191). Cada cristiano es invitado a ser amigo de Dios y, con su gracia, a atraer a Él a los propios amigos. El amor apostólico se convierte así en una auténtica pasión que se traduce en comunicar a los demás la felicidad que se encuentra en Jesús. De nuevo san Josemaría os recuerda algunas palabras clave de este vuestro itinerario espiritual: «Comunión, unión, comunicación, confidencia: Palabra, Pan, Amor» (Camino, n. 535) las grandes palabras que expresan los puntos esenciales de nuestro camino. Si cultiváis la amistad con Jesús, si frecuentáis la práctica de los Sacramentos, y especialmente los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía, estaréis en condiciones de convertiros en la «nueva generación de apóstoles, radicados en la palabra de Cristo, capaces de responder a los retos de nuestro tiempo y preparados para difundir el Evangelio en todas partes» (Mensaje para la XXI Jornada Mundial de la Juventud).

Que la Virgen Santa os ayude a decir siempre vuestro “sí”al Señor que os llama a seguirlo, y que san Josemaría interceda por vosotros. Deseando que viváis la Semana Santa en oración y reflexión, en contacto con tantas huellas de la fe cristiana presentes en Roma, os bendigo con afecto a vosotros, a cuantos se ocupan de vuestra formación y a todos vuestros seres queridos.

Una misión en el corazón de Europa

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Benedicto XVI, que vino a la República Checa a traer un mensaje de unidad en la jerarquía y despertar el fervor entre los católicos, ha sido acogido con una simpatía y un respeto exquisitos.

01 de octubre de 2009
Gustavo Monge (Praga)

El Papa también se ha llevado una muy grata impresión por la afectuosa bienvenida, la cercanía física del presidente, Vaclav Klaus, y el recogimiento de los asistentes en los actos litúrgicos que ha presidido.

Raíces cristianas
En sus trece intervenciones públicas, entre alocuciones y homilías, Benedicto XVI ha hablado de la importancia de familia, del relativismo intelectual, del diálogo interreligioso, y sobre todo de las raíces cristianas, algo sobre lo que dijo que hay que construir el futuro.

El máximo dignatario checo, que fue anfitrión del Papa, le acompañó a los principales encuentros, algo que el Santo Padre agradeció públicamente.

Opus Dei -

Klaus, miembro de la Iglesia Checoslovaca Husita, participó en las dos misas que celebró el pontífice durante su visita pastoral, que ha durado tres días.

El carismático político, padre de las reformas económicas de la década pasada, es una persona polémica por sus posturas respecto al actual proceso de integración de la Unión Europea y el Tratado de Lisboa.

Señaló que comparte con el Papa el diagnóstico sobre los problemas de la situación actual, lacerada por el materialismo y las ideologías posmodernistas, que atacan sobre todo a la familia.

Poder de convocatoria
El Gobierno al completo y la elite política y cultural del país centroeuropeo asistió a un encuentro con el pontífice en la Sala Española del Castillo de Praga. Ningún dignatario del mundo ha tenido tal poder de convocatoria.

Esta hermosa y monumental sala, cuyo origen data  del reinado sobre Bohemia de los Habsburgo, se convirtió también en un gran auditorio, donde la Filarmónica Checa interpretó el “Te Deum” de Antonin Dvorak. El Papa, que no asiste a conciertos fuera del Vaticano, quedó encantado con esta obra del compositor checo.

Opus Dei -

Un privilegio
El Niño Jesús de Praga fue otra de las escalas de este viaje pastoral de tres días, donde mostró su cercanía a la familia.

Pavel, un padre de familia que asiste a los medios de formación del Opus Dei en Praga, pudo saludar al Santo Padre: “Tuve el privilegio de darle la mano. Y aunque no pude decirle nada estoy muy agradecido por su mirada. Aunque la iglesia estaba llena, no se encontraba a rebosar y aquello no era una masa que gritaba. Estamos encantados. Fue un momento especial”.

Los asistentes a los actos han destacado la buena organización y el toque de humanidad, como reconfortar con una sopa caliente a los peregrinos extranjeros que llegaron de Polonia para asistir a la santa misa el domingo en el aeródromo de Turany, en Brno.

La Santa Misa más numerosa de la historia del país
Fueron unas 120.000 personas las que participaron en el acto eucarístico, la mayor misa al aire libre en la historia del país, y en la que hubo muchas personas de Polonia, Eslovaquia, además de Austria y Alemania.

Algunos jóvenes que participan en los medios de formación del centro Dowina de Bratislava, concedieron una entrevista al canal de televisión TA3.

El último día de la visita coincidió con la celebración de San Wenceslao, un noble del siglo X que acogió la gracias a la predicación de los santos Cirilo y Metodio, patrones de Europa.

El Papa lo propuso, en su alocución a los jóvenes, como modelo de santidad, tema que desarrolló con amplitud en el epílogo de su visita.


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